miércoles, 29 de abril de 2026

EL DIOS DE LOS SENCILLOS

 

Por aquel tiempo, Jesús dijo: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido."
“Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso. Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros.”
(Mt 11, 25-30)

Jesús nos dice que el Padre es el Dios de los sencillos de los humildes. Es a ellos a los que se revela. Son ellos los que lo saben ver. Nuestro orgullo, nuestra "sabiduría", nos impiden verlo.
Jesús pide que nos acerquemos a Él, que le sigamos, si estamos fatigados. En un mundo lleno de violencia, de abusos de poder, de injustícia...es Él quien dará sentido a nuestra vida, reposo. No nos impone obligaciones superiores a nuestras fuerzas. Sólo en Él podremos reposar.

"El amor va primero a los que más lo necesitan, a aquellos que no son reconocidos, valorados, a los que están en las cunetas de los caminos, los olvidados.
En el Evangelio de hoy Jesús nos revela que el Padre es el Dios no delos “sabios y entendidos”, sino de los pequeños, de los que son vulnerados, de los frágiles, los alejados de la “grandeza “del mundo, de los necesitados de salvación. El mundo se empeña en secuestrar la pequeñez, la humidad, quiere que seamos grandes y el Evangelio nos recuerda que necesitamos caminar de la mano de los otro, hacerse pequeño para entrar en el reino y conocer así la intimidad entre el Jesús y el Padre. ¿Somos defensores de lo pequeños o deseamos la grandeza y el poder?
Él se compromete a enseñarnos con paciencia y humildad. Acerquémonos a Él cuando experimentemos nuestra pequeñez, nuestro cansancio, nuestras incoherencias y nuestros problemas nuevos y viejos con los que tropezamos cotidianamente."
(Ciudad Redonda)

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