miércoles, 7 de septiembre de 2022

BIENAVENTURADOS

 


En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: "Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo.
¡ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre.
¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis.
¡ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas."

Jesús considera bienaventurados a los que nosotros consideramos desgraciados y llama desgraciados a los que nuestra sociedad venera. No es que elogie la pobreza, ni el hambre, ni el sufrimiento y la persecución. Lo que Él elogia es la sencillez, es la fidelidad a la verdad, aunque esto nos lleve problemas y persecuciones. Elogia la honestidad.

"Las Bienaventuranzas son una propuesta contracultural a todo lo que este mundo presenta como fuente de felicidad humana. El evangelista Lucas refiere las felicitaciones a personas en situaciones de precariedad mientras que Mateo enfatiza las actitudes que ha de asumir quien quiera alcanzar la plenitud. Independientemente de las Bienaventuranzas que leamos descubrimos un mensaje de interés y compromiso social hacia las personas que en este mundo la pasan mal a causa de las injusticias y la maldad: las que padecen hambre, las que lloran, las perseguidas y excluidas. Además, cambia por completo la escala de valores de una sociedad acostumbrada a la riqueza, el hartazgo, los placeres y el poder como felicidad absoluta. La propuesta del Reino ofrece una manera de vivir distinta de la predominante en este mundo frágil y temporal. Las Bienaventuranzas son la respuesta de Dios a quienes el mundo ha negado la felicidad y nos invitan a ver dónde está la verdadera felicidad. ¿A qué te invita el espíritu de las Bienaventuranzas? " (Koinonía)

martes, 6 de septiembre de 2022

ORAR Y ACTUAR

 


Por entonces subió Jesús a la montaña a orar y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso el nombre de Pedro; y Andrés, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón apodado el Zelotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

La lección de Jesús es clara: debemos orar y actuar. Una oración que no nos lleve al servicio, es un mero mirarse el ombligo. Una acción que no es consecuencia de una oración, de una meditación, es mero activismo. Me contaba el Hno. Adriano, que dedicó su vida al apostolado en el Raval, que educadores de calle muy buenos, a los pocos años lo dejaban, porque decías que se habían "quemado". Y es que el servicio, se nos hace insoportable, sino está sostenido por ratos de oración y meditación.

"Jesús invita a descubrir lo vital de la oración perseverante y prolongada. Lucas insiste en esta dimensión que sostiene a Jesús al momento de tomar sabias decisiones. Él pasaba muchas horas anunciando el Reino y curando a los enfermos. Sin embargo, sabía que para esas actividades debía retirarse para “conectarse” a la fuente de vitalidad: su Padre. Para no quedar vacíos, sin nada que ofrecer, tenemos que saber retirarnos como Jesús y alimentarnos de la fuerza de Dios también presente en el silencio interior. Necesitamos fomentar una espiritualidad que haga de todas nuestras actividades fuente y no desgaste. Una vida orante que nos transforme en verdaderos discípulos y misioneros. En el silencio orante el Espíritu nos instruirá y guiará en la forma en la que debemos asumir nuestra vida. A la elección y misión de los Doce Jesús se prepara con la oración, para no hacerla a su manera sino según Dios. ¿Qué espacio aseguras para el encuentro con Dios? ¡Ora para tomar sabias decisiones! " (Koinonía)

lunes, 5 de septiembre de 2022

CONTRA LA ALIENACIÓN Y EL LEGALISMO


Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los letrados y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo. Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: "Levántate y ponte ahí en medio". El se levantó y se quedó en pie. Jesús les dijo: "Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido hacer en sábado: hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?" Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: "Extiende el brazo".
El lo hizo, y el brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.


Jesús cura en sábado. Los fariseos ven en ello una transgresión fraglante y se ponen furiosos. La lección de Jesús, como otras veces encontramos en el evangelio, es clara: el bien del hombre está por encima de la ley. Una religión que nos aliena, es una mera ideología que no nos acerca a Dios. Porque para Jesús, a Dios lo encontramos en el otro. Amando al otro, amamos a Dios. Entregándonos al otro, nos entregamos a Dios.

"Asistimos a una curación que pone de manifiesto la fragilidad humana de la que Jesús ha venido a hacerse cargo. Movido por la compasión entrañable libera de parálisis humanas, devolviendo el vigor y la salud a quien necesita de él. Jesús hace el bien sin miedo al qué dirán y recuerda que la bondad y la misericordia de Dios no saben de excusas o límites. El amor de Dios es incondicional y por lo tanto no puede ser aprisionado por leyes humanas. Aunque los escribas y fariseos cuestionan secretamente la autoridad de Jesús, no impedirán que el bien llegue a realizarse a favor de la salud y liberación del paralítico. El Señor no está contra la “institución” del sábado, pero critica la comprensión raquítica que de ella hacen los líderes religiosos, preocupados por cumplir normas. Hay un espíritu que siempre debe impregnar la puesta en práctica de leyes, que es el de hacer el bien. No te dejes vencer por el legalismo, más bien sé justo y misericordioso." (Koinonía)

domingo, 4 de septiembre de 2022

ENTREGA TOTAL

 


En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío.
Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.
Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla?
No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar."
¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil?
Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz.
Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío."


