viernes, 23 de abril de 2021

OJOS NUEVOS


 

Hoy más que nunca, Señor,
necesito unos ojos nuevos
para ver la vida tal cual Tú la ves
y no perderme entre sus sombras y luces.

Quiero unos ojos vivos y profundos,
limpios y despiertos como los tuyos,
nobles y tiernos, alegres y llorosos
porque éstos están doloridos y secos.

Quiero unos ojos grandes
para otear el horizonte,
y pequeños e incisivos
para dar claridad a todos los rincones.

Quiero unos ojos que sepan mirar de frente,
y vean de día y de noche;
unos ojos que no engañen
y que sean trampolín de emociones.

Quiero unos ojos que reflejen
lo que soy y tengo interiormente,
que enamoren y se den gratis
y que sepan enamorarse.

¿Quién me dará unos ojos así,
en estos tiempos pobres y de crisis,
si no eres Tú, que sabes  y quieres
y tienes un taller esperando mis necesidades)

(Florentino Ulibarri, "Al calor de tu Evangelio", Colección feadulta.com)

jueves, 22 de abril de 2021

EL ANACORETA, LAS PUERTAS Y LAS VENTANAS

 


Descansaban tras haber trabajado en la pequeña huerta y el Anacoreta dijo:
- Hemos de ser puertas y ventanas.
El discípulo lo miró extrañado, pero no se atrevió a preguntar nada, esperando que el anciano se explicara.
- Hemos de ser puertas y ventanas  a través de las cuales  Dios resplandezca en los demás. Eso significa que debemos repartir amor a todos; ser reflejos del Amor de Dios...

miércoles, 21 de abril de 2021

EL ANACORETA, LAS IDEAS Y LOS ACTOS.

 


El Anacoreta le dijo al adolescente:
- Una de las características del adolescente es, que es idealista.
El joven miró al anciano y preguntó:
- ¿Y eso es malo?
Rio el Anacoreta y contestó:
- No. El problema está en que muchas veces esas ideas no se corresponden con sus actos. El adolescente ha dejado de confiar en su padre, porque se ha dado cuenta de que no es perfecto. Él querría un mundo sin fallos. Imagina un mundo ideal; pero sus actos no corresponden con sus ideas.
El adolescente movió la cabeza dubitativo. El anciano concluyó:
- Habláis de ecología, de preservar el medio ambiente...soñáis con un mundo perfecto...Sin embargo en el colegio tiráis los papeles por el suelo, en casa, vuestra habitación no es un modelo de orden y limpieza. Dejáis las luces encendidas, gastáis energía sin medida...Habláis de feminismo y vuestras actitudes son machistas...
Lo miró con dulzura y concluyó:
- Pero no dejes de soñar...Sólo, intenta poner realmente en práctica tus sueños... 

martes, 20 de abril de 2021

TU RINCÓN




Debería haber al menos un lugar o un rincón donde nadie pueda encontrarte, molestarte u observarte. Tendrías que ser capaz de desatarte del mundo y liberarte, quitando los nudos de todos los finos hilos y cuerdas de la tensión que te atan, por la vista, el sonido o el pensamiento, a la presencia de otras personas. "Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre en los secreto...". Una vez que hayas encontrado tal lugar, conténtate con él y no te inquietes si, por alguna razón de peso, tienes que salir de allí. Ámalo, regresa a él tan pronto como te sea posible y no tengas prisa en cambiarlo por otro.

(Thomas Merton, Nuevas semillas de contemplación, pp. 81-82 Ed. SalTerrae)

lunes, 19 de abril de 2021

EL ANACORETA Y ENCONTRAR A JESÚS

 


El adolescente dijo al Anacoreta:
- Me dices que Jesús me ama. Que Él está siempre junto a mi. Que debo seguirlo...¡Y yo, por más que lo busco, no lo veo por ninguna parte!
El anciano miró al joven con ojos comprensivos. Cogió entre sus manos algo de arena del desierto y la dejó deslizarse entre sus dedos. Luego respondió:
- Sabes, los discípulos, tras la Resurrección tampoco lo encontraban. No lo reconocían. ¿Sabes qué hacía Jesús para darse a conocer? Les mostraba sus llagas y partía y repartía el pan con ellos.
Hizo otros momentos de silencio y se explicó:
- Pues hoy sigue haciendo lo mismo. Jesús te muestra sus llagas: los pobres, los enfermos, los inmigrantes, los perseguidos, los ninguneados...Esos son Jesús que está esperando tu amor, tu entrega. Jesús sigue partiendo el pan en la Eucaristía, que es algo más que un rito. Es el compartir su cuerpo. Es hacernos uno con Él si sabemos compartir todo lo que somos y tenemos con los demás...
El Anacoreta pasó su brazo sobre los hombros del adolescente, al que se le deslizaban unas gruesas lágrimas por sus mejillas...


domingo, 18 de abril de 2021

NO TENGÁIS MIEDO

 


En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a vosotros." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo." Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tenéis ahí algo de comer?" Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: "Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto."

