lunes, 28 de febrero de 2022

EL VERDADERO CUMPLIMIENTO DE LA LEY

 


En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: "Maestro bueno, ¿Qué haré para heredar la vida eterna?" Jesús le contestó: "¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre." Él replicó: "Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño." Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: "Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dales el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, luego sígueme." A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico.
Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: "¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!" Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: "Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios." Ellos se espantaron y comentaban: "Entonces, ¿Quién podrá salvarse?" Jesús se les quedó mirando y les dijo: "Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo."

No basta con cumplir la ley. Hay que dejarlo todo, luchar por la justicia, contra las desigualdades. Hasta que no nos convenzamos de que seguir a Jesús es renunciar a lo que tenemos...estaremos muy lejos de Él. Pero debemos confiar en la misericordia de Dios.

"Seguro al creyente le inquietará: ¿Cómo salvarse y huirle al infierno? Y muchos seguro nos preguntamos lo mismo, confiando en la misericordia del Dios de Jesús. Sin embargo, como el joven rico, tenemos apegos que nos impiden seguir este camino. Por lo tanto, igual que al personaje de este pasaje, Jesús nos mira con ternura. Jesús nos invita a despojarnos de aquello que no es útil, que nos impide seguirlo y no nos hace libres para ofrecernos generosamente. Liberarnos implica no apegarnos a todo tipo de bienes materiales, intelectuales, afectivos; inmersos en un mundo consumista que todo lo mercantiliza, haciéndonos supuestamente la vida más fácil y feliz, pretende que le empeñemos lo más valioso que tenemos: “la vida”. Hasta nuestro modo de alimentarnos es inseguro, y nos han hecho depender de comida chatarra que nos duele dejar. Lo que tenemos que descubrir son las consecuencias de no alimentarnos de manera saludable. ¿Cómo es tu alimentación? ¿Te nutre o te está enfermando poco a poco? Jesús te necesita en buenas condiciones físicas." (koinonía)

domingo, 27 de febrero de 2022

LOS BUENOS FRUTOS

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola: "¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?
Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.
¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Hermano, déjame que te saque la mota del ojo", sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.
No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano.
Cada árbol se conoce por su fruto; porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos.
El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal; porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca."

"Jesús, «profeta poderoso en obras y palabras» (Lc 24,19), que primero comenzó "haciendo" para enseñar (cfr Hch 1,1), que provocaba el asombro de unas muchedumbres «que oían “lo que hacía”» (Mc 3, 8) tanto o más que lo que decía, recogerá esta veta profética e insistirá -con fuerza mayor y una coherencia total hasta su propia muerte- en que «no todo el que “dice”... sino el que “hace” la voluntad del Padre entrará en el Reino» (Mt 7,21-23); que «los verdaderos adoradores adorarán en espíritu y en verdad» (Jn 4, 23), y que si lo amamos a Él «practicaremos sus mandatos» (Jn 14,24).
La palabra de Jesús alcanza en este punto su claridad máxima cuando propone la práctica del amor, especialmente «con estos mis hermanos más pequeños», como el «criterio escatológico de salvación», conforme al cual se realizará el «juicio de las naciones» (Mt 25,31-46). La parábola del «buen samaritano» (Lc 10,25-37) subrayará esta primacía de la práctica del amor por encima de las fronteras de credo, culto o religión. El evangelio de Juan recalcará hasta la saciedad que la práctica concreta, las obras, son las que dan testimonio creíble (Jn 5,36; 6,30; 7,3; 9,3; 10,25; 10,37-38; 14,11; 15,24).
"Por sus obras los conocerán", dice Jesús. La prueba de la persona está en su hablar (segunda lectura de hoy). "Obras son amores, y no buenas razones", dice un refrán castellano. "Una cosa es predicar y otra dar trigo", dice otro. "Del dicho al hecho hay un buen trecho", añade un tercero. "Operari sequitur esse", el obrar sigue al ser, decía por su parte un principio aristotélico: los frutos buenos sólo pueden venir del árbol bueno, y por eso, los frutos prácticos, los hechos, son el mejor criterio de discernimiento moral. En el fondo, Jesús nos está enseñando algo de sentido común, del buen y profundo sentido común.
Jesús no simplemente "predicó" esta primacía de la práctica, sino que la vivió. Pasó por este mundo «haciendo el bien» (Hch 10,37), y «todo lo hizo bien» (Mc 7,37)... De ahí que Jesús recomiende a sus seguidores que comiencen por practicar lo que confiesan con la boca, lo que creen con la fe. Importa mucho que el seguidor de Jesús presente antes de nada las credenciales de su autenticidad. Su vida ha de ser el modelo de lo que predica. No es posible creer a quien contradice con los hechos lo que dice con sus palabras. Por eso, Jesús nos inculca la necesidad de vivir coherentemente con lo que creemos, como condición previa a todo "apostolado". No es posible pretender corregir o mejorar a los demás cuando nuestra vida no muestra aquello que predicamos; eso sería ser ciegos y querer guiar a los demás. La mejor invitación a los otros, en este sentido, es el propio ejemplo: "el ejemplo arrastra", dice el refrán. Es necesaria pues la humildad de comenzar por luchar contra los propios defectos, en vez de querer corregir a los demás. "Quita la viga de tu ojo, y entonces podrás quitar la brizna del ojo de tu hermano". Lo contrario es incoherencia y probablemente hipocresía. Jesús, en su propia persona, fue ejemplo de esa misma veracidad y autenticidad." (Koinonía)


sábado, 26 de febrero de 2022

COMO UN NIÑO

 


En aquel tiempo, le acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: "Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él." Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.

