sábado, 14 de mayo de 2011

MÚSICADEL SÁBADO: QUÉ PASARÍA SI DIERA TODO LO QUE TENGO

Darnos nosotros totalmente, se entiende...Por eso el niño no queda contento con haber dado el dinero. Da lo que más aprecia en ese momento y, lo más importante, se da cuenta que la necesidad está a su lado. La tenemos más cerca de lo que creemos...

viernes, 13 de mayo de 2011

EXPLICACIONES


Los que no tenéis un blog alojado en Blogger os habréis extrañado de que hoy no he hecho mi entrada habitual. No sólo eso, sino que ha desaparecido la entrada y los comentarios que hicísteis ayer. Los que estamos en Blogger ya sabemos que ha habido problemas de mantenimiento. Anteayer y ayer ya hubo pequeños problemas, pero hoy no ha habido forma de hacer ninguna entrada.
Espero que a partir de ahora todo vaya correctamente. A los que no pudieron leer la entrada de ayer les pido disculpas.
Hasta mañana.

jueves, 12 de mayo de 2011

BUSCA LA NADA


Permitidme que hoy os proponga un precioso texto de José Fernández Moratiel.

BUSCA LA NADA

"Buscad primero el Reino".
Como si Jesús dijera: No busquéis nada.
Sólo en la nada se puede descansar.
Buscar el Reino es buscar la nada.
Dios es lo que queda cuando no queda nada.
El silencio es la búsqueda de la nada.
Por eso sólo en Dios se puede descansar.
"Sólo en Dios descansa mi alma", dice el salmo.
Jesús descansa en la muerte, que es nada, que es el puro vacío, pero es el sendero de la resurrección y la Vida.
La semilla descansa en el vacío de la Tierra, en la oscuridad de la Tierra y es el sendero de una bella y maravillosa germinación.
La vida descansa en el útero vacío, en el vientre vacío y oscuro de la madre, y es el sendero del amanecer de la Vida.
También el dolor, el fracaso, la desilusión, puede ser tu descanso.
Es descansar en la Nada.
Y esa Nada es también el sendero de una nueva Vida.
(José Fernández Moratiel, "La alcoba del silencio", Ed Desclée de Brouwer,Bibao,2007)

miércoles, 11 de mayo de 2011

REFLEXIONES SOBRE LOS BLOGS



Constatar reacciones inesperadas en los lectores de los blogs, me ha llevado a esta reflexión.
En principio un blog parece algo muy sencillo, lineal. Tenemos un autor que escribe un texto para que un lectror lo lea. Pero demasiadas veces se observa en los comentarios del lector, una carga emocional y una valoración de la persona del autor fuera de tono. Y es que la cosa no es tan simple.
En un blog (lo mismo podríamos decir de un libro), existen en realidad dos autores.
El autor real: es el personaje histórico que ha escrito el texto. Excepto los lectores que puedan conocerlo personalmente y que son los menos, es un personaje totalmente desconocido. Se sabe de él, a lo más, las cuatro cosas de su perfil.
El autor implícito: Es la imagen que se hace el lector del autor, basándose en sus escritos, en su estilo, en sus temas, en los códigos de su obra...En un blog se comentaba de mi, que soy un amargado y que esa amargura se refleja en mis escritos. Ese ser amargado no soy yo, sino el autor implícito (virtual lo llama Umberto Eco) para ese lector.
Pero es que ocurre lo mismo con el lector. También hay dos lectores.
El lector real: Toda persona que lee el blog.
El lector implícito: La persona imaginaria a la que se dirige el autor cuando escribe y la que hace que escriba de una determinada manera, con estilo concreto y unos códigos específicos.
Pues bien, mi lector implícito es todo cristiano inquieto que busca, que no se conforma con creer sin razonar. Mi lector implícito es el agnóstico y ateo, que permanece abierto a una discusión espiritual y busca un sentido a la vida. Mi lector implícito es el miembro de otras religiones, que busca lo que nos une a todos en la búsqueda de Dios.
Quien busque en mis textos una defensa a ultranza de una Iglesia perseguida. Quien busque la repetición sin reflexión del Catecismo Oficial de la Iglesia y los documentos oficiales. Quien busque un intento de proselitismo...no encontrará nada. Es más, como no comprende el estilo, los códigos, los presupuestos desde los que están escritos los textos, se hace una imagen del autor implícito totalmente falsa.
Perdonad que me haya metido por estos vericuetos del análisis narrativo, pero simplemente quiero dejar algunos puntos claros. Si no os que todavía os he confundido más...  

