El Rincón del Anacoreta
Un lugar de reflexión en el silencio y la soledad.
viernes, 17 de abril de 2026
PAN PARA TODOS
jueves, 16 de abril de 2026
CREER EN JESÚS ES ALCANZAR LA VIDA
miércoles, 15 de abril de 2026
ÉL ES LA LUZ
martes, 14 de abril de 2026
MIRARLO EN ALTO
No te extrañes si te digo: ‘Tenéis que nacer de nuevo.’ El viento sopla donde quiere y, aunque oyes su sonido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son todos los que nacen del Espíritu.
Nicodemo volvió a preguntarle:
– ¿Cómo puede ser eso?
Jesús le contestó:
– ¿Tú, que eres el maestro de Israel, no sabes estas cosas? Te aseguro que nosotros hablamos de lo que sabemos y somos testigos de lo que hemos visto; pero no creéis lo que os decimos. Si no me creéis cuando os hablo de las cosas de este mundo, ¿cómo vais a creerme si os hablo de las cosas del cielo?
Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y así como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre ha de ser levantado, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.
(Jn 3, 7-15)
Este evangelio es la continuación del de ayer y trata del mismo tema: volver a nacer. Nos dice que para volver a nacer debemos hacerlo del Espíritu, es decir, del Amor. Para volver a nacer debemos mirar a Jesús, su entrega total en la Cruz. Y hacer nosotros lo mismo.
"Tampoco resulta muy normal que un símbolo de mal, de veneno y de engaño, como puede ser una serpiente, se convierta en símbolo de salud, como en el desierto cuando Moisés levantó la serpiente y todo el que la miraba se sanaba. La serpiente símbolo de curación proviene de la mitología griega, por varias razones: las serpientes mudan la piel, y además algunos venenos de serpientes se utilizaban y aun hoy se estudian, con fines terapéuticos. Moisés levanta una serpiente en el desierto y todo el que la mira, queda curado. La serpiente elevada se convierte en instrumento de salvación: la cruz, que representa una ignominia y un mal, se levanta y se convierte en medio de redención. La serpiente puede anunciar peligro, la cruz, salvación.
Así, elementos aparentemente contradictorios: desprendimiento de lo propio para el bien de la comunidad, sufrimiento y dolor para salvación, levantamiento de lo aparentemente mal para la redención, se juntan en nuestro imaginario cristiano, no como contradicciones, sino como afirmación de lo que es verdadero, santo, justo y salvador. Mirar al que se levanta sobre la tierra; no poner los ojos en nadie más que en Él. Esto es la salvación.
lunes, 13 de abril de 2026
NACER DE NUEVO
Un fariseo llamado Nicodemo, hombre importante entre los judíos, fue de noche a visitar a Jesús. Le dijo: – Maestro, sabemos que has venido de parte de Dios a enseñarnos, porque nadie puede hacer los milagros que tú haces si Dios no está con él. Jesús le dijo: – Te aseguro que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le preguntó: – Pero ¿cómo puede nacer un hombre que ya es viejo? ¿Acaso puede entrar otra vez dentro de su madre para volver a nacer? Jesús le contestó: – Te aseguro que el que no nace del agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo que nace de padres humanos es humano; lo que nace del Espíritu es espíritu. No te extrañes si te digo: ‘Tenéis que nacer de nuevo.’ El viento sopla donde quiere y, aunque oyes su sonido, no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así son todos los que nacen del Espíritu. Nacer de nuevo es volver a empezar. Es cambiar nuestra vida. En nuestro caso, como cristianos, es dejarnos llevar pro el Espíritu. Abandonar todas las cosas que nos atan a nuestro egoísmo y empezar una vida de entrega a los demás. Dejarse llevar por el Espíritu, es fundamentar nuestra vida en el Amor. "Nicodemo se queda algo perplejo. ¿Cómo va a nacer de nuevo, siendo ya mayor? ¿Qué puede significar nacer del agua y del espíritu? A fuerza de escuchar este pasaje muchas veces, quizá no nos paremos a reflexionar en lo que significa… Pero, en términos concretos, ¿qué puede significar eso para nuestra vida ya avanzada? Quizá, para poder responder, fuera bueno definir vida y muerte. A qué llamamos vida y qué nos parece que es la muerte. Jesús hace una declaración contundente: yo soy el camino, la verdad, y la vida. Es decir, que solo Dios es vida verdadera y solo en Dios se puede vivir. Nacer de nuevo, de agua y de espíritu, es dar un giro a la vida. O mejor aún, permitir que la gracia dé ese giro. Vivir una vida distinta, orientada a Dios, buscando la verdad y el bien. Una vez ví una cerámica que decía: la buena vida es cara; hay otra más barata, pero no es vida. Aunque se podría interpretar como algo cínico y materialista, la interpretación de vida en agua y espíritu sería que la vida verdadera es cara porque exige la valentía de anunciar la Palabra de la verdad; porque pide dejar atrás la comodidad y seguir el Camino que puede acabar en cruz, y es camino de servicio, de generosidad, de aguante del dolor y las dificultades de la vida. Supone optar por la bondad frente al insulto, el desprecio, la burla; la compasión hacia el dolor de otros; la lucha por la justicia. Nacer de nuevo significa tener la vida auténtica, y no lo que quizás llamamos vida queriendo decir cierta antigua rutina conocida y cómoda. Y decimos, con todo, que es buena vida, porque la “barata”, la cómoda y auto-centrada no es vida en realidad. Para colmo, no da la verdadera felicidad. Porque si Dios es vida, la felicidad solo puede estar en vivir en Él. Tendríamos entonces que definir muerte no como final de algo, sino como estado de infelicidad por la separación de Dios. Dichosos, felices, (macarios o bienaventurados) los que esperan en el Señor, dice el Salmo de hoy. Es decir, los que han nacido del agua y del espíritu, de lo alto. La buena vida es cara. La barata, en realidad, no existe: es más bien muerte." (Carmen Fernández Aguinaco, Ciudad Redonda) |