"La ingenuidad es propia de la niñez, porque llegan a creer lo que les dicen; la insensatez, en cambio, es propia de personas imprudentes y con poco discernimiento. La liturgia de la Palabra nos invita a ser intercesores de aquellos que pasan necesidad y a implicarnos en sus procesos de sanación integral. Además de rezar, pidiéndole a Dios que no nos desampare y se acuerde de nuestros enfermos tendremos que seguir atendiendo, como lo hace la medicina funcional, no sólo los síntomas sino la raíz de las enfermedades que hoy están acabando prematuramente con la vida. Acercarnos a Jesús con inocencia e ingenuidad no significa asumir su proyecto del Reino sin que este nos transforme desde dentro. Nadie puede esperar a pedir un milagro si no ama y abraza la vida, cuidándola. Esta, tal vez, ha sido una de las grandes lecciones que nos dejó la pandemia en el 2020 que arrebató la vida de muchísimas personas. ¿Qué estás haciendo personalmente para cuidarte y cuidar la vida de los tuyos? ." (Koinonía)

viernes, 25 de febrero de 2022

AMAR PARA SIEMPRE


 

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba. Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué os ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre."
En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio."

"El Evangelio de hoy nos recuerda que la apertura al “otro” nos humaniza. Estamos hechos, hombre y mujer, para compartirnos o donarnos en amor según la vocación a la que hemos sido llamados. La unión de diferentes sólo es posible desde la donación y la complementariedad. Sin estas cualidades es imposible llegar a ser «una sola carne». o vivir la plena comunión. En la sociedad de lo efímero, muchos dudan de que mantenerse fieles a una promesa sea posible o que realmente valga la pena. Lo espontáneo se sobrevalora y lo que parecía durar para siempre se rompe en instantes. Esto acrecienta la sensación de vacío en muchos corazones y la incapacidad para amar. Se necesita de hombres y mujeres que le devuelvan al mundo la esperanza y den testimonio del amor que supera toda búsqueda egoísta. Y para los hogares rotos, necesitamos una pastoral que sane las heridas y los ayude a reconstruirse desde el perdón. ¿Cómo fomentar la donación y la complementariedad en tu familia o en la comunidad? ." (Koinonía) 

jueves, 24 de febrero de 2022

ESCÁNDALO Y TIBIEZA

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El que os dé a beber un vaso de agua, porque seguís al Mesías, os aseguro que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te hace caer, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga. Y, si tu pie te hace caer, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies al infierno. Y, si tu ojo te hace caer, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos al infierno, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la sazonaréis? Que no falte entre vosotros la sal, y vivid en paz unos con otros."

Jesús nos previene hoy del escándalo y de la tibieza. En nuestros días, los casos de pederastia deberían hacernos reflexionar profundamente. Cada vez que actuamos en contra de lo que anunciamos, estamos escandalizando y apartando a los demás de Dios. Cuando nuestra vida no es capaz de dar ánimos, de hacer reflexionar al otro, cuando nuestra vida es sal sosa, la tibieza nos domina y alejamos de Dios, en vez de acercar, a los hombres.

"El encuentro con Jesús marca el camino de quienes se atreven a seguirlo. El evangelio nos advierte que lo contrario a su proyecto no sólo hace más vulnerable la vida, sino que roba esperanzas de futuro. Hoy, la palabra nos pide no escandalizar a los pequeños, en quienes él se hace presente. Una vida más sencilla y sin apegos ha de ser el camino de los discípulos del Reino; necesitamos ser más humanos y no poner obstáculos para que otros caigan. Jesús nos invita a renunciar y arrancar de raíz todos aquellos males que nos llevan por caminos errados, convirtiéndonos en anti-testimonio y piedra de escándalo. Se trata de asumir nuestra misión y compromiso cristiano implicándonos en las causas a favor de la vida y en aquellas que luchan por la justicia. En un mundo en el que hay tantos sinsabores, estamos llamados a ser sal sanadora. ¿Acaso opto por el bien o dejo que el mal se apodere de mi vida? ¿Qué puedo hacer para llenarme de positivismo y esperanza?" (Koinonía)

miércoles, 23 de febrero de 2022

JESÚS ESTÁ EN ELLOS

 


En aquel tiempo, dijo Juan a Jesús: "Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros." Jesús respondió: "No se lo impidáis, porque uno que hace milagros en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro."

Nos creemos únicos, pero Dios está en todas las personas de buena voluntad. Todo aquel que ama, que ayuda al necesitado, defiende al perseguido...aunque no sea consciente de ello, está con Jesús. No tenemos la exclusiva. El Espíritu se sirve de muchos para actuar y manifestarse.

"Como personas, nos encasillamos en normas o parámetros que nos impiden abrirnos al Espíritu. También como cristianos sentimos envidia, somos egoístas y nos enojamos porque otros acogen la vida y le dan un sentido distinto; caemos en la tentación de realizar la misión de Dios como un espacio cerrado o una forma de sentirnos privilegiados, creyéndonos dueños de Dios y de la verdad. A pesar de esto, el Espíritu de Dios llega para no ser encasillado bajo estructuras religiosas. Jesús les dice a los discípulos «no se lo impidáis» . (Mc 9,39), reconociendo que el Espíritu se manifiesta e ilumina a personas que, desde su experiencia y condición, optan por un mundo más humano, y no bajo criterios propiamente religiosos. Reconozcamos con humildad que no siempre nuestros planes y proyectos responden al querer de Dios. Evangelizar no es forzar a otros a que cumplan mandamientos; es más bien dar espacio a la gracia para que transforme y regenere la vida. ¿Descubro la bondad de Dios fuera de la Iglesia?" (Koinonía)

martes, 22 de febrero de 2022

SABERLO RECONOCER

 


En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."

