sábado, 30 de abril de 2011

LA MÚSICA DEL SÁBADO: PUEDO VER (EN EL CAMINO DE EMAÚS)

No he encontrado la traducción al castellano, pero os recomiendo que la escuchéis leyendo el evangelio de los dos discípulos de Emaús, que es a lo que se refiere.



"Dos de los discípulos se dirigían aquel mismo día a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. Iban hablando de todo lo que había pasado. Mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. Pero, aunque le veían, algo les impedía reconocerle. Jesús les preguntó:
–¿De qué venís hablando por el camino?
Se detuvieron tristes, y uno de ellos llamado Cleofás contestó:
–Seguramente tú eres el único que, habiendo estado en Jerusalén, no sabe lo que allí ha sucedido estos días.
Les preguntó:
–¿Qué ha sucedido?
Le dijeron:
–Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran. Nosotros teníamos la esperanza de que él fuese el libertador de la nación de Israel, pero ya han pasado tres días desde entonces. Sin embargo, algunas de las mujeres que están con nosotros nos han asustado, pues fueron de madrugada al sepulcro y no encontraron el cuerpo; y volvieron a casa contando que unos ángeles se les habían aparecido y les habían dicho que Jesús está vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres habían dicho, pero no vieron a Jesús.
Jesús les dijo entonces:
–¡Qué faltos de comprensión sois y cuánto os cuesta creer todo lo que dijeron los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?
Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas.
Al llegar al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como si fuera a seguir adelante; pero ellos le obligaron a quedarse, diciendo:
–Quédate con nosotros, porque ya es tarde y se está haciendo de noche.
Entró, pues, Jesús, y se quedó con ellos. Cuando estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús; pero él desapareció. Se dijeron el uno al otro:
–¿No es cierto que el corazón nos ardía en el pecho mientras nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras?
Sin esperar a más, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once apóstoles y a los que estaban con ellos. Estos les dijeron:
–Verdaderamente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocieron a Jesús al partir el pan."

viernes, 29 de abril de 2011

EL ANACORETA Y LAS GOLONDRINAS...


Cuando el Anacoreta abrió la ventana al levantarse, observó que las golondrinas habían regresado a Barcelona. Pensó, que ellas también eran un símbolo de aquel amanecer de Pascua y que anunciaban en el cielo que Jesús había resucitado.
Al rato de verlas revolotear en busca de insectos, se dio cuenta que un grupo de ellas davan vueltas inquietas en un mismo lugar. Luego recordó que allí el año pasado había un edificio que había sido derruído. Recordó que las golondrinas hacen cada año el nido en el mismo lugar y comprendió su desconcierto.
Volviéndose a su joven seguidor le dijo:
- Espero que sepan adaptarse y encuentren otro lugar para hacer su nido...
Luego, sonriendo, añadió:
- Los cristianos corremos el mismo peligro. Creemos que fidelidad significa hacer siempre el nido en el mismo lugar. Sin embargo la sociedad cambia...
Volviendo a mirar por la ventana, prosiguió:
- No se trata de cambiar por cambiar. Ni siquiera de cambiar para que nos consideren más simpáticos y populares...Lo que nosotros debemos comprender es, que ser cristiano es estar siempre en camino...Y Él precisamente es el Camino. Jesús no se casa con una época, una cultura, una sociedad...Jesús nos indica que ser cristiano es seguirle. Y Él es Vida y Luz para todos y en todos los tiempos.
Y siguieron contemplando el vuelo alegre de las golondrinas...

jueves, 28 de abril de 2011

Y NO LO RECONOCÍAN...



Que los discípulos no lo reconocieran, nos muestra claramente que tras la Resurrección Jesús era diferente. Para ser reconocido enseñaba sus llagas.
Hoy nos sigue ocurriendo lo mismo. Unos buscamos, quizá, un Jesús demasiado humano, un Jesús de antes de la Resurrección. Otros buscamos un Cristo tan glorioso, tan "teológico"...que buscamos una idea, no una persona.
El Evangelio nos señala claramente, dónde hemos de buscarlo, cómo podemos reconocerlo: mirando sus heridas. Allí donde alguien sufre, donde alguien es pisoteado y menospreciado, donde domina la injusticia...es donde lo encontraremos. Porque fue junto a los pobres, los enfermos, los marginados , donde se le encontraba ya, antes de la Resurrección. Por eso se nos juzgará de lo que hemos hecho o no en ese sentido; porque Él es ese pobre, ese enfermo, ese niño, ese marginado, esa mujer humillada...

miércoles, 27 de abril de 2011

SANTA MARÍA DE MONTSERRAT



Hoy es la festividad de la Virgen de Montserrat. Esta noche se celebró la tradicional Vetlla (Vigilia). Cae este año en plena Octava de Pascua. María, junto a las otras mujeres ha sido de las primeras en enterarse de la Resurrección. María, junto a las otras mujeres ha anunciado a los discípulos que Él vive.
María, desde la montaña de Montserrat, sigue indicándonos a todos el camino hacia Jesús.
Muchas felicidades a todas las Montserrats.
Os dejo con la Escolanía interpretando la Salve de Victoria.  






martes, 26 de abril de 2011

SALA DE ESPERA


A causa de mi trabajo me toca pasar largos ratos en las salas de espera. Últimamente vuelvo a frecuentar las de radioterapia y oncología. Cuando lo comento, siempre hay quien no lo entiende, pero esas salas de espera son para mi una terapia de optimismo. Como las horas de radio suelen ser fijas, coinciden el mismo grupo de enfermos y familiares.  Por el tipo de enfermedad, la mayoría de ellos con pronóstico incierto, uno esperaría una sala triste, caras largas...Todo lo contrario. Han establecido entre ellos una buena relación y al acabar las sesiones se pasan los números de teléfono. Ríen y cuentan chistes. Se explican qué remedios les van mejor para los efectos secundarios. Nadie diría, que más de uno sabe que el tratamiento que le hacen es de resultados inciertos.
Ya sé. Me diréis que la procesión va por dentro...Más mérito aún. ¿Es que no recordamos nuestro mal humor por un dolor de muelas o una simple gripe?
En esos grupos suele haber una persona a la que llamo el "ángel del hospital". La que sabe comunicar más paz y alegría y tiene la palabra justa para el que ve deprimido. Y quizá él es el más grave del grupo...
Siempre vuelvo de esas salas de espera con más ganas de vivir y considerándome imbécil por preocuparme por las cuatro tonterías que me suceden a mi... 