Jesús no nos pide despreciar a nuestros padres, a la esposa y a los hijos...Jesús nos dice que para seguirle hay que entregarse totalmente. Se ha de estar dispuesto a prescindir de todo aquello que nos impide seguirle, de darlo todo. Se trata de estar dispuestos a todo lo que Él nos pida. Seguir el camino del Amor, nos pide nuestra entrega total.

"Para ser considerado cristiano, en realidad, la Iglesia, habitualmente, exige muy poco. Se bautiza a los niños recién nacidos y apenas se exige nada a sus padres; todo lo más, la asistencia a unas charlas preparatorias del acto del bautismo y un vago compromiso de educar en cristiano al niño según la ley de Dios y los mandamientos de la Iglesia. Sin embargo, esto no era así al principio. Para ser discípulo, Jesús ponía unas duras condiciones, que llevaban a quien quería serlo a pensárselo seriamente. Pocos seríamos cristianos, si para ello tuviéramos que cumplir las tres condiciones que, llegado el caso, Jesús exige a sus discípulos. Y decimos "llegado el caso", porque estas tres formulaciones del evangelio de hoy que vamos a comentar son “formulaciones extremas”; representan la meta utópica que no debemos perder de vista, y debemos estar dispuestos a alcanzar en el seguimiento de Jesús.
Por la primera ("si uno quiere venirse conmigo y no me prefiere a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a sí mismo, no puede ser discípulo mío"), el discípulo debe estar dispuesto a subordinarlo todo a la adhesión al maestro. Si en el propósito de instaurar el reinado de Dios, evangelio y familia entran en conflicto, de modo que ésta impida la implantación de aquél, la adhesión a Jesús tiene la preferencia. Jesús y su plan de crear una sociedad alternativa al sistema mundano están por encima de los lazos de familia.
Por la segunda ("quien no carga con su cruz y se viene detrás de mí, no puede ser discípulo mío"), no se trata de hacer sacrificios o mortificarse, como se decía antes, sino de aceptar y asumir que la adhesión a Jesús conlleva frecuentemente la persecución por parte de la sociedad, persecución que hay que aceptar y sobrellevar conscientemente como consecuencia del seguimiento. Por eso es necesario no precipitarse, no sea que prometamos hacer más de lo que podemos cumplir. El ejemplo de la construcción de la torre que exige hacer una buena planificación para calcular los materiales de que disponemos, o del rey que planea la batalla precipitadamente, sin sentarse a estudiar sus posibilidades frente al enemigo, es suficientemente ilustrativo.
La tercera condición ("todo aquel de ustedes que no renuncia a todo lo que tiene no puede ser discípulo mío") nos parece excesiva. Por si fuera poco dar la preferencia absoluta al plan de Jesús y estar dispuesto a sufrir persecución por ello, Jesús exige algo que parece esta por encima de nuestras fuerzas: renunciar a todo lo que se tiene. Se trata, sin duda, de una formulación extrema, paradigmática, que hay que entender. El discípulo debe estar dispuesto incluso a renunciar a todo lo que tiene, si esto es obstáculo para poner fin a una sociedad injusta en la que unos acaparan en sus manos los bienes de la tierra que otros necesitan para sobrevivir. El otro tiene siempre la preferencia. Lo propio deja de ser de uno, cuando alguien lo necesita para vivir. Sólo desde el desprendimiento se puede hablar de justicia, sólo desde la pobreza se puede luchar contra ella. Sólo desde ahí se puede construir la nueva sociedad, el Reino de Dios, erradicando la injusticia de la tierra.
Para quienes quitamos con frecuencia aguijón al evangelio y nos gustaría que las palabras y actitudes de Jesús fuesen menos radicales, leer este texto resulta duro, pues el Maestro nazareno es tremendamente exigente." (Koinonía)

sábado, 3 de septiembre de 2022

EL ESPÍRITU DE LA LEY

 


Un sábado, Jesús atravesaba un sembrado; sus discípulos arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano. Unos fariseos les preguntaron: "¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?" Jesús les replicó: "¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en la casa de Dios, tomó los panes presentados -que sólo pueden comer los sacerdotes-, comió él y les dio a sus compañeros". Y añadió: "El Hijo del hombre es señor del sábado".

Jesús nos indica que la ley debe respetar al hombre. Las leyes deben ser humanas. Los derechos fundamentales y las necesidades básicas deben estar protejidas por la ley y no lo contrario. Hay que buscar el "espíritu de la ley" no su cumplimiento literal.

