Después entró Jesús en una casa, y se juntó de nuevo tanta gente que ni siquiera podían comer él y sus discípulos. Al saber que estaba allí, los parientes de Jesús acudieron a llevárselo, pues decían que se había vuelto loco.
(Mc 3,20-21)
Santa "locura" la de Jesús. Para quien el dinero, el poder, la fuerza el dominio...son cosas fundamentales, lo que hace y nos pide Jesús, es una locura. Dedicarse a los pobres. Defender a los perseguidos. Luchar por la Paz. Priorizar a los pequeños. Todo esto son locuras a los ojos de muchos. Lo que nos duele es que esto sea locura para los más próximos, para nuestra familia, para algunos que se denominan creyentes cristianos...
Nosotros, como Jesús, no debemos desfallecer y seguir ese camino; aunque algunos nos tomen por locos.
"“Se ha vuelto loco”. Locura y escándalo tiene también la cruz (1 Cor 1,23) La misión de Jesús no entraba en los cánones de aquella sociedad y de aquella Religión rígida, sin vida y muy reglamentada.
Las autoridades religiosas no aceptaban el cambio que Jesús proponía, sentían envidia. Algunos familiares quedaron también desconcertados al verlo predicar con tanta libertad, enfrentándose a los maestros de la ley. Por eso sus familiares intentaban llevárselo, devolverlo a la normalidad de Nazaret.
Unos y otros no entendían lo que Jesús hacía, pero Él “no se deja atrapar”, pide a todos un esfuerzo por acoger su novedad, el mensaje de las Bienaventuranzas. No es fácil discernir dónde actúa Dios Por eso, no es extraño que sean a veces los más cercanos, la propia familia, quienes ofrecen mayor resistencia al proyecto de Dios.
Escuchar y caminar con Jesús, pasar de lo confortable al discipulado, de la instalación a la búsqueda, de lo superficial a la hondura. Nos invita a dar el salto. ¿Te atreves?"
(Salvador León cmf, Ciudad Redonda)
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