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"Nadie enciende una lámpara para taparla con una olla o ponerla debajo de la cama, sino que la pone en altoh para que tengan luz los que entran. De la misma manera, no hay nada escondido que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a conocerse y ponerse en claro.
Así que oíd bien, pues al que tiene se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que cree tener se le quitará."
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Nos quejamos de que nuestra sociedad se descristianiza. Y, a veces, tenemos vergüenza de mostrarnos como seguidores de Jesús. Pero hoy nos lo dice claro: no nos debemos ocultar. Debemos iluminar el mundo con nuestra Fe. No, no se trata de propaganda, de grandes eventos para llamar la atención. Si nuestra vida es lo más parecida a la de Jesús. Si vivimos entregados a los demás. Si amamos incluso a los que nos persiguen...seremos luz. Son la suma de nuestras pequeñas luces, las que iluminarán la tierra.
"Este evangelio es una prolongación de la parábola de la semilla (Lc 8,9-15). La predicación de la Palabra debe irradiarse a los demás. Además, Jesús insiste a sus discípulos a que tengan en cuenta las ideas preconcebidas presentes en ellos, cuando escuchaban su enseñanza. Es decir, una concepción del Mesías con las categorías de triunfo imperantes en la sociedad, será difícil entender la enseñanza de Jesús sobre el sufrimiento y la persecución. Por tanto, el que escucha la Buena Nueva es una luz escondida. Como creyentes corremos el riesgo que nuestra escucha de la Palabra, no nos haga discípulos del Señor sino alcancías que solo reciben. El discípulo del Señor escucha la Palabra que no está para esconderse sino para ser luz transformadora que genera una conversión radical, propia de un auténtico discípulo que asuma por completo la causa de Jesús ¿Comparto la luz de la Palabra con los que están a mi alrededor? ¿Tengo ideas preconcebidas que me impiden responder auténticamente como discípulo del Señor?" (Koinonía) |
lunes, 23 de septiembre de 2019
ILUMINAR
domingo, 22 de septiembre de 2019
O DIOS O EL DINERO
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"Jesús contó también esto a sus discípulos:
- Un hombre rico tenía un administrador que fue acusado de malversación de bienes. El amo le llamó y le dijo: ‘¿Qué es eso que me dicen de ti? Dame cuenta de tu trabajo porque no puedes seguir siendo mi administrador.’ El administrador se puso a pensar: ‘¿Qué haré ahora que el amo me deja sin empleo? No tengo fuerzas para cavar la tierra, y me da vergüenza pedir limosna... Ah, ya sé qué hacer para que haya quienes me reciban en sus casas cuando me quede sin trabajo.’ Llamó entonces uno por uno a los que tenían alguna deuda con el amo, y preguntó al primero: ‘¿Cuánto debes a mi amo?’ Le contestó: ‘Cien barriles de aceite.’ El administrador le dijo: ‘Aquí está tu recibo. Siéntate en seguida y apunta sólo cincuenta.’ Después preguntó a otro: ‘Y tú, ¿cuánto le debes?’ Este le contestó: ‘Cien medidas de trigo.’ Le dijo: ‘Aquí está tu recibo. Apunta sólo ochenta.’ El amo reconoció que aquel administrador deshonesto había actuado con astucia. Y es que, tratándose de sus propios negocios, los que pertenecen al mundo son más listos que los que pertenecen a la luz.
Os aconsejo que uséis las riquezas de este mundo malo para ganaros amigos, para que cuando esas riquezas se acaben haya quien os reciba en las moradas eternas.
El que se porta honradamente en lo poco, también se porta honradamente en lo mucho; y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho. De manera que, si con las riquezas de este mundo malo no os portáis honradamente, ¿quién os confiará las verdaderas riquezas? Y si no os portáis honradamente con lo ajeno, ¿quién os dará lo que os pertenece?
Ningún criado puede servir a dos amos, porque odiará a uno y querrá al otro, o será fiel a uno y despreciará al otro. No se puede servir a Dios y al dinero."
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Jesús es así de taxativo. Y es que el dinero es la principal causa de los males en este mundo. Mientras sigamos privilegiando el tener dinero por encima de todo, nuestra sociedad estará llena de diferencias, no acabarán las guerras y no podremos formar una gran familia.
