jueves, 14 de octubre de 2010

LA LLAVE DE DIOS


"¡Ay de vosotros, juristas, que os habéis quedado con la llave del conocimiento de Dios! Vosotros no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentan entrar."(Lc 11, 52)

Esto se lo dijo Jesús a los maestros de la Ley. Los encargados de guiar a las personas hacia Dios en tiempos de Jesús. Lo atacaban y perseguían, porque no aceptaban el Dios que Él predicaba. Todos tenemos una imagen de Dios. Ni falta hace decir, que todas ellas están distorsionadas por nuestra formación, nuestro carácter, lo que hemos vivido...Entre el Dios terrible, ese ojo que todo lo ve y todo lo juzga, que recibimos en nuestra infancia ( los que ya andamos por los 60 y más), al vejete bondadoso con un triángulo en la cabeza, que vemos en las caricaturas que hoy se dibujan, existe toda una gama de imágenes de Dios. Pero la realidad es, que a Dios no lo ha visto nadie y, por lo tanto, todas las imágenes que podamos hacer de Él son falsas. ¿Cuál es pues la imagen de Dios?. Pues, la que nos muestra Jesús en el evangelio:
Un Dios Padre. Un Dios que es Amor. Un Dios que no quiere la hipocresía, sino la sinceridad. Un Dios al que llegan con más facilidad los "pequeños". Un Dios que está al lado del pobre, del huérfano y de la viuda. Un Dios para el que ya no hay razas ni naciones. Un Dios que deja las 99 para ir en busca de la perdida. Un Dios que espera al hijo malo con los brazos abiertos. Un Dios que siempre perdona, un Dios que se encarna para sufrir con los hombres...
Sin embargo parece que hoy también queremos quedarnos con la llave que lleva a Dios y ni entramos, ni dejamos entrar. Encerramos a Dios en textos oficiales y espantamos al que quiere encontrarlo con buena voluntad. Queremos que todos acepten "nuestra imagen de Dios". Y, cualquier imagen que fabriquemos de Él, por muy erudita que parezca, por muy llena de ortoxia que esté, no dejará de ser una caricatura, como el vejete del triángulo. 
Aproximarse a Dios es amarlo. Y Él nos dijo que la manera de amarle, era amando al prójimo. Si permitimos el sufrimiento y la injustícia a nuestro alrededor, estamos muy lejos de amar a Dios. Porque el pequeño, el sufriente, el perseguido, el abandonado...es precisamente la imagen que nosotros podemos tener de Dios.   


miércoles, 13 de octubre de 2010

ORACIÓN DEL AMOR

Cuenta Nicolás Caballero, un maestro de oración, que, estando en África una misionera le dijo: "Orar no depende de un lugar o de un momento. En cualquier momento podemos orar". Él respondió: "Eso suelen decirlo los que no rezan nunca."
Y demasiadas veces es verdad. Con la excusa de que todo es oración y de que en todas partas podemos rezar, simplemente, no rezamos nunca.
Por eso os invito a que utilicéis 10 minutos de vuestro tiempo, y ante vuestro ordenador, oréis con este vídeo.

martes, 12 de octubre de 2010

PADRE NUESTRO


Hoy he ido a Cambrils. Desgraciadamente ha sido para asistir a un entierro. La iglesia repleta. El Hno. Ramón nos ha dejado con presteza. Llevaba 28 años en Reus. Se despertó un día este verano sin saber dónde estaba y sin conocer a quienes lo rodeaban. Una embolia. Ya no se recuperó. Hoy estábamos todos allí. Su familia, sus Hermanos, sus cuidadores de estos días y...mucha gente de Reus. Creyentes o no creyentes. Personas que supieron captar la bondad de Ramón. Porque andamos muy preocupados por ortodoxias, catecismos y normas, y olvidamos que a Dios se llega por el amor de las personas. Son esas personas buenas las que nos llevan a Dios. Sin discursos ni teorías. Con su vida.
No sé por qué, me ha venido a la mente este padrenuestro que escribió Gloria Fuertes. Ahí os lo dejo, para que lo hagamos nuestro,
verdaderamente NUESTRO.

