Algunos de los fariseos y maestros de la ley dijeron entonces a Jesús: – Maestro, queremos verte hacer alguna señal milagrosa. Jesús les contestó: – Esta gente malvada e infiel pide una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches dentro de la tierra. Los habitantes de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se convirtieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás, y lo que hay aquí es más que Jonás. También en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, la reina del Sur se levantará y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y lo que hay aquí es más que Salomón. (Mt 12,38-42) Creemos que viendo prodigios, señales, milagros...tendríamos más Fe. Tenemos alrededor a los pobres, inmigrantes, enfermos, niños...Esas son las señales que nos da Dios. Es amándolos, entregándonos a ellos que descubriremos a Dios. Esa es la señal que nos dió Jesús. "Las palabras de Jesús en la lectura de hoy podrían aplicarse, tal vez, a muchos de nosotros: “Esta generación mala y adúltera exige una señal”. San Juan Crisóstomo explicaba que los fariseos no buscaban a Dios, sino el espectáculo del milagro. Querían ver fuego del cielo o el sol detenerse para entretener su curiosidad y divertirse, no para cambiar sus vidas. Resulta muy curioso encontrar continuamente en las redes o plataformas (instagram, tik-tok, facebook, youtube, blogs, etc.) testimonios, noticias y discursos de contenido religioso y fenómenos pretendidamente sobrenaturales. Curas o laicos que predican y aconsejan, milagros, conversiones, supuestas revelaciones privadas y famosos que se confiesan cristianos, entre otras ofertas que son reproducidas, enviadas por whasap y compartidas miles o millones de veces. Es complicado separar el trigo de la paja. Se busca el último video viral sobre un milagro, una aparición, un fenómeno sobrenatural… Y podemos caer en un consumismo “espiritual” muy parecido a esa búsqueda constante de diversión y entretenimiento tan propia de la época en la que nos toca vivir Muchos perfiles creyentes digitales presentan una fe mágica: «Reza esta oración y verás un milagro en 24 horas» o «Mira cómo esta persona se convirtió radicalmente de la noche a la mañana». Las verdaderas conversiones raramente se publican con tanto estrépito. Pero el signo de Jonás que propone Jesús es el signo del sepulcro: silencio, oscuridad, espera y cruz. Cristo está escondido en el Sagrario y ese es el mejor signo que se nos ha dado. No despreciemos lo que la Iglesia nos ofrece cotidianamente, fuera del ruido mediático. La conversión de Ninive implicó ceniza, ayuno y un cambio profundo de vida, no una emoción pasajera de un minuto. San Agustín enseñaba que la Reina del Sur y los ninivitas condenarían a los fariseos porque ellos supieron ver la grandeza de Dios en la sencillez de la palabra predicada, se arrepintieron e hicieron penitencia." (Virginia Fernández Aguinaco, Ciudad Redonda) |
El Rincón del Anacoreta
Un lugar de reflexión en el silencio y la soledad.
lunes, 20 de julio de 2026
EL SIGNO DE JONÁS
domingo, 19 de julio de 2026
PARÁBOLAS DEL REINO
Hoy en bastantes parroquias sólo leerán la primera parábola del evangelio de hoy. La de la cizaña. Son tres parábolas sobre el Reino. En la primera se nos muestra como en esta tierra es inevitable que convivan el bien y el mal. El trigo y la cizaña. Y cómo nosotros no debemos juzgar. Dios lo hará al final, en el momento de la siega. Las otras dos nos presentan al Reino como algo humilde sencillo. Como una semilla de mostaza o como la levadura. Pequeño, pero capaz de hacer grandes cosas, de hacer el bien a nuestro mundo.
"¿Qué es la cizaña hoy? Podríamos decir que todo aquello que nos aleja de Dios. Lo que nos ahoga y nos impide crecer como cristianos y como personas. El mal, en definitiva. Nos intentan convencer, en muchos lugares, de que todo vale, que cada uno puede pensar y vivir como quiera. Ya casi no podemos distinguir el bien del mal. Con el Evangelio en la mano, está claro que tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas para no dejarnos abrazar por los tentáculos de la maldad, aunque venga disfrazada de falsos progresismos. Porque la cizaña nos quiere envolver, a todas horas y en diversos campos: en la conciencia, en el pensamiento, en el trabajo, en la Iglesia, en los grupos, en la política… Lo malo no es que exista la cizaña, lo malo es acostumbramos a crecer (o menguar) en medio de ella e ir cediendo terreno, queriendo o sin querer, en aquello que es esencial en el seguimiento a Jesús. Ahí está la lucha paciente de cada día.
Hasta hace cuatro días, como quien dice, nuestra sociedad occidental, estaba totalmente impregnada (por lo menos exteriormente) del aroma del Evangelio. En la actualidad, y por diversas razones que todos conocemos, urge una nueva evangelización. Ésta sólo será posible si cada cristiano (seamos muchos o pocos) nos ponemos como objetivo de nuestro paso por el mundo el deseo de ser levadura. De iniciar a muchos, desde cero, en su práctica cristiana. Ser levadura, acostumbrados a ser masa, es difícil.
