lunes, 7 de septiembre de 2015

¿EL BIEN O EL MAL?


"Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido hacer en sábado, el bien o el mal?¿Salvar una vida o destruirla?"

Los judíos se escandalizaron porque curó en sábado a un hombre con una mano tullida. Entonces les hace esta pregunta. Jesús nos está diciendo claramente con un ejemplo, que la religión nunca puede ser una excusa para deja de hacer el bien. Una religión en la que se menosprecia el bien del hombre, es un sistema de poder encubierto. Porque el bien del hombre está por encima de las leyes y preceptos. Las leyes que oprimen al hombre, son leyes injustas. La religión y las leyes han de salvar al hombre. Si no, ni son religión, ni son leyes. Simplemente formas camufladas de poder.

domingo, 6 de septiembre de 2015

ABRIRNOS


"Jesús volvió a salir de la región de Tiro y, pasando por Sidón y los pueblos de la región de Decápolis, llegó al lago de Galilea. Allí le llevaron un sordo y tartamudo, y le pidieron que pusiera su mano sobre él. Jesús se lo llevó a un lado, aparte de la gente, le metió los dedos en los oídos y con saliva le tocó la lengua. Luego, mirando al cielo, suspiró y dijo al hombre:
– ¡Effetá! (es decir, “¡Ábrete!”).
Al momento se abrieron los oídos del sordo, su lengua quedó libre de trabas y hablaba correctamente. Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, tanto más lo contaban ellos. Llenos de asombro, decían:
– Todo lo hace bien. ¡Hasta hace oír a los sordos y hablar a los mudos!"

Jesús está fuera de Israel, en la Decápolis, lo que hoy es Jordania.Y allí le presentan a un sordo que casi no habla.
Nosotros también estamos sordos y casi no hablamos ( aveces parece que lo hacemos demasiado, pero son palabras vacías). Estamos sordos a los gritos del que sufre, a la voz de nuestro hermano que nos necesita. Estamos sordos a las injusticias. Estamos encerrados en nuestro mundo egoísta, buscando únicamente nuestro provecho.
Nos dice el Evangelio que ha Jesús "le presentan" un sordo. Los cristianos ¿llevamos a los demás a la presencia de Jesús o los alejamos de Él? No podemos recobrar el oído, si no nos presentamos ante Jesús.
Jesús se lleva al sordo a parte. Porque el auténtico encuentro con Él, sólo puede realizarse en la soledad, en el silencio. Es entonces cuando oiremos la orden que nos da: Effetá :   ¡ábrete!
Recobrar el oído es abrirnos a los demás, abrirnos al mundo, abrirnos al que sufre...escuchar la voz del pobre, escuchar la voz de Dios.
Sólo entonces también podremos hablar, porque actuaremos. Porque nuestra vida estará abierta al otro.




sábado, 5 de septiembre de 2015

viernes, 4 de septiembre de 2015

ORACIÓN POR ESTE MUNDO


Ante tantas desgracias e injusticias que se viven hoy en día en nuestra sociedad, leyes que apisonan las personas, personas que pierden sus derechos, he recordado una oración que Thomas Merton nos dejó en su libro, "En busca de la Soledad":

"Enséñame cómo se va a ese país que está más allá
de toda palabra y de todo nombre.
Enséñame a orar a este lado de la frontera,
aquí donde se encuentran estos bosques.
Necesito que tú me guíes.
Necesito que tú muevas mi corazón.
Necesito que mi alma se purifique
por medio de tu oración.
Necesito que robustezcas mi voluntad.
Necesito que salves y transformes el mundo.
Te necesito a ti para todos cuantos sufren,
para todos cuantos padecen prisión, 
peligro o tribulación.
Te necesito para cuantos han enloquecido.
Necesito que tus manos sanadores
no dejen de actuar en mi vida.
Necesito que hagas de mí, como hiciste de tu Hijo,
un sanador, un consolador, un salvador.
Necesito que des nombres a los muertos.
Necesito que ayudes a los moribundos a cruzar el río.
Te necesito para mí, tanto si vivo como si muero.
Es preciso. Amén."
(Thomas Merton)

Yo necesito a Dios...,pero no puedo olvidar, que ELLOS me necesitan a mí.

jueves, 3 de septiembre de 2015

REMAR MAR ADENTRO


"Remad mar adentro, y echad allí vuestras redes, para pescar."

Habían pescado inútilmente toda la noche, pero Pedro hizo caso y llevó la barca mar adentro. la pesca fue extraordinaria.
Jesús nos sigue pidiendo que rememos mar adentro, pero a nosotros nos es más cómodo quedarnos en la orilla. Preferimos lo seguro. Y la Iglesia, si quiere ser fiel al Reino, ha de saber arriesgarse. Ha de ir mar adentro, ha de mancharse con el barro de la frontera. Preferimos tener cuatro fieles en la parroquia, a ir en busca de los marginados. Preferimos la conversación tranquila del que piensa igual que nosotros, que atrevernos a dialogar con el diferente, con el que, quizá, removerá nuestras conciencias aburguesadas.
No nos quejemos si sólo pescamos cuatro sardinas...

miércoles, 2 de septiembre de 2015

NO SOMOS NÚMEROS


"Todos los que tenían enfermos de diferentes enfermedades los llevaron a Jesús; él puso las manos sobre cada uno de ellos y los sanó."

Volvemos a encontrar a Jesús curando. Ha curado a la suegra de Pedro y luego a todos los que le presentan. Esa es la misión de Jesús: curar, salvar, quitar el mal de este mundo. Y lo hace personalmente: "puso las manos sobre cada uno de ellos", nos dice el evangelio. Nuestra relación con Jesús, si queremos que nos cure, ha de ser personal. Nos quejamos de que Dios parece ausente de este mundo, pero, ¿dejamos en nuestra vida espacio suficiente para tener con Él esa relación personal?¿Dedicamos, aunque sólo sean unos momentos al día, a ponernos en presencia de Dios, a entrar en nuestro interior?
Lo mismo ocurre con nuestro apostolado. Cuando nos dedicamos al apostolado de masas, lo más normal es que las emociones desaparezcan de la misma manera que llegan. Flores de un día. Es el trato personal, de corazón a corazón, el que hará que Jesús entre en el corazón del otro y en el nuestro.

martes, 1 de septiembre de 2015

EL PODER DE LA PALABRA


"¡Cállate y deja a ese hombre! Entonces el demonio arrojó al hombre al suelo delante de todos y salió de él sin hacerle ningún daño."

Los judíos se extrañaban porque Jesús hablaba con autoridad. La Palabra de Jesús no era una palabra cualquiera. Era una Palabra que tenía la fuerza de quitar el mal.
En el Evangelio el demonio simboliza el mal. Un endemoniado es aquel que lleva el mal en su corazón. Jesús liberó a aquel pobre hombre del mal que anidaba en su corazón, con el poder de su Palabra. Por eso es importante que meditemos esa Palabra. Ella irá quitando poco a poco, ese mal que todos llevamos en nuestro interior.