viernes, 16 de diciembre de 2016

TESTIGOS DE LA LUZ


"Vosotros enviasteis a preguntarle a Juan, y lo que él respondió es cierto. Pero yo no dependo del testimonio de ningún hombre; solo digo esto para que vosotros podáis ser salvos. Juan era como una lámpara que ardía y alumbraba, y vosotros quisisteis gozar de su luz un poco de tiempo. Pero tengo a mi favor un testimonio de más valor que el de Juan. Lo que yo hago, que es lo que el Padre me encargó que hiciera, prueba que de veras el Padre me ha enviado."

Juan fue un testigo de la luz, pero no era la luz. La luz es Jesús. Y para creer en el Padre debemos creer en Jesús. Los fariseos ni aceptaron a Juan ni aceptaron a Jesús. Porque no supieron ver que Jesús era el enviado del Padre. No entendieron sus obras. No supieron ver que los ciegos recobraban la vista y los paralíticos andaban...No entendieron que a Dios se llega por el amor a los hombres.
Nosotros, como Juan, debemos ser testigos de Luz. Mostrar a los hombres el Padre con nuestras obras. Es con nuestro amor con el que mostraremos la luz; no con sólo palabras. 

jueves, 15 de diciembre de 2016

EL MAYOR Y EL PEQUEÑO


"Cuando los enviados de Juan se fueron, Jesús comenzó a hablar a la gente acerca de Juan, diciendo:
– ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Y si no, ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre lujosamente vestido? Los que se visten con lujo y viven entre placeres están en los palacios de los reyes. En fin, ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? Sí, verdaderamente: y a uno que es mucho más que profeta. Juan es aquel de quien dice la Escritura:
‘Yo envío mi mensajero delante de ti,
para que te prepare el camino.’
Os digo que ninguno entre todos los hombres ha sido más grande que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él.
Todos los que oyeron a Juan, incluso los que cobraban impuestos para Roma, se hicieron bautizar por él, reconociendo así que Dios es justo; pero los fariseos y los maestros de la ley no se hicieron bautizar por Juan, y de ese modo despreciaron lo que Dios había querido hacer en favor de ellos."

El domingo ya vimos este texto, pero escrito por Mateo. Jesús alaba a Juan Bautista. Y estas alabanzas llevan un mensaje claro. Juan es grande porque es pequeño, sencillo. Por eso puede preparar el camino a Jesús. Juan no se rodeó ni de lujo, ni de poder. Por eso le escucharon los sencillos y aquellos que los "buenos" consideraban pecadores. Esos "buenos" no se hicieron bautizar. No se convirtieron. ¿De qué se iban a convertir si se consideraban "buenos"?
Jesús lo repitió muchas veces en su vida: los sencillos son los que están más cerca de Dios. Nosotros hemos montado una sociedad en la que lo que buscamos es ser importantes, tener poder. Lo que hemos conseguido ha sido alejarnos de Dios. Una sociedad llena de desigualdades y de violencia. Nosotros pretendemos hablar de Jesús desde la influencia del poder y los grandes medios. Por eso nadie nos escucha. Es desde la sencillez que se preparan los caminos del Señor. Esto es lo que hizo Juan Bautista. 

SOBRE LA AMISTAD


"Vivir sin amigos es como estar en el desierto, pues la amistad multiplica los bienes y reparte los males"
No sé quién lo dijo, pero me gusta.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

LA UTOPÍA DE ISAÍAS


"De ese tronco que es Jesé, sale un retoño;
un retoño brota de sus raíces.
El espíritu del Señor estará continuamente sobre él
y le dará sabiduría, inteligencia,
prudencia, fuerza,
conocimiento y temor del Señor.
Él no juzgará por la sola apariencia
ni pronunciará su sentencia fundándose en rumores.
Juzgará con justicia a los débiles
y defenderá los derechos de los pobres del país.
Sus palabras serán como una vara para castigar al violento,
y con el soplo de su boca hará morir al malvado.
Siempre irá revestido de justicia y verdad.
Entonces el lobo y el cordero vivirán en paz,
el tigre descansará al lado del cabrito,
el becerro y el león crecerán juntos
y se dejarán guiar por un niño pequeño.
La vaca y la osa serán amigas,
y juntas descansarán sus crías.
El león comerá hierba, como el buey.
El niño jugará en el escondrijo de la cobra
y meterá la mano en el nido de la víbora.
En todo mi monte santo
no habrá quien haga ningún daño,
porque así como el agua llena el mar,
así el conocimiento del Señor llenará todo el país."

