miércoles, 31 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y EL RESPETO AL OTRO


Vieron un escalofriante vídeo sobre la expulsión, en Brasil, de una tribu guaraní, los Kayapó, de su territorio y escucharon su terrible petición: "Decreten nuestra muerte colectiva. Queremos ser todos enterrados aquí." El joven seguidor comentó:
- Les dan otro lugar para vivir. ¿Por qué no lo aceptan?
El Anacoreta, tristemente, respondió:
- Porque para ellos su tierra es sagrada. Su vida está totalmente ligada a ella. Nuestra sociedad ha perdido el sentido del concepto "sagrado". Con la laicidad lo hemos querido borrar, pero, sagrado, también es un concepto laico. En la sociedad tienen que existir cosas sagradas, cosas intocables, cosas que hay que respetar. Si no, estamos abocados a la ley del más fuerte y al todo vale.
Suspiró y prosiguió:
- Nuestra sociedad parece que sólo conserva una cosa sagrada, el dinero. Le rendimos un culto idolátrico, a él y a lo que comporta; la tecnología, el poder...Y olvidamos que hay algo realmente sagrado, religiosa y laicamente: el hombre.
Volvió a suspirar con tristeza y añadió:
- ¿De qué nos sirve llenarnos la boca de la importancia del hombre, si queda en mera teoría? Respetarlo significa tener en cuenta sus necesidades, sus angustias, sus limitaciones, su culpabilidad. Hablar de la grandeza del hombre sin respetarlo, pisoteándolo, dominándolo, es una burla cruel. Si no entendemos los valores, la cultura, los deseos de los que son distintos a nosotros. Si no los respetamos, no podemos llamarnos cristianos.
Luego, mirando a los ojos del joven, concluyó:
- Si hacemos del dinero el objeto sagrado de la sociedad y además éste está acumulado en una tercera parte de la humanidad y dentro de esa tercera parte en 200 familias, la Declaración de los Derechos Humanos es papel mojado, letra muerta... 

martes, 30 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y LA SANTIDAD


El joven seguidor dejó un libro en la estantería y exclamó:
- ¡Cada vez que leo la vida de un santo, veo más difícil la santidad!
Rió con ganas el Anacoreta y dijo:
- Hemos hecho de la santidad algo tan extraordinario, que ya no la deseamos por inalcanzable. ¿Por qué nos presentan esos santos que ya de pequeños eran perfectos?
Miró sonriendo a su seguidor y prosiguió:
- Jesús declara santos, bienaventurados, a los pobres, a los que lloran , a los perseguidos...Santo es el débil, el sencillo. Aquél que transparenta la presencia de Dios. La santidad se encuentra en la vida cotidiana. Santo es aquél que se reconoce pecador e intenta vivir en la Presencia de Dios a lo largo de su vida. Santo es el que intenta amar a todos, porque reconoce a Dios en todos... Santo es el que sabe levantarse cada vez que cae. La santidad es anónima y no alardea. Tenemos santos junto a nosotros, pero no sabemos verlos...

lunes, 29 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y LA SOCIEDAD CRISTIANA


El predicador habló con fuerza sobre la creciente secularización de la sociedad, sobre la descristianización creciente. Su conclusión era que nuestra sociedad ya no era cristiana y que había que volver a cristinizarla. De ahí la urgencia de la Nueva Evangelización.
Al salir, el Anacoreta dijo a su joven seguidor.
- Una sociedad cristiana no es una sociedad regida por el clero, ni siquiera, una sociedad en que todos se declaran cristianos y van a la iglesia. Una sociedad cristiana es aquella que se rige por los valores de Jesús, los valores del Evangelio. Es decir, una sociedad basada en la fraternidad, en el compartir, en la solidaridad. Una sociedad en que todos se consideran hermanos. Una sociedad que no se basa en el dinero y en el poder. Una sociedad en la que priva el servicio sobre la jerarquía. 
Miró sonriendo al joven y añadió:
- Como puedes ver, nuestra sociedad no está dejando de ser cristiana. Nunca ha sido cristiana. Nos queda un largo y costoso camino por recorrer. Y debemos reconocer, que sociedades que no se creen, ni quieren creerse cristianas, lo son mucho más, que aquellas que creen serlo por derechos adquiridos.
Suspiró y concluyó:
- Aquel que se cree cristiano suele ser el que está más lejos de serlo. La sociedad cristiana es una utopía. Un horizonte que cada día debemos esforzarnos por alcanzar. Si reducimos lo espiritual, lo religioso a las oraciones, nunca lo alcanzaremos. Si sabemos ver a Jesús en todas las cosas, en todas las personas, en todas las circunstancias...vamos por buen camino. 

domingo, 28 de octubre de 2012

TIRAR LA CAPA...



"Llegaron a Jericó. Y cuando ya salía Jesús de la ciudad seguido de sus discípulos y de mucha gente, un mendigo ciego llamado Bartimeo, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino. Al oír que era Jesús de Nazaret, el ciego comenzó a gritar:
– ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!
Muchos le reprendían para que se callara, pero él gritaba más aún:
– ¡Hijo de David, ten compasión de mí!
Jesús se detuvo y dijo:
– Llamadle.
Llamaron al ciego y le dijeron:
– Ánimo, levántate. Te está llamando.
El ciego arrojó su capa, y dando un salto se acercó a Jesús, que le preguntó:
– ¿Qué quieres que haga por ti?
El ciego le contestó:
– Maestro, quiero recobrar la vista.
Jesús le dijo:
– Puedes irte. Por tu fe has sido sanado.
En aquel mismo instante el ciego recobró la vista, y siguió a Jesús."