martes, 10 de mayo de 2011

EL ANACORETA Y LA BENEVOLENCIA



Cada vez que el joven seguidor leía el evangelio de los viñadores, en el que el amo de la viña paga lo mismo a los que han trabajado todo el día que a los que lo han hecho solamente durante una hora, se revelaba.
- O sea, que una persona que ha sido toda su vida un sirvengüenza, porque al final se arrepiente, va a recibir lo mismo que el que toda su vida ha sido honesto y se ha sacrificado...¡Es injusto!
El anacoreta lo miró con una sonrisa entre pícara y benevolente, y dijo:
- Eudokía
- No entiendo - respondió el joven
- Eudokía es la palabra griega que traducimos por benevolencia divina. Dios no hace diferencias. Es benevolente con todos. Nos ama a todos, incluso a los de mala voluntad...
Tomó por una mano al joven, lo hizo sentar y prosiguió:
- Esta es, con mucho, la parábola más revolucionaria de todo el Evangelio. Así como los predicadores y los escritores de espiritualidad utilizan mucho la parábola del Hijo Pródigo (casi siempre mal, porque desvían el mensaje principal, que es el de un Padre Bueno), pocas veces se comenta la de los viñadores y siempre en pocas palabras, diciendo que el Amor de Dios es incomprensible.
Hizo una pausa y continuó:
- No la comentan, porque esta parábola desmonta el elemento en el que tantos predicadores se basan: el premio y el castigo. Esa terrible idea que nos metieron en la cabeza ya desde muy pequeños con la amenaza:
"Si te portas mal Dios te castigará". Cosa, por otro lado normal en esta sociedad competitiva en la que vivimos y en la que todo se basa en el éxito y el fracaso. Y nos hemos metido en la cabeza que el Cielo es una conquista.
Sonrió y tomó una mano del joven:
- Nuestras categorías no son las de Dios. Y, casi seguro, ni todos los que nosotros consideramos buenos lo son a los ojos de Dios, ni todos los que consideramos malos lo son para Él. Posiblemente no hay ni buenos ni malos...El Cielo es un regalo, no un premio...
El joven abrió unos ojos como platos. El Anacoreta lo tranquilizó:
- No. No quiero decir que todo vale. Que no importa nuestro comportamineto. Simplemente, que nuestros juicios no son necesariamente verdaderos y no podemos exigir a Dios, que tenga los mismos criterios que nosotros. Los ángeles, (recuerda que los evangelios son más catequéticos que históricos), cantaban la noche de Navidad: "Paz en la tierra a todas las personas que ama el Señor". La buena teóloga y escriturista Dolores Alexandre traduce: "...porque por algo a todas las ama el Señor".
Volvió a hacer una pausa, quizá sorprendido por haber hablado sin parar. Luego prosiguió:
- En la vida, lo importante es que actuemos honestamente. Los cristianos haciendo vida el Evangelio. Cada uno siendo fiel a su código ético, a sus creencias. No hemos de juzgar a los demás. Ni nosotros hemos de hacer las cosas pendientes de un premio o un castigo. Hemos de estar enormemente felices, porque todos somos objetos de la Eudokia de Dios, de su benevolencia. Un Dios que nos ama a todos, porque Él conoce el fondo de nuestro corazón, las profundidades de nuestro ser...

lunes, 9 de mayo de 2011

LOS OJOS DEL CORAZÓN...


En nuestro mundo hay tantas cosas por ver, que no sabemos qué mirar. Porque no es lo mismo ver que mirar. Y puestos a mirar, hay muchas maneras de hacerlo...Si supiéramos mirar todas las cosas con los ojos del corazón...con otros ojos...
Esta oración de Michel Hubaut nos lo indica:

LOS OJOS DEL CORAZÓN



"Un hombre inspirado que hace algunas curaciones,
un recaudador de impuestos que decide cerrar su tenderete,
un financiero que distribuye una parte de sus bienes,
una prostituta que llora de alegría,
una pequeña secta compuesta de aldeanos incultos
agrupados en torno a un nuevo guru de Galilea...
¿Qué tiene todo eso, Señor, de revolucionario?
¿No son más que unos cuantos hechos
apenas mencionados en la crónica de la historia!
¿Cómo es posible
que aquello fuera el comienzo
de tu Reino en nuestra tierra?
Concédeme, Señor, los ojos del corazón
para aprender a discernir
en la vulgaridad cotidiana
el lento crecimiento de ese Reino del amor
que tú has sembrado
y que viene a nosotros cada día.
Danos esa mirada de fe que sabe "ver"
en los acontecimientos grandes o pequeños,
en todos los gestos humanos,
conocidos u ocultos,
la vibración de tu Presencia activa.
Danos esa mirada de fe que sabe "ver"
las más simples manifestaciones de tu Reino:
el brillo de una sonrisa,
la sencillez de una acogida,
la densidad de un silencio,
la ternura de una mirada,
la verdad de una lucha,
la gratuidad de una vida compartida.
Enséñanos a ver y a asombrarnos
de todas las pequeñas semillas de esperanza
sembradas en hogares, hospitales y prisiones,
en calles y en escuelas,
e incluso en los campos de batalla...
Gestación secreta de la "civilización del amor".
Semillas escondidas de un mundo nuevo,
el del Reino de tu Padre."

(Michel Hubaut)

domingo, 8 de mayo de 2011

NOSOTROS CREÍAMOS...