lunes, 25 de abril de 2011


Si estos días entráis en una iglesia, encontraréis junto al altar el cirio pascual. Fuego, luz, agua...son tres símbolos de vida, de energía, de claridad...Esta mañana, cuando íbamos a comenzar la misa, ha entrado en la capilla Josep Enric. Con su larga barba blanca, vestido con una camisa africana de colores y sandalias sin calcetines. Hoy vuelve a Costa de Marfil. Tuvo que marchar obligado. A la primera ocasión regresa con sus niños de la calle de  Abidjan.
Eso es Pascua. Josep Enric es el cirio, el fuego, el agua...Jesús resucitado que vuelve junto a los suyos: los pobres, los abandonados, los marginados, los enfermos, los niños...
Tendrá que empezar de cero. El centro que había creado para los niños de la calle está frente a un cuartel militar...Veremos si encuentra las paredes en pie...
Josep Enric vuelve con su sonrisa de siempre. Las paredes sabe que se pueden reconstruir y que muchos le ayudaremos para hacerlo. A Josep Enric le preocupa lo que les haya podido ocurrir a sus niños de la calle...
No sé. Es la mejor meditación pascual que se me ha ocurrido...

domingo, 24 de abril de 2011

ÉL SIGUE VIVO...


"Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro. De pronto hubo un gran temblor. El ángel del Señor bajó del cielo, se acercó, rodó la piedra y se sentó en ella. Su aspecto era como de un relámpago y su vestido blanco como la nieve. Al verlo, los guardias se pusieron a temblar y se quedaron como muertos. Pero el ángel se dirigió a las mujeres y les dijo:
- Vosotras no temáis; se que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, ha resucitado como dijo. Venid a ver el sitio donde yacía. Id enseguida a decir a los discípulos: Ha resucitado de entre los muertos y va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. Eso es todo.
Ellas salieron a toda prisa del sepulcro y, con temor pero con mucha alegría, corrieron a llevar la noticia a los discípulos. Jesús salió a su encuentro y las saludó.
Ellas se acercaron, se echaron a sus pies y lo adoraron. Entonces Jesús les dijo:
- No temáis, id a decir a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán."

Os escribo el texto de Mateo, pero podría haber copiado el de cualquiera de los otros tres evangelistas. Sabemos que los Evangelios no son biografías, sino textos catequísticos. Lo cual no quiere decir que se inventen los hechos, sino que los ordenan e interpretan, no tanto para contarnos una historia, como para enseñarnos quién es Jesús y cuál es su mensaje. 
En los cuatro, las primeras en tener noticia  de la Resurrección son las mujeres. Y ellas son también, en grupo, o en la persona de María Magdalena, las primeras en reconocerlo. Ellas son las que reciben el mandato de anunciar la Resurrección a los discípulos.
Alguien me preguntaba el otro día: ¿Pero vosotros, aún creéis en la Resurrección?
Creer en la Resurrección de Jesús no es creer en una tumba que se abre y que alguien, como el texto de Lázaro, vuelve a la vida anterior, para volver a morir otro día. Eso ya lo dejó claro Pablo. Nosotros creemos que Jesús sigue vivo en nosotros y entre nosotros. Esta Fe supone una serie de pasos, que encontramos en este evangelio.
- Las mujeres se dirigen al sepulcro. Si queremos encontrar, debemos  dar el primer paso, debemos buscar.
- Un ángel les dice que Jesús ha Resucitado. En la escritura el ángel es siempre un mensajero, alguien que nos dice algo de parte de Dios. A nuestro alrededor se encuentran cosas, hechos, personas...que nos indican que Él vive junto a nosotros.
- Jesús sale a su encuentro. Un día, cuando menos lo pensemos, nos daremos de bruces con Él. Pero para ello, primero hemos de buscar y luego saber ver a nuestro alrededor.
- Jesús les manda que diga a sus hermanos que marchen a Galilea. El encuentro con Jesús nunca es algo secreto, íntimo, para nosotros solos. Encontrar a Jesús supone siempre, que, a continuación, hemos de anunciarlo. Encontrar a Jesús implica que hemos de comprometer toda nuestra vida. Encontrar a Jesús significa que hemos de transparentarlo en nuestra vida. Jesús dedicó su vida a sanar, a dar la vida, a iluminar, a hacer andar, a perdonar, a buscar la oveja perdida. Vivir amando, sirviendo, es anunciar que Jesús vive, que ha resucitado.
Cuando vivimos acusando, condenando, excomulgando...hacemos que Jesús quede enterrado y muerto en el sepulcro.
El camino hacia Galilea es un camino de amor, de búsqueda de la justicia, de ayuda al necesitado, de acogida al marginado. Un camino de libertad. Ese camino es posible, porque Él nos precede, Él ha abierto la Puerta que nos conduce al Reino...




sábado, 23 de abril de 2011

ENFRENTADOS A LA NADA...


El sábado santo siempre me evoca la ausencia de Dios. En las iglesias no está el Santísimo. Jesús a muerto. Siempre recuerdo a Nietzsche y su loco de la linterna, que en la Gaia Ciencia, se pasea gritando "¿Busco a Dios!¡Busco a Dios!". Los intelectuales que lo contemplan responden con una gran risotada. No pueden apreciar lo que significa haber perdido a Dios. El loco exclama "Nosotros lo hemos matado". Nietzsche se revelaba ante un dios que le privaba de libertad, que esclavizaba al hombre. Pero el filósofo alemán intuyó ya, que nuestra sociedad se dirigía hacia el nihilismo. No un nihilismo filosófico, sino un nihilismo práctico, que se manifiesta en vivir sin dar importancia a nada, riéndose de todo, con la idea del todo vale y de que sólo el placer y la diversión son importantes. El problema nos surge cuando topamos con la realidad. Cuando la enfermedad, el fracaso, la injusticia se nos presentan...¿en qué nos agarramos entonces? Nos han bombardeado con la sociedad del bienestar, olvidándonos de dos terceras partes del mundo. Cuando nos damos cuenta de que es insostenible...¿qué valores nos quedan para sobrevivir?
El mismo Nietzsche, poco antes de caer en la locura y de su muerte escribió invocando a Dios:
"¡No!
¡Vuelve!
¡Con todos tus martirios!
Todo el curso de mis lágrimas
discurre hacia ti,
y la última llama de mi corazón
para ti se enardece.
¡Oh, vuelve,
mi dios desconocido!¡mi dolor!
¡mi última felicidad!..." (La queja de Ariadna)
La Resurrección está frente a nosotros. La Vida que viene a dar sentido a todo...Nuestra sociedad no está muerta, sí enferma, pero la Verdad, la Luz y la Vida están ahí si las sabemos ver y si sabemos recibirlas. Si tenemos la humildad de reconocer que, aunque no nos guste, a veces sólo se llega a la felicidad sabiendo asumir el dolor...
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Hoy es San Jorge:
Os recomiendo dos libros:
"Preguntas sobre Dios" (Aclarar malentendidos y abrir horizontes). De Javier Garrido. Ed. Verbo Divino
"Vivir en la frontera" (Convivir en paz. Creer con sensatez. Discrepar fielmente. Aprender lo diferente) De Juan Masiá Clavel. Ed Nueva Utopía