"Esta parábola – no siempre bien interpretada – va dirigida a los fariseos que son amigos del dinero, su verdadero Dios. Representa, como tantas otras, un caso extremo: un hombre que está a punto de ser despedido de su trabajo y que necesita actuar urgentemente para garantizarse el futuro, antes de quedarse sin empleo. Para ello plantea una estrategia. Acusado de derrochar los bienes de su amo (16,1), causa por la que se va a quedar sin trabajo, decide rebajar la cantidad de la deuda de cada uno de los acreedores de su amo, renunciando a la comisión que le pertenece como administrador. Es sabido que los administradores no recibían en Palestina un sueldo por su gestión, sino que vivían de la comisión que cobraban, poniendo con frecuencia intereses desorbitados a los acreedores. La actuación de administrador debe entenderse así: el que debía cien barriles de aceite había recibido prestados cincuenta nada más, los otros cincuenta eran la comisión correspondiente a la que el administrador renuncia con tal de granjearse amigos para el futuro. Renunciando a su comisión, el administrador no lesiona en nada los intereses de su amo. De ahí que el amo lo felicite por saber garantizarse el futuro dando el “injusto dinero” a sus acreedores.
"Esta parábola – no siempre bien interpretada – va dirigida a los fariseos que son amigos del dinero, su verdadero Dios. Representa, como tantas otras, un caso extremo: un hombre que está a punto de ser despedido de su trabajo y que necesita actuar urgentemente para garantizarse el futuro, antes de quedarse sin empleo. Para ello plantea una estrategia. Acusado de derrochar los bienes de su amo (16,1), causa por la que se va a quedar sin trabajo, decide rebajar la cantidad de la deuda de cada uno de los acreedores de su amo, renunciando a la comisión que le pertenece como administrador. Es sabido que los administradores no recibían en Palestina un sueldo por su gestión, sino que vivían de la comisión que cobraban, poniendo con frecuencia intereses desorbitados a los acreedores. La actuación de administrador debe entenderse así: el que debía cien barriles de aceite había recibido prestados cincuenta nada más, los otros cincuenta eran la comisión correspondiente a la que el administrador renuncia con tal de granjearse amigos para el futuro. Renunciando a su comisión, el administrador no lesiona en nada los intereses de su amo. De ahí que el amo lo felicite por saber garantizarse el futuro dando el “injusto dinero” a sus acreedores.
El amo alaba la estrategia de aquel “administrador de lo injusto”, calificativo que se da en el evangelio de Lucas al dinero, pues, en cuanto acumulado, procede de injusticia o lleva a ella.
Para Lucas, todo dinero es injusto. Ahora bien: si uno lo usa –desprendiéndose de él– para "ganarse amigos", hace una buena inversión no en términos bursátiles, ni bancarios, sino en términos humanos cristianos. El injusto dinero, como encarnación de la escala de valores de la sociedad civil, sirve de piedra de toque para ensayar la disponibilidad del discípulo a poner al servicio de los demás lo que de hecho no es suyo, sino que se lo ha apropiado en detrimento de los desposeídos y marginados.
El “injusto dinero” es calificado en la conclusión de la parábola como "lo de nada" y "lo ajeno", en cuanto opuesto a "lo que vale de veras, lo importante, lo vuestro”. Y “lo que vale de veras” no es el don del dinero, sino el del Espíritu de Dios que comunica vida a los suyos (“cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que se lo piden”, cf. Lc 11,13). Eso sí, para recibir el Espíritu (que es comunicación de la vida de Dios que potencia al hombre) se requiere el desprendimiento y la generosidad hacia los demás (11,34-36).
La parábola termina con esta frase lapidaria: “No pueden servir a Dios y al dinero”. La piedra de toque de nuestro amor a Dios es la renuncia al dinero. El amor al dinero es una idolatría. Hay que optar entre dos señores: no hay término medio. El campo de entrenamiento de esta opción es el mundo, la sociedad, donde los discípulos de Jesús tienen que compartir lo que poseen con los que no lo tienen, con los oprimidos y desposeídos, los desheredados de la tierra.
El afán de dinero es la frontera que divide el mundo en dos; es la barrera que nos separa de los otros y hace que el mundo esté organizado en clases antagónicas: ricos y pobres, opresores y oprimidos; el ansia de dinero es el enemigo número uno que imposibilita que el mundo sea una familia unida donde todos se sienten a la mesa de la vida. Por eso el discípulo, para garantizarse el futuro, debe estar dispuesto en el presente a renunciar al dinero que lleva a la injusticia y hace imposible la fraternidad." (Koinonía)
sábado, 21 de septiembre de 2019
MATEO EL PUBLICANO
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"Al salir Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo:
– Sígueme.
Mateo se levantó y le siguió.
