domingo, 31 de marzo de 2013

RESUCITAR CON JESÚS


"El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio quitada la piedra que tapaba la entrada. Corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo:
– ¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto!
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Se agachó a mirar y vio allí las vendas, pero no entró. Detrás de él llegó Simón Pedro, que entró en el sepulcro. Él también vio allí las vendas, y vio además que la tela que había servido para envolver la cabeza de Jesús no estaba junto a las vendas, sino enrollada y puesta aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio lo que había pasado y creyó. Y es que todavía no habían entendido lo que dice la Escritura, que él tenía que resucitar." 

María Magdalena es la primera en acudir al sepulcro. Como en el Cantar de los Cantares:
"En mi lecho, por la noche,
busqué el amor de mi alma,
lo busqué y no lo encontré" (Cant. 3,1)
Pedro y Juan corren advertidos por María. Ven y creen. Recuerdan que según las escrituras, Jesús tenía que resucitar. En días sucesivos veremos cómo esta Fe no es tan fuerte como parece. Seguirán escondidos, con miedo y seguirán sin reconocerlo cada vez que se les aparezca.
La resurrección exige Fe. No es un hecho aceptable fácilmente. Porque creer en la Resurrección de Jesús significa que nosotros hemos de resucitar con Él. Creer en la Resurrección, es hacer nuestra la vida de Jesús. No es creer unas verdades, sino hacer vivas en nosotros esas verdades. Es poder exclamar como Pablo: "Ya no soy yo quien vivo, es Cristo quien vive en mí." 
El primer fruto de la Resurrección fue transformar a los discípulos, miedosos, egoístas, divididos, y convocarlos en torno de la causa del Evangelio y llenarlos del Espíritu.
Pues bien, eso significa creer en la Resurrección. Resucitar con Él y transformarnos en personas entregadas a los demás, en luchadores por la justicia, sanadores del enfermo y consoladores del que sufre. El fruto de la Resurrección en nosotros ha de ser el de reconciliarnos con nosotros mismos, con Dios y con los demás. Llenarnos de capacidad de perdón y de misericordia.
Es con nuestra vida transformada, resucitada, que hemos de proclamar la Resurrección de Jesús.
  

sábado, 30 de marzo de 2013

SOLEDAD...


Soledad...y silencio. Los discípulos se han escondido y se sienten solos. Han perdido su razón de vivir...Lo han dejado perder. No han sabido defenderlo.
El Sábado Santo es el día de la soledad. El sagrario de las iglesias está vacío...Es el día del silencio de Dios. El día de todos aquellos que buscan un sentido a sus vidas y no lo encuentran. 
El día de todos aquellos que han perdido la razón para vivir.
El día de todos aquellos que se sienten cobardes, incapaces de luchar por un mundo mejor.
El día de todos aquellos que sienten abandonados, perdidos, rechazados...
María abrazó al bajar de la cruz, por última vez el cuerpo de su Hijo. Aquel cuerpo que tuvo por primera vez entre tus brazos en Belén. Aquel Hijo que amamantó tantas veces, que lavó, que vistió...María representa a todas las madres que han perdido un hijo. A todas las madres de hijos incomprendidos, rechazados, condenados por la sociedad...
Pero María guardaba todas las cosas en su corazón. No acababa de comprender...pero ella estaba segura de que allí no acababa todo. María esperaba el alba...
Cuando nos sintamos solos, perdidos, abandonados, será bueno recordar el Sábado Santo. Y, como María, esperar el alba que ya se acerca, que despunta en el horizonte...El alba que nos traerá la Vida, el Amor, el gozo de vivir para los demás. El alba que nos indica, que tras la cruz, viene siempre la Vida...

viernes, 29 de marzo de 2013

VIERNES SANTO

Hoy os dejo el comentario de las Hermanas Benedictinas del Monestir Sant Benet de Montserrat.



TESTAMENTO DE JESÚS

Yo, Jesús de Nazaret, nacido en Belén, empadronado como hijo de José y María, en pleno uso de mis facultades mentales, reparto mis bienes de la siguiente manera:
. La estrella, para todos aquellos que van desorientados por la vida, que buscan un sentido a su existencia.
. El Portal, a todos aquellos que no tienen dónde dormir, a los desahuciados, a los sin techo.
. Mis sandalias, a todos los que siguen marchando hacia delante a pesar de las dificultades, los peregrinos de la vida, los que caminan junto al abandonado.
. La jofaina con la que he lavado los pies a mis discípulos, para todos aquellos que dedican su vida al cuidado de los demás, sobre todo de los más pobres y abandonados.
. El paño con el que he secado los pies, para todos aquellos que saben secar las penas de su prójimo.
. La corona de espinas, para todos aquellos que piensan y buscan la forma de hacer de este mundo el Reino, es decir, un mundo mejor.
. Mi túnica, a todos aquellos que saben compartir lo que tienen con los demás.
. Mi cruz, a todos aquellos que son capaces de cargar con ella, es decir, que son capaces de entregar su vida para los demás.
Firmado en Jerusalén, día de Jueves Santo del año 33.
(Recreado de un texto que he escuchado y del que ignoro su autor) 


jueves, 28 de marzo de 2013

AMAR Y SERVIR


"Era la víspera de la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de dejar este mundo para ir a reunirse con el Padre. Él siempre había amado a los suyos que estaban en el mundo, y así los amó hasta el fin.
El diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la idea de traicionar a Jesús. Durante la cena, Jesús, sabiendo que había venido de Dios, que volvía a Dios y que el Padre le había dado toda autoridad, se levantó de la mesa, se quitó la ropa exterior y se puso una toalla a la cintura. Luego vertió agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.
Cuando iba a lavar los pies a Simón Pedro, este le dijo:
– Señor, ¿vas tú a lavarme los pies?
Jesús le contestó:
– Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero más tarde lo entenderás.
Pedro dijo:
– ¡Jamás permitiré que me laves los pies!
Respondió Jesús:
– Si no te los lavo no podrás ser de los míos.
Simón Pedro le dijo:
– ¡Entonces, Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza!
Pero Jesús le respondió:
– El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.
Dijo: “No estáis limpios todos”, porque sabía quién le iba a traicionar.
Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse la ropa exterior, se sentó de nuevo a la mesa y les dijo:
– ¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado un ejemplo para que vosotros hagáis lo mismo que yo os he hecho."

