martes, 7 de febrero de 2012

MUCHAS LENGUAS, UN LENGUAJE (OREMOS POR LA PAZ)


Hoy la entrada es algo más larga de lo habitual. Aquí os dejo cinco oraciones por la paz, de cinco religiones diferentes. Cinco lenguas y un solo lenguaje.

ES HORA DE ROMPER CON EL ODIO
(Del judaísmo. Rabí Rami M. Shapiro)
La amenaza para nuestra salvación
es el conflicto entre nuestros pueblos,
judío y árabe;
descendientes de un mismo padre,
separados en la infancia por los celos,
en la adolescencia por el miedo,
en la madurez por el poder,
en la vejez por la costumbre.
Es hora  de romper con este hábito de odio
y crear otro nuevo: un hábito del corazón
que despierte en nosotros
el amor incondicional a la redención y la paz.

DIOS, TÚ ERES PAZ
(Del Islam. Oración final del Salat)
Dios, Tú eres paz.
De Ti nace la paz y hacia Ti va la paz.
Haz que vivamos, Señor nuestro, en paz
y que lleguemos a tu paraíso,
casa de la paz.
Tuya es la majestad y la alabanza.
Nosotros escuchamos y obedecemos.
Concedenos tu perdón,
Señor,
y que podamos ir hacia Ti

PAZ, PAZ, PAZ
(Del Hinduísmo. Las Upanishads)
Llévame de la muerte a la vida,
de la mentira a la verdad.
Llévame de la desesperación a la esperanza,
del temor a la confianza.
Llévame del odio al amor,
de la guerra a la paz.
Que la paz inunde nuestros corazones,
nuestro mundo, nuestro universo.
Paz, Paz, Paz

ENSEÑANOS AMOR, COMPASIÓN Y HONOR
(Del Pueblo Ojibwa. Indios del Canadá)
Antepasado,
mira nuestra decadencia.
Sabemos que en toda la creación
únicamente la familia humana
se ha desviado del Camino Sagrado.
Sabemos que estamos divididos
y que juntos debemos volver
a recorrer el Camino Sagrado.
Antepasado,
Espíritu;
enseñanos amor, compasión y honor
para que podamos sanar la tierra
y sanarno los unos a los otros.

DANOS CONCORDIA Y PAZ
(Del Cristianismo. San Clemente de Roma)
Te suplicamos, oh Señor Dios Nuestro,
que pongas la paz del cielo
en los corazones de los hombres,
para que pueda unir las naciones
en una alianza indestructible,
en el honor de tu santo nombre.
Purifícanos con la limpieza  de tu verdad
y guía nuestros pasos en santidad interior.
Danos concordia y paz a nosotros
y a todos los seres vivos de la tierra,
como se la diste a nuestros padres
que te suplicaron, con fe verdadera,
dispuestos a obedecer
al Santísimo y Todopoderoso.
Concede a los que nos gobiernan
y nos conducen en la tierra,
un recto uso de la soberanía
que les has dado.
Señor, has que sus criterios sean conformes
a lo que te es bueno y agradable,
porque, utilizando con
reverencia, paz y bondad, el poder que les has otorgado,
encuentren favor a tus ojos.
Sólo Tú puedes hacerlo,
esto y mucho más que esto.
Gloria a Ti, ahora y siempre.

lunes, 6 de febrero de 2012

EL ANACORETA, LA CONTEMPLACIÓN Y LA ACCIÓN


El joven seguidor preguntó al Anacoreta:
- ¿Qué es mejor, la vida contemplativa o la vida activa?
El anciano miró sonriendo al joven y respondió:
- En el evangelio de ayer vimos que Jesús predicaba, curaba y oraba. Predicar y curar corresponde a la acción y orar a la contemplación.
Se detuvo un instante y luego continuó:
- Creo que cometemos un error si separamos acción y contemplación. Si predicamos sin haber meditado antes, nos predicamos a nosotros mismos, no a Jesús. Si sanamos, liberamos a los demás, pero no meditamos, nos iremos secando y utilizaremos a los otros en nuestro provecho en vez de liberarlos. Si sólo meditamos y la oración no nos lleva a anunciar la Buena Nueva ni a liberar y sanar a los otros, simplemente, nos estamos mirando el ombligo.
Volvió a detenerse y concluyó:
- Vida activa y contemplativa han de estar unidas. Claro que en unas personas una primará sobre la otra, según su vocación, pero ambas han de ir siempre unidas...

domingo, 5 de febrero de 2012

SANAR Y ORAR



"Cuando salieron de la sinagoga, Jesús fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre. Se lo dijeron a Jesús, y él se acercó, la tomó de la mano y la levantó. Al momento se le quitó la fiebre y se puso a atenderlos.

Al anochecer, cuando ya se había puesto el sol, llevaron ante Jesús a todos los enfermos y endemoniados, y el pueblo entero se reunió a la puerta. Jesús sanó de toda clase de enfermedades a mucha gente y expulsó a muchos demonios; pero no dejaba hablar a los demonios, porque ellos le conocían.
De madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó y salió de la ciudad para ir a orar a un lugar apartado. Simón y sus compañeros fueron en busca de Jesús,  y cuando lo encontraron le dijeron:
– Todos te están buscando.
Él les contestó:
– Vayamos a otros lugares cercanos a anunciar también allí el mensaje, porque para esto he salido.
Así que Jesús andaba por toda Galilea anunciando el mensaje en las sinagogas de cada lugar y expulsando a los demonios."