"En el evangelio, vemos a Jesús preguntando: «¿Quién dice la gente que soy yo?» . (Mt 16,14), pregunta que podría ayudarnos a sondear actualmente lo que piensa la gente de Jesús y su causa. Hoy en día algunos ponemos nuestra confianza en falsos. mesías, . como si viviéramos deslumbrados frente a “falsas promesas” o un velo cubriera nuestros ojos, impidiéndonos dar cabida al proyecto liberador del Reino. Pedro estaba seguro de quién era Jesús para él y cómo lo había ayudado a vencer sus miedos y su egoísmo; así, con esa seguridad necesitamos reconocerlo presente entre nosotros. La fe tiene que ser el oxígeno que dé vitalidad a la Iglesia y la haga salir de sí misma. Dios infunde confianza en Pedro no para hacerlo piedra arrogante sino para que, reconociendo su fragilidad, manifieste a todos la bondad y la misericordia. Grande la tarea de las comunidades creyentes, llamadas a ser signo y fermento de la presencia del mesías en el mundo. ¿En qué o en quién está cimentada tu fe? ¡Despierta y comprométete!" (Koinonía)

lunes, 21 de febrero de 2022

LA FUERZA DE LA FE

 


En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."
Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

"«Creo; pero socorre mi falta de fe».. La oración del padre que nos presenta este evangelio es modelo y ejemplo del Dios que se hace cercano y se compadece. La vida cristiana nace, se desarrolla y se consolida en una fe humilde pero decidida. Podríamos preguntarnos: ¿Quién puede presumir de creer lo suficiente? ¿Quién habrá que no necesite purificar su fe y confiar más en Dios, poniendo en práctica aquello que dice creer? Nos recuerda Jesús: «Todo es posible para quien cree», . aludiendo a quienes dudan de la intervención de Dios en la historia humana. Siempre es saludable recordar de qué nos ha liberado Dios a cada uno de nosotros. No se trata de acciones mágicas o poderes humanos especiales sino de gestos sanadores y dignificantes. Por eso Jesús increpa a la muchedumbre, llamándola: “gente sin fe”. Indirectamente se lo dice a los discípulos, recordándoles la importancia de la oración. Procura hacer de tu oración una experiencia liberadora y sanadora. ¿Acaso oras para enfrentar con sabiduría y valentía las adversidades? ." (Koinonía)

domingo, 20 de febrero de 2022

EL VERDADERO AMOR


 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, dejale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿Qué merito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿Qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen.
Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿Qué merito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
La medida que uséis, la usarán con vosotros."

"Seguimos con el “sermón del llano”. Después de una primera parte de bienaventuranzas y “Ayes”, Jesús inicia la segunda parte invitando a todos los que lo escuchan a cultivar un amor misericordioso y universal para llegar a ser como el Padre que está en los cielos. Si a los pobres los había llamado bienaventurados sin exigirles ningún comportamiento ético previo, ahora, si quieren seguir siéndolo deben llenarse del modo de ser cristiano. Para esto, se necesita según Jesús, algunos principios fundamentales.
En primer lugar, el amor a los enemigos. El AT ve en el odio a los enemigos algo natural (Sal 35), Jesús en cambio une el amor a los enemigos con el amor al prójimo. Los padres de la Iglesia, vieron en el perdón a los enemigos, la gran novedad de la ética cristiana. El filósofo judío del siglo XX P. Lapide (citado por François Bovon) escribió: “alegrarse de la desgracia del otro, odiar a los enemigos, devolver mal por mal, son actos prohibidos, mientras que se exige la magnanimidad y el socorro ofrecido al enemigo necesitado. Pero el judaísmo ignora el amor a los enemigos como principio moral.
Este imperativo es el único en los tres capítulos del sermón de la montaña, que no tiene ni un paralelismo claro ni una analogía con la literatura rabínica. Constituye, en términos teológicos, una propiedad jesuánica”. La novedad de Jesús supera por tanto la ley del talión “ojo por ojo y diente por diente”, que rigió por siglos la justicia de Israel. También supera la fórmula veterotestamentaria y neotestamentaria de “amarás al prójimo como a ti mismo” pues ya incluye a los enemigos. Esto no significa que estamos exentos de tener enemigos, menos aún, los que al estilo de Jesús luchamos contra la injusticia, la intolerancia, la corrupción, la violencia, etc. De lo que se trata es de no asumir actitudes condenatorias, sino de abrir los espacios y posibilidades para que los “enemigos” encuentren el camino de la conversión y reconciliación. Que vean en nosotros el amor del Padre y el testimonio vivo de lo agradable que es vivir como hermanos.
Un segundo principio es “al que te golpee en una mejilla preséntale también la otra. Al que te arrebate el manto, entrégale también el vestido. Da al que te pide, y al que te quita lo tuyo, no se lo reclames” (vv. 29-30). Jesús no intenta reducirnos a la pasividad, el conformismo o la resignación (se trata de ser mansos, pero no “mensos”, tontos). ¿Por cuánto tiempo utilizaron los poderosos la “resignación cristiana” para acallar las voces que exigía sus derechos? No se trata de renunciar a nuestros derechos ni de callarnos frente a las injusticias, sino de renunciar a la violencia como medio absoluto para resolver las diferencias y los conflictos, también, renunciar a nuestras comodidades o a nuestras prendas más preciadas para darla a los que más las necesitan. En este sentido, Jesús supera el concepto de compartir que se tenía hasta el momento, pues ya no basta solo compartir el “pan con el hambriento...” sino entregarlo todo, incluso hasta la propia vida.
En 6,31 encontramos lo que suele llamarse la regla de oro de la convivencia humana. Esta regla era ya conocida en el mundo judío. La novedad de Jesús es cambiar su sentido de reciprocidad por la búsqueda sincera e inagotable de “tratar bien al otro, como quisiéramos que nos trataran a nosotros. La prueba mayor de “tratar bien” es hacerlo con los enemigos, que significa el amor por todos aquellos que con sus obras hacen del mundo un caos, la tolerancia por lo que piensan diferente, la comprensión por los que escogen caminos diferentes, etc. Esto hay que concretizarlo religiosamente rezando por los que nos persiguen y bendiciendo a los que nos maldicen. Amar, bendecir, orar por los “enemigos” no significa perder el sentido de la crítica, de la denuncia o de la reprensión. Lo que pide Jesús es que la iniciativa del amor, del perdón, de la bendición la llevemos los cristianos. Es el testimonio lo que más rápida y eficazmente puede cambiar a los que odian, hacen el mal y maldicen. Bien dice Mt 5,16: “haced, pues, que brille su luz ante los hombres; que vean estas buenas obras, y por ello den gloria al Padre de ustedes que está en los cielos”. El v. 35 es un precioso resumen de todo lo dicho hasta el momento. En el v. 36 encontramos un tercer principio para vivir al modo cristiano: “Sed misericordiosos como es misericordioso el vuestro Padre ”. Mientras Lucas habla de misericordia Mateo de perfección. La misericordia se presenta como un elemento constitutivo del ser cristiano, por que lo es también de Dios.
¿Nos hemos preguntando alguna vez cuán misericordiosos somos? Muchas veces confundimos la misericordia o la compasión con la lástima y eso no es cristiano, por que el que tiene lástima inconscientemente se presenta como superior al otro, en cambio el que tiene misericordia establece una relación de hermanos para encontrar juntos el camino del Señor.
En cuarto lugar, tenemos tres exhortaciones que concretan la actitud misericordiosa de todo cristiano. La primera “No juzguéis y no seréis juzgados” (v. 37). Esto no significa perder la capacidad de opinar sobre lo bueno o lo malo, sino destruir al hermano a través de la crítica, el chisme y la calumnia. Si esta primera exhortación se dice en negativo, la segunda será en positivo: “perdonad y seréis perdonados. La misericordia no se entiende sin la capacidad de perdonar, por que es en este momento cuando las comunidades llegan a vivir realmente como hermanos. La última exhortación, también en positivo es “Dad y se os dará”. La misericordia encuentra su punto más alto en el dar y darse. El testimonio de Jesús fue de entrega total por la causa de Dios. Dios lo entregó todo, hasta su propio Hijo. ¿Y nosotros? Entregamos lo que nos sobra o solo lo menos importante. Dar hasta la propia vida por el hermano es la manera más auténtica de vivir el cristianismo." (Koinonía)