Sucedió que Jesús estaba comiendo en la casa, y muchos cobradores de impuestos, y otra gente de mala fama, llegaron y se sentaron también a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos preguntaron a los discípulos:
– ¿Cómo es que vuestro maestro come con los cobradores de impuestos y los pecadores?
Jesús los oyó y les dijo:
– Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos. Id y aprended qué significan estas palabras de la Escritura: ‘Quiero que seáis compasivos, y no que me ofrezcáis sacrificios.’ Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores."
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En este texto Jesús llama a Mateo un publicano. Los publicanos eran odiados por el resto de los judíos. Se aprovechaban de su puesto para enriquecerse a costa de los demás. Jesús no sólo llama a uno de ellos a seguirlo, sino que entra en su casa y come rodeado de gente considerada pecadora. Ante las críticas, Jesús responde que Él está con los que le necesitan. Y nos invita a ser compasivos, a amar, antes que a ofrecer sacrificios. ¿Cuándo aprenderemos a estar junto a los que nos necesitan y no junto a los poderosos?
"Hoy celebramos a san Mateo, a quien la tradición atribuye la composición del evangelio que lleva su nombre, y que tuvo amplia aceptación en las iglesias de entonces. Mateo era recaudador de impuestos, y por lo mismo gente de posición social y quizá adinerado. Su puesto de publicano estaría en Cafarnaum, y lo hace colaborador de la familia de Herodes Antipas; él sería uno de los motivos para acusar a Jesús de ser “ser amigo de prostitutas y publicanos” Jesús lo llamó a seguirlo y él dejó su oficio para hacerse discípulo. San Mateo encarna el mensaje de la salud que Dios oferta en Cristo Jesús. Entre las tareas evangelizadoras de la Iglesia, quizá uno de los pendientes sea la capacitación para leer y escribir las experiencias de la salvación. Leer y escribir significa para el creyente la posibilidad de relacionar conceptos e ideas, más allá de memorizar un credo. Leer y escribir representa tiempo para entender el propio caminar como un proyecto de fe, esperanza y amor; es oportunidad de encuentro fraternal y sororal para discernir y madurar el sentido de comunidad. Leer y escribir es condición para el liderazgo bautismal." (Koinonía)
"Hoy celebramos a san Mateo, a quien la tradición atribuye la composición del evangelio que lleva su nombre, y que tuvo amplia aceptación en las iglesias de entonces. Mateo era recaudador de impuestos, y por lo mismo gente de posición social y quizá adinerado. Su puesto de publicano estaría en Cafarnaum, y lo hace colaborador de la familia de Herodes Antipas; él sería uno de los motivos para acusar a Jesús de ser “ser amigo de prostitutas y publicanos” Jesús lo llamó a seguirlo y él dejó su oficio para hacerse discípulo. San Mateo encarna el mensaje de la salud que Dios oferta en Cristo Jesús. Entre las tareas evangelizadoras de la Iglesia, quizá uno de los pendientes sea la capacitación para leer y escribir las experiencias de la salvación. Leer y escribir significa para el creyente la posibilidad de relacionar conceptos e ideas, más allá de memorizar un credo. Leer y escribir representa tiempo para entender el propio caminar como un proyecto de fe, esperanza y amor; es oportunidad de encuentro fraternal y sororal para discernir y madurar el sentido de comunidad. Leer y escribir es condición para el liderazgo bautismal." (Koinonía)
viernes, 20 de septiembre de 2019
SEGUIDORAS DE JESÚS
"Después de esto, Jesús anduvo por muchos pueblos y aldeas proclamando y anunciando el reino de Dios. Le acompañaban los doce apóstoles y algunas mujeresa que él había librado de espíritus malignos y enfermedades. Entre ellas estaba María, la llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; también Juana, esposa de Cuza, el administrador de Herodes; y Susana, y otras muchas que los ayudaban con lo que tenían."
El texto de hoy nos dice que seguían a Jesús los doce apóstoles y algunas mujeres. Esto es sorprendente, porque ni profetas, ni rabinos aceptaban mujeres como discípulas y seguidoras. En el Antiguo Testamento vemos a las mujeres marginadas. Son personas de segunda categoría, siempre bajo las decisiones de los hombres. Ayer ya vimos cómo la actitud de Jesús ante aquella mujer de mala fama es de acogida. Ello provocaba el escándalo del fariseo. Hoy se nos dice que, algunas de aquellas mujeres habían sido pecadoras y enfermas. Jesús no solamente las acoge, sino que se deja ayudar por ellas. Depende en cierta manera de ellas. Tras la resurrección será a ellas a las que se aparecerá primero.