viernes, 22 de abril de 2011

LA CRUZ


Hoy es día de pocas palabras y mucha meditación. La Cruz siempre será escándalo para unos, locura para otros, injusticia...Más lo era para los primeros cristianos, para los discípulos, ya que era la muerte reservada a los esclavos. A Jesús lo llevaron a la Cruz el poder religioso y el poder político. Su vida, sus palabras, sus signos, molestaban a unos y otros.
La grandeza de la Cruz reside en que ahí Jesús asumió la pasión de todas las víctimas de la injusticia. Las de ayer, las de hoy y las de mañana. Las del hambre y las de la guerra. las de la falta de solidaridad y el abuso de poder.
En la Cruz Jesús asume el dolor de los que sufren corporalmente o en su espíritu.
Es desde esa Cruz que Jesús pide el perdón para todos los Hombres: "Padre, perdónalos, no saben lo que hacen".
Queremos suprimir la Cruz porque nos molesta. Porque nos recuerda nuestros abusos, injusticias, falta de amor, egoísmos, venganzas...
Queremos suprimir la Cruz porque preferimos la venganza al perdón...
Queremos suprimir la Cruz porque no queremos ser perdonados. No nos queremos reconocer culpables.
Sin saberlo...rechazamos el amor. Pero Él nos perdona precisamente por eso: porque no sabemos...


jueves, 21 de abril de 2011

AMAR HASTA EL FIN...



"Antes de la fiesta de Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, El, que había amado a los suyos que quedaban en el mundo, los amó hasta el fin.
Durante la Cena, cuando el demonio ya había inspirado a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarlo, sabiendo Jesús que el Padre había puesto todo en sus manos y que Él había venido de Dios y volvía a Dios, se levantó de la mesa, se sacó el manto y tomando una toalla se la ató a la cintura. Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura.
Cuando se acercó a Simón Pedro, éste le dijo:
- ¿Tú, Señor, me vas a lavar los pies a mí?
Jesús le respondió:
- No puedes comprender ahora lo que estoy haciendo, pero después lo comprenderás.
-No
le dijo Pedro
- ¡Tú jamás me lavarás los pies a mí!
Jesús le respondió:
Si Yo no te lavo, no podrás compartir mi suerte.
-Entonces, Señor,
le dijo Simón Pedro,
- ¡no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza!

Jesús le dijo:
- El que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está completamente limpio. Vosotros también estáis limpios, aunque no todos.
Él sabía quién lo iba a entregar, y por eso había dicho:
- No todos vosotros estáis limpios.
Después de haberles lavado los pies, se puso el manto, volvió a la mesa y les dijo:
- ¿comprendéis lo que acabo de hacer con vosotros? Me llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón, porque lo soy. Si Yo, que soy el Señor y el Maestro, os he lavado los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado el ejemplo, para que hagáis lo mismo que Yo he hecho con vosotros."


Juan coloca en la Última Cena un resumen de lo fundamental del cristianismo. Curiosamente no nos narra la institución de la Eucaristía, sino que nos habla del Lavatorio de los Pies. Sin embargo el trasfondo de ambas cosas es el mismo. En la Eucaristía celebramos la entrega total de Jesús. Lavar los pies es también un acto de sumisión total. Para los judíos lavar los pies a otro era tan humillante, que sólo podían hacerlo los esclavos y un hebreo no podía dejarse lavar los pies por un esclavo que también fuera hebreo...De ahí la sorpresa e indignación de Pedro al ver el acto de Jesús.
Vamos a misa los domingos. Algunos cada día. Pero desgraciadamente nos hemos olvidado de lo que realmente significa este acto. Lo que inicialmente era una cena entre los cristianos lo hemos transformado en un rito. Discutimos sobre detalles de la ceremonia, sobre cómo han de ser los altares, los gestos, los vestidos, los cantos, la lengua...Y olvidamos que en ese acto, de la misma manera que Jesús se nos entregó totalmente, nosotros debemos también entregarnos totalmente. Como Jesús se hace servidor, esclavo de todos, nosotros debemos hacer lo mismo. Si salimos de nuestra misa igual como hemos entrad. Si participar de la mesa del Señor no nos lleva a entregar nuestro amor, al menos intentarlo, hasta el final...Hemos realizado, quizá, una bella ceremonia, pero nada que tenga que ver con la cena del Señor. Porque esa cena nos ha de unir a todos, nos ha de hacer Uno con el Uno. Si no...aquello no era la Celebración de la Pascua del Señor. Era otra cosa... 