sábado, 19 de febrero de 2022

DEJARNOS TRANSFORMAR




 En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: "Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías." Estaban asustados, y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube: "Éste es mi Hijo amado; escuchadlo." De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: "No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos." Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de "resucitar de entre los muertos". Le preguntaron: "¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?" Les contestó él: "Elías vendrá primero y lo restablecerá todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido, y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito.
 
"Según Marcos, Jesús, una vez que se transfiguró delante de Pedro, Santiago y Juan –«su ropa se volvió de una blancura resplandeciente»–. los invitó a seguir adelante portando aquella fuerza transformadora de lo vivido. La propuesta que hace Jesús es no quedarse en las mismas actitudes o modos de vivir que deshumanizan, sino ser ejemplos vivos de la gracia de Dios. ¿Acaso soy capaz de generar diálogos fraternos en mi familia y comunidad? ¿Dejo que la gracia de Dios me transforme? ." (Koinonía)

viernes, 18 de febrero de 2022

PERDER PARA GANAR

 


Y llamando a la gente a que se reuniera con sus discípulos, les dijo: El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y entonces me siga. Porque si uno quiere salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por mí y por la buena noticia, la salvará. Y luego, ¿de qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si le falta la vida?  Pues ¿Qué podrá dar para recobrarla?  Además, si uno se avergüenza de mí y de mis palabras entre la gente ésa, idólatra y pecadora, también el Hijo del hombre se avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre.


Seguir a Jesús no es fácil. A veces nos puede parecer que estamos perdiendo. Pero ese perder, es ganar. Tomar la cruz, no es sufrir por sufrir. Es dedicar nuestra vida a los demás. Perder nuestro tiempo ayudando al otro. Perder nuestro dinero para que otros puedan sobrevivir. Perdemos...pero ganamos en Amor.  Si lo intentamos, veremos como nos sentimos felices y no encontramos a faltar nada de lo que hemos perdido.

"En el seguimiento a Jesús, tanto a Santiago como a Marcos parecen preocuparles cuatro cosas: la primera, dar testimonio de la fe mediante obras de misericordia; la segunda, la invitación a compartir los padecimientos de Cristo, negándose a sí mismo, y a la vez, cargar con la cruz; la tercera, el compromiso de encarnarse en la realidad de las víctimas, poniéndose en “los zapatos del otro”, luchando codo a codo por la justicia y la dignidad; la cuarta, tomarse en serio la vocación que cada uno ha recibido siendo portador de la liberación de todo sufrimiento provocado por el mal. En síntesis, la misión que Dios encomienda al ser humano ha de ser asumida con libertad, sin condiciones, descubriendo en ella su felicidad. Asumiendo la cruz con valentía, siendo testigo creíble de la alegría del Evangelio. ¿Cómo asumo la cruz de Cristo en mi diario vivir: con fe o con desidia? ¿Me dispongo a seguir a Jesús pobre y a pie, sin egoísmo? ¿Qué obstáculos me impiden seguir a Jesús con libertad? ." (Koinonía)

jueves, 17 de febrero de 2022

¿LO CONOCEMOS?


 

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que soy yo?" Ellos le contestaron: "Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy?" Pedro le contestó: "Tú eres el Mesías." Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.
Y empezó a instruirlos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, tiene que ser condenado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días." Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Jesús se volvió y, de cara a los discípulos, increpó a Pedro: "¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!"

Los judíos esperaban un Mesías poderoso, dominador, que expulsara a los romanos y los hiciera un pueblo conquistador. Jesús se muestra como un Mesías cuyo poder es el Amor, el servicio, estar al lado del pobre. Por eso no quiere que esparzan por ahí sus milagros. Por eso increpa a Pedro que no acepta ese Mesías que dará su vida para salvarnos a todos.

