Después de esto, los apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado. Jesús les dijo:
– Venid, vosotros solos, a descansar un poco a un lugar apartado.
Porque iba y venía tanta gente que ellos ni siquiera tenían tiempo para comer. Así que Jesús y sus apóstoles se fueron en una barca a un lugar apartado. Pero muchos los vieron ir y los reconocieron; entonces, de todos los pueblos, corrieron allá y se les adelantaron. Al bajar Jesús de la barca vio la multitud, y sintió compasión de ellos porque estaban como ovejas que no tienen pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.
Jesús quiere descansar, pero la gente le sigue. Los ve como ovejas sin pastor. A nosotros nos puede pasar lo mismo. Buscamos momentos para estar solos, quizá para meditar. Pero la sociedad nos busca. La vemos que están como ovejas sin pastor. Pienso en una monja, cuyo nombre no diré, que es criticada, porque siendo de una congregación contemplativa, está todo el día volcada en ayudar a los más necesitados, en ayudar a los damnificados por la guerra de Ucrania. Cierto que hemos de buscar momentos para contemplar, para una oración profunda; pero no podemos olvidar a los necesitados que nos rodean. A los más débiles. A los perseguidos. Porque es en ellos donde se encuentra realmente Dios.
"Jesús apenado por el martirio de Juan quiere hacer duelo y retirarse. Pero la gente no se lo permite. Se frustró el descanso. Para Jesús la necesidad de la gente era más importante que el deseo del descanso personal. Por eso el descanso duró poco y la compasión pudo más. Entonces Jesús atiende a la gente que se encuentra “como ovejas sin pastor”. Actúa movido por la compasión, no como un ejercicio, sino como la disposición de su corazón, la única manera de parecerse a Dios.
Jesús se estremece ante las necesidades del pueblo, es el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas, es capaz de captar el sufrimiento de las gentes: “Vio la multitud y sintió compasión”. Los veía “como ovejas que no tienen pastor” y, enseguida reacciona y comienza a “enseñarles muchas cosas”. Jesús les da la vida con su palabra y no la muerte, como Herodes.
Es importante recordar esto en una época en la que las personas suelen estar obsesionadas por el confort y por su tiempo libre, más que por el deseo de hacer el bien."
(Salvador León cmf, Ciudad redonda)
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