"Dos de los discípulos se dirigían aquel mismo día a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. Iban hablando de todo lo que había pasado. Mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se les acercó y se puso a caminar a su lado. Pero, aunque le veían, algo les impedía reconocerle. Jesús les preguntó:

–¿De qué venís hablando por el camino?
Se detuvieron tristes, y uno de ellos llamado Cleofás contestó:
–Seguramente tú eres el único que, habiendo estado en Jerusalén, no sabe lo que allí ha sucedido estos días.
Les preguntó:
–¿Qué ha sucedido?
Le dijeron:
–Lo de Jesús de Nazaret, que era un profeta poderoso en hechos y palabras delante de Dios y de todo el pueblo. Los jefes de los sacerdotes y nuestras autoridades lo entregaron para que lo condenaran a muerte y lo crucificaran. Nosotros teníamos la esperanza de que él fuese el libertador de la nación de Israel, pero ya han pasado tres días desde entonces. Sin embargo, algunas de las mujeres que están con nosotros nos han asustado, pues fueron de madrugada al sepulcro y no encontraron el cuerpo; y volvieron a casa contando que unos ángeles se les habían aparecido y les habían dicho que Jesús está vivo. Algunos de nuestros compañeros fueron después al sepulcro y lo encontraron todo como las mujeres habían dicho, pero no vieron a Jesús.
Jesús les dijo entonces:
–¡Qué faltos de comprensión sois y cuánto os cuesta creer todo lo que dijeron los profetas! ¿Acaso no tenía que sufrir el Mesías estas cosas antes de ser glorificado?
Luego se puso a explicarles todos los pasajes de las Escrituras que hablaban de él, comenzando por los libros de Moisés y siguiendo por todos los libros de los profetas.
Al llegar al pueblo adonde se dirigían, Jesús hizo como si fuera a seguir adelante; pero ellos le obligaron a quedarse, diciendo:
–Quédate con nosotros, porque ya es tarde y se está haciendo de noche.
Entró, pues, Jesús, y se quedó con ellos. Cuando estaban sentados a la mesa, tomó en sus manos el pan, y habiendo dado gracias a Dios, lo partió y se lo dio. En ese momento se les abrieron los ojos y reconocieron a Jesús; pero él desapareció. Se dijeron el uno al otro:
–¿No es cierto que el corazón nos ardía en el pecho mientras nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras?
Sin esperar a más, se pusieron en camino y regresaron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los once apóstoles y a los que estaban con ellos. Estos les dijeron:
–Verdaderamente ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocieron a Jesús al partir el pan."
Los dos discípulos, caminando desanimados hacia Emaús, son nuestra imagen."Nosotros creíamos..." Cuantas ilusiones hemos ido dejando por el camino. Pensábamos que el Concilio...Creíamos que la Iglesia...Esperábamos una Fe triunfante...Y nos encontramos con una realidad que no nos gusta. Involución, escándalos, autoritarismo...Muchos amigos se han ido quedando por el camino. A medida que la Iglesia les iba decepcionando, se pasaban  a la política (creo que aún les ha decepcionado más), o dejaban todo ideal, toda lucha, escepto la de ganar dinero e intentar disfrutar...Les faltó encontrase con aquel caminante, o quizá no lo supieron ver. Aquel compañero de viaje que les hiciera ver que las cosas no son perfectas, que en la vida hay que luchar por conseguir lo que se desea, que Él pasó antes que nosotros por lo mismo.
Nos hace falta tropezarnos con aquella madre que lucha cada día para sacar a sus hijos adelante. Con aquel joven que dedica sus fines de semana a acompañar a un grupo de niños deficientes mentales. O quizá con aquel misionero que lleva años lejos de su casa, por amor a aquellos indígeneas. O aquel grupo de personas que gestionan un banco de alimentos para las familias víctimas de la crisis...Jesús nos sale al paso continuamente.
Es curioso. Los dos discípulos no lo reconocieron cuando les hablaba, aunque les daba paz y pidieron que se quedara con ellos. Lo reconocieron al partir el pan. Al dar las gracias y al compartir.
Nuestra vida es un camino hacia Emaús. No nos extrañemos si se nos va haciendo de noche. Estamos demasiado preocupados por las dificultades. Tenemos miedo y nos parapetamos acusando a los demás. Jesús, a través de tantas personas que encontramos en nuestro camino, nos dice, que hemos de hablar menos y luchar más, agradecer y...compartir.  Que el camino está por hacer, pero es posible. Jesús sigue saliendo a nuestro encuentro en el camino de la vida, por la Palabra, por la acogida del otro, en la comunidad...
Cuando los discípulos lo reconocen, desaparece. En realidad, cuando de verdad lo hemos encontrado, ya no necesitamos "verlo", porque lo "vemos" en cada uno de los que nos rodean. En todos aquello que nos necesitan y en aquellos a los que necesitamos...
Unos momentos diarios de oración en soledad, bastarán para abrirnos los ojos, para encender nuestros corazones. Y Él, entonces, se quedará con nosotros...