"Las distintas realidades de injusticias, marginación y exclusión que a diario vivimos como sociedad, nos invitan, a los seguidores de Jesucristo, a cuestionar nuestro proceder. Cada cristiano debe esmerarse por crear comunidades fraternas donde no haya rechazo, exclusión ni deseo de manipular u oprimir al otro. La primera lectura sentencia: «no hagáis diferencia entre personas».. Es decir, no caigais en la trampa de este mundo que ofrece un proyecto diferente, basado en la desigualdad social, la exclusión y la búsqueda de “primeros puestos”. Todo esto pone en juego nuestra identidad como seguidores o seguidoras de Jesucristo. A Jesús le inquieta que sus discípulos no comprendan su mensaje (válida la pregunta para nosotros): «¿Quién decís que soy yo?». . Reinterpretando: si creéis que soy el mesías y me seguís ¿porqué hacéis lo contrario al Evangelio? Por eso Jesús reprende a Pedro diciéndole: «Tus pensamientos son los de los hombres, no los de Dios». Preguntémonos: ¿Será que soy artesano de la unidad en mi familia, en la comunidad o en mi trabajo? ." (Koinonía)

miércoles, 16 de febrero de 2022

¿VEMOS ALGO?

 


En aquel tiempo, Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Le trajeron un ciego, pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: "¿Ves algo?" Empezó a distinguir y dijo: "Veo hombres; me parecen árboles, pero andan." Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía con toda claridad. Jesús lo mandó a casa, diciéndole: "No entres siquiera en la aldea."

Estamos ciegos cuando todo lo vemos a través de nuestro ego. Sólo vemos nuestros intereses y estamos ciegos a las necesidades de los demás. Jesús nos devuelve la vista, haciéndonos ver las cosas a través del Amor. Sólo así podemos ver la realidad que nos rodea y sólo así podremos actuar.

"Nuestra vida de creyentes es un continuo proceso de conversión, es decir, siempre una oportunidad para llegar a ser agentes de cambio, abiertos a la novedad y a las exigencias del Evangelio de Jesús. Invitados a ser verdaderos oyentes y servidores de la Palabra de Dios, del querer de Dios, hemos de estar atentos a sus inspiraciones, realizando los correctivos necesarios que nos impiden vivir de manera nueva. La “Palabra” nos debe llevar a una vida activa, de compromiso, servicio y solidaridad con los que más sufren. El apóstol Santiago recuerda: «no basta con oír el mensaje; hay que ponerlo en práctica».. En el evangelio de hoy, Jesús nos invita a encarnar y hacer vida la Palabra. Su actitud solidaria le permite acercarse y tocar al ciego. Jesús invita a dejarse sorprender por el hermano que sufre sin esperar nada a cambio. Nos recuerda que la vida cristiana se basa en acciones concretas y no en ambigüedades. Preguntémonos, hermanos y hermanas, ¿cómo encarnamos la Palabra que a diario escuchamos? ." (Koinonía)

martes, 15 de febrero de 2022

LA MALA LEVADURA

 


En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó llevar pan, y no tenían más que un pan en la barca. Jesús les recomendó: "Tened cuidado con la levadura de los fariseos y con la de Herodes." Ellos comentaban: "Lo dice porque no tenemos pan." Dándose cuenta, les dijo Jesús: "¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿No acabáis de entender? ¿Tan torpes sois? ¿Para qué os sirven los ojos si no veis, y los oídos si no oís? A ver, ¿cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil? ¿Os acordáis?" Ellos contestaron: "Doce." "¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?" Le respondieron: "Siete." Él les dijo: "¿Y no acabáis de entender?"

"En la escena del evangelio, Jesús no estaba hablando literalmente de pan o levadura; partiendo de su pedagogía usa cuestiones de la vida cotidiana con el fin de ilustrar las realidades del Reino. En esta ocasión habla de la levadura en relación con la hipocresía de los fariseos; crece en medio de la comunidad como fermento de actitudes negativas. Así quedaba establecido el paralelismo entre algo de uso común (la levadura) y una actitud humana dañina (la hipocresía). La exhortación de Jesús es una invitación a la sinceridad y coherencia de vida. La levadura de los fariseos y de Herodes forma parte del anti-reino, provocando marginación, persecución y muerte. Jesús invita a sus discípulos a no utilizar ese tipo de levadura farisea porque atenta contra la vida de la comunidad. Por el contrario, los invita a convertirse en levadura, de buen pan, que sea alimento para las multitudes necesitadas. ¿Qué levadura se hace presente en tus relaciones comunitarias? ¿Cómo podemos evitar que la hipocresía se adueñe de nuestras relaciones?" (Koinonía)

lunes, 14 de febrero de 2022

HAY POCOS SEGADORES

 

 

Después de esto escogió también el Señor a otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir.
Les dijo: “Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por eso, pedidle al Dueño de la mies que mande obreros a recogerla. Andad y ved que os envío como a corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa ni monedero ni sandalias, y no os detengáis a saludar a nadie en el camino. Cuando entréis en una casa, saludad primero diciendo: ‘Paz a esta casa.’ Si en ella hay gente de paz, vuestro deseo de paz se cumplirá; si no, no se cumplirá. Y quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, pues el obrero tiene derecho a su salario. No andéis de casa en casa. Al llegar a un pueblo donde os reciban bien, comed lo que os ofrezcan; y sanad a los enfermos del lugar y decidles: ‘El reino de Dios ya está cerca de vosotros.’

Hoy en Europa se lee este evangelio, porque es la festividad de Cirilo y Metodio, patrones de este continente. Son dos ejemplos de buenos segadores que supieron incardinarse en las diferentes culturas.
La crisis de vocaciones, sobre todo en Europa, es palpable. Quizá porque segamos mal. Jesús les pone las condiciones. Hay que hacerlo en comunidad. Los medios económicos y las estrategias externas son inútiles. Es repartiendo paz y amor, llevando una vida sencilla, que debemos anunciar la Palabra.
¿Es este el camino que seguimos? Si no es este, no nos extrañemos de la falta de segadores. 

domingo, 13 de febrero de 2022

POBRES Y RICOS

 


En aquel tiempo, bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: "Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.
Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis.
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas."

