viernes, 1 de julio de 2022

ÉL NOS LLAMA A TODOS



 En aquel tiempo vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió. Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: "¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".


Mateo, recaudaba impuestos. Alguien odiado por los judíos y posiblemente corrupto en su trabajo; pero Jesús lo llama y él lo sigue sin vacilar. Posiblemente ya se había dado cuenta, de que el Amor es más importante que el dinero. Jesús por su parte, nos dice que debemos dedicarnos a aquellos que más lo necesitan: los enfermos, aquellos que consideramos pecadores. Porque todos somos pecadores...y si nos consideramos perfectos, lo somos todavía más.

"La palabra “crisis” en su etimología nos refiere a la toma de decisiones o cambio de rumbo. Es decir, en las mayores crisis que puede atravesar una persona, la familia, la sociedad o el mundo, se tiene la oportunidad de rectificar o enmendar aquello que se está haciendo mal y pone en riesgo la vida. Al pueblo de la Biblia le pasaba lo contrario; en lugar de aprovechar los momentos álgidos (graves) –esas noches oscuras de la fe que nos hablan la espiritualidad–, deseaban que pasara ese momento crítico para continuar cometiendo injusticias, seguirse haciendo daño y dañar a los demás. Les pasaba lo que a muchas personas que hoy siguen consumiendo aquello que las enferma, y –como la industria farmacéutica les creó el remedio diciéndoles: “licencia para continuar” (para continuar autodestruyéndose sin parar, ilimitadamente)– no cambian su actitud. Jesús invita a los enfermos a “auto sanarse” dejando atrás aquello que les producía muerte, como en el caso de Leví, considerado “impuro” por su papel servil frente al Imperio. ¿Qué necesitas auto sanar?" (Koinonía)  

jueves, 30 de junio de 2022

JESÚS NOS HACE ANDAR

 



En aquel tiempo subió Jesús a una barca, cruzó a la otra orilla y fue a su ciudad. Le presentaron un paralítico, acostado en una camilla. Viendo la fe que tenían, dijo al paralítico: "¡Animo, hijo!, tus pecados están perdonados". Algunos de los letrados se dijeron: "Este blasfema". Jesús, sabiendo lo que pensaban, les dijo: "¿Por qué pensáis mal? ¿Qué es más fácil decir: "Tus pecados están perdonados", o decir: "Levántate y anda"? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados -dijo dirigiéndose al paralítico-: "Ponte en pie, coge tu camilla y vete a tu casa".
Se puso en pie, y se fue a su casa. Al ver esto, la gente quedó sobrecogida y alababa a Dios, que da a los hombres tal potestad.

Jesús nos presenta un Dios que perdona. Jesús nos hace caminar. Todo dios que sea crueldad, impedimento, obstáculo para vivir no es Dios.

"El mundo está lleno de falsos profetas que anuncian fatalidades para quienes no se amoldan a la religión del “dios” de la prosperidad. Profetas alineados al sistema que, sin cuestionarlo, lo bendicen y proclaman su victoria. Este falso “dios” lo único que pide son diezmos y una adhesión ciega a sus grupos sectarios. Todo este montaje en el mercado religioso es tentador, porque invita a soñar con un mundo y con un “dios” hecho a la medida. No necesitas reaccionar frente a las injusticias y el sufrimiento porque ellos te dan lo necesario para resistir –la sensación de que en sus cultos casi “tocas el cielo”– convirtiéndose en lo que criticaban los sistemas socialistas: un opio adormecedor. Novedosa la invitación del Papa Francisco cuando dice que quiere a la Iglesia entre pueblo, en sus luchas y pesares, con “olor a oveja”, “en salida” y accidentados por anunciar la Buena Nueva del Reino. ¿Qué buenas acciones a favor de las personas vulneradas y vulnerables puedes realizar en tu comunidad de fe?  " (Koinonía)

miércoles, 29 de junio de 2022

LAS LLAVES DEL AMOR

 


En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo."