"En el evangelio nos encontramos una vez más con una escena pospascual que ya nos es común: los Apóstoles reunidos comentado los sucesos de los últimos días. Recordemos que en esta reunión que nos menciona hoy san Lucas, están también los discípulos de Emaús que habían regresado a Jerusalén luego de haber reconocido a Jesús en el peregrino que los ilustraba y que luego compartió con ellos el pan.
En este ambiente de reunión se presenta Jesús y, a pesar de que estaban hablando de él, se asustan y hasta llegan a sentir miedo. Los eventos de la Pasión no han podido ser asimilados suficientemente por los seguidores de Jesús. Todavía no logran establecer la relación entre el Jesús con quien ellos convivieron y el Jesús glorioso, y no logran tampoco abrir su conciencia a la misión que les espera. Digamos entonces que “hablar de Jesús”, implica algo más que el simple recuerdo del personaje histórico. De muchos personajes ilustres se habla y se seguirá hablando, incluido el mismo Jesús; sin embargo, ya desde estos primeros días post-pascuales, va quedando definido que Jesús no es un tema para una tertulia intranscendente.
Me parece que este dato que nos cuenta Lucas sobre la confusión y la turbación de los discípulos no es del todo fortuito. Los discípulos creen que se trata de un fantasma; su reacción externa es tal que el mismo Jesús se asombra y corrige: “¿por qué os turbáis... por qué suben esos pensamientos a vuestros corazones?”.
Aclarar la imagen de Jesús es una exigencia para el discípulo de todos los tiempos, para la misma Iglesia y para cada uno de nosotros hoy. Ciertamente en nuestro contexto actual hay tantas y tan diversas imágenes de Jesús, que no deja de estar siempre latente el riesgo de confundirlo con un fantasma. Los discípulos que nos describe hoy Lucas sólo tenían en su mente la imagen del Jesús con quien hasta un poco antes habían compartido, es verdad que tenían diversas expectativas sobre él y por eso él los tiene que seguir instruyendo; pero no tantas ni tan completamente confusas como las que la “sociedad de consumo religioso” de hoy nos está presentando cada vez con mayor intensidad. He ahí el desafío para el evangelizador de hoy: clarificar su propia imagen de Jesús a fuerza de dejarse penetrar cada vez más por su palabra; por otra parte, está el compromiso de ayudar a los hermanos a aclarar esas imágenes de Jesús.
Es un hecho, entonces, que aún después de resucitado, Jesús tiene que continuar con sus discípulos su proceso pedagógico y formativo. Ahora el Maestro tiene que instruir a sus discípulos sobre el impacto o el efecto que sobre ellos también ejerce la Resurrección. El evento, pues, de la Resurrección no afecta sólo a Jesús. Poco a poco los discípulos tendrán que asumir que a ellos les toca ser testigos de esta obra del Padre, pero a partir de la transformación de su propia existencia.
Las expectativas mesiánicas de los Apóstoles reducidas sólo al ámbito nacional, militar y político, siempre con característica triunfalistas, tienen que desaparecer de la mentalidad del grupo. No será fácil para estos rudos hombres re-hacer sus esquemas mentales, “sospechar” de la validez aparentemente incuestionable de todo el legado de esperanzas e ilusiones de su pueblo. Con todo, no queda otro camino. El evento de la resurrección es antes que nada el evento de la renovación, comenzando por las convicciones personales. Este pasaje debe ser leído a la luz de la primera parte: la experiencia de los discípulos de Emaús.
Las instrucciones de Jesús basadas en la Escritura infunden confianza en el grupo; no se trata de un invento o de una interpretación caprichosa. Se trata de confirmar el cumplimiento de las promesas de Dios, pero al estilo de Dios, no al estilo de los humanos.
De alguna forma conviene insistir que el evento de la resurrección no afecta sólo al Resucitado, afecta también al discípulo en la medida en que éste se deja transformar para ponerse en el camino de la misión. Nuestras comunidades cristianas están convencidas de la resurrección, sin embargo, nuestras actitudes prácticas todavía no logran ser permeadas por ese acontecimiento. Nuestras mismas celebraciones tienen como eje y centro este misterio, pero tal vez nos falta que en ellas sea renovado y actualizado efectivamente." (Koinonía)


sábado, 17 de abril de 2021

EL ANACORETA Y LA VIDA PRECIPITADA

 


Mientras comían el Anacoreta dijo al adolescente:
- La adolescencia siempre ha sido un momento de la vida difícil. El paso de niño a adulto es complicado. Te encuentras ante varios caminos y no sabes cuál escoger. Además has perdido la confianza en tus padres. Ya no son aquellos que todo lo sabían, perfectos, poderosos...
Hizo una pausa nets de proseguir:
- Pero ahora se os añade otra dificultad. La precipitación de la vida. Ahora no son varios caminos. Son múltiples y constantes llamadas a hacer mil cosas. No tienes tiempo para reflexionar, para pensar. Porque esta sociedad te divide las cosas en útiles e inútiles y te dice que dejes las inútiles...
Le miró a los ojos y añadió:
- El problema está en que cosas que la sociedad te dice que son inútiles en realidad no lo son. Y cosas que te dicen que son útiles, lo que hacen es atosigarte y apartarte de lo importante...Por eso debes buscar alguien que te oriente...que te ayude a escoger.