"Las Bienaventuranzas con los pobres de protagonistas y las malaventuranzas (los ayes) con los ricos como destinatarios, continúan el plan programático de Jesús en el evangelio de Lucas.
Las Bienaventuranzas son una forma literaria conocida desde antiguo en Egipto, Mesopotamia, Grecia, etc. En Israel tenemos varios testimonios en la Biblia, especialmente en la literatura sapiencial y profética. En los salmos y en la literatura sapiencial en general, se considera bienaventurada a una persona que cumple fielmente la ley: “Bienaventurado el hombre que no va a reuniones de malvados ni sigue el camino de los pecadores... mas le agrada la ley del Señor y medita su ley de día y de noche” (Sal 1,1); “Bienaventurados los que sin yerro andan el camino y caminan según la ley del Señor” (119,1).
Las malaventuranzas o los “ayes” son más comunes en los profetas, en momentos donde se quiere expresar dolor, desesperación luto o lamento por alguna situación que conduce a la muerte: “Ay de los que disimulan sus planes y creen que se esconden de Yahvé” (Is 29,15); “ay de estos hijos rebeldes, dice Yahvé, que traman unos proyectos que no son los míos...” (Is 30,1). También para llamar la atención de los que acaparan: “¡ay de los que juntáis casa con casa, y añadís campo a campo hasta que no queda sitio alguno, para habitar vosotros solos en medio de la tierra!” (Is 5,8); “¡Ay de los que decretan estatutos inicuos, y de los que constantemente escriben decisiones injustas!” (Is 10,1). Las Bienaventuranzas y maldiciones de Jesús con relación a las del AT tienen diferencias fundamentales. En la literatura sapiencial del AT se insiste en un comportamiento acorde con la ley para poder ser bienaventurado, en el evangelio en cambio, Jesús no exige ningún comportamiento ético determinado, como condición para ser declarado bienaventurado. Simplemente los pobres (anawin), . los que lloran, los perseguidos... son bienaventurados.
Comparando las bienaventuranzas de Lucas con las de Mateo encontramos algunos datos interesantes. El lugar del discurso según Mateo es la montaña, con la intención de releer la figura de Jesús a la luz de la de Moisés en el Sinaí. Según Lucas es en un llano. Muchos incluso los diferencian llamándolos “sermón de la montaña” o “sermón del llano”. En las primeras bienaventuranza Mateo tiene una de más: “bienaventurados los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia” (Mt 5,5). En total, Lucas tiene cuatro que son equivalentes a las nueve de Mateo. En Mateo hay una inversión con relación a Lucas, pues aparecen los “hambrientos” detrás de los “afligidos”. En Mateo están redactadas en tercera persona mientras en Lucas todas están en segunda persona. Mateo subraya actitudes interiores con las cuales se debe acoger el Reino, por ejemplo, la misericordia, la justicia, la pureza de corazón, en cambio Lucas se preocupa por mostrar la situación real y concreta de pobreza, hambre, tristeza.
La bienaventuranza clave es la de los pobres, ya que las otras se entienden en relación a ésta. Son los pobres los que tienen hambre, los que lloran o son perseguidos. Lucas recuerda la promesa del AT de un Dios que venía a actuar a favor de los oprimidos (Is 49,9.13), los que tienen a Dios como único defensor (Is 58,6-7) que claman constantemente a Dios (Sal 72; 107,41; 113,7-8). Todas estas promesas van a ser cumplidas en Jesús, quien ha definido desde el principio su programa misionero en favor de los pobres y oprimidos (Lc 4,16-21. Cf. Is 61,1-3).
La última bienaventuranza (vv. 22-23) tiene como destinatarios a los cristianos que son perseguidos y excluidos a causa de su fe. Su felicidad no consiste en padecer sino en la conciencia de estar llamados a poseer una “recompensa grande en el cielo”. ¿Dios, entonces, nos quiere pobres?, y ¿qué tipo de pobres? Los pobres no son bienaventurados por ser pobres, sino porque asumiendo tal condición, por situación o solidaridad, buscan dejar de serlo.
La pobreza cristiana va ligada a la promesa del reino de Dios, es decir a tener a Dios como rey. Este reinado se convierte en la mayor riqueza, porque es tener a Dios de nuestro lado, es tener la certeza de que Dios está aquí, en esta tierra de injusticias y desigualdades, encarnado en el rostro de cada pobre, invitándonos a asumir su causa. La causa es también la causa del Reino. Y disfrutaremos el Reino cuando no haya empobrecidos carentes de sus necesidades básicas, sino «pobres en el Señor» que son todos los que mantienen la riqueza de un pueblo basada en el amor, la justicia, la fraternidad y la paz. En otras palabras, “Pobres no son los miserables sino los que libremente renuncian a considerar el dinero como valor supremo -un ídolo- y optan por construir una sociedad justa, eliminando la causa de la injusticia, la riqueza. Son los que se dan cuenta de que aquello que ellos consideraban un valor -éxito, dinero, eficacia, posición social, poder- de hecho va contra el ser humano. El reino de Dios es la sociedad alternativa que Jesús se propone llevar a término. La proclama del reino no la efectúa desde la cima del monte, sino desde el «llano», en el mismo plano en que se halla la sociedad construida a partir de los falsos valores de la riqueza y el poder.
En Lucas las bienaventuranzas van seguidas de cuatro “ayes” o maldiciones contra los ricos. Las dos primeras van directamente contra los ricos y satisfechos por su indiferencia ante la situación de los pobres. Las dos últimas se dirigen a los que ríen y a los que tienen buena fama. La contraposición entre pobres y ricos está claramente planteada en el Magníficat: “A los hambrientos ha colmado de bienes y ha despedido a los ricos con las manos vacías” (Lc 1,53). Y en la parábola del pobre Lázaro (Lc 16,19-31). Es claro para Lucas que toda confianza puesta en la riqueza es engañosa (Lc 12,19)." (Koinonía)


sábado, 12 de febrero de 2022

PAN PARA TODOS




 Uno de aquellos días, como había mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da lástima de esta gente; llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y, si los despido a sus casas en ayunas, se van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos." Le replicaron sus discípulos: "¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para que se queden satisfechos?" Él les preguntó: "¿Cuántos panes tenéis?" Ellos contestaron: "Siete." Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomó los siete panes, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos cuantos peces; Jesús los bendijo, y mandó que los sirvieran también. La gente comió hasta quedar satisfecha, y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil. Jesús los despidió, luego se embarcó con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