El evangelio de hoy es el mismo del domingo. Aquél era de Mateo y este de Lucas, pero dicen las mismas palabras. Por eso hoy comentaremos este texto del profeta Isaías, que centra muchos de los comentarios de Adviento.
El profeta nos muestra un paisaje idílico, tras la venida del Mesías. Tras veinte siglos de ese acontecimiento, el panorama de nuestra sociedad no es precisamente el aquí descrito. Lo que nos muestra Isaías es un utopía. ¿Decepción? Todo lo contrario.
Hay dos cosas que debemos tener claras. La utopía no es un sueño irrealizable, sino un horizonte, un punto al que debemos tender. La utopía nos invita a avanzar, a luchar, a caminar para alcanzarla. Y la Encarnación no es un hecho que se produjo hace más de dos mil años, sino algo que sucede cada día. 
Es por eso que debemos luchar cada día para transformar nuestra sociedad dividida, egoísta, violenta, en esa sociedad que nos presenta Isaías, esa utopía a la que debemos tender con todas nuestras fuerzas. Sólo así lograremos cambiar este mundo. Intentar que el conocimiento del Señor llene todo el país. Ser fuentes de luz y de amor, que hagan ver a nuestra sociedad, que Él está en todo y en todos. Que sólo el Amor puede salvarnos.

EL ANACORETA Y EL OTRO


El joven seguidor quedó preocupado por la conversación sobre la experiencia de Dios. Al salir de la oración de Vísperas, se acercó al Anacoreta y le preguntó.
- Pero, ¿cómo puedo tener esa experiencia de Dios?
Tomó el anciano al joven por el brazo y le dijo:
- En el otro. Descubrimos al Otro en el otro.
Guardó unos momentos de silencio y añadió:
- Rahner dijo que una persona que nunca ha amado ni cuidado a otra persona no puede saber lo que significa la palabra Dios. Es amando, sirviendo, entregándose, compartiendo...que podemos tener la experiencia de Dios. Descubrimos en el otro, al Otro que ya habita en nuestro interior. 

martes, 13 de diciembre de 2016

OBRAS SON AMORES...


"Jesús les preguntó:
– ¿Qué os parece esto? Un hombre que tenía dos hijos le dijo a uno de ellos: ‘Hijo, ve hoy a trabajar a la viña.’ El hijo le contestó: ‘¡No quiero ir!’, pero después cambió de parecer y fue. Luego el padre se dirigió al otro y le dijo lo mismo. Este contestó: ‘Sí, señor, yo iré’, pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo lo que el padre quería?
– El primero – contestaron ellos.
Entonces Jesús les dijo:
– Os aseguro que los que cobran los impuestos para Roma, y las prostitutas, entrarán antes que vosotros en el reino de Dios. Porque Juan el Bautista vino a mostraros el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los cobradores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. Vosotros, aun después de ver todo eso, no cambiasteis de actitud ni le creísteis."

Queda claro, que lo importante no es lo que decimos, si no lo que hacemos. Ante las noticias de injusticias, de desigualdades y desgracias, hacemos enseguida muchos comentarios. Pero nos quedamos en eso, en comentarios. Nuestra vida no cambia. No se trata de "decir" sí, sino de "hacer" lo que hemos afirmado. Que lo que sale de nuestros labios, salga de nuestro corazón.
Prostitutas y corruptos nos precederán en el Reino, no por ser prostitutas o estafadores, sino por creer, por convertirse. Este es el camino del Adviento: el de la conversión. Todos estamos llamados a abandonar las palabras y cambiarlas por acciones. 

EL ANACORETA Y LA EXPERIENCIA DE DIOS


El joven discípulo preguntó al Anacoreta:
- ¿Por qué a pesar de tantos libros, conferencias, cursos, sobre Dios, no se convierte más gente?
El anciano sonrió antes de responder.
- Porque Dios, antes que una "palabra" debe ser una experiencia. Si Dios no es una experiencia, no sirven de nada las palabras que podamos decir de Él.
Miró al joven a los ojos y concluyó:
- Para que lo que digamos de Dios tenga algún sentido, Él debe habitar antes en nuestro corazón.
Y ambos se fueron a rezar Vísperas.