Jesús sabe que su última hora está cercana y quiere dar un último mensaje a sus discípulos. Se despoja de su manto, de su autoridad y se ciñe una toalla a la cintura, para lavarles los pies como un esclavo. Esto es tan inaudito que Pedro se revela. Jesús le señala que sin esto no puede ser su discípulo. Que si quieren ser sus discípulos han de levarse los pies unos a otros.
El mensaje de Jesús es claro: lo esencial del discípulo es el servicio. Cristiano es aquél que ama y sirve a los demás. Nosotros, como Pedro, no lo hemos entendido y llevamos siglos preocupados por el poder, la grandeza, el dominio...La Fe no se transmite a la fuerza. Se transmite amando y sirviendo a los demás. ¿Os imagináis una sociedad en la que los cristianos se dedicaran a servir y amar al que sufre, al que está solo, al pobre?¿No tendríamos una sociedad totalmente diferente?
Hoy es el día del amor fraterno. Que no quede, como desgraciadamente ocurre con las conmemoraciones, en mera palabra. Que a partir de hoy, nuestra vida sea una vida de amor y de servicio y nos consideremos todos hermanos. Él nos dio ejemplo con su vida. Si de verdad queremos ser sus discípulos, ese es el camino...

miércoles, 27 de marzo de 2013

UNO DE LOS DOCE



"Uno de los doce discípulos, el llamado Judas Iscariote, fue a ver a los jefes de los sacerdotes y les preguntó:
–  ¿Cuánto me daréis, si os entrego a Jesús?
Ellos señalaron el precio: treinta monedas de plata. A partir de entonces, Judas empezó a buscar una ocasión oportuna para entregarles a Jesús.
El primer día de la fiesta en que se comía el pan sin levadura, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
– ¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?
Él les contestó:
– Id a la ciudad, a casa de Fulano, y decidle: ‘El Maestro dice: Mi hora está cerca, y voy a tu casa a celebrar la Pascua con mis discípulos.’
Los discípulos hicieron como Jesús les había mandado y prepararon la cena de Pascua.
Al llegar la noche, Jesús se había sentado a la mesan con los doce discípulos; y mientras cenaban les dijo:
– Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar.
Ellos, llenos de tristeza, comenzaron a preguntarle uno tras otro:
– Señor, ¿acaso soy yo?
Jesús les contestó:
– Uno que moja el pan en el mismo plato que yo, va a traicionarme. El Hijo del hombre ha de recorrer el camino que dicen las Escrituras, pero ¡ay de aquel que le traiciona! ¡Más le valdría no haber nacido!
Entonces Judas, el que le estaba traicionando, le preguntó:
– Maestro, ¿acaso soy yo?
– Tú lo has dicho – contestó Jesús." 

El texto señala claramente que el traidor es uno de los doce. Más adelante Jesús añade: "Uno que moja el pan en el mismo plato que yo". En realidad, tal como se comía en aquél tiempo, todos estaban mojando el pan en el mismo plato. Sólo Judas sabía que era él. Sólo nosotros sabemos, en el fondo de nuestro corazón, si con nuestra vida amamos o traicionamos.
Llevamos ya tres evangelios hablando de Judas. En realidad se nos quiere remarcar la soledad de Jesús en su momento decisivo. Judas lo entrega. Los doce le abandonan. Pedro lo niega tres veces. Al pie de la cruz sólo encontramos a las mujeres y a Juan.
Todo hombre, como Jesús, ha de enfrentar en soledad los momentos definitivos de su vida. Al igual que Jesús,¿nos dejamos caer en las manos del Padre?¿Nos fiamos totalmente de Él?
Hoy resuena esa frase: "uno de los doce". Acusamos a la sociedad, a los incrédulos, a los demás, de los ataques a la Fe, de la falta de espiritualidad. Pero, somos nosotros, los que mojamos el pan en su mismo plato, quienes lo traicionamos con nuestra vida inconsecuente, alejada de su Palabra. Nuestra vida, ¿acerca a los demás o los aleja de Dios? 

martes, 26 de marzo de 2013

TRAIDORES Y COBARDES


"Habiendo dicho estas cosas, Jesús, profundamente conmovido, añadió con toda claridad:
– Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar.
Los discípulos comenzaron a mirarse unos a otros, sin saber a quién se refería. Uno de sus discípulos, al que Jesús quería mucho, estaba cenando junto a él, y Simón Pedro le hizo señas para que le preguntara a quién se refería. Él, acercándose más a Jesús, le preguntó:
– Señor, ¿quién es?
 – Voy a mojar un trozo de pan –le contestó Jesús–, y a quien se lo dé, ese es.
En seguida mojó un trozo de pan y se lo dio a Judas, hijo de Simón Iscariote. Tan pronto como Judas tomó el pan, Satanás entró en su corazón. Jesús le dijo:
– Lo que vas a hacer, hazlo pronto.
Pero ninguno de los que estaban cenando a la mesa entendió por qué se lo había dicho. Como Judas era el encargado de la bolsa del dinero, algunos pensaron que Jesús le decía que comprara algo para la fiesta o que diera algo a los pobres.
Judas tomó aquel trozo de pan y salió en seguida. Ya era de noche.
Después de haber salido Judas, Jesús dijo:
– Ahora se manifiesta la gloria del Hijo del hombre, y la gloria de Dios se manifiesta en él. Y si él manifiesta la gloria de Dios, también Dios manifestará la gloria del Hijo del hombre. Y lo hará pronto. Hijitos míos, ya no estaré mucho tiempo con vosotros. Me buscaréis, pero lo mismo que dije a los judíos os digo ahora a vosotros: No podréis ir a donde yo voy.

Simón Pedro preguntó a Jesús:
– Señor, ¿a dónde vas?
– A donde yo voy –le contestó Jesús– no puedes seguirme ahora, pero me seguirás después.
Pedro le dijo:
– Señor, ¿por qué no puedo seguirte ahora? ¡Estoy dispuesto a dar mi vida por ti!
Jesús le respondió:
– ¿De veras estás dispuesto a dar tu vida por mí? Pues te aseguro que antes que cante el gallo me negarás tres veces."