"El mensaje del evangelio de hoy manifiesta y retrata la actitud de Jesús de Nazaret ante las normas religiosas, en tanto que estas oprimen y alienan. Para la cultura judía en la cual nació el Maestro, el «sábado» era considerado el signo de la elección y alianza entre Dios e Israel (Cfr. Éx 31, 16.17; Dt. 5, 6-15). Teologalmente, hacía memoria de la creación de Dios y de su designio salvador. Sociológicamente, era la celebración de la comunidad llamada a la corresponsabilidad frente a la sostenibilidad de la vida en sus múltiples formas. En este sentido, el “espíritu de la ley” sugiere no cumplimiento obligado de un mandato so pena de impureza o castigo, sino memoria agradecida y construcción de identidad comunitaria. ¿Acaso ese no tendría que ser el sentido de la celebración del Día del Señor, y de los encuentros en las comunidades eclesiales hoy? Nuestra participación eclesial, aparte de ser un ofrecimiento voluntario, ha de fomentar la integración de nuevas personas. ¡Promovamos leyes que humanicen!" (Koinonía)

viernes, 2 de septiembre de 2022

EL VINO DEL AMOR

 


En aquel tiempo dijeron a Jesús los fariseos y los letrados: "Los discípulos de Juan ayunan a menudo y oran, y los de los fariseos también; en cambio, los tuyos, a comer y a beber". Jesús les contestó: "¿Queréis que ayunen los amigos del novio mientras el novio está con ellos? Llegará el día en que se lo lleven, y entonces ayunarán".Y añadió esta comparación: "Nadie recorta una pieza de un manto nuevo para ponérsela a un manto viejo, porque se estropea el nuevo, y la pieza no le pega al viejo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque revientan los odres, se derrama, y los odres se estropean. A vino nuevo, odres nuevos. Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: Está bueno el añejo".

La religión no ha de ser triste, ni ha de propiciar el sacrificio por el sacrificio. El Reino Jesús siempre lo compara con unas bodas. Eso no quiere decir que el entrgarse no suponga dificultades y problemas. Pero no debemos buscarlos. El Reino es una novedad, por eso necesita corazones nuevos. No podemos guardar el vino del Amor en odres viejos y amargados. Preparemos nuestros corazones al Amor que Jesús derrama sobre nosotros.

"La centralidad del texto que leemos hoy gira en torno al ayuno y le sirve a Jesús como una oportunidad para hablar de lo esencial en una comunidad creyente. La manera cómo Dios actúa en Jesús pone en jaque la mentalidad y estructura religiosa de la comunidad, sus prácticas, celebraciones y su forma de expresar la ritualidad. Dios es fundamentalmente don. Se da como experiencia sin condiciones o requerimientos prestablecidos, abraza a las personas desde lo más íntimo de sus conciencias, acogiendo sus pensamientos y sanando sus miedos y temores. Invita a la comunidad a la construcción de su Reino en medio de los problemas y anhelos de las personas que sueñan con reinventar su futuro. No podemos seguir manteniendo los esquemas de una religión privada, clerical y sacral. El desafío es el empoderamiento evangélico y sociocultural de las comunidades eclesiales y no la mutilación de su misión. ¿Por qué crees que cuesta permanecer y perseverar dentro de una comunidad eclesial? ¡Oremos por la Comunidad de Comunidades renovada!" (Koinonía) 

jueves, 1 de septiembre de 2022

PESCAR HUMANIDAD

 



En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret; y vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro y echad las redes para pescar". Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes". Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande, que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro, se arrojó a los pies de Jesús, diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador". Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Jesús dijo a Simón: "No temas: desde ahora serás pescador de hombres". Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.


Pedro, a pesar de ser un experto pescador y no haber pescado nada, se fia de Jesús y la pesca es sorprendente. Debemos fiarnos de la voluntad de Dios aunque nos parezca imposible de realizar. Porque Él está a nuestro lado y nos ayudará. Él nos envía a pescar hombres, y aunque eso nos parezca imposible, con su ayuda podremos hacerlo. Porque quien de verdad los pesca es Él. Nosotros sólo somos sus intermediarios.

"La escena del relato que leemos hoy se sitúa en el lago de Genesaret. La comunidad parece atenta a la voz de Dios. Los responsables de la comunidad –como Pedro, María y demás seguidores y seguidoras de Jesús– están llamados a centrar su misión y destino en lo esencial: la necesidad de obedecer la Palabra de Jesús si se quiere que la comunidad de frutos y persevere. Tres son los desafíos para la fe de las comunidades eclesiales invitadas a renovarse a partir de la Buena Nueva de Jesús: el primero es “pescar humanidad” como vocación y actitud de apertura; el segundo es seguir a Jesús y su Causa como propuesta de humanización (el proyecto de Dios no se impone, sino que se dona y desarrolla en libertad). El tercer desafío es la corresponsabilidad de reinvención de la especie humana. En definitiva la decisión de coexistir, a pesar de nuestra fragilidad y diferencias, es el único futuro que tenemos como humanidad. ¡Pidamos a Dios nos hable al corazón! "(Koinonía)