"La comunidad de Marcos presenta el segundo relato de la multiplicación de los panes en la que señala dos realidades fundamentales en el anuncio del Reino: la compasión que brota de las entrañas y la auténtica solidaridad. Jesús se compadece ante las necesidades de la humanidad e interpela a cada bautizado a practicar una auténtica solidaridad basada en la justicia, no de manera asistencialista sino abogando por crear estructuras que garanticen el bien común de todos. Por esta razón la Eucaristía se convierte en un signo profético que desenmascara las realidades de pecado que generan muerte: el hambre, la falta de tierra, la carencia de servicios básicos, salarios injustos, y situaciones de sufrimiento de tantos hombres y mujeres expuestos a vivir en condiciones infrahumanas. Asumir los valores del Reino implica ser misioneros en salida, al estilo de Jesús, que pasó por esta tierra haciendo el bien y fomentando relaciones más humanas y fraternas. De ahí surge el interrogante: ¿De qué manera me dejo interpelar por el clamor de los pobres?" (Koinonía)

viernes, 11 de febrero de 2022

ESCUCHAR EL CLAMOR DEL SUFRIMIENTO

 


En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: "Effetá", esto es: "Ábrete". Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: "Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos."


"En el evangelio de hoy, Jesús cura a un sordomudo simbolizando a quienes se cierran al proyecto de Dios, haciéndose sordos para no escucharlo y mudos para no anunciarlo. Jesús sabe que no es suficiente con la imposición de manos; llevándolo aparte, necesita tocar lo atrofiado. Es necesaria la toma de distancia de la comodidad, de la indiferencia, para escuchar la voz de Dios y anunciar esas buenas noticias de liberación. La indiferencia y el silencio de muchos frente a estructuras de muerte son mayores que los esfuerzos de quienes alzan su voz contra las injusticias. El mismo Jesús que «hizo oír a los sordos y hablar a los mudos». hoy reclama el silencio de muchos cristianos y la poca capacidad que tienen de involucrarse en compromisos comunitarios transformadores. Como creyentes no podemos caer en la cultura de la exclusión. Como Jesús, debemos salir al encuentro de quienes necesitan ser liberados. ¿Escuchamos la voz de Dios en el clamor de los empobrecidos? ¿Qué acciones concretas acompañan nuestra respuesta a Dios? ." (Koinonía)

jueves, 10 de febrero de 2022

JESÚS ROMPE FRONTERAS




En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo: "Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos." Pero ella replicó: "Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños." Él le contestó: "Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija." Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

"En el evangelio vemos que Jesús rompe fronteras culturales y religiosas, quedando de manifiesto que la acción misionera del Reino de Dios es para todos y no para unos cuantos. Marcos nos presenta a una madre desesperada, capaz de hacer todo por su hija. En nuestros días, en los barrios pobres, los niños y los perritos viven juntos en la lucha por sobrevivir. Esta mujer cananea, a pesar de la barrera judía que le plantea Jesús, no se detiene ante su demanda y piensa: “Si soy perrito, tengo el derecho de los perritos, entonces las migajas me pertenecen”. Jesús, sorprendido, atiende a la súplica de esta madre, reconoce que Reino de Dios es para quienes claman por la vida y se oponen a toda injusticia. Recordemos aquel pensamiento que Monseñor Romero parafrasea de San Ireneo: “la gloria de Dios es que el pobre viva”. ¿Qué estamos haciendo para que el proyecto del Reino de Dios se traduzca en acciones de vida a favor de los empobrecidos de nuestra comunidad? ." (Koinonía)

miércoles, 9 de febrero de 2022

LA VERDAD ESTÁ EN EL INTERIOR

 


En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo: "Escuchad y entended todos: Nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre. El que tenga oídos para oír, que oiga."
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola. El les dijo: "¿Tan torpes sois también vosotros? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y se echa en la letrina." Con esto declaraba puros todos los alimentos. Y siguió: "Lo que sale de dentro, eso sí mancha al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos propósitos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, injusticias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro."

Jesús sigue insistiendo. Lo exterior no tiene importancia. La verdad se encuentra en nuestro interior. De allí sale lo bueno y lo malo. Jesús enumera trece maldades que pueden salir de nuestro corazón. Los fariseos, como vimos ayer, hacían mil y una prácticas. Cumplían al pie de la letra todas las prescripciones; pero su corazón no era puro. Muchos lo tenían lleno de maldad.
Es una lección que debemos aprender. Debemos cuidar nuestro interior. De ahí la importancia de la meditación, de la interiorización de la Palabra. Porque es así como conseguiremos tener un corazón capaz de amar. Un corazón que rebose de buenas acciones, de entrega, de amor al prójimo.

lunes, 7 de febrero de 2022

EL VERDADERO CAMINO DE DIOS

 


En aquel tiempo, se acercó a Jesús un grupo de fariseos con algunos escribas de Jerusalén, y vieron que algunos discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas.)
Según eso, los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: "¿Por qué comen tus discípulos con manos impuras y no siguen la tradición de los mayores?" Él les contestó: "Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito: "Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos." Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres."
Y añadió: "Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre tiene pena de muerte"; en cambio, vosotros decís: Si uno le dice a su padre o a su madre: "Los bienes con que podría ayudarte los ofrezco al templo", ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os trasmitís; y como éstas hacéis muchas."