El evangelio de hoy nos muestra un traidor y un cobarde. Judas ya ha vendido a Jesús y este lo sabe. El fervor de Judas se ha ido apagando. Posiblemente el creía en un movimiento violento que expulsaría a los romanos de Israel y se ha encontrado con un Jesús que habla de perdón y misericordia.
Pedro, aunque ahora le jura fidelidad hasta la muerte, lo abandonará aquella misma noche cuando vengan prenderlo y luego lo negará tres veces. 
El primero acabará suicidándose. El segundo llorando amargamente.
Nosotros también somos Judas y Pedros. Somos Judas, cuando tergiversamos el evangelio y lo transformamos en una herramienta de dominio y de poder, en vez de un camino de amor, misericordia y perdón. Somos Pedro, cuando lo negamos cobardemente y no nos atrevemos a confesarlo públicamente.
¿Somos capaces de reconocer nuestro error y anunciar con nuestra vida, sin miedo alguno, el camino de perdón, amor y misericordia, que es el camino de Jesús? 


lunes, 25 de marzo de 2013

LOS PIES DE JESÚS


"Seis días antes de la Pascua fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado. Allí hicieron una cena en honor de Jesús. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa comiendo con él. María, tomando unos trescientos gramos de perfume de nardo puro, muy caro, perfumó los pies de Jesús y luego los secó con sus cabellos. Toda la casa se llenó del aroma del perfume. Entonces Judas Iscariote, uno de los discípulos, aquel que iba a traicionar a Jesús, dijo:
 – ¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios, para ayudar a los pobres?
Pero Judas no dijo esto porque le importasen los pobres, sino porque era ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, robaba del que allí ponían. Jesús le dijo:
– Déjala, porque ella estaba guardando el perfume para el día de mi entierro. A los pobres siempre los tendréis entre vosotros, pero a mí no siempre me tendréis.
Muchos judíos, al enterarse de que Jesús estaba en Betania, fueron allá, no solo por Jesús sino también por ver a Lázaro, a quien Jesús había resucitado. Entonces los jefes de los sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque por causa suya muchos judíos se separaban de ellos y creían en Jesús."

El texto de hoy ha servido muchas veces para justificar el boato, el oro y las piedras preciosas, en las iglesias y en nuestras ceremonias. "Para Dios todo es poco", hemos dicho.
Pero, ¿qué significa ese perfume de nardo que María pone en los pies de Jesús y seca con sus cabellos? A los pies de Jesús se encuentra todo el amor de María. Eso es lo que Jesús pide de nosotros: nuestro amor, nuestra entrega total. El oro y las piedras preciosas no son ese perfume de María.
Hoy no tenemos a Jesús. ¿Cuáles son sus pies? Los pobres son hoy los pies de Jesús y es ahí donde debemos verter nuestro "perfume" y secarlo con nuestros cabellos. La mejor ofrenda a Dios no es un cáliz de oro y piedras preciosas. Jesús repartió el vino de la Última Cena en un vaso de barro. La mejor ofrenda es nuestro amor al necesitado. Dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo, curar al enfermo...son el perfume de nardo, el oro y las piedras preciosas que Dios nos pide. 

domingo, 24 de marzo de 2013

EL REY DE LOS POBRES



"Dicho esto, Jesús siguió su viaje a Jerusalén. Cuando ya estaba cerca de Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos diciéndoles:
– Id a la aldea de enfrente, y al llegar encontraréis un asno atado que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Si alguien os pregunta por qué lo desatáis, respondedle que el Señor lo necesita.
Los discípulos fueron y lo encontraron todo como Jesús se lo había dicho. Mientras desataban el asno, los dueños les preguntaron:
– ¿Por qué lo desatáis?
Ellos contestaron:
– Porque el Señor lo necesita.
Se lo llevaron a Jesús, cubrieron el asno con sus capas e hicieron que Jesús montara en él. Conforme Jesús avanzaba, la gente tendía sus capas por el camino. Y al acercarse a la bajada del monte de los Olivos, todos sus seguidores comenzaron a gritar de alegría y a alabar a Dios por todos los milagros que habían visto. Decían:
– ¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!
Entonces algunos fariseos que se hallaban entre la gente le dijeron:
– Maestro, reprende a tus seguidores.
Pero Jesús les contestó:
– Os digo que si estos callan, las piedras gritarán."

En esta festividad se leen dos fragmentos del Evangelio. Uno en la bendición de los ramos y la Pasión de Jesús tomada del evangelista Lucas. Para este segundo fragmento os invito a ir a la parte derecha del blog, donde dice Comentario de la Liturgia de los domingos y festivos. Allí encontraréis dos preciosos comentarios. Uno de las Hermanas Benedictinas del Monasterio de Sant Benet de Montserrat y otro de María Asun.
Yo me centraré en el de la bendición de los Ramos.
Jesús se dirige a su Jerusalén, a su muerte, pero lo hace entrando "triunfalmente" en Jerusalén. Lo escribo entre comillas, porque no es Jerusalén quién sale a recibirlo y a vitorearlo, sino sus seguidores. Otro evangelista nos dice que quienes lo aclaman son los niños.
Jesús entra montado en una cría de asno. Jesús entra como el rey de los pobres. Le aclaman sus seguidores. Es decir, gente sencilla, aquellos a los que había curado, los "pecadores" que comían con Él, los niños de corazón puro. Lo aclaman como enviado de Dios. Lo aclaman como aquél que puede sacarlos de su indigencia, que puede salvarlos. 
El Jesús que entra hoy en Jerusalén no es un rey poderoso. Los judíos ya han dictado su sentencia de muerte. Montado en aquél borriquillo se encuentra el Amor. Aquél que dará su vida por todos. Jesús nos dice, y el papa Francisco lo ha comprendido bien, que el verdadero poder, es el poder del servicio. Él ha venido para los pobres, a sanar, a hacer que nadie se sienta solo. Los sencillos lo entienden y lo aclaman. Los "sabios y puros" se escandalizan.
Ante un Jesús así, nadie puede callar, porque si nosotros callamos, las piedras gritarán. 

sábado, 23 de marzo de 2013

MÚSICA DEL SÁBADO: CORAL INICIAL DE LA PASIÓN SEGÚN SAN MATEO

En la música de fondo del blog podéis escuchar la Coral Final de la Pasión según San Mateo de J.S. Bach. Aquí os dejo la Coral Inicial.

viernes, 22 de marzo de 2013

APEDREAR A JESÚS



"Los judíos volvieron a coger piedras para tirárselas, pero Jesús les dijo:
– Por el poder de mi Padre he hecho muchas cosas buenas delante de vosotros: ¿por cuál de ellas me vais a apedrear?
Los judíos le contestaron:
– No vamos a apedrearte por ninguna cosa buena que hayas hecho, sino porque tus palabras son una ofensa contra Dios. Tú, que no eres más que un hombre, te haces Dios a ti mismo.
Jesús les respondió:
– En vuestra ley está escrito: ‘Yo dije que sois dioses.’ Sabemos que no se puede negar lo que dice la Escritura, y Dios llamó dioses a aquellas personas a quienes dirigió su mensaje.Y si Dios me apartó a mí y me envió al mundo, ¿cómo podéis decir que le he ofendido por haber dicho que soy Hijo de Dios? Si no hago las obras que hace mi Padre, no me creáis. Pero si las hago, creed en ellas aunque no creáis en mí, para que de una vez por todas sepáis que el Padre está en mí y yo en el Padre.
De nuevo quisieron apresarle, pero Jesús se escapó de sus manos.
Regresó Jesús al lado oriental del Jordán, y se quedó allí, en el lugar donde Juan había estado antes bautizando. Muchos fueron a verle y decían:
– Ciertamente, aunque Juan no hizo ninguna señal milagrosa, todo lo que decía de este hombre era verdad.
Muchos creyeron en Jesús en aquel lugar."  