Pero el Señor, por si lo hemos olvidado, nos da la seguridad de que, en medio de la noche oscura, dificultades, persecuciones, falta de vocaciones, etc., el Espíritu Santo sigue actuando. Y no hace falta ser océano, seamos gotas de agua; no pensemos en ser bosque, que cada uno sea un árbol.
No es bueno cruzarse de brazos, por supuesto que no, pero tampoco es serio el que lleguemos a pensar que “esta empresa” es tan nuestra que no dejemos a Dios la suficiente libertad para actuar en ella, o seamos tan desconfiados que creamos que el presente y el futuro de la fe dependen exclusivamente de nuestros esfuerzos y empeños pastorales.
La advertencia de Jesús es incordiante. Jesús vendría a decir: «¡no pienses que es fácil distinguir entre la cizaña y el trigo, el bien y el mal». «¡No quieras arrancar la cizaña, porque es muy fácil que arranques también el trigo… Espera!». Que lo que llamamos «bien» y «mal» crezcan juntos. En el momento del juicio, se verá con claridad lo uno y lo otro.
Por tanto, el reconocimiento de la existencia de la cizaña, no significa nada más que el reconocimiento de que existe. No se trata de una afirmación de su poder o de su capacidad para doblegarnos. No es un planteamiento pesimista, ni siniestro. Es la constatación de una realidad que nos circunda. Debemos releer después de la Eucaristía el fragmento del Evangelio de san Mateo que hoy hemos proclamado. Jesús nos dice que existe el mal y nos lo muestra para que no seamos engañados por «falsas bondades». Hemos de protegeremos del engaño del Maligno, pues sus armas preferidas son precisamente esas mentiras con aspecto de verdades entretejidas especialmente para nosotros, con parte de los materiales – malos – que tenemos dentro. Jesús nos avisa de ese peligro. Hemos de escucharle. Hoy y siempre."
(Alejandro Carbajo cmf, Ciudad Redonda)
sábado, 18 de julio de 2026
LA SENCILLEZ DE JESÚS
Sin embargo, los fariseos, al salir, comenzaron a hacer planes para matar a Jesús. Jesús, al saberlo, se marchó de allí; mucha gente le seguía, y él sanaba a todos los enfermos, pero les ordenaba que no hablaran de él públicamente. Esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el profeta Isaías:
viernes, 17 de julio de 2026
LA PERSONA POR ENCIMA DE LAS NORMAS
jueves, 16 de julio de 2026
ÉL ES NUESTRO CONSUELO
| Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso. Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros. (Mt 11,28-30) Él es nuestro consuelo. La vida nos traerá problemas, nos causará desasosiego, quizá desesperación. Junto a Él encontraremos descanso, el verdadero descanso. Hoy también es la festividad de Nuestra Señora del Carmen. Ella nos conduce a su Hijo. Busquemos su protección y sigamos su ejemplo de Amor y fidelidad. "Normalmente en la mayoría de las iglesias de España hoy se celebrará la misa de la fiesta del Carmen, pero las lecturas del jueves de la Semana XV son también apropiadas, y crean una especie de diálogo entre las dos posibilidades de celebración. En la de Isaías, del jueves ordinario se ora: “mi alma te desea de noche”… y a la Virgen del Carmen, desde la primera aparición a Simon Stock, se la proclama como “Stella Maris”… el Salmo 102 afirma esta protección de la Estrella diciendo: El Señor mira desde el cielo, y María en el Magnificat celebra y exulta en la protección y la misericordia de Dios, de generación en generación. Por último, el evangelio recomienda acudir a Cristo todos los que estén cansados y agobiados, porque su yugo es suave. Y a quienes hacen precisamente eso, se les proclama como madre y hermanos…Quienes cumplen la voluntad de Dios. Es decir, quienes se someten a ese yugo suave y a esa carga ligera. No es que Jesús esté negando la maternidad de su madre, sino precisamente afirmándola de una manera mucho más amplia: quienes dicen sí, como ella, hacen más tangible la presencia de Dios en el mundo, porque, al cumplir su voluntad, están amando, sirviendo, luchando por la justicia, defendiendo la verdad y acercando la Buena noticia de la salvación a todos. María abrió la puerta al cumplimiento de la promesa, se encendió como estrella en la oscuridad de la noche humana, y dio paso a la alegría. Lo sigue haciendo con nosotros en momentos de incertidumbre, como cuando parece que vamos navegando a la deriva y ella indica el camino hacia el alivio del cansancio. Lo hace cuando parece que la situación política, o familiar, es casi desesperada. Lo hace cuando nos sentimos medio aplastados por las dificultades de la vida, por la enfermedad, el temor, el agobio del trabajo. Es decir, cuando navegamos todos esos mares procelosos en medio de la noche, cuando nuestra alma desea a Dios. Entonces aparece la Estrella de los Mares, Nuestra Señora del Carmen y nos marca el camino para llegar al descanso." (Carmen Aguinaco, Ciudad redonda) Cármen Aguinaco |