El Evangelio de hoy es la continuación del evangelio del domingo pasado. Jesús ha sanado a un endemoniado y ha dejado admirados a todos porque hablaba con autoridad. Ahora se dirige a la casa de Pedro. Allí sana a la suegra y esta les sirve. Acaba la jornada curando a más personas. Y por la mañana se retira a un lugar apartado a rezar.
Esta es la jornada de Jesús: Sanar y orar. Podríamos considerar a Jesús como un mago y quizá, algunos, en su tiempo lo consideraron así. Pero el sentido de "sanar" en el Evangelio es más profundo que el de simplemente curar de una enfermedad. Casi siempre va asociado a la expulsión de demonios, es decir, a la liberación del mal. La acción de Jesús es liberador. Cuando Él cura, lo que hace, es liberar al hombre del mal. Quitarle la venda de los ojos que no le deja ver. Hacerle caminar y liberarle de la inmovilidad que no le deja actuar. Expulsar de él aquellos sentimientos malignos que nos inclinan hacia el mal.
Aquél que era curado, como la suegra de Pedro, inmediatamente se ponen a "servir", o a seguirle, o a proclamar sus alabanzas.
Para que Jesús pueda realizar estas cosas, de madrugada se ha retirado a orar. Curiosamente el Evangelio no nos presenta nunca a Jesús rezando en el templo, repitiendo oraciones. Jesús busca la soledad, el silencio, para unirse al Padre.
Los cristianos, si queremos ser sus seguidores, hemos de recuperar estas dos cosas. Una oración profunda, al inicio o al final del día; pero una auténtica meditación que nos dé fuerzas para, luego, poder liberar a nuestros hermanos de los múltiples males que les atenazan. Demasiadas veces hemos separado la acción de la oración. Todos hemos de ser contemplativos si no queremos que lo que hacemos sea mero activismo.
 Pablo en la epístola de hoy grita:
"- ¡Ay de mí si no anuncio la Buena Nueva!".
Nos dice que se hizo todo para todos para ganar a algunos. Pablo no hace sino seguir los pasos de Jesús. Lo que debemos hacer todos sus discípulos. Eso significa "sanar" y "orar": ser un hombre para el Hombre, para ayudar a su liberación y conseguir las fuerzas para hacerlo, en la Unión íntima con Él...
 

viernes, 3 de febrero de 2012

EL ANACORETA Y LAS CELEBRACIONES


El Anacoreta y su joven seguidor habían asistido a una celebración litúrgica. Al salir el anciano dijo:
- ¿Te has fijado en las caras de la gente? Nos hemos de plantear seriamente el asunto de la liturgia. Las ceremonias, en vez de iluminar nuestra Fe, demasiadas veces constituyen un obstáculo. "Administramos" los sacramentos, en vez de "celebrarlos".
Se detuvo un instante antes de proseguir:
- No, no se trata de guitarras o música...Se trata de hacer las ceremonias vivas. De buscar unos símbolos litúrgicos que digan algo al hombre de hoy. Las ceremonias litúrgicas son "celebraciones comunitarias" y eso no se consigue colocando personas unas al lado de las otras, repitiendo unos ritos que no entienden y no viven.
Luego movió la cabeza tristemente:
- Parece que nos quieren hacer volver a formas litúrgicas más antiguas. Lo que debemos hacer es dar vida, celebrar, vivir comunitariamente esas ceremonias...Esa debe ser la finalidad de la liturgia...

jueves, 2 de febrero de 2012

EL ANACORETA Y LAS RESPUESTAS


Viendo el Anacoreta que su joven seguidor estaba muy preocupado por encontrar respuesta a todo, se levantó, tomó un libro de la estantería y leyó:
- Mira lo que dice Rilke en "Cartas a un joven poeta": "Mire de amar las preguntas como si fueran habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma extraño. No busque ahora las respuestas; no le pueden ser dadas, no las podría vivir. Y se trata de esto, de vivirlo todo. Ahora viva las preguntas".
Y levantando los ojos del libro concluyó:
- No es que las respuestas no importen, pero hay que encontrarlas en su momento. Mientras tanto, hemos de profundizar en las preguntas. Mantener los interrogantes abiertos nos ayuda a estar despiertos, a buscar, a crear...
Y volvió a depositar el libro en la estantería...

miércoles, 1 de febrero de 2012

EL ANACORETA Y LA COMUNIDAD HUMANA


El Anacoreta se levantó y desconectó la televisión. Luego, volviendo a sentarse, dijo a su joven seguidor:
- ¿Te has fijado la cantidad de grupos en los que nos dividimos los humanos? Tenemos un sentido de la comunidad muy restringido. Sólo consideramos comunidad a los "nuestros". Los que piensan como nosotros...Los demás son los "otros". Y nos esforzamos por resaltar nuestras diferencias...
El joven seguidor escuchaba atentamente y preguntó:
- Pero, ¿acaso la comunidad, el grupo no es lo que nos da fuerzas?
Sonrió el anciano y, tras unos momentos de reflexión, respondió:
- Tenemos un punto de vista equivocado. Establecemos las comunidades fijándonos en las diferencias, separándonos de los demás, marchando a la periferia. Deberíamos fijarnos en lo que nos une, marchar hacia el centro, buscar la comunidad humana. Pasamos la vida queriendo ser diferentes, originales y olvidamos lo más importante: que somos Hombres. Thomas Merton exclamó un día: "¡Gracias a Dios!¡Gracias a Dios porque tan solo soy un hombre como los demás!...Ser miembro de la raza humana es un destino realmente glorioso"
Luego, mirando fíjamente a su joven seguidor, concluyó:
- ¿No crees que si nos sintiéramos comunidad humana desaparecerían muchos de los problemas que tenemos?