Hoy nos encontramos con dos reacciones opuestas ante Jesús. En Jerusalén quieren apedrearlo. Junto al Jordán muchos creen en Él. Los primeros siguen atados a las ideas, a las normas. Los segundos ven sus obras y creen.
Son dos formas distintas de entender la religión. Considerarla como una ideología, una serie de prescripciones, una organización o considerarla una Vida. Lo primero nos esclaviza. Lo segundo nos hace libres, cambia nuestra vida.
Hoy también seguimos intentando apedrear a Jesús. Cada vez que nuestra fe y nuestra vida no van a la par. Nos gustaría una fe que consistiera en creer unos dogmas y cumplir unos ritos, pero que no exigiera ningún cambio en nuestra vida. Por eso agarramos piedras contra aquellos que intentan vivir su Fe comprometidos, contra aquellos que nos interpelan con sus obras. Eso es arrojar piedras a Jesús.

jueves, 21 de marzo de 2013

HAY QUE ELEGIR


"Os aseguro que quien hace caso a mi palabra no morirá.
Los judíos le dijeron:
– Ahora estamos seguros de que tienes un demonio. Abraham y todos los profetas murieron, y tú dices: ‘Quien hace caso a mi palabra no morirá.’ ¿Acaso eres tú más que nuestro padre Abraham? Él murió, y murieron también los profetas. ¿Quién te has creído que eres?
Jesús contestó:
– Si yo me honrase a mí mismo, mi honra no valdría nada. Pero el que me honra es mi Padre, el mismo que decís que es vuestro Dios. Pero vosotros no le conocéis. Yo sí le conozco, y si dijera que no le conozco sería tan mentiroso como vosotros. Pero, ciertamente, le conozco y hago caso a su palabra. Abraham, vuestro antepasado, se alegró porque iba a ver mi día: y lo vio, y se llenó de gozo.
Los judíos preguntaron a Jesús:
– Si todavía no tienes cincuenta años, ¿cómo dices que has visto a Abraham?
Jesús les contestó:
– Os aseguro que yo existo desde antes que existiera Abraham.
Entonces ellos cogieron piedras para arrojárselas, pero Jesús se escondió y salió del templo.

Este capítulo de Juan que comentamos estos días no es de fácil comprensión, pero es clave para entender el cristianismo. Jesús está hablando de esperanza, de verdad, de vida...,pero los judíos no lo comprenden y lo acusan de endemoniado. Ellos creen unas ideas. Jesús les propone creer en una persona. Ellos se agarran a unas normas por cumplir. Jesús les muestra una persona para fiarse de ella. Jesús les presenta el camino a través de Él para llegar al Padre.
Las dificultades de la vida nos ayudan a crecer y a poner en marcha todas nuestras posibilidades espirituales. Ante nosotros se abren dos caminos. El de quedarnos encerrados en nuestra angustia, nuestras normas, la oscuridad o el de seguir a Jesús, buscando vivir en la verdad, llenándonos y llenando a los demás de vida. Porque una cosa es cierta: solamente Jesús nos puede hacer crecer e impulsarnos hacia delante.

miércoles, 20 de marzo de 2013

LIBRES O ESCLAVOS


"Jesús dijo a los judíos que habían creído en él:
– Si os mantenéis fieles a mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.
Ellos le contestaron:
– Nosotros somos descendientes de Abraham y nunca fuimos esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú que seremos libres?
34 Jesús les dijo:
– Os aseguro que todos los que pecan son esclavos del pecado. Un esclavo no pertenece para siempre a la familia, pero un hijo sí pertenece a ella para siempre. Así que, si el Hijo os hace libres, seréis verdaderamente libres. Ya sé que sois descendientes de Abraham, pero queréis matarme porque no aceptáis mi palabra. Yo hablo de lo que el Padre me ha mostrado, y vosotros hacéis lo que vuestro padre os ha dicho.
Dijeron ellos:
– ¡Nuestro padre es Abraham!
Pero Jesús les respondió:
– Si de veras fuerais hijos de Abraham, haríais lo que él hizo. Pero a mí, que os digo la verdad que Dios me ha enseñado, queréis matarme. ¡Y eso nunca lo hizo Abraham! Vosotros hacéis lo mismo que vuestro padre.
Dijeron:
– ¡Nosotros no somos unos bastardos! ¡Nuestro único padre es Dios!
Jesús les contestó:
– Si Dios fuese de veras vuestro padre, me amaríais, porque yo, que estoy aquí, vengo de Dios. No he venido por mi propia cuenta, sino que Dios me ha enviado."

Jesús nos indica hoy cuál es el secreto de la libertad: la verdad. Nosotros tenemos el peligro de encerrarnos en las ideologías. Eso nos hace esclavos. Los poderosos nos quieren esclavos. Por eso   nos encierran en la mentira, en el miedo y nos obligan a vivir de acuerdo con la línea del partido. En la religión puede ocurrirnos lo mismo. Hay quien quiere que no pensemos, que sólo obedezcamos. Para ello invocan la vuelta a la tradición. Pero esa tradición no es el evangelio. Son meras adherencias medievales, que muchas veces nada tienen que ver con el Evangelio y lo único que hacen es esclavizarnos.
Los judíos se preciaban de ser hijos de Abraham, pero estaban muy lejos de tener su Fe. Se habían quedado con un conjunto de tradiciones vacías. Los cristianos, podemos serlo únicamente de nombre, si nuestra vida no se espeja en el Evangelio. Jesús nos quiere libres para ser nosotros mismos, con nuestra belleza y nuestra fragilidad, con nuestros defectos y nuestras virtudes.
La verdad no la poseemos. La verdad es la realidad. El pobre, el débil, el enfermo, el hambriento que está junto a nosotros, es la verdad. Aceptar esa verdad y entregarnos a ella es lo que nos hace libres.
La Palabra es la verdad. Aceptarla y entregarnos a ella es lo que nos hace libres.

martes, 19 de marzo de 2013

FIARSE DE DIOS


"Jacob fue padre de José, el marido de María, y ella fue la madre de Jesús, a quien llamamos el Mesías.
El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes de vivir juntos se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: 
- José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque el hijo que espera es obra del Espíritu Santo. María tendrá un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados.
Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado, y tomó a María por esposa."