miércoles, 20 de abril de 2011

PERSONAJES DE LA PASION: JUDAS


Judas es un personaje complejo. Era uno de los doce...nos dice el Evangelio. Uno de los íntimos de Jesús. Alguien que comía en su mismo plato...Judas no entendió a Jesús. Quizá lo esperaba como el Mesías triunfante, que capitanearía a la gente de Israel para echar fuera al invasor y restituir el reino de David. Decepcionado ante el sesgo que tomaban las cosas decidió traicionarlo. No creía que lo condenarían a muerte. Quizá pensaba que una buena lección haría recapacitar a Jesús. Cuando vio que lo condenaban se desesperó.
Pedro también traicionó a Jesús huyendo y después negándolo. La diferencia entre uno y otro, es que Pedro creía en Jesús, por eso sabía que lo perdonaría y Judas no, por eso se desesperó.
Sacerdotes y religiosos debemos reflexionar en la persona de Judas. Nosotros pertenecemos a su círculo, somos los que comemos en su plato...¿Creemos en Él o creemos en el Jesús que nos hemos inventado? ¿Creemos en alguien humilde y sencillo, que cura, devuelve la vista, hace andar y perdona, o creemos en alguien que por seguirlo nos dará poder, influencia, dominio?
Si estamos preocupados por nuestra falta de influencia, por la pérdida de privilegios, por la ausencia de poder en la sociedad, es que no creemos en Él...Si seguimos con sencillez intentando vivir el Evangelio, buscando el bien de nuestros hermanos, amando al despreciado, al que no tiene nada, al enfermo, al marginado...entonces, sí creemos en Él. Como Pedro, seremos cobardes y lo negaremos a veces, pero volveremos los ojos a aquél que sabemos nos ama de  verdad.
Si somos como Judas, a pesar de hacerlo con un beso, diciéndole que le amamos, lo estamos entregando a sus verdugos. Entonces, un día, aunque sea metafóricamente, desesperados por nuestra soledad, nos colgaremos de un árbol...

martes, 19 de abril de 2011

PERSONAJES DE LA PASIÓN: PEDRO


Todos tenemos mucho de Pedro. El que sabe proclamar el mesianismo de Jesús, pero a continuación demuestra que tiene una idea equivocada y no acepta a un Jesús humilde, servidor, crucificado. El que saca la espada para defender a Jesús y luego se acobarda ante unas criadas y le niega tres veces. El que empieza a andar sobre el agua, se asusta y se hunde, pero que sabe pedir ayuda a Jesús.
Pedro tiene, sin embargo, algo precioso que todos debemos imitar: un gran corazón. Jesús le llama Satanás tras haberlo elogiado, pero él le sigue fiel. Pedro huye y después le niega, pero sabe llorar amargamente su culpa. Por eso, tras Pentecostés, será el portavoz de la comunidad. Lo azotarán y seguirá hablando de Jesús. Dará la vida en Roma, fiel a su maestro.
Pedro es modelo para la Jerarquía. Sacaba la fuerza no de su título, sino de seguir la voz del Espíritu. Supo reconocer, tras sus dudas de mantener la ley judía, que Pablo tenía razón. Supo también escuchar al Espíritu en casa de Cornelio y reconocer que Jesús era para toda la humanidad y no sólo para los judíos.
Pedro es modelo para todos nosotros, porque se supo reconocer débil, supo ver sus fallos y supo llorar y, sobre todo, supo cambiar. Aprendió de su debilidad para hacerse fuerte. Seguramente recordó el día en que Jesús dijo a los que acusaban a la mujer adúltera: "El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra". Y recordó los ojos de Jesús diciendo: "¿Nadie te a acusado? Yo tampoco...".
Pedro nos enseña a tocar de pies al suelo. A darnos cuenta, que es muy fácil dejarse llevar por el primer fervor, pero es difícil perseverar...Pedro nos dice que Jesús nos perdonará siempre si nuestro corazón es sincero, si sabemos reconocernos tal cual somos...
Por todo ello recibió el mandato de apacentar la Comunidad...Porque aprendió la lección.


lunes, 18 de abril de 2011

PERSONAJES DE LA PASIÓN: MARÍA



A María la hemos llenado de títulos...Bastaba con uno: Madre de Jesús. Ahí está resumido lo más grande de ella, en lo más grande de una mujer: la maternidad. 
María nos lo regaló al mundo, en la pobreza de un establo. María lo alimentó y lo hizo crecer en medio de la necesidad y la pobreza. María no comprendía, como tantas madres, la transformación que sufría su hijo. Ella lo vio partir un día, marchar de casa. Escuchó hablar de su hijo bien, pero muchas veces mal. Lo trataban de loco, pero ella sabía de su bondad. Lo conocía como todas las madres conocen a sus hijos.
María pasó por el peor trago que puede pasar una madre. Ver morir a su hijo. Y verlo morir como un criminal, insultado, ajusticiado...Pero ella estaba allí al pie de la cruz. María de todas las madres...Madre de todos los hijos...
María y las demás mujeres, como Magdalena, la que mucho le amaba porque le había perdonado mucho, son el modelo para los hombres cobardes que, como los apóstoles, huimos en el huerto de los olivos.
Nosotros les hacemos lavar altares, poner flores y fregar suelos...Ella llevó nueve meses a Jesús en su seno y nosotros decimos que no pueden traérnoslo cada día en el altar. María y las mujeres aguantaron al pie de la cruz, y nosotros, los cobardes, los que huimos, nos creemos los jefes de la Iglesia...
María, al pie de la Cruz, enarbolabas frente al mundo tu verdadero y mayor título: Madre de Jesús. 



domingo, 17 de abril de 2011

SOBRE UN ASNO HACIA LA SOLEDAD...


Tenemos hoy dos evangelios: el que se lee al bendecir las palmas y la Pasión según San Mateo. Evidentemente esto da para muchísimas reflexiones. Me centraré en Jesús orando solo en el Huerto de los Olivos.

"Después de cantar los salmos se fueron al monte de los Olivos. Y Jesús les dijo:

– Esta noche, todos vais a perder vuestra confianza en mí. Así lo dicen las Escrituras: ‘Mataré al pastor y se dispersarán las ovejas.’Pero cuando resucite, iré a Galilea antes que vosotros.
Pedro le contestó:
– Aunque todos pierdan su confianza en ti, yo no la perderé.
Jesús le dijo:
–Te aseguro que esta misma noche, antes que cante el gallo, me negarás tres veces.
Pedro afirmó:
– Aunque tenga que morir contigo, no te negaré.
Y todos los discípulos dijeron lo mismo.
Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo:
– Sentaos aquí mientras yo voy más allá a orar.
Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentirse muy triste y angustiado. Les dijo:
- Siento en mi alma una tristeza de muerte.y Quedaos aquí y permaneced despiertos conmigo.
Y adelantándose unos pasos, se inclinó hasta el suelo y oró, diciendo:
– Padre mío, si es posible, líbrame de esta copa amarga: pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.
Luego volvió adonde estaban los discípulos y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
– ¿Ni siquiera una hora habéis podido permanecer despiertos conmigo? Permaneced despiertos y orad para no caer en tentación.a Tenéis buena voluntad, pero vuestro cuerpo es débil.
Por segunda vez se fue, y oró así:
– Padre mío, si no es posible evitar que yo sufra esta prueba, hágase tu voluntad.
Cuando volvió, encontró de nuevo dormidos a los discípulos, porque los ojos se les cerraban de sueño. Los dejó y se fue a orar por tercera vez, repitiendo las mismas palabras. Entonces regresó a donde estaban los discípulos y les dijo:
– ¿Aún seguís durmiendo y descansando? Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores."
La soledad de Jesús...Jesús había entrado en Jerusalén sobre un asno, aclamado por los galileos sus paisanos y los niños que se juntan a todo lo que sea novedad y fiesta. En realidad entraba solo. Unos lo aclamaban llamándole rey y Él lloraba presintiendo su destino.
Cenó con sus discípulos, les lavó los pies, les habló de Amor, de compartir, de permanecer unidos... y ellos no entendieron nada. Jesús seguía solo.
Se retira al huerto a orar. Escoge a sus mejores amigos y...se duermen. Jesús queda solo ante su destino.
Encontramos un Jesús que tiene miedo. Se sintió triste y angustiado. En otro evangelio se nos dirá que sudó sangre...
Jesús solo, en el huerto de los olivos, es cada uno de los hombres, cada uno de nosotros, ante la vida, ante nuestro destino, que hemos de afrontarlo solos.
La cristología actual quiere acentuar la humanidad de Jesús, porque esa humanidad es la que es modelo para nosotros. Es ante un Jesús sufriente en el que podemos vernos espejados. Parece ser que una parte de la Iglesia tiene miedo a este Jesús y prefiere un Jesús divino, glorioso, quizá porque les une a los poderes del mundo y lanza condena tras condena a los cristólogos del Jesús humano.
Sin embargo, a la madre que ve a su hijo en peligro inminente de muerte; al enfermo de cáncer que tiene sus días contados; al padre de familia en el paro que presencia el desahucio de su hogar; a la familia que debe huir de su casa y su país a causa de la guerra..., a esos, sólo puedo presentarles este Jesús solo, triste y angustiado como ellos, en el huerto de los olivos. Ese Jesús que humildemente pide a su Padre que le libre de todos los sufrimientos que le esperan, pero que sabe que la oración no es magia, sino abandonarse en los brazos de Dios. Lucas nos dirá que el Padre le envió un ángel que le confortaba...¡Ojalá todas las personas tristes, angustiadas, que sufren en soledad, encuentren alguien, ese ángel que les agarre de la mano y les ayude a seguir viviendo! ¡Ojalá nosotros decidamos ser esos ángeles para los que sufren a nuestro alrededor! Desgraciadamente somos los discípulos que dormimos junto al que sufre. Nos es más fácil vivir en nuestro mundo ideal, mirar hacia otro lado, ignorar el sufrimiento de la mayoría de la humanidad...Preferimos discutir sobre mil teorías y olvidamos los verdaderos problemas del Hombre. Las teorías no nos comprometen.
Jesús, en el monte de los olivos, asume sobre sí todos nuestros dolores, miedos y angustias, las carga sobre sí y se las lleva a la Cruz.
Él nos enseña a ser valientes, a cargar con el dolor y marchar hacia a delante. A abandonarnos en los brazos del Padre, no como evasión, sino porque creemos, que Él sabe mejor que nosotros  cual es nuestro camino...
La Iglesia, ante un mundo en guerra, una sociedad en crisis, dos terceras partes de la humanidad en la miseria...debería mirar a Jesús, que en el huerto de los olivos, hace suyos todos esos sufrimientos y pedir como Él al Padre, que aparte este cáliz del mundo. Y...luchar para que eso ocurra...  

sábado, 16 de abril de 2011

MÚSICA DEL SÁBADO: HOSANNA (SOWETO GOSPEL CHOIR)

Jesús entró en Jerusalén subido a un asno, la gente aclamaba Hosanna y ponían palmas en el suelo a su paso.
En África asocian la imagen del león a Jesús...Símbolo de fuerza, soberanía... de ahí las últimas imágenes de este vídeo.


viernes, 15 de abril de 2011

SABER DESCANSAR...



Se acercan días de fiesta y posiblemente nos volveremos a equivocar. Nos encontramos de entrada con unos días que para los cristianos deberían ser de reflexión, de meditación, de oración...pero que cada vez lo olvidamos más. Pero también tenemos unos días para librarnos de la tensión, del agobio y del descanso que hemos ido acumulando con los días.
Hay jóvenes que se siguen reuniendo en las Pascuas Jóvenes que se organizan por todo el país. hace unos años que también se celebran Pascuas Familiares, donde acuden padres e hijos juntos. Son días para buscar el silencio, la calma y la serenidad.
Pero ocurre, que queremos hacer tantas cosas en las vacaciones, que volvemos a casa más cansados de lo que nos fuimos. El cansancio nace muchas veces de la saturación. Queremos hacer en esos días todo lo que el trabajo no nos ha dejado hacer y en vez de descansar, nos volvemos hiperactivos.
Las vacaciones deberían ayudarnos a redescubrir la naturaleza, saborear el tiempo lentamente, detenernos en las cosas pequeñas.
Quizá esperamos demasiado de las vacaciones y por eso acaban por decepcionarnos. Ordenar nuestra vida, buscar la paz, reposar, es mucho más importante que hacer mil cosas, por interesantes que sean. 
La Semana Santa nos invita a ese entrar en nuestro interior, a esa búsqueda espiritual, que no podemos realizar durante el año. ¿Por qué no probamos esta vez unas vacaciones diferentes? 

jueves, 14 de abril de 2011

EL ANACORETA, EL CEDRO Y LA MOSTAZA.