Todos estamos ciegos hasta que no encontramos a Jesús. Bartimeo es nuestro modelo. Está ciego; sin embargo Jesús le dice que su fe lo ha salvado. ¿Dónde ve Jesús la fe en alguien que está ciego sentado junto al camino? Bartimeo no se contenta con pedir la vista. Arroja la capa, da un salto y grita a Jesús: ¡ten compasión de mí! Tres características que demuestran nuestra fe. Tres condiciones para poder ver.
Primero, arrojar la capa. Desprendernos de todo aquello que nos ata, nos retiene encerrados en nosotros mismos, nos impide creer.
Segundo, saltar. Libres ya de estorbos, tener la valentía de lanzarnos hacia lo que todavía no vemos, lo que desconocemos, confiando que al otro lado del salto está Él.
Tercero, reconocernos dignos de compasión. Darnos cuenta de que no somos nada, de que necesitamos su ayuda, de que estamos ciegos. En la tradición ortodoxa, los monjes utilizan la repetición de esta frase, acompasada a la respiración, como la forma de orar constantemente. Es la llamada Oración de Jesús, que encontraréis descrita en el libro "Diario de un peregrino ruso".
También hemos de considerar la actitud de los que le rodean. Primero protestan, quieren hacerle callar. Cuando Jesús lo llama, le ayudan, le dan ánimo. La Fe es una cuestión personal, pero necesita el apoyo de la comunidad. Todos somo responsables de alguna manera, de la fe de todos. Desgraciadamente, demasiadas veces somos un obstáculo para que los otros encuentren a Jesús.
Bartimeo recobra la vista y la consecuencia es clara: siguió a Jesús. El que realmente VE, no puede dejar de seguirlo. Toda su vida depende a partir de ese momento de Él.
¿Tenemos Fe? La respuesta es clara. Debemos examinarnos de si lo hemos abandonado todo, de si hemos saltado confiados, de si nos reconocemos imperfectos, necesitados, ante Él. ¿Realmente vemos?¿Le seguimos sin condiciones? Si realmente se nos han abierto los ojos sabremos encontrar a Dios en la belleza, en la sencillez, en la paz, en la armonía...Pero, también lo encontraremos en el dolor, en el sufrimiento, en la injusticia ajena...Y nuestro seguimiento implicará la lucha para que ese dolor, ese sufrimiento, esa injusticia desaparezcan. Pero hemos de empezar por tirar la capa...

viernes, 26 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y EL JOVEN QUE NO QUERÍA HACERSE PREGUNTAS


Era un joven culto. Estaba acabando los estudios en teología. Por eso le extrañó mucho al Anacoreta oírle decir:
- Yo cuando leo un libro que me produce dudas, lo dejo inmediatamente. Yo hago caso a lo que me enseñan mis maestros y me dicen mis superiores.
El Anacoreta se acercó a él y le dijo:
- Me parece que cometes un grave error. Lo peor que podemos hacer es dejar de dudar, de hacernos preguntas, de buscar. Esa es la única forma de avanzar en nuestros conocimientos y en adquirir verdaderas certezas. Negarse a reflexionar, agarrase al principio de autoridad, es condenarse a la pasividad frente a la vida.
El joven replicó:
- Sí, pero no puedo despreciar la experiencia de mis mayores.
El anciano lo miró con simpatía y contestó:
- Todos los maestros han sido alumnos y no se han convertido en meros repetidores. Porque se hicieron preguntas, porque dudaron de lo que le enseñaron, avanzaron y descubrieron nuevas cosas.
Se de tuvo un momento y concluyó:
- No te pido que caigas en la duda permanente. Te pido que no te quedes encerrado en tu verdad. Que reflexiones y busques la parte de verdad, que seguro tiene, aquél que piensa muy distinto a ti. Es un buen ejercicio dar la vuelta a lo que creemos y mirarlo desde el lado contrario. Haz de hacerte preguntas. Interrogando sobre tus dudas conseguirás avanzar en la verdad...  

jueves, 25 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y EL CIELO


El Anacoreta y su joven seguidor contemplaban una magnífica puesta de sol otoñal. El anciano exclamó:
- ¡Qué mal interpretamos el cielo! Cuando rezamos Padre nuestro que estás en el cielo...no estamos hablando de un lugar. Si Dios estuviera en el cielo sería inferior a él, porque estaría contenido en él. El cielo es un símbolo del mismo Dios. Dios no está, Dios es. Ese cielo que nos cubre es el símbolo de ese Dios que nos protege, que está sobre nosotros. El cielo está sobre todas las cosas, en todos los lugares. Y no hay más cielo en un sitio que en otro. No hay más cielo en el templo que en la oficina. Dios está en todas partes...
Miró sonriendo al joven seguidor y concluyó:
- Por eso decimos que al morir vamos al cielo. No vamos a un lugar. Vamos a hacernos uno en Dios...

miércoles, 24 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y LAS MASAS


Anunciaban por la televisión una agenda de actos. Muchos de ellos serían multitudinarios. El joven seguidor exclamó:
- Nunca se había reunido tanto la gente y, sin embargo, creo, que nunca se había sentido tan sola.
Asintió el Anacoreta y añadió:
- La sociedad actual nos presenta tantos modelos para construir nuestra identidad, que nos sentimos desorientados y acabamos teniendo un sentido de pertenencia muy débil. El hombre necesita vivir en comunidad, pero nos encontramos ante ofertas tan diferentes, cuando no contradictorias, que se nos hace muy difícil. Y es la comunidad la que marca nuestra individualización.
Cerró la televisión que empezaba a dar anuncios y prosiguió:
- Se realizan actos de masas, pero eso no quiere decir que aumente lo comunitario. Para que un grupo sea comunidad debe compartir. Y las masas no comparten. Están formadas por soledades colocadas unas  junto a otras. Personas inseguras, que creen ser fuertes arropadas en la multitud. 
Miró al joven seguidor y concluyó:
- Hay que potenciar las verdaderas comunidades. Grupos de personas que compartan reflexionando y luchando por solucionar los problemas que afligen la humanidad. Las masas sólo ocultan el miedo de los individuos y son capaces de hacer las más grandes barbaridades, porque no tienen corazón ni alma. hay que valorar más la dimensión comunitaria de la vida, la verdadera comunidad. La única capaz de crear una sociedad nueva, más justa. La única, en el terreno religioso, que es capaz de hacer llegar el Reino a este mundo...

martes, 23 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y LOS "BUENOS"