La festividad de San José puede parecer un paréntesis en la Cuaresma, pero no lo es. La figura de José nos muestra un buen camino para aprovechar la Cuaresma: fiarse de Dios.
La situación que le toca vivir a José sería muy difícil de asumir por nosotros. Sin embargo, él se fía de lo que Dios le dice y se convierte en el compañero fiel. Lo tenemos fuerte, callado, defendiendo y asegurando la vida a Jesús y María. Desaparece en la vida pública de Jesús.
El camino de José es el camino callado, pero fiel de muchas personas. No salen en los periódicos. Nadie los nombra. Pasan desapercibidos, pero, sin embargo, llevan una vida heroica de amor y entrega a los demás.
La Cuaresma nos invita a transformar nuestras vidas, pero no a base de bombo y platillo, sino con la fidelidad callada de San José. 

lunes, 18 de marzo de 2013

LA LUZ DEL MUNDO



"Jesús se dirigió otra vez a la gente, diciendo:
– Yo soy la luz del mundo. El que me siga tendrá la luz que le da vida y nunca andará en oscuridad.
Los fariseos le dijeron:
– Tú estás dando testimonio a favor tuyo; ese testimonio no tiene valor.
Jesús les contestó:
– Mi testimonio sí tiene valor, aunque lo dé yo mismo a mi favor, pues yo sé de dónde procedo y a dónde voy. En cambio, vosotros no lo sabéis. Vosotros juzgáis según los criterios humanos. Yo no juzgo a nadie; y si juzgo, mi juicio es conforme a la verdad, porque no juzgo yo solo, sino que el Padre, que me envió, juzga conmigo. En vuestra ley está escrito que cuando dos testigos dicen lo mismo, su testimonio es válido. Pues bien, yo mismo soy un testigo a mi favor, y el Padre, que me envió, es el otro testigo.
Le preguntaron:
– ¿Dónde está tu Padre?
Jesús les contestó:
– Vosotros no me conocéis, ni tampoco a mi Padre; si me conocierais, conoceríais también a mi Padre.
Jesús dijo estas cosas mientras enseñaba en el templo, en el lugar donde estaban las arcas de las ofrendas. Pero nadie le apresó, porque todavía no había llegado su hora." 

Jesús nos dice que Él es la luz del mundo. Pero no todos somos capaces de verla. Esa luz es muy importante para nosotros, porque es la que nos muestra al Padre. Conocer a Jesús es conocer al Padre. No podemos llegar a Dios sin pasar por Jesús.
En lenguaje bíblico la oscuridad no es sólo la falta de luz. Son las fuerzas del mal que nos apartan del camino de la vida. La luz es todo lo contrario. Es el camino que lleva a la vida.
Jesús es la luz del mundo. Da sentido a nuestras vidas. Nos enseña el verdadero camino de la humanidad, que no es el del poder y la fuerza, sino el del amor, el de la compasión, el del compromiso con los que sufren. Jesús nos revela un Dios que es Amor. Jesús nos revela también nuestra identidad más profunda. Nos enseña que estamos llamados a crecer en el amor y en la verdad.
¿Cerraremos nuestros ojos a esta luz?

domingo, 17 de marzo de 2013

MIRAR NUESTRO INTERIOR



"Pero Jesús se dirigió al monte de los Olivos, y al día siguiente, al amanecer, volvió al templo. La gente se le acercó, y él, sentándose, comenzó a enseñarles.
Los maestros de la ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer que había sido sorprendida en adulterio. La pusieron en medio de todos los presentes  y dijeron a Jesús:
– Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo del adulterio. En nuestra ley, Moisés ordena matar a pedradas a esta clase de mujeres.a Y tú, ¿qué dices?
Preguntaron esto para ponerle a prueba y tener algo de qué acusarle, pero Jesús se inclinó y se puso a escribir en la tierra con el dedo. Luego, como seguían preguntándole, se enderezó y les respondió:
– El que de vosotros esté sin pecado, que le arroje la primera piedra.
Volvió a inclinarse y siguió escribiendo en la tierra. Al oír esto, uno tras otro fueron saliendo, empezando por los más viejos. Cuando Jesús se encontró solo con la mujer, que se había quedado allí, se enderezó y le preguntó:
– Mujer, ¿dónde están? ¿Ninguno te ha condenado?
Contestó ella:
– Ninguno, Señor.
Jesús le dijo:
– Tampoco yo te condeno. Vete y no vuelvas a pecar."

Podemos hacer muchos comentarios a partir de este texto. Hoy prefiero centrarme en las consecuencias de lo ocurrido. Ponen a Jesús ante el aprieto de negar la ley de Moisés o apartarse de su predicación de un Reino de misericordia. Jesús, sin necesidad de contradecir la Ley nos da una lección de perdón. Para ello hace que la gente, en vez de mirar a la mujer, se miren a ellos mismos. "El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra."Ese mirarse a sí mismo, hace que uno a uno vayan dejando la piedra y abandonando el lugar. 
Antes de juzgar a los demás, deberíamos juzgarnos a nosotros. Mirarnos, cuestionarnos, ser sinceros con nosotros mismos. Seguro que nos daremos cuenta de que no somos mejores que los demás. 
La mujer no es inocente, pero ellos tampoco lo son. Sólo Jesús puede quedarse junto a ella. Él podría condenarla, pero tampoco lo hace. Le da una segunda oportunidad. Mira al futuro y la invita a cambiar de vida. 
El concepto de culpa y de pecado no es muy actual. No se trata de culpabilizarnos y de ver el mal por todas partes. Pero tampoco se trata de adormecer de tal manera nuestra conciencia, que creamos que todo vale. Hacemos cosas mal, como todo el mundo las hace. Se trata de ser conscientes de ello y saber que Jesús está ahí, a nuestro lado, que no nos condena, pero nos anima a cambia, a mejorar, a no pecar más. Y a no juzgar a los otros. Quizá, como muestra el vídeo, esas piedras que teníamos preparadas para lanzar al otro, nos sirvan para construir puentes. Reconocer nuestros fallos, ayuda a aceptar los de los demás.


sábado, 16 de marzo de 2013

MÚSICA DEL SÁBADO: CONCIERTO EN RE MENOR PARA DOS VIOLINES (2º Movimiento) BACH

Aquí os dejo este precioso Largo del Concierto en Re Menor para dos violines de Bach. Los que dicen que la música de Bach es fría y mecánica, no lo conocen de verdad. Disfrutadlo.