Hoy Jesús se muestra muy duro con los escribas y fariseos. Les acusa de reducir la religión al cumplimiento de detalles, ritos, normas y olvidan els verdadero espíritu de la ley. Les acusa de dejar de lado el mandamiento de Dios, el Amor, para mantener tradiciones sin sentido.
Hoy nos diría lo mismo. Dejamos morir a la gente en el mediterráneo; les cerramos nuestras fronteras; les negamos sus derechos...Y seguimos practicando una religión de palabras sin actos concretos, sin amar a nuestro prójimo. Nuestras devociones, si no nos llevan a un Dios presente en los pobres, en los perseguidos, en los hambrientos, en los desahuciados...no tienen ningún sentido. El verdadero camino de Dios es el Amor.

LOS CURABA A TODOS

 


En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

Jesús los curaba a todos. Libraba del mal físico y espiritual a aquel que se le acercaba. Nosotros nos quejamos de nuestros males, de nuestros problemas y olvidamos que la solución está en acercarse a Jesús. Un Jesús que está presente en los otros. Y también olvidamos que nosotros debemos sanar a los demás, acercándonos a ellos, acercando a Jesús a ellos. Hasta que no nos convenzamos de que sólo el Amor y la fraternidad pueden liberar a nuestra sociedad, seguiremos rodeados de mal, injusticias, guerras...

domingo, 6 de febrero de 2022

REMAR MAR ADENTRO

 


En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la palabra de Dios, estando él a orillas del lago de Genesaret. Vio dos barcas que estaban junto a la orilla; los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes.
Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: "Rema mar adentro, y echad las redes para pescar."
Simón contestó: "Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes."
Y, puestos a la obra, hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús diciendo: "Apártate de mí, Señor, que soy un pecador."
Y es que el asombro se había apoderado de él y de los que estaban con él, al ver la redada de peces que habían cogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón: "No temas; desde ahora serás pescador de hombres."
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.


"En el evangelio de hoy nos encontramos con un diálogo entre Jesús y Pedro, sencillo y profundo a la vez, diálogo que podríamos hacer nuestro en medio de las aguas tempestuosas de este mundo mientras nos esforzamos en nadar contra corriente. Pedro, por el oficio, era el experto en lugares y horas precisas para pescar. Sabía que en la noche y con las aguas tranquilas se pesca mejor, eso había estado haciendo toda la noche ¡y no habían cogido ni un pececito! Pero llega Jesús que sin ser pescador le dice sencillamente, que eche las redes para pescar...
Pedro, el experto, pudo haber dicho que no, que no era ni la hora ni el lugar para pescar y todo hubiera quedado ahí. Pero no, calla su experiencia y sabiduría (“hemos pasado toda la noche bregando”); reconoce su fracaso y desilusión (“no hemos cogido nada”), y “en nombre de Jesús echa las redes”. Y ya conocemos el final del relato: ¡una pesca maravillosa! Cuando Jesús le pide a Pedro que “reme mar adentro” lo está invitando a una aventura que lo lleva más allá de las playas cotidianas en busca de un horizonte mucho más amplio. Y Pedro cree en la palabra de Jesús.
Éste es el verdadero milagro: creer cuando todo parece ilógico. La abundante pesca y las redes llenas de peces son sólo la consecuencia de la fe. Todos los relatos de milagros en el evangelio comienzan con la fe o la suscitan, es la condición para ver la acción de Jesús. Cuando no la hay, Jesús simplemente se va a la otra orilla como veremos en las próximas semanas. Si creemos en Jesús entonces se realiza el milagro!
Claro, la cosa no es tan sencilla, se necesita una fe muy grande dada por Dios. Pidamos esa fe para que igual que Pedro, creamos en Jesús, obedezcamos su palabra, rememos mar adentro y echemos las redes para pescar, entonces, veremos otro milagro en nuestras vidas y en nuestra comunidad.
Y es que ser discípulos de Jesús exige confiar en su palabra. La misión a la que Jesús nos quiere enviar es osada y, hoy por hoy, con pocas probabilidades de éxito. Jesús quiere contar con nosotros y nosotras para el proyecto de Reino. Jesús convoca a los Apóstoles para que sean pescadores de personas, por eso toda vocación exige "remar mar adentro" . para abandonar las seguridades de la orilla, tener un horizonte ilimitado asumir responsabilidades y meterse en una gran obra: el servicio al Reinado de Dios, es decir, una utopía de la que serán beneficiaros todos los hombres y mujeres del mundo.
Sin que desmerezca el oficio de los pescadores, lo que le propone Jesús a Pedro es una superación en el oficio que hasta ahora había desempeñado: pescar hombres y mujeres para el Reino es una empresa más noble y difícil que pescar peces, es algo más milagroso que la pesca que acaban de hacer.
Pero algunos llamados a esta nueva labor son también invitados a “dejarlo todo” para seguir a Cristo. Los necesita dedicados a tiempo completo, dedicándole a esta “misión” todas las fuerzas. Pescar hombres y mujeres para el Reino exige renunciar a todo lo demás y asumir a Jesús como única posesión. La misión a la que se llama exige desprenderse por completo, para apegarse totalmente a Jesús. En el relato de hoy se van con Jesús, que vale mucho más que las dos barcas llenas de pescados que les acaba de regalar. Dejan esa abundante pesca que los había admirado tanto porque comprenden que la vocación compromete al ser humano en un trabajo que está por encima de los trabajos humanos ordinarios. La vocación–misión es una invitación a colaborarle a Dios, un trabajo milagroso. Oremos hoy por aquellos que dejándolo todo se han ido tras el Señor." (Koinonía)