El joven seguidor se lamentaba de que personas que se precian de "hacer el bien", luego se descubría que habían hecho mucho daño a otras gentes. El Anacoreta movió la cabeza y dijo:
- Hay personas que están convencidas de su propia razón y bondad y creen que todo lo que hacen es bueno. No olvides que a Jesús lo crucificaron los "buenos" de Israel, no los pecadores y poco religiosos. Esos "buenos" son la muestra de aquellas personas que creen que la bondad es simplemente ser fieles a los mandatos éticos, cumplir unos ritos y devociones y creer unos dogmas.
Se detuvo un instante, suspiró diciendo:
- Cuesta mucho salvar a esas personas "buenas" que no creen necesitar la salvación y que trabajan para hacer a otros "buenos" como lo son ellos...
Y antes de que el discípulo replicara, concluyó:
- Y de esas personas "buenas" las hay creyentes y no creyentes. La clave no está en creer o no creer; sino en creerse mejores, más "buenos" que los demás, los poseedores de la verdad. Eso es lo que les impide progresar...En nombre de su "bondad", de su "verdad", pueden realizar un mal horrible... 

lunes, 22 de octubre de 2012

LO DIJO EN 1802


El jueves compré la Agenda Latinoamericana  del año 2013. Está dedicada a La Otra Economía. Ya en la segunda página me encuentro con una cita del norteamericano Thomas Jefferson, del 1802, que simplemente es una profecía. 

" Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que los ejércitos enteros a punto para el combate. Si el pueblo americano permite un día que la banca privada controle su moneda, los bancos y todas las instituciones que crecen alrededor de los bancos, privarán a la gente de cualquier propiedad, primero mediante la inflación, luego con la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa y sin techo sobre la tierra que sus padres conquistaron."
(Thomas Jefferson, 1802)

¿No os es familiar este escenario?

domingo, 21 de octubre de 2012

SERVIR ES TRIUNFAR



Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron:
– Maestro, queremos que nos hagas el favor que vamos a pedirte.
Él les preguntó:
– ¿Qué queréis que haga por vosotros?
Le dijeron:
– Concédenos que en tu reino glorioso nos sentemos el uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jesús les contestó:
– No sabéis lo que pedís. ¿Acaso podéis beber esa copa amarga que voy a beber yo, y recibir el bautismo que yo voy a recibir?
Ellos contestaron:
– Podemos.
Jesús les dijo:
– Vosotros beberéis esa copa amarga y recibiréis el bautismo que yo voy a recibir, pero el que os sentéis a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo. Les será dado a aquellos para quienes está preparado.
Cuando los otros diez discípulos oyeron todo esto, se enojaron con Santiago y Juan. Pero Jesús los llamó y les dijo:
– Sabéis que entre los paganos hay jefes que creen tener el derecho de gobernar con tiranía a sus súbditos, y sobre estos descargan los grandes el peso de su autoridad. Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que quiera ser grande entre vosotros, que sirva a los demás; y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea esclavo de todos. Porque tampoco el Hijo del hombre ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos.

No hay duda que el ansia de poder y de dominio es una de las lacras de la sociedad humana. Juan y Santiago no hacen, sino seguir la corriente que nos arrastra a todos. Querer ser los primeros, destacar, estar por encima de los demás. Y el resto de los apóstoles se indigna, no porque crean que Juan y Santiago obran mal, sino porque ellos quieren lo mismo.
Estos textos de Marcos nos muestran a Jesús intentando enseñar a sus seguidores lo que quiere decir ser sus discípulos. En el fragmento de hoy queda claro, que ser su seguidor es beber su copa amarga y recibir su bautismo, es decir, vivir su vida, intentar ser como Él. Aquí les dirá que se trata de ser servidores de los demás. Que no se trata de ser el primero, del poder, de la gloria, sino de ser el último y servir a los demás. En la Última Cena, donde Juan resume las principales enseñanzas de Jesús, lo encontramos lavando los pies a sus discípulos, labor de esclavos en su tiempo.
"El que quiera ser grande entre vosotros, que sirva a los demás; y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea esclavo de todos."
Esto Jesús no sólo se lo dijo a los apóstoles; nos lo dice cada día a los que queremos ser sus seguidores; se lo dice a la Iglesia. ¿De verdad entre nosotros no hay primeros , categorías, jerarquías? ¿Somos servidores de los demás o buscamos que nos reconozcan?  ¿Nuestro primer objetivo es servir a la sociedad, hacer un mundo mejor o influir y buscar el dominio sobre la sociedad?¿Ayudamos porque amamos, porque queremos ser servidores, o para que nos consideren buenos y solidarios?
El mundo no quiere de nosotros palabras, declaraciones, triunfalismos. El mundo quiere ejemplos a seguir. Quiere una Iglesia, que, como su fundador, se arrodille ante la gente y le lave los pies.
Nosotros, en cambio, buscamos el triunfo, la influencia, el poder. Jesús, desde el ejemplo de su vida nos dice, que servir es triunfar.

sábado, 20 de octubre de 2012

MÚSICA DEL SÁBADO: ÁFRICA

Como mañana es el domingo del DOMUND, os dejo este montaje de fotos y música de mi querida e inolvidable África.

viernes, 19 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y LO INÚTIL


Paseaban por la falda de la montaña. El rostro del Anacoreta se iluminó y dijo a su joven seguidor:

- ¿Te has dado cuenta? No hay nada inútil. Aquella piedra, este árbol, ese matorral...podrían no estar ahí, pero el sólo hecho de estar, les da un sentido...
El joven preguntó:
- ¿Un sentido?
El anciano se detuvo. Miró dentro de su bolsa y sacó un viejo cuaderno de hojas ya amarillas. Entonces respondió:
- Hace tiempo copié este texto de J.H.Griffin:
     "Existe en todas las cosas visibles
      una fecundidad invisible,
      una luz tenue,
      una plenitud escondida...
      Existe en todas las cosas
      una dulzura y una pureza inagotable,
      un silencio que es fuente de acción y de alegría.
      Se alza con una delicadeza inefable
      y fluye fuera de mí
      desde las raíces ocultas de toda criatura."
Y el Anacoreta concluyó:
- Sólo hace falta saber mirar con otros ojos.
Y al joven le pareció que el paisaje se iluminaba con una luz resplandeciente...y se sintió feliz.