Sí, las llaves del Amor, porque el Reino es el Amor. El día en que todos lleguemos a amarnos, habremos alcanzado el Reino. El Amor todo lo consigue en la tierra y en el cielo. Porque el Amor es Dios.
 
"“Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” La pregunta quema a los apóstoles y a nosotros hoy. Porque la respuesta implica una toma de posición fundamental sobre el sentido de la vida. ¡Por eso a esta pregunta nunca se acaba de responder! “Tú eres el Mesías, el hijo de Dios vivo”, se atreve a decir Pedro. Quizá esté muy lejos aún de entender el verdadero alcance de estas palabras, pero ha dado en el clavo. Y no por casualidad, sino por un largo descubrimiento que ha ido haciendo de Cristo y, sobre todo, por una intuición que le sobrepasa: “Eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre del cielo”. Pedro cree, rodeado todavía de una gran oscuridad. Y Jesús exclama: tú vas a ser el fundamento, la roca, la piedra de base de la comunidad que nace.
“Te daré las llaves del reino”. Dar las llaves a un niño es reconocer que ha crecido y es capaz de ser independiente; es confiarle una responsabilidad. Esa llave es un poder y, por tanto, un peligro. Pero a lo largo de toda su vida Jesús no ha dejado de desmitificar el poder humano. Porque es indudable que existe una tendencia clara a acapararlo, a convertirlo en propiedad personal, a erigirlo en absoluto.
Pero las llaves, antes que un poder, son un servicio confiado. Esas llaves no son sólo para Pedro. “Me atrevo a decir, afirma san Agustín, que estas llaves las tenemos todos”. Jesús nos ofrece el universo con “las llaves puestas”. Nos toca a nosotros abrir.
La figura del Apóstol Pedro, prontamente, fue cobrando un lugar importante en las primeras comunidades. Seguir a Jesús y sentir a Dios como Padre son la clave para llevar a cabo una nueva misión en su vida: liderar, como lo hiciera Jesús, a las comunidades; incluso, dando la vida por ellas. Así se constituyó en una sólida columna para la Iglesia y modelo de liderazgo eclesial.
Igualmente el Apóstol Pablo: es admirable su lucha por abrir el cristianismo naciente a nuevas culturas y formas de pensar, para que todas las personas hagan la experiencia gozosa de Dios Padre y desde ahí vivan como verdaderos hermanos y hermanas. Su lucha no permitió que el cristianismo se quedara como un grupo judío más, sino que, también con sus reflexiones teológicas, ayudó a construir nuestra siempre nueva identidad. ¿Qué me enseñan Pedro y Pablo en mi seguimiento de Jesús?" (Koinonía)

martes, 28 de junio de 2022

ÉL SIEMPRE NOS AYUDA



En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron. De pronto, se levantó un temporal tan fuerte que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron los discípulos y lo despertaron, gritándole: «¡Señor, sálvanos, que nos hundimos!» Él les dijo: «¡Cobardes! ¡Qué poca fe!» Se puso en pie, increpó a los vientos y al lago, y vino una gran calma.
Ellos se preguntaban admirados: «¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!»
Ellos se preguntaban admirados: "¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y el agua le obedecen!"


"Frente a tantas tragedias acaecidas en el mundo en estos últimos años, nos puede quedar la sensación de que todavía no hemos aprendido a valorar la “vida”. Somos como un «palo humeante», nos dice Amós, que reacciona momentáneamente y se cuestiona, pero luego se le pasa el susto y sigue igual sin generar cambios. Algo de esto demostramos con las aperturas durante la pandemia, porque caímos en una desesperación, no tanto por ver a los seres queridos cuanto por continuar con nuestras rutinas y vidas habituales a las que ya estábamos más que acostumbrados. Nuestras súplicas se parecen a las de los discípulos: cuando sentimos que nos hundimos, gritamos desesperadamente: «¡Señor, sálvanos!». Pero, una vez pasada la tormenta, vamos tras la búsqueda de nuestras propias seguridades y vida cómoda. ¡Cuidado! Porque nos encontramos delante de una vida frágil y limitada. Además de invitarnos a la fe, Jesús nos invita a vencer la sensación de “naufragio” cuando dejamos de ser tan dependientes de las cosas que nos ofrece el sistema." (Koinonía) 

lunes, 27 de junio de 2022

SEGUIRLO DE VERDAD

 


En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. Se le acercó un letrado y le dijo: "Maestro, te seguiré a donde vayas". Jesús le respondió: "Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza". Otro, que era discípulo, le dijo: "Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre". Jesús le replicó: "Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos".