viernes, 15 de marzo de 2013

LA INTIMIDAD CON DIOS


"Algún tiempo después andaba Jesús por la región de Galilea, pues no quería seguir en Judea porque los judíos lo buscaban para matarlo. Pero se acercaba la fiesta de las Enramadas, una de las fiestas de los judíos,

Sin embargo, cuando ya se habían ido sus hermanos, también Jesús fue a la fiesta, aunque no lo hizo públicamente sino casi en secreto.
Algunos de los que vivían en Jerusalén empezaron entonces a preguntar:
– ¿No es a este a quien andan buscando para matarle? Pues ahí está, hablando en público, y nadie le dice nada. ¿Será que verdaderamente las autoridades creen que este hombre es el Mesías? Pero nosotros sabemos de dónde viene; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde viene.
Al oir esto, Jesús, que estaba enseñando en el templo, dijo con voz fuerte:
– ¡Así que vosotros me conocéis y sabéis de dónde vengo! Pues yo no he venido por mi propia cuenta, sino enviado por aquel que es digno de confianza y a quien vosotros no conocéis. Yo le conozco, porque vengo de él y él me ha enviado.
Entonces quisieron apresarle, pero nadie le echó mano porque todavía no había llegado su hora."

Jesús está en peligro por eso no se mueve de Galilea. La incomprensión de los judíos llega hasta el extremo de buscar su muerte. Se acerca la fiesta de las Tiendas. Una festividad colectiva que recordaba la estancia del Pueblo de Dios en el desierto. Todos van a Jerusalén. Parece que Jesús no irá, pero se va de incógnito. Lo reconocen y ya no tiene miedo. Se pone a predicar en el templo. Les dice de dónde saca la fuerza para luchar contra la incomprensión: de su intimidad con el Padre. Es Él quién lo ha enviado y Jesús lo conoce profundamente. 
Los cristianos, si lo somos de verdad, es probable que nos sintamos incomprendidos. Jesús nos indica dónde debemos encontrar la fuerza y el consuelo: en la intimidad con el Padre. Seguir a Jesús significa ir contra corriente. En el salmo de hoy leemos: "El Señor está cerca de los corazones que sufren." Quizá por ello, los que lo seguían, eran los pobres, los cojos, los ciegos, los impuros...los excluidos, aquellos que sufrían en su corazón. 

jueves, 14 de marzo de 2013

CREER EN JESÚS



"Si yo diera testimonio en favor mío, mi testimonio no valdría como prueba; pero hay otro que da testimonio en mi favor, y me consta que su testimonio sí vale como prueba. Vosotros enviasteis a preguntarle a Juan, y lo que él respondió es cierto. Pero yo no dependo del testimonio de ningún hombre; solo digo esto para que vosotros podáis ser salvos. Juan era como una lámpara que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis gozar de su luz un poco de tiempo. Pero tengo a mi favor un testimonio de más valor que el de Juan. Lo que yo hago, que es lo que el Padre me encargó que hiciera, prueba que de veras el Padre me ha enviado. Y también el Padre, que me ha enviado, da testimonio a mi favor, a pesar de que nunca habéis oído su voz ni lo habéis visto ni su mensaje ha penetrado en vosotros, porque no creéis en aquel que el Padre envió. Estudiáis las Escrituras con toda atención porque esperáis encontrar en ellas la vida eterna; y precisamente las Escrituras dan testimonio de mí. Sin embargo, no queréis venir a mí para tener esa vida.
Yo no acepto honores que vengan de los hombres. Además os conozco y sé que no amáis a Dios.Yo he venido en nombre de mi Padre y no me aceptáis; en cambio aceptaríais a cualquier otro que viniera en nombre propio. ¿Cómo podéis creer, si recibís honores unos de otros y no buscáis los honores que vienen del Dios único? No creáis que yo os voy a acusar delante de mi Padre. El que os acusa es Moisés mismo, en quien habéis puesto vuestra esperanza. Porque si vosotros creyerais a Moisés, también me creeríais a mí, porque Moisés escribió acerca de mí. Pero si no creéis lo que él escribió, ¿cómo vais a creer lo que yo os digo?"

Queda claro que los judíos no entendieron a Jesús. Porque no entendían las Escrituras y porque no escucharon a los Profetas. Él les pide, que al menos hagan caso de sus obras. Y sus obras era dar la vida, acoger a todo el mundo, sanar al enfermo, devolver la vista, hacer andar...
¿Entendemos hoy a Jesús? ¿Es el Evangelio el centro de nuestra vida?¿Escuchamos a los profetas que nos sacan de nuestra comodidad?¿Intentamos reproducir sus obras en nuestra vida?
Cuaresma nos invita a la conversión. Convertirse no es cambiar de ideas, es cambiar de vida. El Evangelio ha de ser el pilar que nos ayude a cambiar nuestra vida y hacerla lo más semejante a la de Jesús. ¿Cuándo lograremos que la gente, al ver un cristiano, vea al Padre?

miércoles, 13 de marzo de 2013

FRANCISCO I

Aquí os dejo unos vídeos del nuevo Papa.






Y este link. ¿Qué dirán ahora todos los que lo critican en los comentarios?

http://infocatolica.com/?t=noticia&cod=12651

HACER LA VOLUNTAD DEL PADRE


"Pero Jesús les dijo:
– Mi Padre no cesa de trabajar y yo también trabajo.
Por eso los judíos tenían aún más ganas de matarle, porque no solo no observaba el mandato sobre el sábado, sino que además se hacía igual a Dios al decir que Dios era su propio Padre. 
Jesús les dijo: 
- Os aseguro que el Hijo de Dios no puede hacer nada por su propia cuenta; solo hace lo que ve hacer al Padre. Todo lo que el Padre hace, lo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace; y le mostrará cosas aún más grandes, que os dejarán asombrados. Pues así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, también el Hijo da vida a quienes quiere dársela. Y el Padre no juzga a nadie, sino que ha dado a su Hijo todo el poder de juzgar, para que todos den al Hijo la misma honra que dan al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre, que lo ha enviado.
Os aseguro que quien presta atención a mis palabras y cree en el que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, pues ha pasado de la muerte a la vida. Os aseguro que viene la hora, y es ahora mismo, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan vivirán. Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha hecho que el Hijo tenga vida en sí mismo, y le ha dado autoridad para juzgar, por cuanto que es el Hijo del hombre. No os admiréis de esto, porque va a llegar la hora en que todos los muertos oirán su voz y saldrán de las tumbas. Los que hicieron el bien resucitarán para tener vida, pero los que hicieron el mal resucitarán para ser condenados.
Yo no puedo hacer nada por mi propia cuenta. Juzgo según el Padre me ordena, y mi juicio es justo, porque no trato de hacer mi voluntad sino la voluntad del Padre, que me ha enviado." 