jueves, 18 de octubre de 2012

LA VERDADERA ORACIÓN


Thomas Merton, en uno de sus diarios, escribió que admiraba al staretz Sylvan, que murió en monte Atos en 1938. Había sido monje del Rossikon desde 1892. Era "cillero" (administrador) del monasterio. Ese monje ortodoxo escribió:
"Soy administrador por un acto de obediencia bendecido por el abad, por lo que rezo mejor en mi tarea que antes en el Viejo Rossikon (donde tenía una cabaña solitaria), donde pedí ir, buscando el silencio interior. Si el alma ama y  compadece a la gente, no se interrumpe la oración".
Las verdaderas personas espirituales han comprendido que la verdadera oración puede ser ininterrumpida. Para ello hay que amar. Es conocido el momento que vivió el propio Thomas Merton en la ciudad de Louisville, en la esquina de la calle Fourth con Walnut, en medio del barrio comercial. Él mismo escribió:
"De pronto me sentí abrumado al caer en la cuenta de que amaba a toda aquella gente; de que todos ellos eran míos, y yo de ellos; de que no podíamos ser extraños unos a otros aunque nos desconociéramos por completo. Fue como despertar de un sueño de separación, de falso aislamiento en un mundo especial, el mundo de la renuncia y la supuesta santidad."
Thomas comprendió que la oración, la vida monástica, la soledad, no tienen ningún sentido si no nos llevan a unirnos a los demás, a amar de verdad.
Tanto la meditación, como la actividad social, por más comprometida que sea, no valen nada si no están inmersas en el fuego del amor. Por eso encontramos solitarios que, simplemente, son unos egoístas y trabajadores sociales, que acaban quemándose y abandonando su compromiso.
Necesitamos momentos de soledad, de silencio, de meditación profunda, pero no buscando un placer narcisista, sino para descubrir el amor, para llenarnos de amor. Un Amor, que es la fuerza que nos empujará a entregarnos, después, totalmente a los demás. Sólo entonces descubriremos, que no hay diferencia entre unos momentos y otros, que TODO es oración, porque TODO es Amor... 

miércoles, 17 de octubre de 2012

JORNADA INTERNACIONAL PARA LA ERRADICACIÓN DE LA POBREZA


La pobreza no se erradica dando a comer un pescado, sino enseñando a pescar. Por eso son importantes los proyectos serios, realizados conjuntamente con el país en el que se realizan. No se ayuda desde la posición del que da porque es superior, sino del que trabaja conjuntamente porque ama.
Para erradicar la pobreza se debe trabajar:
. En alimentación, fomentando la agricultura y la ganaderías propias.
. En educación
. En sanidad
. En la liberación de la mujer
. Ayudando al desarrollo de la economía y comercio local.
Aquí os dejo un vídeo en que una misionera explica su experiencia. La presentación está en catalán y es muy breve, pero la misionera habla en castellano. 



Y en esta URL encontraréis 50 historias de solidaridad
http://issuu.com/mansunides/docs/50_historias_de_solidaridad_de_manos_unidas

martes, 16 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y EL DIOS DE LA CALLE


Cuando salieron de rezar en la iglesia de Santa María del Mar, el Anacoreta dijo:
- Volvemos a estar en la calle, pero no creas que nuestra oración ha sido un paréntesis. Es un error dividir la vida en contemplativa y activa. Toda la vida ha de ser contemplativa. Nuestra relación con Dios puede darse sin interrupción.
 Miró a su alrededor y prosiguió:
- Dios está igualmente presente en estas calles y en estas plazas. Somos nosotros los que no sabemos verlo. 
El joven seguidor exclamó con un deje de tristeza:
- Sí, ¡pero cuesta tanto a veces verlo!
Sonrió el Anacoreta y respondió:
- Sí, no es fácil ver a Dios en nuestra vida siempre en movimiento, llena de estímulos que nos distraen. Por eso es tan importante saber vivir continuamente en su presencia...
Suspiró el anciano y concluyó:
- Pero, si sabemos estar unidos constantemente a Él, si miramos la calle como la mira Él, seremos capaces de unirnos, de luchar, de entregarnos para arreglar los desperfectos que vemos en las plazas y las calles. Lucharemos por que estas calles sean el Reino de Dios. 
Y siguieron caminando en silencio, pero con la mirada despierta, de vuelta a su casa...

lunes, 15 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y EL JESÚS DE LA FRONTERA


Les gustaba pasear por el casco antiguo de la ciudad. El barrio Gótico, el Raval, Ciutat Vella. Esas calles de las que desaparecían poco a poco los autóctonos y que poblaban ahora los inmigrantes. Llevaban un rato en silencio, cuando el Anacoreta dijo:
- Aquí se palpa a Jesús.
El joven seguidor se quedó perplejo. Él solamente veía paquistaníes, filipinos, subsaharianos...¿Qué quería decir el anciano con eso? El Anacoreta, viendo la cara de sorpresa del joven, sonrió y se explicó:
- Jesús, ni se quedó bautizando en el Jordán, ni hizo del Templo ni de ninguna sinagoga el centro de su predicación. Se lanzó al camino en busca de leprosos, ciegos, mudos, endemoniados, prostitutas...Jesús anda por la periferia de la sociedad, por la frontera. Aquí, entre esta gente que la sociedad rechaza, que nadie valora, es dónde con toda seguridad se encuentra Jesús...
Se apartó para que pasaran dos guardias municipales en moto y prosiguió:
- Si la Iglesia espera a la gente en los templos...pronto estarán vacíos. Hemos de ir a la frontera como hizo Jesús. De hecho, hay en estos barrios muchas monjas y religiosos, fundaciones relacionadas con la Iglesia, laicos comprometidos. No lo hacen para hacer proselitismo. Lo hacen porque aquí "huele" a Jesús.  Aquí encuentran a las personas que "reflejan" a Jesús. Jesús está siempre en la frontera, no en las seguridades. Jesús siempre busca, nunca espera...
Y entraron en Santa María del Mar a rezar un rato...

domingo, 14 de octubre de 2012

¿SER BUENOS O SER SEGUIDORES?