El evangelio de ayer era similar al de hoy pero de evangelista diferente. ¿De verdad seguimos a Jesús? Hay un hecho actual que me hace dudar de que los cristianos sigamos de verdad a Jesús: Tenemos inmigrante de primera y de segunda. ¿Por qué aceptamos sin problemas a los ucranianos y dejamos a los que vienen de África y Asia morir en el Mediterraneo o los matamos en la frontera de Melilla? Precisamente ese Jesús que no tenía dónde recostar su cabeza, son esos inmigrantes. Unos y otros. No hay que rechazar a ninguno. Y no echemos la culpa al gobierno. Cualquier gobierno, de derechas, centro o izquierdas, se comportaría igual. Porque, por desgracia, lo que les interesa es el poder...Y nosotros, a los marroquís, paquistaníes y subsaharianos los miramos de forma muy diferente a los otros inmigrantes.

"Vivimos en sociedades donde es más fácil aceptar los miles de muertos prematuros que generar cambios esenciales que protejan y aseguren la vida de las personas más vulnerables. Jesús, en cambio, nos da lecciones de solidaridad para con despojados de toda dignidad, los “sin lugar”, los sin tierra, sin derechos, sin oportunidades; se identifica con ellos y se pone a su nivel reclamando justicia. Cuando el evangelio nos dice que no tiene «dónde recostar la cabeza», no se refiere solamente a estar sin techo, sino propiamente a su destino, con los crucificados de ayer y de hoy, en fosas comunes, totalmente abandonados y despreciados por los poderes de este mundo. Dejar que «los muertos entierren a sus muertos» es una fuerte expresión de denuncia al sistema generador de muerte. Él, por el contrario, está invitando a engendrar vida desde el espacio del Reino." (Koinonía)

domingo, 26 de junio de 2022

ÉL NOS LLAMA


  Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.
De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?"
Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.
Mientras iban de camino, le dijo uno: "Te seguiré adonde vayas."
Jesús le respondió: "Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza."
A otro le dijo: "Sígueme."
Él respondió: "Déjame primero ir a enterrar a mi padre."
Le contestó: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios."
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia."
Jesús le contestó: "El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios."