Todo esto debería hacernos reflexionar sobre los errores que hemos cometido en nuestra actitud con las mujeres. Las hemos reducido a sirvientas de la Iglesia, apartándolas de los puestos de decisión. Sin embargo son ellas las que han asegurado la catequesis. Las que han formado el núcleo creyente dentro de las familias. ¿Cuánto tardaremos en colocarlas donde Jesús las colocó?
El texto de hoy nos dice que seguían a Jesús los doce apóstoles y algunas mujeres. Esto es sorprendente, porque ni profetas, ni rabinos aceptaban mujeres como discípulas y seguidoras. En el Antiguo Testamento vemos a las mujeres marginadas. Son personas de segunda categoría, siempre bajo las decisiones de los hombres. Ayer ya vimos cómo la actitud de Jesús ante aquella mujer de mala fama es de acogida. Ello provocaba el escándalo del fariseo. Hoy se nos dice que, algunas de aquellas mujeres habían sido pecadoras y enfermas. Jesús no solamente las acoge, sino que se deja ayudar por ellas. Depende en cierta manera de ellas. Tras la resurrección será a ellas a las que se aparecerá primero.
Todo esto debería hacernos reflexionar sobre los errores que hemos cometido en nuestra actitud con las mujeres. Las hemos reducido a sirvientas de la Iglesia, apartándolas de los puestos de decisión. Sin embargo son ellas las que han asegurado la catequesis. Las que han formado el núcleo creyente dentro de las familias. ¿Cuánto tardaremos en colocarlas donde Jesús las colocó?
jueves, 19 de septiembre de 2019
UN DIOS MISERICORDIOSO
–Simón, tengo algo que decirte.
– Dímelo, Maestro – contestó el fariseo.
Jesús siguió:
– Dos hombres debían dinero a un prestamista. Uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta: pero, como no le podían pagar, el prestamista perdonó la deuda a los dos. Ahora dime: ¿cuál de ellos le amará más?
Simón le contestó:
– Me parece que aquel a quien más perdonó.
Jesús le dijo:
– Tienes razón.
Y volviéndose a la mujer, dijo a Simón:
– ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies; en cambio, esta mujer me ha bañado los pies con lágrimas y los ha secado con sus cabellos. No me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies. No derramaste aceite sobre mi cabeza, pero ella ha derramado perfume sobre mis pies. Por esto te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; pero aquel a quien poco se perdona, poco amor manifiesta.
Luego dijo a la mujer:
– Tus pecados te son perdonados.
Los otros invitados que estaban allí comenzaron a preguntarse:
– ¿Quién es este que hasta perdona pecados?
Pero Jesús añadió, dirigiéndose a la mujer:
– Por tu fe has sido salvada. Vete tranquila."
Jesús vuelve a mostrarnos que Dios es misericordioso. Seguramente aquella mujer había escuchado sus palabras y se había dado cuenta de que podía cambiar, que Dios la acogía a pesar de sus pecados.
El fariseo se cree perfecto y no cree en la misericordia de Dios. Se escandaliza de que Jesús se deje tocar por aquella mujer.
Nosotros tenemos tendencia a marginar a aquellas personas que consideramos malas, a apartarlas. Dios sin embargo las acoge. Él, como vimos el otro día, es el padre bueno que acoge al hijo pecador. Es el pastor que busca la oveja perdida.
El fariseo no encuentra a Dios porque no se considera pecador. Y es que todos somos pecadores, pero sólo cuando lo reconocemos nos damos cuenta de la gran misericordia de Dios.
miércoles, 18 de septiembre de 2019
¿CUÁNDO NOS COMPROMETEREMOS?
"¿A qué compararé la gente de este tiempo? ¿A qué se parece? Se parece a los niños que se sientan a jugar en la plaza y gritan a sus compañeros: ‘Tocamos la flauta y no bailasteis; cantamos canciones tristes y no llorasteis.’ Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís que tiene un demonio. Luego ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís que es un glotón y bebedor, amigo de gente de mala fama y de los que cobran los impuestos para Roma. Pero la sabiduría de Dios se demuestra por todos sus resultados."
A Jesús los criticaban por anunciar un Dios de misericordia y a Juan por predicar un Dios severo. Pero el problema no estaba en las críticas. Somos libres de tener nuestras opiniones. El problema radicaba que sus juicios no se transformaban en una conversión. Seguían con una religión sin vida, basada en preceptos y ritos.
En nuestra sociedad ocurre algo parecido. Criticamos la religión haga lo que haga. Aquél Obispo sólo piensa en defender y proteger a los inmigrantes. Aquel otro sólo le interesa el cumplimiento de las normas y las ceremonias litúrgicas. Ese tiene una teología preconciliar y el otro es demasiado avanzado...Pero nosotros seguimos sin convertirnos, llevando una vida de tibieza, sin compromiso alguno.