"Cuando Jesús iba a seguir su viaje, llegó un hombre corriendo, se puso de rodillas delante de él y le preguntó:
– Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna?
Jesús le contestó:
–¿Por qué me llamas bueno? Bueno solamente hay uno: Dios. Ya sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no robes, no mientas en perjuicio de nadie ni engañes, y honra a tu padre y a tu madre.’
El hombre le dijo:
– Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven.
Jesús le miró con afecto y le contestó:
– Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riquezas en el cielo. Luego, ven y sígueme.
El hombre se afligió al oír esto; se fue triste, porque era muy rico.
Jesús entonces miró alrededor y dijo a sus discípulos:
– ¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!
Estas palabras dejaron asombrados a los discípulos, pero Jesús volvió a decirles:
– Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.
Al oírlo, se asombraron aún más, y se preguntaban unos a otros:
– ¿Y quién podrá salvarse?
Jesús los miró y les contestó:
– Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él no hay nada imposible.
Pedro comenzó a decirle:
– Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido.
Jesús respondió:
– Os aseguro que todo el que por mi causa y por causa del evangelio deje casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o tierras, recibirá ya en este mundo cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, aunque con persecuciones; y en el mundo venidero recibirá la vida eterna." 

Aquel hombre era una buena persona. Cumplía la ley. Y Jesús se lo mira con afecto. Pero le pide más. Para Jesús no basta con ser bueno; hay que ser su seguidor, su discípulo.
Posiblemente mucha buena gente cree que seguir a Jesús es cumplir la ley, creer los dogmas, "ser una buena persona". En la Iglesia hemos dado más importancia al conocimiento de la doctrina y al cumplimiento de la ley, que al cambiar de vida ejerciendo nuestra libertad. Jesús nos exige seguirlo, dejarlo todo, entregarlo todo a quien lo necesita, vivir únicamente para Él. Jesús nos dice en este texto cómo hemos de vivir. Y nos propone seguirlo. Es decir, renunciar a todas nuestras seguridades, por santas y buenas que sean, y emprender un camino incierto, pero con la seguridad de que Él siempre estará a nuestro lado.
Esta petición, ven y sígueme, la hace Jesús a todos los hombres. Por desgracia, los predicadores, la han asociado únicamente a la vocación religiosa. Esto ha hecho que, a parte de que  a los religiosos se nos ha quedado en mera teoría (este es otro problema), los laicos se consideren como cristianos de segunda categoría, a los que les basta con cumplir unos mandatos y creer una doctrina: la tropa. ¡No! Todo cristiano ha de ser seguidor de Cristo, porque el cristianismo es una vida, no una ideología. Es la adhesión a una Persona, no a unos dogmas. A lo largo del camino iremos encontrando las exigencias para cada uno y la forma de seguirlo.
Cada mañana, si dedicamos unos momentos a la oración, oiremos su voz que nos dice: "ven y sígueme". Y a lo largo de la jornada, descubriremos en qué consiste ese seguimiento. Y si sabemos vivir en su presencia, notaremos que Él está muy cerca, que sus pasos resuenan junto a los nuestros.
El vídeo que nos presenta este domingo Verbo Divino, parece a primera vista, que no tiene mucha relación con el evangelio de hoy. Sin embargo nos muestra, cómo todos podemos seguir a Jesús a pesar de nuestras deficiencias. Dios es el Dios de los pobres, de los que no tienen nada...Por eso debemos despojarnos de todo para seguirlo. 


sábado, 13 de octubre de 2012

MÚSICA DEL SÁBADO: EL VIATGE (EL VIAJE)

Vídeo de música electrónica de Mannel con mensaje claro : NINGÚN SER HUMANO DEBE SER CONSIDERADO ILEGAL EN NINGÚN LUGAR DEL MUNDO.

viernes, 12 de octubre de 2012

AÑO DE LA FE: EVANGELIO SEGÚN SAN MARCOS 1

Con motivo del Año de la Fe, la Hermana Regina del Monestir Sant Benet de Montserrat, piensa hacer una serie de vídeos sobre el Evangelio de Marcos. Este es el Evangelio más antiguo, el más cercano a Jesús, por lo que se le considera el más fresco y menos elaborado. Mi intención es iros colgando estos vídeos que pueden servir para vuestra meditación personal o en grupo.

jueves, 11 de octubre de 2012

SEÑOR, ÁBREME LOS LABIOS...


Así empezamos nuestra oración cada mañana, monjes, religiosos y laicos que rezamos el Oficio de las Horas. Moratiel tiene un precioso texto en el que explica esta actitud matutina. Extraigo algunas frases:

" El primer gesto es disponerse a recibir, disponerse a acoger.
Señor, ábreme los labios.
La tierra también hay que abrirla, ararla una y otra vez para que acoja la semilla.
Si está dura hay que ararla con más fuerza y más afán, con más y más constancia.
También en nosotros hay endurecimientos. Endurecimientos que nos niegan la acogida, la receptividad.
Hay endurecimientos, crispación cuando uno se vuelve hacia el exterior.
Señor, ábreme los labios.
Una entera apertura, una entera receptividad.
Ya desde esta primera hora de la mañana, como si estuviéramos desprotegidos, acoger su presencia en nuestro corazón.
También la tierra, cuando está arada, está como desprotegida, desvalida.
Señor, ábreme los labios; ábreme a tu acogida."