"El Evangelio nos dice que el desprendimiento exigido por Jesús a los tres candidatos a su seguimiento, es radical e inmediato. Se tiene, incluso, la impresión de una cierta dureza de parte de Jesús. Pero todo está puesto bajo el signo de la urgencia. Jesús ha iniciado “el viaje hacia Jerusalén”. Esta “subida” interminable (que ocupa 10 capítulos en el evangelio de Lucas) no se encuadra en una dimensión estrictamente geográfica, sino teológica: Jesús se encamina decididamente hacia el cumplimiento de su misión.
El viaje de Jesús a Jerusalén no es un viaje turístico. El maestro exige a los discípulos la conciencia del riesgo que comparte esa aventura: “la entrega de la propia vida”.
Se diría que Jesús hace todo lo posible para desanimar a los tres que pretenden seguirle a lo largo del camino. Parece que su intención es más la de rechazar que la de atraer, desilusionar más que seducir. En realidad, él no apaga el entusiasmo, sino las falsas ilusiones y los triunfalismos mesiánicos. Los discípulos deben ser conscientes de la dificultad de la empresa, de los sacrificios que comporta y de la gravedad de los compromisos que se asumen con aquella decisión.
Por tanto, «seguir a Jesús en radicalidad» exige:
- Disponibilidad para vivir en la inseguridad: “No tener nada, no llevar nada”. No se pone el acento en la pobreza absoluta, sino en la itinerancia. El discípulo lo mismo que Jesús, no puede programar, organizar la propia vida según criterios de exigencias personales, de “confort” individual.
- Ruptura con el pasado, con las estructuras sociales, políticas, económicas y culturales que atan y generan la muerte. Es necesario que los nuevos discípulos miren adelante, que anuncien el Reino, para que desaparezca el pasado y viva el proyecto de Jesús.
- Decisión irrevocable. Nada de vacilaciones, nada de componendas, ninguna concesión a las añoranzas y recuerdos del pasado, el compromiso es total, definitivo, la elección irrevocable.
Hoy como ayer, Jesús sigue llamando a hombres y mujeres que dejándolo todo se comprometen con la causa del Evangelio y, tomando el arado sin mirar hacia atrás, entregan la propia vida en la construcción de un mundo nuevo donde reine la justicia y la igualdad entre los seres humanos.
Por otra parte, observamos una nota de tolerancia y paciencia pedagógica en el evangelio de hoy. Un celo apasionado de los discípulos es capaz de pensar en traer fuego a la tierra para consumir a todos los que no acepten a Jesús... Llevados por su celo no admiten que otros piensen de manera diversa, ni respetan el proceso personal o grupal que ellos llevan. Jesús «les reprocha» ese celo. Simplemente marcha a otra aldea, sin condenarlos y, mucho menos, sin desear que les caiga fuego.
El seguimiento de Jesús es una invitación y un don de Dios, pero al mismo tiempo exige nuestra respuesta esforzada. Es pues un don y una conquista. Una invitación de Dios, y una meta que nos debemos proponer con tesón. Pero sólo por amor, por enamoramiento de la Causa de Jesús, podremos avanzar en el seguimiento. Ni las prescripciones legales, ni los encuadramientos jurídicos, ni las prescripciones ascéticas pueden suplir el papel que el amor, el amor directo a la Causa de Jesús y a Dios mismo a través de la persona de Jesús, tiene que jugar insustituiblemente en nuestras vidas llamadas.
Una vez que ese amor se ha instalado en nuestras vidas, todo lo legal sigue teniendo su sentido, pero es puesto en su propio lugar: relegado a un segundo plano. «Ama y haz lo que quieras», decía san Agustín; porque si amas, no vas a hacer «lo que quieras», sino lo que debes, lo que el Dios amado espera de ti. Es la libertad del amor, sus dulces ataduras." (Koinonía)

sábado, 25 de junio de 2022

GUARDARLO EN EL CORAZÓN

Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que lo supieran sus padres. Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca. A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba. Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre: «Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»Él les contestó: «¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.

María guardaba todo lo que veía y oía de Jesús en su corazón. Ella es nuestro modelo. Seremos verdaderos discípulos, si sabemos guardar en nuestro corazón las palabras, los hechos...de Jesús. Si guardamos en nuestro corazón a los más débiles, a los pobres, a los enfermos, a los perseguidos...Ellos son Jesús que viene a nosotros.

"En febrero de 2019, dos eventos tuvieron lugar simultáneamente en Roma. Uno fue una reunión en el Vaticano sobre la "Protección de los menores en la Iglesia". El otro fue una conferencia, "La revolución de la ternura: El Corazón de María", organizada por tres congregaciones religiosas de carisma mariano. En la conferencia se hizo la conmovedora observación de que no era casualidad que estos dos acontecimientos se produjeran juntos: La única solución al mal del abuso de menores es tener el corazón tierno de una madre, de la Madre. En la reunión sobre la protección de los menores, la periodista Valentina Alazraki observó que el corazón de una madre siempre sangra por los niños más débiles y los protege a cualquier precio. El papel de la Iglesia, y por extensión, de cada miembro de la Iglesia, es ser una madre así para los "niños más débiles" del mundo: los pobres, los enfermos, los necesitados, las víctimas. No hay mejor modelo a imitar que el Corazón de la Madre María." (Ciudad Redonda)