El cedro era espectacular. El Anacoreta y su joven seguidor lo contemplaban sentados en un banco del parque. El anciano comentó:
- Los profetas del antiguo testamento comparaban la Jerusalén celestial a un gran cedro, una montaña inmensa, un gran palacio...
Sonrió y dijo:
- Imagina la sorpresa de los judíos, cuando Jesús compara el Reino a una semilla de mostaza, a un poco de levadura...
Movió la cabeza diciendo:
- Los cristianos nos equivocamos cuando buscamos una Iglesia fuerte y poderosa que se imponga a los demás. Estamos demasiado preocupados por la pérdida de influencia, por defendernos de los ataques, por ser más que los demás...Quien realmente hace crecer el Reino no es el que organiza grandes campañas, ni el que mueve multitudes por unos pocos días. Hace crecer el Reino el que está junto al lecho del enfermo; el que dedica su vida al tercer y al cuarto mundo; el que reparte amor en su familia y su entorno. El Reino está en lo pequeño, en lo cotidiano.
Volvió a sonreír y concluyó:
- la Iglesia no está por encima de la sociedad. Es más, la única forma de abrir camino al Reino de Dios, es viviendo dentro de la sociedad, compartiendo sus problemas, sus crisis, sus dudas. La Iglesia no necesita poder...Necesita la humildad de la semilla de mostaza, de la levadura... 

miércoles, 13 de abril de 2011

EL ANACORETA Y LA UTOPÍA...


Aquel joven teólogo dijo al Anacoreta:
- Realmente se te nota convencido de lo que dices; pero tu discurso está anticuado. Las utopías han muerto. Hoy, o defiendes el fundamentalismo de unos dogmas interpretados literalmente, o te dedicas a la ecología. Fíjate si no, en cómo alguno de los grandes seguidores de las utopías, de la teología de la liberación, ahora escriben sobre ecología...Ahí está el futuro de la teología.
El Anacoreta no respondió al instante. Bajó la cabeza. Cerró los ojos. Luego levantó la cabeza, sonrió, y mirando a los ojos del joven teólogo, dijo:
- No me gustan los calificativos aplicados a la teología. Teología tomista, teología de la liberación, teología de la Cruz, teología política, teología social, teología ecológica...Para mí, teología es la búsqueda Dios en todo: en la Escritura, en la naturaleza, en la oración, en el Hombre...Una búsqueda, no para escribir libros, para dárselas de sabio, para creer que ya lo hemos encontrado, sino para AMARLO y entregarle toda nuestra vida.
Hizo una pausa y continuó:
- No somos sino peregrinos en busca de Dios, en busca del Amor...Ese peregrinar, es, precisamente, correr tras la utopía. Si la utopía ha muerto, razón de más para resucitarla. Sólo corriendo tras ella con ilusión tiene sentido la vida. Sólo así encontraremos a un Dios encarnado, a Jesús. A un Dios en cada Hombre y en cada cosa. Sólo así se puede luchar para cambiar este mundo y hacerlo mejor. Sólo así podemos hacer que el Reino empiece ya aquí...
Y el joven teólogo se marchó pensativo... 

martes, 12 de abril de 2011

PACEM IN TERRIS, 48 ANIVERSARIO


Una buena amiga me recordaba ayer, que el 11 de abril de 1963, Juan XXIII hacía pública su encíclica "Pacem in terris". En la doctrina social de la Iglesia hay un antes y un después de esta encíclica. León XIII inició la aplicación social del Evangelio y tras Juan XXIII encontramos la "Octogesima adveniens" y "Evangelii nuntiandi" de Pablo VI, a pesar de sus grandes dudas acrecentadas por la influencia curial, y algunas afirmaciones importantes sobre justicia y paz en las encíclicas sociales de Juan Pablo II.
No es este el lugar, ni hay espacio suficiente, para profundizar sobre la trayectoria de la doctrina social de la Iglesia. Sí, querría recordar la diferencia de la praxis de Juan XXIII con la de nuestros últimos Pontífices, y, sobre todo, con la forma de actuar de la Curia y de nuestra Conferencia Episcopal, sin ir más lejos.
Los tiempos de Juan XXIII no eran precisamente favorables al catolicismo. La filosofía se declaraba decididamente atea, el marxismo estaba en su auge y la juventud se encandilaba con el movimiento hippy y la libertad sexual. No tuvo miedo. A diferencia de los que hoy se dedican a condenar, excomulgar, dictar leyes...él, decidió abrir las ventanas de la Iglesia para que entrara aire fresco. Ciertamente más de uno agarró una pulmonía. Pero ahora corremos el riesgo de enfermar de los mil y un miasmas que se crían en un ambiente cerrado. 
El Papa Bueno no abrió las ventanas por debilidad, por querer ceder a las corrientes modernas. Lo hizo para ser fiel al Evangelio, que nos invita a caminar, a avanzar, no a encerrarnos en privilegios, poderes y leyes inamovibles. Juan XXIII escuchó claramente la voz de Jesús diciendo: "No temáis". Hoy nos mata el miedo a perder poder, influencia, a avanzar. Tenemos miedo a todo. 
El atardecer en el que anunció el Concilio, pronunció aquellas palabras en las que invitaba a besar a los niños en casa y decirles que es el Papa quien los besa. Algunos de esos niños ahora están en la Curia o son jóvenes obispos...¿Por qué no recuerdan ese beso?
Los documentos actuales, o son claramente una marcha atrás, o son una de cal y otra de arena. "Como dice el Concilio acertadamente, pero..." y se pisa el freno. Gracias a Dios, a documentos, como aquel en el que se prohibía a las mujeres hacer las lecturas y ayudar en la misa, nadie les hizo ni caso...Una ventana abierta es el Atrio de los Gentiles. Ese diálogo abierto con la ciencia y los no creyentes...Pero, ¿la Curia hará puñetero (perdón por la expresión) caso de sus conclusiones, de sus caminos abiertos?
Necesitamos otro Juan XXIII y otro Concilio. Necesitamos que alguien abra las ventanas y deje entrar aire fresco. Aunque alguno vuelva a agarrar una pulmonía... 

lunes, 11 de abril de 2011

EL ANACORETA Y LA PENITENCIA CUARESMAL



El joven seguidor se preguntaba si realmente estaba cumpliendo o no con la penitencia cuaresmal, y así se lo dijo al Anacoreta.
El anciano sonrió y dijo:
- Me temo que no tienes muy claro lo que es hacer penitencia. Corres el peligro de confundir la vida espiritual con entrenarse para las olimpiadas o con hacer footing cada día.
El Anacoreta volvió a sonreír pícaramente y propuso:
- Se me ocurren bastantes formas de hacer penitencia. Te diré una: hazlo todo gratuitamente.
El joven miró algo sorprendido al anciano. Este se explicó:
- Casi siempre pasamos factura de lo que hacemos. Amamos para que nos amen. Damos para que nos den. Ayudamos para que nos los agradezcan. Buscamos la santidad para ganar el cielo...Ser gratuitos quiere decir amar porque el otro merece ser amado. Dar, porque es de justicia. Buscar la santidad porque es la consecuencia de nuestro amor a Dios en todas las cosas...
Miró al joven seguidor y concluyó:
- Esta es una de las mejores formas de hacer penitencia. Y no creas que es fácil... 

domingo, 10 de abril de 2011

LLAMADOS A VIVIR...