(José Fernández Moratiel)

miércoles, 10 de octubre de 2012

NUEVA EVANGELIZACIÓN


Parece que a algunos les parece sospechoso el calificativo de Nueva asociado a Evangelización; porque evangelizar significa anunciar el Evangelio, es decir, La Buena Noticia. Y toda noticia lleva ya implícito el concepto  de novedad.
Lo que ocurre es que, con el tiempo, el Evangelio, que ya tiene dos mil años, nos parece algo antiguo. Nos puede parecer que está formado por un conjunto de verdades arraigadas, firmemente establecidas, inalterables, inamovibles, refugio contra lo novedoso y perturbador. Pues si alguien ( y ciertamente los hay) cree, que la Nueva Evangelización significa mirar atrás, volver a lo inamovible, rechazar lo que nos perturba, anda muy equivocado.
El Evangelio es la proclamación de algo perennemente nuevo. Jesús fue alguien que perturbó fuertemente a los que le escuchaban, y sobre todo, a los que se tenían por más religiosos. Y por eso lo mataron.
El Evangelio debe llegar a nosotros como algo nuevo, completamente nuevo. Si no, no nos llega en absoluto.  Si convertimos el evangelio en tradición, deja de ser evangelio, porque deja de ser noticia.
Evangelizar significa intentar hacer llegar a todos el mensaje de Jesús.  Hacer tomar conciencia de este mensaje universal. El Evangelio no habla del pasado. Habla del Reino que es presente y futuro. El Evangelio ha de remover nuestro interior y hacernos responder al amor de Dios que hemos recibido en Cristo. 
Evangelizar se hace sobre todo con el ejemplo. No son tanto las palabras, como las vidas de las personas, lo que lleva a admirarlas y a querer imitarlas. Si buscamos con nuestra vida, verdaderamente, el Reino de Dios, la justicia, otros se animarán a seguirnos.
La comprensión del Evangelio exige meditación, silencio, reflexión. No son los actos multitudinarios los que nos cambiarán. Estos pueden producir un fogonazo instantáneo, que desaparece igual que llegó. Es en la lectura meditada, reflexionando a la luz de la vida y de los signos de los tiempos, como lograremos que cale hondo en nuestro interior y que, realmente, nos haga cambiar la vida. Es a partir de este descubrimiento personal, que podremos anunciar la Buena Nueva a los demás y llenar sus corazones de alegría.  

martes, 9 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y LA ALIENACIÓN


El "intelectual" que entrevistaban por la TV repitió la consabida frase de Marx de que "la religión es el opio del pueblo."
El Anacoreta se giró hacia su joven seguidor y le dijo:
- Realmente en nuestra sociedad existe mucha alienación. El presente no es precisamente agradable y tenemos la tentación de huir de la realidad, de refugiarnos en fantasías. Pero la religión y la espiritualidad no son precisamente las culpables de la alienación. 
El discípulo callaba, pero el anciano vio una chispa de duda en su mirada. Por eso el Anacoreta siguió explicándose.
- La verdadera espiritualidad no nos aparta de la realidad, sino que nos inserta en ella con más profundidad. Nos hace ir al fondo de la cuestión de las cosas y nos lleva al compromiso.
- Entonces - preguntó el joven seguidor - ¿qué es lo que aliena a nuestra sociedad?
Suspiró el Anacoreta y dijo:
- La tecnología deshumanizada que nos sumerge en mundos artificiales y el derrumbamiento moral de un mundo materialista, en el que tratamos de esconder el dolor y de evitar a toda costa el esfuerzo y el compromiso. Una tecnología basada en el consumismo, que trata de acallar los problemas a base de compulsiones, de mantenernos distraídos y evitando que reflexionemos sobre la realidad. Un mundo en que una pequeña parte cierra sus ojos al sufrimiento de la mayoría y del que hemos desterrado el concepto de responsabilidad y de culpa. Esos son los verdaderos productores de alienación...

lunes, 8 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y EL PRÓJIMO


Estaban desayunando. Como todos los días habían meditado sobre el Evangelio de la misa. Lucas, en el capítulo 10, versículos 25 a 37, narraba la parábola del Samaritano. En esa parábola Jesús ampliaba la visión estrecha de los judíos, que consideraban solamente como prójimo a los suyos. El Anacoreta dijo:
- Seguimos sin enterarnos de que el prójimo es todo hombre, es el Otro. Esto hace que nuestras relaciones sean cada día más pobres  y que cada día seamos más pequeños.
Tomó un sorbo de leche y prosiguió:
- El otro es un don que nos complementa. Con él puedo compartir y enriquecerme. Alguien de quien puedo aprender multitud de cosas.
Dio un mordisco a la tostada y añadió:
- El otro puede ser también alguien que desde su pobreza, su indigencia, me saca de mi egoísmo y hace que me entregue.
Pasó el azúcar a su joven seguidor mientras decía:
- También existe el otro que, desde su diferencia, me desinstala. hace que me replantee mis ideas, mis convicciones, mi cultura, a mí mismo...
El joven seguidor lo interrumpió diciendo:
- Sí, pero también hay un otro que nos hace daño, que es una amenaza para nosotros...
Sonrió el Anacoreta y respondió:
- Sí, naturalmente. Pero esas personas, como Caín, también llevan en su frente el signo de Dios para que los respetemos. Ese otro nos señala nuestros límites. Nos recuerda que tampoco nosotros somos totalmente perfectos y que también podemos dañar a los demás. Y nos invita a que con nuestro amor les ayudemos a cambiar.
Y siguieron desayunando en silencio...

domingo, 7 de octubre de 2012

AMOR Y FIDELIDAD



"Algunos fariseos se acercaron a Jesús, y para tenderle una trampa le preguntaron si al esposo le está permitido separarse de su esposa. Él les contestó:
– ¿Qué os mandó Moisés?
Dijeron:
– Moisés permitió despedir a la esposa entregándole un certificado de separación.
Entonces Jesús les dijo:
– Moisés os dio ese mandato por lo tercos que sois. Pero en el principio de la creación, Dios los creó hombre y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona. Así que ya no son dos, sino uno solo. De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido.
Cuando ya estaban en casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre este asunto. Jesús les dijo:
– El que se separa de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera; y si la mujer deja a su esposo y se casa con otro, también comete adulterio.
Llevaron unos niños a Jesús, para que los tocara; pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Jesús, viendo esto, se enojó y les dijo:
– Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Os aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrará en él.
Tomó en sus brazos a los niños y los bendijo poniendo las manos sobre ellos."

