
Ante un Año Nuevo se suelen tomar resoluciones. Lo de año nuevo vida nueva, a pesar de la superficialidad, remueve siempre algo en nuestro interior. Luego sabemos que todo queda en nada. Decidimos no fumar, ir al gimanasio, reconciliarnos con X, hacer dieta...y, nuestras resoluciones, duran un día; bueno, quizá unas semanas, pero poco más.
Esperé las famosas campanadas de medianoche, que resulta que en Australia ya hacía horas que las habían escuchado y en América aún tardarían otras horas en oirlas; clara muestra de la no existencia del tiempo...Estaba solo. Los frailes de mi convento ya no están para esas alegrías; pero no estaba solo, por eso me fui enseguida a la capilla. Allí estaba mi comañía, la de verdad. En África, en Togoville, el paso del año lo hacíamos en la Iglesia. Y allí hice lo que se hace en unos ejercicios espirituales. Reflexionar sobre la vida transcurrida en un año y tomar resoluciones.
Mi idea, tanto en la Cueva como en el Rincón, ha sido siempre la misma: conectar con personas que buscan, que dudan, que creen que hay algo más de lo que la sociedad ofrece... No he engañado a nadie. Desde el primer día dije que era religioso, hermano de La Salle. Porque soy un enamorado de Jesús, intento comunicárselo a los demás. A ese Jesús lo conocí por medio de la Iglesia, formada por sus seguidores. Algunos han sido fieles a su mensaje. Muchos no. Como hombres somos débiles y, como yo mismo, han caído. Pero eso no quita que la Iglesia siga siendo la portadora del Evangelio, del mensaje de Jesús. (para mis amigos protestantes, ellos también son Iglesia. Ella es una, desgraciadamente dividida.)
Pues eso. Mi resolución tras las campanadas, fue la de volver a la idea inicial del blog. Seguir con ese Rincón para los que dudan, los que buscan, los desorientados...Esas personas de buena voluntad a las que tanto daño hemos hecho con nuestras discusiones estúpidas.
Es mi cumpleaños y he recibido muchísimas felicitaciones. Voy a hacer algo que no debe hacerse. Decir que hay dos que me han llegado al corazón más que otras. TODAS me han llegado al corazón. Pero son dos especiales sin despreciar las otras. Es más, debería citar a otras. Pero...
Una es la de Aire, con la que comparto Mediterráneo. No es creyente. ¿Lo sería yo en su lugar? Es alguien a quien le quería comunicar el gozo de sentir a Jesús junto a nosotros a pesar de todos los problemas. Decirle que si lograra sentirlo a Él junto a ella...Pero, ¿sería yo capaz?
La otra, ha venido del otro lado del charco. De el Cardenal y la Secre. Lo que dice esa felicitación, supera todas las penas que haya podido tener este año. Si yo pudiese simplemente disminuir una décima parte de lo que sufren ellos...
Eso es lo que deseo para el Rincón del Anacoreta. Que sea la casa de quienes buscan, dudan y se preguntan. De los que sufren y nadie los escucha. Alguien muy querido, hoy me decía por teléfono, que lo que encontró en la Cueva, la de verdad (el palacio descrito por alguien), fue ternura...La ternura es uno de los componentes del Amor. Quiero que este pequeño rincón sea el lugar donde el solitario, el rechazado, el depresivo, el que busca algo y no sabe qué, encuentre un oasis de paz y, ojalá, el camino para avanzar y encontrar a Dios...
Por eso me duele, y no permitiré, que nadie quiera, aquí, discutir sobre el sexo de los ángeles.
Gracias a todos por vuestras felicitaciones. Y.........un abrazo inmenso a todos.
Nota: espero que me arreglen pronto el ordenador. Si no entro en algunos es porque tengo los links en el estropeado. Pero estáis todos en mi corazón-