martes, 15 de diciembre de 2020

CÓMO AYUDAR...



¿Quieres ayudar?
Ayúdate primero.

Sólo los amados aman.
Sólo los libres liberan.
Sólo son fuente de paz quienes están en paz consigo mismos.

Los que sufren, hacen sufrir.
Los fracasados necesitan ver fracasar a otros.
Los resentidos siembran violencia.
Los que tienen conflictos provocan conflictos a su alrededor.
Loa que no se aceptan no pueden aceptar a los demás.

Es tiempo perdido y utopía pura,
pretender dar a tus semejantes lo que tú no tienes.

Debes empezar por ti mismo.
Motivarás a realizarse a tus allegados
en la medida en que tú estés realizado.

Amarás realmente al prójimo
en la medida en que aceptes y ames
serenamente tu persona y tu pasado.

"Amarás al prójimo como a ti mismo",
pero no perderás de vista
que la medida eres tú mismo.

Para ser útil a otros, el importante eres tú mismo.

Sé feliz tú, y tus hermanos se llenarán de alegría.

(Ignacio Larrañaga)

lunes, 14 de diciembre de 2020

AQUÍ ESTOY, SEÑOR



Aquí estoy, Señor, ¿Qué quieres que haga?
Estoy aquí, Señor.
Que se haga en mí, según tu Palabra.
Estoy aquí, Señor, quiero hacer tu voluntad.

Sé que quieres que sea testimonio de tu Reino.
Has puesto tu mirada en mí.
Dame  la fuerza de tu Espíritu
para vivir esta llamada.
Sé que es posible realizar tu plan
y ser feliz.

Señor,
quiero hacer de tu persona y de tu Evangelio
el proyecto de mi vida...

Estoy aquí, Señor, para hacer tu voluntad.

domingo, 13 de diciembre de 2020

EL TESTIMONIO DE JUAN




Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz.
Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan, a que le preguntaran: "¿Tú quién eres?" Él confesó sin reservas: "Yo no soy el Mesías." Le preguntaron: "¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?" El dijo: "No lo soy." "¿Eres tú el Profeta?" Respondió: "No." Y le dijeron: "¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿Qué dices de ti mismo?" Él contestó: "Yo soy al voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías." Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: "Entonces, ¿por qué bautizas, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?" Juan les respondió: "Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia."
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

"El evangelio de Juan no presenta el testimonio de Juan el Bautista que ahondaremos a lo largo de esta semana litúrgica. La lectura nos introduce diciendo que este es el testimonio de Juan y luego nos cuenta que de Jerusalén los dirigentes judíos enviaron delegados para preguntarle si era el Mesías o Elías que precedería a la llegada del Mesías. La respuesta de Juan es ambigua. Si bien no se reconoce como Mesías tampoco se reconoce como Elías que ha de venir; sin embargo, sí se reconoce como la voz que clama en el desierto, que prepara la venida del Mesías. La respuesta genera una pregunta lógica en los emisarios judíos: si no eres, entonces ¿por qué bautizas? Su respuesta es parecida a la primera: el bautismo de agua es un bautismo purificador, si se quiere externo, pero quien vendrá traerá un bautismo que purificará a todo el ser humano y ante el cual el bautismo de Juan es solo anticipo. Es claro que la figura de Juan el Bautista tiene gran importancia para las primeras generaciones cristianas. Además de homologarlo con el profeta Elías, muchos de los seguidores de Juan pertenecieron a las primeras comunidades cristianas. Por otro lado, fue crítico ante el poder dominante de los romanos y de Herodes, lo que le llevó a la muerte. Fue un hombre que supo entregarse a su misión y que supo ver en el futuro que se avecinaba, los tiempos esperados." (Koinonía)



sábado, 12 de diciembre de 2020

EL CREDO DEL ADOLESCENTE..

 


(Para vuestros hijos o alumnos)

Yo creo en mí.
Creo que soy hijo de un Padre que lo puede todo.
Creo que con Él soy creador de un mundo más humano.
Creo que Dios no me abandonará nunca.

Yo creo en mí.
Creo que Jesucristo me ha salvado.
Creo que Jesucristo me ha llamado.
Creo que Jesucristo me ha amado.

Yo creo en mí.
Creo que el Espíritu de Dios anima mi cuerpo.
Creo que el Espíritu de Dios cambia mi corazón.
Creo que el Espíritu de Dios me hace libre.