El texto de hoy se divide en dos partes aparentemente sin relación alguna entre ellas. Incluso es posible que en algunas iglesias, se salten el fragmento relativo a los niños, para acortar el texto. (En algunos misales se encuentra este trozo entre paréntesis).
Sin embargo el Evangelio se está refiriendo a dos colectivos débiles y ninguneados en su época: las mujeres y los niños.
En la ley de Moisés el marido podía despedir por cualquier motivo a la mujer y devolverla a casa de sus padres. La mujer no tenía ningún derecho y no podía abandonar, bajo ningún motivo, al marido. Lo que Jesús está diciendo aquí es que la base del matrimonio es el amor. Que es el amor quien debe hacer de hombre y mujer una sola persona. Jesús está proclamando que el Amor está por encima de la ley. "Lo que Dios (el Amor) ha unido, no lo separe el hombre."
Si nuestros moralistas se dirigieran hoy a Jesús para preguntarle sobre las leyes del divorcio de nuestros países, nos respondería lo mismo. Lo que hace de una mujer y un hombre un matrimonio no es una ley, sino el Amor. Lo que hace el matrimonio indisoluble no es un mandato, sino el Amor. El problema nuestro radica, en que se llega al matrimonio por conveniencias, por deseo pasajero, por frivolidad, para contentar a la familia...y no por Amor. La atracción desaparece con los años. El Amor no, sólo cambia de aspecto y vence todas las dificultades haciéndose más profundo. Las leyes están, o deberían estar, para proteger al más débil en caso de separación. Y nuestros moralistas se deberían fijar más en la importancia del Amor y no de la ley. 
Los niños, en el pueblo judío, hasta que no llegaban a la edad de producir, no existían. Los apóstoles siguen sin entender muchas cosas. El domingo pasado rechazaban a los "diferentes". Hoy, no quieren que Jesús "pierda" el tiempo con los niños. Jesús no sólo hace que los niños se acerquen a Él, sino que incluso los pone como modelos. Está colocando como modelo, la sencillez, la debilidad que representan los niños. Nos está diciendo que, al contrario de lo que hemos hecho, no tenemos que buscar privilegios. Los niños aceptan confiadamente lo que les dicen sus padres. Aceptar el Reino de Dios como un niño, es aceptarlo con sencillez, confiando en la verdad de un camino de lucha por la justicia. Confiar que otro mundo mejor es posible. No conseguiremos ese Reino si no confiamos en él y nos entregamos totalmente, como se entrega y confía un niño en sus padres.

sábado, 6 de octubre de 2012

MÚSICA DEL SÁBADO: DÓNEM LA MÀ (DAME LA MANO)

Poema de Miquel Martí i Pol, cantado por Lluís Llach y la cantante cubana Lucrecia. Va acorde con los tiempos que corren.



Dame la mano
para caminar
hacia el gran lago de los sueños,
dame la mano
existe un horizonte
que nos llama desde muy lejos.
Todo es puro como el silencio
que precede al canto
i el tiempo deshace con ternura los rizos
que ha de llevar al futuro deseado.
Dame la mano
y así podremos creer otra vez que
todo lo que hemos querido
tan solo espera un gesto
como si fuera el viento
que con nuestro esfuerzo tenaz desataremos.

Dame el corazón
para compartir
proyectos y esperanzas,
dame los ojos
y que el deseo
nos señale un nuevo destino.
Más aquí de la incertidumbre
que nos marchita la voz
los dedos peinan otra vez el mar
como un símbolo vivo y fiel.
Dame la mano,
dame la voz
y proclamemos que
todo está por hacer,
todo es posible hoy,
hagamos oír por todas partes
cómo se exalta el viejo deseo de un mundo mejor.
(Traducción J.J.T.) 

viernes, 5 de octubre de 2012

LA FUERZA DEL DESIERTO


Ayer, en TV3, dos capuchinos presentaban el libro donde narran sus experiencias siguiendo la ruta del Padre Ubach, un monje de Montserrat que atravesó el Sinaí hace ya muchos años.
Ambos hacían notar la fuerza del desierto. Un lugar inhóspito, pero al que, con cuatro piedras, decían, un fuego y una tienda transformamos en nuestra casa.
Todas las personas que conozco que han estado en el desierto me hablan de la experiencia del silencio. Me dicen que acabas por no hablar o haciéndolo en voz baja.
En espiritualidad el desierto siempre ha sido un símbolo del camino hacia Dios. Os copio aquí este precioso texto de Neville Ward, refiriéndose al viaje de Abraham.

" Una existencia itinerante, desde la salida del sol hasta el ocaso, con los ojos siempre en el horizonte. No iba demasiado bien equipado; salió sin saber a dónde ir. Pero, a pesar de la dureza del camino - a causa de la lluvia, las tormentas de arena, el viento y el sol abrasador del desierto -, seguía adelante, pensando en esa ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Ése era su horizonte: el lugar que Dios le había preparado. Pero cuando Abraham alcanzaba el horizonte de su largo viaje, allí, en la lejanía, encontraba otro, llamándole, y hacia él se encaminaba. Los horizontes deben siempre alcanzarse y perderse... Es preciso montar las tiendas  para pasar la noche y levantarlas cuando aparece la luz del alba...Debemos viajar ligeros si queremos seguir el paso de Cristo."

Desgraciadamente, la mayoría de los cristianos , nos hemos quedado parados en un horizonte...Así nunca alcanzaremos a Jesús.   

