jueves, 9 de agosto de 2018

ESTAR PREPARADOS


"El reino de los cielos podrá entonces compararse a diez muchachas que, en una boda, tomaron sus lámparas de aceite y salieron a recibir al novio. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no tomaron aceite de repuesto; en cambio, las previsoras llevaron frascos de aceite además de las lámparas. Como el novio tardaba en llegar, les entró sueño a todas y se durmieron. Cerca de medianoche se oyó gritar: ‘¡Ya viene el novio! ¡Salid a recibirle!’ Entonces todas las muchachas se levantaron y comenzaron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: ‘Dadnos un poco de vuestro aceite, porque nuestras lámparas van a apagarse.’ Pero las muchachas previsoras contestaron: ‘No, porque entonces no alcanzará para nosotras ni para vosotras. Más vale que vayáis a donde lo venden y compréis para vosotras mismas.’ Pero mientras las cinco muchachas iban a comprar el aceite, llegó el novio; y las que habían sido previsoras entraron con él a la fiesta de la boda, y se cerró la puerta. Llegaron después las otras muchachas, diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él les contestó: ‘Os aseguro que no sé quiénes sois.’ 
Permaneced despiertos –añadió Jesús–, porque no sabéis el día ni la hora."

Jesús nos dice con esta parábola, que debemos estar preparados. En todo momento debemos estar dispuestos a ser Luz. Los acontecimiento aparecen cuando menos los esperamos; por eso debemos estar preparados. El "novio", es decir Jesús presente en la persona necesitada, puede acercarse a nosotros en cualquier momento. El amor no se improvisa. Si no tenemos repletos nuestros frascos de aceite, nos encontraremos fuera de juego en el momento que nuestra luz es necesaria. La espiritualidad no puede dejarse para unos momentos determinados. Es en todos los momentos de nuestra vida, que debemos esperar a Jesús. No sea que nos encontremos con la puerta cerrada.  


REFUERZO ESCOLAR


Uno de los trabajos que realizamos fue el del refuerzo escolar. Por la mañana nos repartíamos por las clases para ayudar al profesor, sobre todo estando junto a alumnos que tienen dificultades para seguir el ritmo de la clase. Allí no se repite curso, lo que hace que algún alumno quede totalmente descolgado de la clase. A mi me tocó un Sexto de Primaria. Fundamentalmente ayudé a un chico con grandes dificultades.
Veréis que todos van con uniforme. Es obligatorio en todos los colegios para evita diferencias entre los alumnos.

miércoles, 8 de agosto de 2018

LA FE


"Jesús pasó de allí a la región de Tiro y Sidón. Una mujer cananea que vivía en aquella tierra, se le acercó dando voces:
– ¡Señor, Hijo de David, ten compasión de mí! ¡Mi hija tiene un demonio!
Jesús no contestó ni una palabra. Entonces los discípulos se acercaron a él y le rogaron:
– Dile a esa mujer que se marche, porque viene dando voces detrás de nosotros.
Jesús les dijo:
– Dios me ha enviado únicamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. 
Pero la mujer fue a arrodillarse delante de él y le pidió:
– ¡Señor, ayúdame!
Él le contestó:
– No está bien quitarles el pan a los hijos y dárselo a los perros. 
– Sí, Señor – dijo ella– , pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos.
Entonces le dijo Jesús:
– ¡Mujer, qué grande es tu fe! Hágase como quieres.
Desde aquel mismo momento, su hija quedó sanada."

El evangelio de hoy nos parece muy duro e insólito en la persona de Jesús. Sin embargo, lo que pretende, es mostrarnos que la Fe no tiene ideologías, razas ni fronteras.
Jesús trata en principio a la mujer, como lo haría cualquier judío de su tiempo. Ellos consideraban a los demás, como seres inferiores. Pero aquella mujer Cananea, demuestra que el amor hace crecer la Fe, y que esta no depende de la nacionalidad, ni de la ideología. Por eso Jesús elogia su Fe.
No es el único pasaje del evangelio en el que Jesús pasa sobre la condición de judío. Lo hace con la Samaritana y con el Centurión romano. De este dice que no ha encontrado una Fe más grande en todo Israel.
La Fe es algo que nace de nuestro corazón, no de nuestra condición. La Fe se alimenta con el amor. Nosotros no tenemos la exclusiva de la Fe. La Fe es un don.


LA LLEGADA


Llegada fue muy emotiva. Un taxi furgoneta nos esperaba en el aeropuerto del Callao. Tras atravesar todo Lima nos dirigimos a San Juan de Lurigancho y, concretamente, a Manos de Dios. De entrada llama mucho la atención el caos circulatorio de Lima. Claxon, sirenas, baches, conducción salvando obstáculos...Hay que vivirlo para hacerse una idea.
Al llegar al colegio Signos de Fe, se abrió la puerta y nos encontramos a los pequeños, con "senyeres" y globos, esperándonos para recibirnos. A más de uno se nos saltaron las lágrimas.
Cuando rompieron la formación, corrieron a abrazarnos.
Luego nos hicieron pasar por todas las clases para presentarnos.


martes, 7 de agosto de 2018

¿POR QUÉ TENEMOS MIEDO?