Yo creo en mí.
Creo que como persona valgo más que todo el mundo.
Creo que todos los hombres son mis hermanos.
Creo que vivir es dar la vida por los más pequeños
y los pobres.

Yo creo en mí.
Creo que cada día hay que levantarse y ponerse a trabajar.

Yo creo en mí.
Creo que Jesús es mi mejor amigo.
Creo que Jesús me invita a vivir de verdad.

Yo creo en mí,
porque desde el principio Dios ha creído en mí,
y es Él quien me hace vivir y no morir.

viernes, 11 de diciembre de 2020

EL ANACORETA Y ESTAR CERCA



Paseaban por el desierto al atardecer; cuando ya el sol pierde fuerza y el ambiente empieza a refrescar. El joven seguidor preguntó al Anacoreta:
- ¿Por qué, a veces, te sientas junto a mí y pasas mucho rato sin decir nada?
La cara del anciano se iluminó con una amplia sonrisa y respondió:
- Te veía triste y preocupado. Creo que en esos momentos lo más adecuado es permanecer junto a ti sin decir nada. Podría darte consejos y llenarte la cabeza de teorías, pero creo que es más importante que notes que hay alguien junto a ti, que no estás solo.
Luego, tras unos instantes de silencio, concluyó:
- Los creyentes debemos aprender a saber "estar al lado". Al lado del pobre, del que sufre, del que se siete marginado, del que busca sentido a la vida...Cerca del otro...

jueves, 10 de diciembre de 2020

EL ANACORETA Y EL SUFRIMIENTO



Tras descansar, aquel caminante, explicó al Anacoreta cómo se sufría en la ciudad a causa de la pandemia. Y acabó preguntando:
- ¿Por qué hay tanto sufrimiento en el mundo?¿Qué sentido tiene el sufrimiento?
El anciano no respondió inmediatamente. Como hacía muchas veces, tomó un puñado de arena del desierto y dejó que esta cayera deslizándose lentamente por sus dedos. Levantó la vista y respondió:
- Por más que lo intentemos, no lograremos eliminar el sufrimiento de este mundo. A lo más disminuirlo. Y, lo que sí podemos hacer es darle un sentido.
Volvió a guardar silencio. Luego, mirando  a los ojos al visitante prosiguió:
- En la enfermedad, el sufrimiento, mucha veces es el camino hacia la cura. El tratamiento suele causar dolor, pero es necesario para sanar. El dolor, significa muchas veces una transformación, un progreso. No podemos cambiar sin sufrimiento, sin esfuerzo. El dolor puede ser muestra de una ascensión. El escalador sufre mientras asciende, pero al llegar a la cima todos aquellos dolores quedan compensados con el gozo que siente por haber logrado su objetivo.
Miró al horizonte y concluyó:
- Todo cambio comporta sufrimiento. Nosotros, lo que debemos hacer, es que ese cambio sea a mejor. Sea un avance, una ascensión. Si tras la pandemia somos mejores, olvidaremos pronto los sufrimientos... 

miércoles, 9 de diciembre de 2020

¿HABRÁ NAVIDAD?


¿QUE NO HABRÁ NAVIDAD? Claro que sí! Más silenciosa y con más profundidad Más parecida a la primera en la que Jesús nació en soledad. Sin muchas luces en la tierra, pero con la de la estrella de Belén destellando rutas de vida en su inmensidad. Sin cortejos reales colosales, pero con la humildad de sentirnos pastores y zagales buscando la Verdad. Sin grandes mesas y con amargas ausencias, pero con la presencia de un Dios que todo lo llenará. 

¿QUE NO HABRÁ NAVIDAD? ¡Claro que sí! Sin las calles a rebosar, pero con el corazón enardecido por el que está por llegar. Sin ruidos, ni verbenas, Ni reclamos, ni estampidas… pero viviendo el Misterio sin miedo al «covid-herodes» que pretende quitarnos hasta el sueño de esperar.

 Habrá Navidad porque DIOS está de nuestro lado y comparte, como Cristo lo hizo en un pesebre, nuestra pobreza, prueba, llanto, angustia y orfandad. 

Habrá Navidad porque necesitamos una luz divina en medio de tanta oscuridad. Covid19 nunca podrá llegar al corazón ni al alma de los que en el cielo ponen su esperanza y su alto ideal. ¡HABRÁ NAVIDAD! ¡CANTAREMOS VILLANCICOS! ¡DIOS NACERÁ Y NOS TRAERÁ LIBERTAD

(Javier Leoz)