viernes, 7 de agosto de 2015

SEGUIRLE...


"El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz y sígame."

De entrada nos encontramos con que Jesús no nos obliga : "El que quiera..." Pero si decidimos ser sus discípulos, nos pone tres condiciones:

  1. Olvidarnos de nosotros. Es decir, colocar al otro como prioritario. Buscar el bien de los demás .
  2. Cargar con nuestra cruz. Que significa ni más ni menos que aceptar la lucha de la vida, estar a las verdes y a las maduras. Ser fieles.
  3. Seguirle. Intentar seguir su camino, que fue un camino de ayuda, de curar, de amor. Un camino hacia el Padre.

jueves, 6 de agosto de 2015

LUGARES INTERESANTES: MONESTIR DE SANTA MARIA DE GERRI DE LA SAL


Se encuentra en la población de Gerri de la Sal en la comarca del Pallars Subirà. Está correctamente datado y se fundó  el 20 de junio del 807. A los pocos años adoptaron la regla de san Benito. Llegó a ser el monasterio más importante de la diócesis de Urgell.
Actualmente se conserva la iglesia con una fachada de tres puertas y un campanario en escalera, de tres pisos. El resto está en ruinas.
El pueblo es conocido por sus salinas, procedentes de una fuente de agua salada. Entre el pueblo y el monasterio se encuentra el río Noguera Pallaresa, salvado por un puente románico.

Interior de la iglesia

Fachada de tres puertas

Pueblo de Gerri de la Sal y el monasterio separados por el Noguera Pallaresa.

miércoles, 5 de agosto de 2015

SOLITUD


Os dejo este poema de Thomas Merton, versión al castellano de Sonia Petisco Martínez.

"¡Si buscas una luz celestial,
yo, Solitud, soy tu maestro!
Te aventajo en el aislamiento,
madrugando extraordinarios soles
para tus amaneceres peculiares,
abriendo las ventanas
de tu más recóndito aposento.
Cuando yo, soledad, confiero mi específica seña,
¡acata mi silencio, acude adonde te llamo!

No temas, pequeña fiera, pequeño espíritu
(tú verbo y bicho),
yo, Solitud, soy un ángel
y he orado en tu nombre.

¡Observa el vacío, la oscuridad cerrada,
la luna peregrina!
Soy la hora final,
el "ahora" que corta
el tiempo como un filoso.
Soy el instante inesperado
más allá del "sí", más allá del "no",
el precursor de la Palabra de Dios.

Sigue mi camino y te guiaré
hasta soles de dorados cabellos,
discurso y melodía, deleites inocentes,
libres de interrogaciones
y de respuestas.

Pues yo, Solitud, te pertenezco por entero:
yo, Nada, soy tu Todo.
¡Yo, Silencio, soy tu Amén!"

(Thomas Merton)

martes, 4 de agosto de 2015

MIEDO Y DUDAS


"Señor, si eres tú, mándame ir a ti andando sobre el agua. Ven - dijo Jesús. Bajó Pedro de la barca y comenzó a andar sobre el agua en dirección a Jesús, pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo y comenzó a hundirse".

Lo mismo nos pasa a nosotros. Seguimos a Jesús, pero cuando empiezan las dificultades, nos entran las dudas y el miedo. Para ser discípulo de Jesús hay que entregarse con confianza. Hay que fiarse de Él. Eso es precisamente tener Fe. Seguirle  a pesar de las dudas.  

lunes, 3 de agosto de 2015

EL PADRE BUENO


Todos conocemos la parábola del Padre Bueno (Hijo Pródigo). Pero, ¿se nos ha ocurrido vivirla un día? Levantarnos por la mañana y sentir que Dios, que oteaba el horizonte en nuestra espera, sale corriendo y nos abraza con fuerza. Que el sol que sale por el horizonte es Él que lo hache salir para nosotros. Que los pájaros que cantan los hace cantar Él para nosotros. Que toda la naturaleza, el viento, las flores, los árboles, están ahí, porque Dios ha organizado una fiesta por nuestro regreso...
Cada día es una nueva oportunidad para nosotros. Dios nos espera con los brazos abiertos y ha encargado el mejor vestido para nosotros y el mejor banquete. 
¿No creéis que si empezamos cada día así, nuestra vida irá mucho mejor? Cada día empezamos de cero. Él nos ama. Espera de nosotros lo mejor. Siempre está dispuesto a personar. Es nuestro Padre Bueno.  

domingo, 2 de agosto de 2015

PAN DE VIDA


"Así que, al no ver allí a Jesús ni a sus discípulos, la gente subió a las barcas y se dirigió en busca suya a Cafarnaún.
Al llegar a la otra orilla del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron:
– Maestro, ¿cuándo has venido aquí?
Jesús les dijo:
– Os aseguro que vosotros no me buscáis porque hayáis visto las señales milagrosas, sino porque habéis comido hasta hartaros. No trabajéis por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y os da vida eterna. Esta es la comida que os dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él.
Le preguntaron:
– ¿Qué debemos hacer para que nuestras obras sean las obras de Dios?
Jesús les contestó:
– La obra de Dios es que creáis en aquel que él ha enviado.
– ¿Y qué señal puedes darnos –le preguntaron– para que, al verla, te creamos? ¿Cuáles son tus obras? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: ‘Dios les dio a comer pan del cielo.’
Jesús les contestó:
– Os aseguro que no fue Moisés quien os dio el pan del cielo. ¡Mi Padre es quien os da el verdadero pan del cielo! Porque el pan que Dios da es aquel que ha bajado del cielo y da vida al mundo.
Ellos le pidieron:
– Señor, danos siempre ese pan.
Y Jesús les dijo:
– Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca más tendrá hambre, y el que en mí cree, nunca más tendrá sed."

Tras la multiplicación de los panes la gente busca a Jesús. Ciertamente atrae a la gente. Jesús sigue atrayendo a la gente. Muchas veces se oye decir que Jesús es admirable, pero su Iglesia no. Nietzche afirmó que Jesús había sido el único cristiano. No iba desencaminado, porque todos los demás hombres, sus seguidores, debemos intentar ser como Él. Precisamente eso es lo que responde Jesús a los judíos que le preguntan que deben hacer. Les dice que crean en Él. Y creer en Jesús es intentar ser como Él, hacer lo que Él hacía. Él es el pan de vida. Cuando comemos, los alimentos pasan a formar parte de nosotros. Creer en Jesús es hacer que pase a formar parte de nosotros mismos, hacernos uno con Él. En ese momento, todas las demás cosas de la vida pasan a un segundo plano.
El camino para conseguirlo son la Eucaristía y la Palabra. Alimentarnos de su Cuerpo y de su Vida. Hacer de nuestra existencia una contemplación constante. Y eso no significa encerrarnos en una burbuja. Su Vida y su Palabra nos conducirán al otro, a nuestro prójimo. Él es Pan de Vida.