Los judíos están escandalizados de que Jesús cure en sábado y haga cargar con la camilla al paralítico curado. Él les dice, que lo único que hace, es seguir la voluntad del Padre. Su paso por este mundo es para cumplir la voluntad del Padre, no para hacer la suya.
Lo importante de este fragmento está en que Jesús nos dice que el Padre lo que desea es dar, comunicar vida. Y esto está por encima de la ley. El Padre no descansa el sábado, porque su trabajo es dar vida. Jesús, como Hijo que cumple la voluntad paterna, pasa por este mundo comunicando vida: hace andar a los paralíticos, ver a los   ciegos, hablar a los mudos, resucitar a los vivos.
Ese es el camino que debemos seguir los cristianos si queremos ser sus discípulos: comunicar la vida a nuestros hermanos.
Todos somos como muertos si no oímos la Palabra que Jesús nos comunica. Esa Palabra nos dice, que la voluntad del Padre, es que seamos transmisores de vida, como lo fue Jesús. La misión del cristiano es dar vida en abundancia a los hombres sus hermanos.

martes, 12 de marzo de 2013

EL HOMBRE ABANDONADO


"Algún tiempo después celebraban los judíos una fiesta, por lo que Jesús regresó a Jerusalén. En Jerusalén, cerca de la puerta llamada de las Ovejas, hay un estanque llamado en hebreo Betzatá. Tiene cinco pórticos, en los que, echados en el suelo, se encontraban muchos enfermos, ciegos, cojos y tullidos.

Había entre ellos un hombre enfermo desde hacía treinta y ocho años. Cuando Jesús lo vio allí tendido y supo del mucho tiempo que llevaba enfermo, le preguntó:
– ¿Quieres recobrar la salud?
El enfermo le contestó:
– Señor, no tengo a nadie que me meta en el estanque cuando se remueve el agua. Para cuando llego, ya se me ha adelantado otro.
Jesús le dijo:
– Levántate, recoge tu camilla y anda.
En aquel momento el hombre recobró la salud, recogió su camilla y echó a andar. Pero como era sábado, los judíos dijeron al que había sido sanado:
– Hoy es sábado; no te está permitido llevar tu camilla.
El hombre les contestó:
– El que me devolvió la salud me dijo: ‘Recoge tu camilla y anda.’
Ellos le preguntaron:
– ¿Quién es el que te dijo: ‘Recoge tu camilla y anda’?
Pero el hombre no sabía quién le había curado, porque Jesús había desaparecido entre la multitud. Después, en el templo, Jesús se encontró con él y le dijo:
– Mira, ahora que ya has recobrado la salud no vuelvas a pecar, no sea que te pase algo peor.
El hombre se fue y dijo a los judíos que Jesús era quien le había devuelto la salud. Por eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado." 

Este paralítico es el modelo del hombre abandonado. Es incapaz de moverse y no tiene a nadie que le ayude. Está solo. Jesús no le pregunta por su fe ni por su religiosidad.   El paralítico no le pide a Jesús que lo cure. NI siquiere sabe quién es ese hombre que se interesa por él. Simplemente le presenta su caso. Lleva treinta y ocho años paralítico y solo. Jesús lo cura, no mediante el agua de la piscina, sino por la fuerza de su Palabra, mostrando la bondad del Padre.
Sin embargo, lo que debería haber sido motivo de admiración, se transforma en escándalo. Han dejado solo y abandonado a aquel paralítico durante treinta y ocho años y ahora se escandalizan de que cargue con su camilla en sábado, en vez de admirarse porque anda.   No saben ver el "signo" de Jesús. Tan sólo ven que ha quebrantado la ley una vez más, curando en sábado.
A lo largo de la historia podemos encontrar también, el escándalo de los puros que no quieren ver la bondad de los que se manchan de barro para mostrar la misericordia del Padre a los abandonados. Pero la idea de pecado de Jesús, es diferente de la de los que se creen perfectos. Cuando Jesús le pide que no peque más, no se refiere a que debe seguir la ley del sábado. A lo largo del evangelio Jesús nos ha enseñado muchas veces cuál es el verdadero pecado: no dar de comer al hambriento, no vestir al desnudo...Jesús le está pidiendo que no haga con los demás lo que ellos han hecho con él: abandonar al necesitado.
Si a nuestro lado hay algún "paralítico", quizá es porque no le hemos ayudado a andar. Antes de criticar al que no se mueve, miremos por qué nosotros no lo ayudamos a moverse. Si a nuestro lado sigue habiendo gente sola, hambrienta, desnuda, sin casa...Es que nosotros somos los paralíticos.

lunes, 11 de marzo de 2013

TU HIJO VIVE


"Dos días más tarde salió Jesús de Samaria y continuó su viaje a Galilea. Porque, como él mismo afirmaba, a ningún profeta lo honran en su propia tierra. Al llegar a Galilea fue bien recibido por los galileos, porque también ellos habían estado en Jerusalén en la fiesta de la Pascua y habían visto todo lo que él hizo entonces.
Jesús regresó a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Se encontraba allí un alto oficial del rey, que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Cuando este oficial supo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle y le rogó que bajase a su casa a sanar a su hijo, que se estaba muriendo. Jesús le contestó:
– No creeréis, si no veis señales y milagros.
Pero el oficial insistió:
– Señor, ven pronto, antes que mi hijo muera.
Jesús le dijo entonces:
– Vuelve a casa. Tu hijo vive.
El hombre creyó lo que Jesús le había dicho, y se fue. Mientras regresaba a casa, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron:
– ¡Tu hijo vive!
Les preguntó a qué hora había comenzado a sentirse mejor su hijo, y le contestaron:
– Ayer, a la una de la tarde, se le quitó la fiebre.
El padre se dio cuenta entonces de que a esa misma hora le había dicho Jesús: “Tu hijo vive”. Y él y toda su familia creyeron en Jesús.
Esta fue la segunda señal milagrosa hecha por Jesús al volver de Judea a Galilea."