"Uno de los grandes retos que enfrenta el cristiano es el de saber interpretar correctamente los signos de los tiempos. El evangelio denuncia que los contemporáneos de Jesús “ni pichan, ni cachan, ni dejan batear” como dice el proverbio popular; se ocupan de todo, pero sin hacer algo eficaz. La sabiduría consiste en ver la coherencia interna de los acontecimientos, para sacarles su jugo de salvación; sus hijos lo hacen. La conciencia crítica, sin embargo, es lo que menos interesa fomentar a aquellos que abusan de la falta de criterio de las personas, sea en el ámbito religioso, cívico o familiar. Por lo mismo, las opiniones y juicios críticos son desechados con facilidad y hasta se ridiculiza a quienes los formulan. Preguntar por la razón de los eventos, interrogar por la meta a conseguir, e indagar por los pasos de un proceso, son tareas indispensables en las que debemos ejercitarnos continuamente. No podemos caminar sin criterio, a no ser que estemos irresponsablemente dispuestos al autoengaño y a la decepción." (Koinonía)
En nuestra sociedad ocurre algo parecido. Criticamos la religión haga lo que haga. Aquél Obispo sólo piensa en defender y proteger a los inmigrantes. Aquel otro sólo le interesa el cumplimiento de las normas y las ceremonias litúrgicas. Ese tiene una teología preconciliar y el otro es demasiado avanzado...Pero nosotros seguimos sin convertirnos, llevando una vida de tibieza, sin compromiso alguno.
"Uno de los grandes retos que enfrenta el cristiano es el de saber interpretar correctamente los signos de los tiempos. El evangelio denuncia que los contemporáneos de Jesús “ni pichan, ni cachan, ni dejan batear” como dice el proverbio popular; se ocupan de todo, pero sin hacer algo eficaz. La sabiduría consiste en ver la coherencia interna de los acontecimientos, para sacarles su jugo de salvación; sus hijos lo hacen. La conciencia crítica, sin embargo, es lo que menos interesa fomentar a aquellos que abusan de la falta de criterio de las personas, sea en el ámbito religioso, cívico o familiar. Por lo mismo, las opiniones y juicios críticos son desechados con facilidad y hasta se ridiculiza a quienes los formulan. Preguntar por la razón de los eventos, interrogar por la meta a conseguir, e indagar por los pasos de un proceso, son tareas indispensables en las que debemos ejercitarnos continuamente. No podemos caminar sin criterio, a no ser que estemos irresponsablemente dispuestos al autoengaño y a la decepción." (Koinonía)
martes, 17 de septiembre de 2019
NO LLORES
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"Después de esto se dirigió Jesús a un pueblo llamado Naín. Iba acompañado de sus discípulos y de mucha otra gente. Al acercarse al pueblo vio que llevaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Mucha gente del pueblo la acompañaba. Al verla, el Señor tuvo compasión de ella y le dijo:
– No llores.
En seguida se acercó y tocó la camilla, y los que la llevaban se detuvieron. Jesús dijo al muerto:
– Muchacho, a ti te digo, ¡levántate!
Entonces el muerto se sentó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a la madre. Al ver esto, todos tuvieron miedo y comenzaron a alabar a Dios diciendo:
– Un gran profeta ha aparecido entre nosotros.
También decían:
– Dios ha venido a ayudar a su pueblo.
Y por toda Judea y sus alrededores corrió la noticia de lo que había hecho Jesús."
Jesús se conmueve ante las lágrimas de esta viuda. Acaba de perder lo único que le quedaba: su hijo. En aquél tiempo esto significaba la pobreza más absoluta para aquella mujer. Jesús le devuelve a su hijo. Este texto de hoy tiene varias lecturas. La primera la compasión de Jesús. Dios no quiere que lloremos. Por eso, ante lo sucedido, la gente exclama que Dios ha venido a ayudar a su pueblo. Otra lectura puede ser, que si nosotros queremos seguir a Jesús, ser sus discípulos, debemos hacer como Él. Dar la vida. Compadecerse y consolar a los demás, no con palabras, sino con hechos. Con acciones que devuelvan la vida a nuestro alrededor. Para acabar, podemos reflexionar, que en estos tiempos en que la violencia de género nos golpea cada día, Jesús libera a esta mujer. "No llores". Y le devuelve al único que puede hacerla sentir mujer libre, con futuro: a su hijo. |
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