jueves, 4 de octubre de 2012

ADICCIONES Y FIDELIDADES


El otro día, por la TV, un profesor de ESADE decía que ahora no era el momento de buscar nuevos clientes, sino de "fidelizarlos", es decir, hacerlos fieles a la marca. Adictos a la marca.
El marketing actual, basado en el consumo, busca crear en nosotros adicciones y compulsiones. Subid al metro y observad a la mayoría de las personas. Están con el móvil en la mano mandando mensajes o con los auriculares puestos. Y casi todos son el último modelo que ha aparecido en el mercado. Llegará el Año Nuevo y aparecerán campañas para que compremos el nuevo modelo. Y lo haremos, aunque el que tenemos nos va de maravilla.
Examinémonos y encontraremos   muchas cosas, que el día que no las tenemos estamos inquietos. Algo parecido al síndrome de abstinencia. 
Y es que nuestra sociedad confunde fidelidad con adicción. Fidelidad significa confiar en algo para toda la vida. Y esto, precisamente, es lo que nuestra sociedad rechaza. Decimos que no podemos prometer fidelidad para siempre a nuestra pareja, porque no sabemos lo que pensaremos de aquí unos años. Lo mismo ocurre con la Profesión Religiosa. Tenemos miedo de comprometernos de por vida.
El amor es fidelidad. El sexo sin amor es adicción. La entrega de tu vida a la vida religiosa (del tipo que sea) es fidelidad. Hacer mil prácticas de devoción al día, puede ser mera adicción. Nuestra vida espiritual se debe basar en la fidelidad. Pero olvidamos que la fidelidad se basa sobre todo en la confianza en el otro. Soy fiel a mi pareja porque me fío de ella, y sé que me amará a pesar de mis fallos. La fidelidad en la vida espiritual se ha de basar en la confianza en Dios. Me abandono en sus brazos, porque sé que Él nunca me abandonará a pesar de mis faltas y errores.

miércoles, 3 de octubre de 2012

EL MOVIMIENTO CONTÍNUO


Nos encontramos en la sociedad del movimiento continuo. La quietud, el silencio, el reposo...se consideran cosas sin valor, cuando no negativas. Pero, nuestro activismo, ¿no será sino una huida hacia adelante, un no querer mirar la verdadera realidad de lo que vivimos y de lo que somos? C. Haroche en su libro "L'Avenir du sensible" escribe:
" El inmovilismo ha llegado a ser un insulto, como si el hecho de agitarse permanentemente fuese una cualidad. La idealización del movimiento perpetuo es un mecanismo de defensa contra la angustia del momento presente. Al no soportar el mundo tal cual es, la persona se proyecta hacia el futuro según el principio de la alucinación del deseo. Al diferir siempre la satisfacción en el tiempo, no tiene necesidad de confrontarse con lo real."
Y nos equivocamos si sólo aplicamos este texto a la juventud. El adulto también es a menudo hiperactivo. Trabajar sin cesar para poder adquirir más cosas. Buscarse mil actividades para estar el menos tiempo posible en casa y  no enfrentarse así a la realidad de unos problemas familiares...Vacaciones con múltiples viajes y actividades de las que se ha suprimido el descanso con los nuestros...
Nuestra sociedad necesita urgentemente pararse. Preguntarse sobre qué es realmente lo que está haciendo, lo que está buscando, lo que desea conseguir...Necesitamos tiempo para nosotros y para los nuestros.
Para acabarlo de arreglar la sociedad nos bombardea con mil reclamos. Llamadas constantes a cosas de las que podemos prescindir perfectamente, pero que nos quieren hacer creer que si las rechazamos somos poco menos que extraterrestres. Además nos instan a contestar inmediatamente: "Llame ahora..."
La palabra "renuncia" no está de moda. Hemos olvidado que muchas veces, renunciar nos libera. Nos ayuda a ser nosotros mismos. Si no, somos seres colonizados por las ideas, los deseos, las necesidades que nos imponen los demás.
Necesitamos urgentemente momentos de paz. Momentos de calma y sosiego que nos permitan encontrarnos con nosotros mismos y con nuestros seres más queridos. Momentos que, para los creyentes, son también momentos de encuentro con Dios...

martes, 2 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y LA COMPRENSIÓN ( O SABER MIRAR)


- Si todo el mundo busca el amor, si todos están convencidos de que lo único que puede salvar este mundo es el amor, ¿por qué hay tan poco amor?
Esta fue la pregunta que hizo el joven seguidor tras visionar el telediario de la noche.
El Anacoreta guardó unos momentos de silencio antes de responder:
- Porque no comprendemos y no nos comprendemos...
Esperó en silencio el joven, que el anciano aclarara su respuesta. Cosa que hizo con una sonrisa en los labios:
- Si no conocemos profundamente al otro no podemos amarlo. Entonces no amamos al otro, sino a la idea que tenemos de él. Cuando esa idea se desvanece, también desaparece el amor. Y si no nos conocemos a nosotros, nuestro amor queda empañado por nuestros sentimientos, por nuestros intereses, por nuestro egoísmo, nuestra falta de honradez, nuestra tendencia a manipular...
Suspiró al añadir:
- Por eso te he repetido ya otras veces que hemos de aprender a mirar. Mirar a los otros y mirarnos a nosotros mismos. Mirar a las personas y mirar a las cosas. Haz el ejercicio de mirar a una persona que te caiga mal. Si empiezas a analizar lo que ves, pronto empezarán a hacerse evidentes tus prejuicios. Empezarás a ver sus cosas buenas y a reconocer que tenías una idea equivocada de él. Mírate luego a ti, y verás que tus intenciones no son siempre sinceras, rectas. Que tras tus bellas palabras y deseos se esconden tus intereses, tu egoísmo. Mirar es un ejercicio difícil, pero imprescindible para amar de verdad, para que nuestro amor sea sincero y creativo.
Y se fueron a rezar Completas...

lunes, 1 de octubre de 2012

EL ANACORETA Y LOS ÁNGELES


El conferenciante habló durante largo rato sobre los ángeles. Al salir, el joven seguidor preguntó al Anacoreta:
- ¿Qué te ha parecido la conferencia?
Sonrió el anciano y respondió:
- Ha dicho cosas muy bellas e interesantes pero...
Se detuvo un instante y prosiguió:
- ...pero, ha olvidado algo importante. Ha hablado de los ángeles y nos ha presentado sus imágenes de seres "alados". No ha dicho que los ángeles son sobre todo seres "de al lado". 
Rió para sí y dijo:
- Las alas con las que los representan son solamente un símbolo para señalar que son los enviados de Dios. Pero es mucho más importante saber que están a nuestro lado. Constantemente hay gente junto a nosotros que nos ayuda, que nos ama, que nos hace crecer...Esos son los verdaderos ángeles. Y nosotros también hemos de ser ángeles para los demás. Estar al lado, a su lado...Todos somos enviados de Dios para los demás.
Y siguieron su camino en silencio...