"Un hombre llamado Lázaro había caído enfermo. Era natural de Betania,a el pueblo de María y de su hermana Marta. Esta María, hermana de Lázaro, fue la que derramó perfume sobre los pies del Señor y los secó con sus cabellos. Así que las dos hermanas enviaron a decir a Jesús:
–Señor, tu amigo está enfermo. 
Jesús dijo al oirlo:
–Esta enfermedad no va a terminar en muerte, sino que ha de servir para mostrar la gloria de Dios y también la gloria del Hijo de Dios.
Jesús quería mucho a Marta, a su hermana y a Lázaro; sin embargo, cuando le dijeron que Lázaro estaba enfermo, se quedó dos días más en el lugar donde se encontraba. Después dijo a sus discípulos:
–Vamos otra vez a Judea.
Los discípulos le contestaron:
–Maestro, hace poco los judíos de esa región trataron de matarte a pedradas, ¿y otra vez quieres ir allá?
Jesús les dijo:
–¿No es cierto que el día tiene doce horas? Pues bien, si uno anda de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; pero si uno anda de noche tropieza, porque le falta la luz.
 Después añadió:
–Nuestro amigo Lázaro se ha dormido, pero voy a despertarle.
Los discípulos le dijeron:
–Señor, si se ha dormido es señal de que va a sanar.
Pero lo que Jesús decía era que Lázaro había muerto, mientras que los discípulos pensaban que se había referido al sueño natural. Entonces Jesús les habló claramente:
–Lázaro ha muerto. Y me alegro de no haber estado allí, porque así es mejor para vosotros, para que creáis. Pero vayamos a verle.
Tomás, al que llamaban el Gemelo, dijo a los otros discípulos:
–Vayamos también nosotros, para morir con él.
Jesús, al llegar, se encontró con que ya hacía cuatro días que habían sepultado a Lázaro.  Betania estaba cerca de Jerusalén, a unos tres kilómetros,  y muchos judíos habían ido a visitar a Marta y María, para consolarlas por la muerte de su hermano.  Cuando Marta supo que Jesús estaba llegando, salió a recibirle; pero María se quedó en la casa.  Marta dijo a Jesús:
–Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.  Pero aun ahora yo sé que Dios te dará cuanto le pidas.
Jesús le contestó:
–Tu hermano volverá a vivir.
Marta le dijo:
–Sí, ya sé que volverá a vivir cuando los muertos resuciten, en el día último.
Jesús le dijo entonces:
–Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá; y ninguno que esté vivo y crea en mí morirá jamás.¿Crees esto?
Ella le dijo:
–Sí, Señor, yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.m
Jesús llora junto al sepulcro de Lázaro
Después de esto, Marta fue a llamar a su hermana María y le dijo en secreto:
–El Maestro está aquí y te llama.
En cuanto María lo oyó, se levantó y fue a ver a Jesús; pero Jesús no había entrado aún en el pueblo, sino que permanecía en el lugar donde Marta había ido a encontrarle. Al ver que María se levantaba y salía de prisa, los judíos que habían ido a consolarla a la casa, la siguieron pensando que iba al sepulcro a llorar.
 Cuando María llegó a donde estaba Jesús, se puso de rodillas a sus pies, diciendo:
–Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Jesús, al ver llorar a María y a los judíos que habían llegado con ella, se sintió profundamente triste y conmovido, y les preguntó:
–¿Dónde lo habéis sepultado?
Le dijeron:
–Señor, ven a verlo.
Y Jesús lloró. Los judíos dijeron entonces:
–¡Mirad cuánto le quería!
 Pero algunos decían:
–Este, que dio la vista al ciego, ¿no podría haber hecho algo para que Lázaro no muriese?  
Jesús, otra vez muy conmovido, se acercó al sepulcro. Era una cueva que tenía la entrada tapada con una piedra. Jesús dijo:
–Quitad la piedra.
Marta, la hermana del muerto, le dijo:
–Señor, seguramente huele mal, porque hace cuatro días que murió.
 Jesús le contestó:
–¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?
 Quitaron la piedra, y Jesús, mirando al cielo, dijo:
–Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Yo sé que siempre me escuchas, pero digo esto por el bien de los que están aquí, para que crean que tú me has enviado.
 Habiendo hablado así, gritó con voz fuerte:
–¡Lázaro, sal de ahí! 
 Y el muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas y envuelta la cara en un lienzo. Jesús les dijo:
– Desatadlo y dejadle ir.  
Al ver lo que Jesús había hecho, creyeron en él muchos de los judíos que habían ido a acompañar a María."

Todos somos Lázaro y Jesús nos invita a vivir y a hacer vivir. A vivir, saliendo fuera de nosotros mismos. A dar la vida, apartando las piedras que mantienen a los demás encerrados en sí mismo.
En estos domingos se nos ha presentado Jesús como la luz, devolviendo la vista a un ciego; como el Agua de Vida junto al pozo de la samaritana; ayudándonos a actuar, haciendo andar a un paralítico. Jesús, con sus signos, nos enseña el camino que hemos de seguir. A los discípulos de Juan no les explicó ninguna teoría, no les dio ninguna definición teológica de quién es el Mesías. Les mostró que los ciegos ven, los cojos andan, los muertos resucitan...
Jesús no quiere de nosotros bellas teorías, sino actos de amor. Seguir a Jesús significa luchar contra el sufrimiento, contra la injusticia. Seguir a Jesús es sembrar la vida a nuestro alrededor. Curiosamente, esto fue lo que condenó a muerte a Jesús. Si seguimos leyendo el evangelio nos encontramos con la decisión por parte de escribas y fariseos de eliminarlo: de hacer que un hombre muera por todo el pueblo. Sin querer, dieron  la verdadera definición de lo que debe ser un cristiano: aquel que sabe entregar toda su vida por lograr un mundo mejor, por salvarlos a todos, por construir el Reino...

viernes, 8 de abril de 2011

UN JESUS HUMANO...