El texto de hoy es de Juan. Para este evangelista los milagros son "signos". Jesús hace "signos", no  milagros. En este quiere hacernos ver la importancia de la Palabra. El oficial del rey cree en la palabra de Jesús y no insiste más. Antes de llegar a su casa le dirán que su hijo ha sanado justamente cuando Jesús dijo: "Tu hijo vive". Y él y toda su familia creyeron en Jesús.
Aquí no se nos dice si aquél oficial era muy religioso o no. Se nos dice que creyó en la Palabra de Jesús y eso dio vida a su hijo.
¿Estamos convencidos que la Palabra de Dios es palabra de Vida? El texto inmediatamente anterior a este es el encuentro de Jesús con la Samaritana. Allí se ve como Jesús le da nueva vida a una mujer quebrantada. Allí vemos como aquella mujer corre a transmitir esa vida a sus conciudadanos.
La Palabra de Dios nos da vida. ¿Transmitimos nosotros esta vida y esta Palabra a los demás? Cuando nos acercamos a Jesús por la oración y le presentamos nuestros problemas, ¿oímos su voz que nos dice "tu hijo vive"? ¿Creemos que la solución está en creer en su Palabra?

domingo, 10 de marzo de 2013

DIOS SIEMPRE SALE A NUESTRO ENCUENTRO


"Todos los que cobraban impuestos para Roma, y otras gentes de mala fama, se acercaban a escuchar a Jesús.Y los fariseos y maestros de la ley le criticaban diciendo:
– Este recibe a los pecadores y come con ellos.
Entonces Jesús les contó esta parábola:

Contó Jesús esta otra parábola: Un hombre tenía dos hijos. El más joven le dijo: 
- Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde.
Y el padre repartió los bienes entre ellos. Pocos días después, el hijo menor vendió su parte y se marchó lejos, a otro país, donde todo lo derrochó viviendo de manera desenfrenada. Cuando ya no le quedaba nada, vino sobre aquella tierra una época de hambre terrible y él comenzó a pasar necesidad. Fue a pedirle trabajo a uno del lugar, que le mandó a sus campos a cuidar cerdos. Y él deseaba llenar el estómago de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Al fin se puso a pensar: ¡Cuántos trabajadores en la casa de mi padre tienen comida de sobra, mientras que aquí yo me muero de hambre! Volveré a la casa de mi padre y le diré: Padre, he pecado contra Dios y contra ti,  y ya no merezco llamarme tu hijo: trátame como a uno de tus trabajadores. Así que se puso en camino y regresó a casa de su padre.
Todavía estaba lejos, cuando su padre le vio; y sintiendo compasión de él corrió a su encuentro y le recibió con abrazos y besos. El hijo le dijo: 
- Padre, he pecado contra Dios y contra ti, y ya no merezco llamarme tu hijo.
Pero el padre ordenó a sus criados: 
- Sacad en seguida las mejores ropas y vestidlo; ponedle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traed el becerro cebado y matadlo. ¡Vamos a comer y a hacer fiesta, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a vivir; se había perdido y le hemos encontrado! 
Y comenzaron, pues, a hacer fiesta.
Entre tanto, el hijo mayor se hallaba en el campo. Al regresar, llegando ya cerca de la casa, oyó la música y el baile. Llamó a uno de los criados y le preguntó qué pasaba, y el criado le contestó: 
- Tu hermano ha vuelto, y tu padre ha mandado matar el becerro cebado, porque ha venido sano y salvo.
Tanto irritó esto al hermano mayor, que no quería entrar; así que su padre tuvo que salir a rogarle que lo hiciese. Él respondió a su padre: 
- Tú sabes cuántos años te he servido, sin desobedecerte nunca, y jamás me has dado ni siquiera un cabrito para hacer fiesta con mis amigos. En cambio, llega ahora este hijo tuyo, que ha malgastado tu dinero con prostitutas, y matas para él el becerro cebado.
El padre le contestó: 
- Hijo, tú siempre estás conmigo y todo lo mío es tuyo. Pero ahora debemos hacer fiesta y alegrarnos, porque tu hermano, que estaba muerto, ha vuelto a vivir; se había perdido y lo hemos encontrado."

Ya hace unos años, que los escritores espirituales nombran esta parábola como la del padre bueno y no del hijo pródigo. Porque el verdadero protagonista es el padre, no el hijo.
Nos encontramos ante el retrato de la vida espiritual. El Padre, ese padre bueno, que sale al encuentro de sus hijos, de los dos.
Nos cuesta entender el Evangelio, porque lo que nos dice Jesús, siempre va contra la lógica humana. El hijo pródigo le pide a su padre la herencia. Eso es matar al padre en vida, porque sólo se hereda a la muerte del padre. Cualquier padre habría despachado a su hijo con cajas destempladas y lo habría desheredado al instante. El padre bueno, sorprendentemente, le da la herencia en vida.
Nosotros, en su lugar, habríamos borrado ese hijo de nuestra vida. El padre bueno, no. Sale cada día a mirar el horizonte por si vuelve el hijo que lo abandonó. Y al verlo, sale corriendo a su encuentro. Ni siquiera escucha sus excusas. Da órdenes para celebrar su regreso. 
El hijo mayor, el que siempre había sido fiel a su padre, reacciona como lo haríamos nosotros; con un enfado monumental. El padre bueno también sale a su encuentro. Le explica porqué celebra el retorno de su hermano...
En esta parábola nos encontramos de lleno con Dios. Un Dios que sale al encuentro de todos los hombres. Del pecador y del cumplidor. Del hijo perdido y del que siempre ha estado junto a Él. Solemos explicar esta parábola remarcando la misericordia del padre con el hijo pródigo. Y olvidamos, que los cristianos que nos creemos observantes, "ortodoxos", somos como el hijo mayor y necesitamos que Dios salga a nuestro encuentro para explicarnos, que no merecemos nada especial. Que nuestro premio es haber estado siempre junto al Padre. Que todo es gracia: el Padre que sale al encuentro del hijo perdido y el Padre que sale a nuestro encuentro porque estamos cada día junto a Él.
Mientras en la Iglesia sigamos creyendo que somos merecedores de algo por nuestras obras y despreciemos al que vive apartado de la Fe, no dejaremos de ser el hijo mayor de la parábola.
Dios es Amor. Todo en la vida es gracia. Dios es gratuidad y lo peor que podemos hacer es hacernos una imagen de Dios a nuestra medida. Pensar que la justicia de Dios es como nuestra justicia. 
Os recomiendo dos lecturas. Una clásica: "El condenado por desconfiado" de Tirso de Molina. Otra actual: "El regreso del hijo pródigo" de Henri Nouwen.
Y no olvidemos nunca que la misericordia de Dios es infinita. Tan infinita, que a nosotros, pobres humanos, nos parece injusta.