"Después de esto, Jesús hizo subir a sus discípulos a la barca, para que llegasen antes que él a la otra orilla del lago, mientras él despedía a la gente. Cuando ya la hubo despedido, subió Jesús al monte para orar a solas, y al llegar la noche aún seguía allí él solo. Entre tanto, la barca se había alejado mucho de tierra firme y era azotada por las olas, porque tenía el viento en contra.  De madrugada, Jesús fue hacia ellos andando sobre el agua. Los discípulos, al verle andar sobre el agua, se asustaron y gritaron llenos de miedo:
–¡Es un fantasma!
Pero Jesús les habló, diciéndoles:
– ¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!
Pedro le respondió:
– Señor, si eres tú, mándame ir a ti andando sobre el agua.
– Ven – dijo Jesús.
Bajó Pedro de la barca y comenzó a andar sobre el agua en dirección a Jesús, pero al notar la fuerza del viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, gritó:
– ¡Sálvame, Señor!
Al momento, Jesús le tomó de la mano y le dijo:
– ¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado? 
 En cuanto subieron a la barca, se calmó el viento.
Entonces los que estaban en la barca se pusieron de rodillas delante de Jesús y dijeron:
– ¡Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios! 
Atravesaron el lago y llegaron a tierra, en Genesaret. La gente del lugar reconoció a Jesús, y la noticia se extendió por toda aquella región. Le llevaban los enfermos y le rogaban que les dejara tocar siquiera el borde de su capa. Y todos los que la tocaban quedaban sanados."

En el texto de hoy vamos a fijarnos en dos cosas. los discípulos se encuentran en la noche, azotados por las olas y no reconocen a Jesús que se les acerca. Creen que es un fantasma. Pedro al principio cree en Jesús, pero siente miedo y comienza a hundirse.
A nosotros nos sucede lo mismo. En los momentos difíciles nos cuesta "ver" a Jesús. Él nos dijo que está en el pobre, en el hambriento, en el perseguido, en el emigrante...Pero nosotros tenemos miedo de todo esto. Queremos seguridades. Quizá como Pedro, en un primer momento, nos arriesgamos a seguir a Jesús, pero las dificultades hacen renacer en nosotros el miedo.
Jesús nos pide Fe. Quiere que confiemos plenamente en Él. Debemos tener la seguridad de que nunca nos abandonará. Que con sólo tocarlo seremos sanados. Pero para ello, primero hemos de reconocerlo. Lo tenemos junto a nosotros, en nuestro interior; ¿por qué tenemos miedo?


lunes, 6 de agosto de 2018

SUBIR PARA BAJAR


Resultat d'imatges de Transfiguración Fano


"Seis días después, Jesús se fue a un monte alto, llevando con él solamente a Pedro, Santiago y Juan. Allí, en presencia de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Sus ropas se volvieron brillantes y blancas, como nadie podría dejarlas por mucho que las lavara. Y vieron a Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. Pedro le dijo a Jesús:
– Maestro, ¡qué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Es que los discípulos estaban asustados y Pedro no sabía qué decir. En esto vino una nube que los envolvió en su sombra. Y de la nube salió una voz:
– Este es mi Hijo amado. Escuchadle. 
Al momento, al mirar a su alrededor, ya no vieron a nadie con ellos, sino sólo a Jesús.
Mientras bajaban del monte les encargó Jesús que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado. Así que guardaron el secreto entre ellos, aunque se preguntaban qué sería eso de resucitar."

Cuando estamos bien en algún sitio querríamos quedarnos allí para siempre. Esto les ocurrió a los tres discípulos. Pero la voluntad del Padre es que descendieran de la montaña. Que volvieran a la vida de cada día. Pero con un mandato: Escuchar a Jesús.
Querríamos quedarnos en la intimidad con Jesús. Pero lo que Dios quiere de nosotros es que volvamos a nuestras actividades y que seamos consecuentes con la Palabra de Jesús. De nada nos sirve rezar y meditar, si luego, esto no se refleja en nuestra vida. A Jesús no podemos guardarlo en una choza. Debemos transmitirlo y acercarlo a los demás. Nuestro Jesús no es un Jesús transfigurado, sino un Jesús encarnado en el corazón de cada hombre.






   

DE NUEVO AQUÍ


Acabo de regresar del Proyecto de Verano en Perú. Os lo presenté antes de marchar. La realidad supera todo lo que podemos imaginar y así ha sido.
Dentro del gran barrio de San Juan de Lurigancho (más de un millón de habitantes), se encuentra Manos de Dios, en la parte alta, en los cerritos. Barracas de madera y algunas de ladrillos. Una comunidad de emigrantes, que aumenta día a día. Allí se encuentra el colegio Signos de Fe, creado por seglares lasalianos (allí dicen lasallistas) y un Hermano catalán ya fallecido, el Hno. Manuel Olivé. El colegio de La Salle Lima ayuda económicamente a su mantenimiento.
Allí vivíamos los seis cooperantes, en el colegio, protegidos por la noche por los padres de alumnos, que se turnaban en la vigilancia. Vimos el sol muy pocos días. Lo que ellos llamaban lluvia era una niebla que hacía que se formaran grandes charcos y lo mojaba todo. El colegio tiene todas las clases, Inicial, Primaria y secundaria (lo que aquí llamamos ESO). En Perú no hay Bachillerato. Existe quinto de ESO y después ya se ingresa en la Universidad. A pesar de lo precario de las condiciones de vida, ya hay antiguos alumnos en la Universidad. Un grupo de ellos nos arroparon y nos acompañaron en todo momento.
El edificio azul es el colegio. En los cerritos y también más abajo del colegio viven los alumnos. En días sucesivos os explicaré detalles de mi estancia en el Perú.