Luego Jesús dijo a sus discípulos:
– El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la recobrará. ¿De qué sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida? ¿O cuánto podrá pagar el hombre por su vida? El Hijo del hombre va a venir con la gloria de su Padre y con sus ángeles, y entonces recompensará a cada uno conforme a sus hechos. Os aseguro que algunos de los que están aquí no morirán sin haber visto al Hijo del hombre venir como rey.
(Mt 16,24-28)
Tomar nuestra cruz y seguirlo es ganar la vida; porque es seguir al Amor. Es hacer del Amor el único móvil de nuestra vida. Es seguir a Jesús. Perdemos el tiempo buscando tener muchas cosas, ser poderosos, ser grandes...y no nos damos cuenta de que perdemos la vida. La vida sólo se gana con Amor.
"Hay partidos políticos, por lo menos en lo que yo conozco sobre todo en Europa y en América del norte que hablan claramente de que tiene que haber una prioridad nacional. Con ello quieren decir que los ciudadanos de un país tienen que pensar primero en ellos mismos y en sus necesidades. Esa es la prioridad. En la práctica significa que, si hay un sistema de salud público, los extranjeros, sobre todo los inmigrantes, claro está, deben quedar excluidos. Lo mismo se puede decir sobre las políticas de acceso a la educación o a la vivienda. Los nacionales tienen la prioridad.
La verdad es que la afirmación no tiene mucho sentido en cuanto se lee un poco de historia y descubrimos que todos somos inmigrantes. Al final, hay que reconocer que la humanidad, tal como la conocemos ahora ¡nació en África! Así que todos somos migrantes e hijos de migrantes.
Pero en cristiano estas afirmaciones son mucho más peligrosas. Porque en cristiano, con el Evangelio en la mano, es muy difícil, imposible, hablar de esa prioridad nacional. Más bien, hay que hablar de lo contrario. Desde el Evangelio la prioridad la tiene siempre el hermano y de modo especial el hermano necesitado.
Por eso dice Jesús en el Evangelio de hoy que el que tiene como primera prioridad su propia persona, lo va a perder todo, va a arruinar su vida. Se trata de perderla por Jesús, por el Reino, por la fraternidad. Se trata de trabajar y entregar la vida para construir y hacer realidad esa mesa de la fraternidad en el que la humanidad entera se sentará en torno al único Padre. La prioridad nacional, la prioridad mía, no tiene sentido. Las fronteras son creaciones humanas que no deberían ser barreras ni muros sino puertas abiertas y puentes. La única manera de ganar la vida es hacerlo en compañía del hermano, y sobre todo del hermano necesitado. Esa es nuestra prioridad como discípulos de Jesús. Así ya sabemos si queremos salvar la vida, menos mirarnos al ombligo y más dar la mano al hermano (y todos son hermanos)."
(Fernando Torres cmf, Ciudad Redonda)
No hay comentarios:
Publicar un comentario