En el Evangelio de hoy ( Jn 7, 1,2,10,28) hay un aspecto que puede pasarnos desapercibido. Nos encontramos con un Jesús humano, temeroso. Pasaba el mayor tiempo en Galilea evitando Jerusalén, por miedo a los judíos que buscaban matarlo. Llega la fiesta de las Tiendas y se decide a ir a Jerusalén, pero lo hace de incógnito. Allí, al verse reconocido va al Templo a enseñar.
No negamos la divinidad de Jesús, pero lo que es modelo para nosotros es su humanidad. Y aquí nos encontramos a alguien que pasa por el proceso humano del miedo, hasta decidirse a dar la cara y cumplir su misión. 
Hoy creo que los cristianos tenemos miedo y ese miedo no nos hace ningún bien. Nos hace tomar dos posturas falsas. La infantil de aceptarlo todo sin reflexionar y la adolescente de negarlo todo por sistema. El miedo nos desvía de nuestyro camino. Hace que nos preocupemos por lo externo y olvidemos lo importante. Tememos perder poder. Nos da miedo que los demás nieguen o se rían de lo que nosotros creemos. Nos asusta la diferencia y nos encerramos en nosotros mismos. Nos da miedo avanzar, adaptar el Evangelio al momento actual.
Ahí tenemos el ejemplo de ese Jesús, que como hombre tiene miedo. Empieza por esconderse. Camina, pero desde el anonimato y finalmente da la cara en el Templo y se dedica a enseñar. Tras ese proceso están las noches de oración. El convencimiento de estar unido al Padre y de cumplir su voluntad. Jesús deja de importarle lo que los judíos piensen de él. Él conoce al Padre y esto le basta. 
Este es el ejemplo que hemos de seguir...

jueves, 7 de abril de 2011

EL ANACORETA Y LOS MAESTROS


Llamó el Anacoreta a su joven seguidor y le dijo:
- Escucha qué cosa tan interesante he encontrado en los escritos del sufí Ibn Abba. Le dijo a un novicio: "Evita tres clases de maestros: los que sólo se quieren a sí mismos, pues su auto-estima es pura ceguera. Los que sólo gustan de las novedades, pues sus opiniones no tienen sentido. Y los que sólo aceptan lo establecido, pues sus mentes son celdillas de hielo."
Puso una mano sobre el hombro del joven y añadió:
- He aquí tres defectos en los que debemos evitar caer:
  1. Creer que siempre tenemos razón y de que somos poseedores de la verdad.
  2. Aceptar lo nuevo simplemente porque es nuevo.
  3. Anclarnos en lo de siempre sin querer avanzar...
Y volvieron a sus ocupaciones...


miércoles, 6 de abril de 2011

EL ANACORETA Y EL AMOR DEL PADRE


El Anacoreta y su joven seguidor estaban sentados en un banco del parque. A su alrededor hablaban las madres, algunos jubilados tomaban el sol y los niños correteaban alegremente. Surgió una pequeña pelea entre dos pequeños y una de las madres dijo:
- ¡Carlitos! Si no te portas bien al volver a casa se lo diré a papá y no te querrá...
Movió la cabeza el Anacoreta y le dijo al joven:
- Eso no es verdad. Su padre lo querrá igual, precisamente porque es su padre...
Luego, mirando a los pececillos dorados y rojos del estanque, prosiguió:
- En la espiritualidad esta idea nos ha hecho mucho daño. Nos han dicho que tenemos que hacer cosas buenas para que Dios nos ame. ¡No! Dios nos ama tal como somos. Buenos y malos. Con luces y sombras...Cambiar para que Dios nos ame es ser interesados. Precisamente lo que ocurre es lo contrario. El día que descubrimos el Amor de Dios, aquel día empezamos a cambiar, a mejorar, a crecer...Cambiamos "porque" Dios nos ama, no "para" que Dios nos ame.
Luego, mirando a los ojos del joven concluyó:
- El problema es que andamos tan dispersos por la vida; nuestros intereses son tan egoístas...que no acabamos de descubrir el Amor de Dios...
Y siguieron contemplando el alegre juego de los niños... 

martes, 5 de abril de 2011

EL ANACORETA Y EL DALTÓNICO


Como era tiempo de rebajas, el Anacoreta y su joven seguidor paseaban por unos grandes almacenes. Cuando miraban unas camisas, se les acercó un hombre y les dijo:
- ¿Harían el favor de buscarme una camisa verde pálido y otra marrón claro? Es que soy daltónico y no distingo los colores.
Le ayudaron en su compra y, ya en casa, el Anacoreta dijo:
- Creo que ya te he dicho más de una vez, que estamos en una sociedad daltónica. Creemos que todo ha de ser del mismo color.
Abrió la ventana, pues hacía calor en la habitación y continuó:
- Desde la Iglesia que querría que todos pensaran igual, que todos sigamos la misma espiritualidad, hasta la política con la idea de que la razón la tiene la mayoría y de que solamente una cosa es políticamente correcta, nos estamos volviendo todos daltónicos.
El joven preguntó:
- Pero, ¿todos los colores tienen la misma importancia?¿Todas las ideas tienen el mismo valor?
Sonrió el anciano y respondió:
- No. No todo tiene el mismo valor. Pero lo que nos ocurre es, que en vez de buscar la verdad, damos por sentado que nuestro color, nuestra idea es la verdadera. Y si yo lo veo azul, quiero que todos lo vean azul...y no acepto que otros lo vean rojo o verde. No nos damos cuenta, que precisamente la variedad de colores, hace resaltar el propio. Y que nada es de un único color. La realidad está formada por mil matices. El no aceptarlos, el volvernos monocolores, nos aleja de la verdad, nos hace superficiales y no nos ayuda a profundizar...
Levantándose, se levantó y se acercó a la ventana que daba al parque:
- Mira que variedad y belleza de colores. ¿Te imaginas un parque de un único color?...