Padre nuestro
que estás en la tierra,
Padre nuestro,
que te siento en la púa del pino,
en el torso azul del obrero,
en la niña que borda curvada
la espalda mezclando el hilo en el dedo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en el surco,
en el huerto,
en la mina,
en el puerto,
en el cine,
en el vino,
en la casa del médico.
Padre nuestro que estás en la tierra,
donde tienes tu gloria y tu infierno
y tu limbo.
Que está en los cafés
donde los burgueses beben su refresco.
Padre nuestro que estás en la escuela de gratis,
y en el verdulero,
y en el que pasa hambre,
y en el poeta -¡nunca en el usurero!-.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en un banco del Prado leyendo,
eres ese Viejo que da migas de pan a los pájaros del
paseo.
Padre nuestro que estás en la tierra,
en el cigarro, en el beso,
en la espiga, en el pecho
de todos los que son buenos.
Padre que habitas en cualquier sitio.
Dios que penetras en cualquier hueco.
Tú, que quitas la angustia, que estás en la tierra,
Padre nuestro, que sí que te vemos,
los que luego te hemos de ver,
donde sea, o ahí, en el cielo.

(Gloria Fuertes)

lunes, 11 de octubre de 2010

JUAN XXIII


Hoy celebramos el recuerdo de Juan XXIII. Coincide su festividad, no con su muerte, sino con la fecha del inicio del Concilio Vaticano II. La voz popular lo consideró santo desde el día después de su muerte, sin manifestaciones ni pancartas. Simplemente visitando una tumba que siempre estaba repleta de flores. Costó beatificarlo y se hizo conjuntamente con la de otro papa de perfil muy distinto, casi opuesto, al suyo.
Se le encuentra a faltar. Abrió las ventanas de la Iglesia para que entrara aire fresco, pero parece que otros se empeñan en cerrarlas. Posiblemente, si hubiese podido concluir el Concilio, habría sorteado los últimos obstáculos con una sonrisa, pero con más determinación que el bueno, pero dubitativo, Pablo VI.
En su diario, el Diario de un Alma, escribía el 13 de agosto de 1961:

"Siempre, pero sobre todo en este tiempo, el obispo es el indicado para repartir un aceite balsámico de dulzura, sobre las plagas de la humanidad. Por eso, ha de guardarse de todo juicio temerario, de toda palabra injuriosa a quien sea, de toda adulación provocada por el miedo (...) Vigilar para tener con todos una conversación suave y amorosa y a la vez, apta para hacer distinguir, con santa doctrina, pero sin ninguna vehemencia, el bien del mal."
Que todos heredemos la sencillez y a la vez la fuerza para vivir el Evangelio, que él nos enseñó

domingo, 10 de octubre de 2010

VOLVER A JESÚS


Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
- Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.
Al verlos, les dijo:
- Id a presentaros a los sacerdotes.
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias.
Éste era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo:
- ¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?
Y le dijo:
- Levántate, vete; tu fe te ha salvado.

El texto de hoy nos presenta un mensaje claro: Lo que nos salva es el encuentro con Jesús. Aquellos leprosos piden a Jesús que los cure. Lo hacen desde lejos. Eran impuros y dejaban impuros a todo aquel que se les acercaba. Seguramente habían oído hablar de que Jesús curaba a los enfermos, pero no lo conocían. No sabían que Él no tenía ningún reparo en acercarse a los impuros ni en tocarlos. Jesús les dice que vayan a presentarse a los sacerdotes. Ellos eran los que certificaban las curaciones. En el camino se sienten curados y ahí viene lo sorprendente. Todos siguen su camino hacia los sacerdotes excepto un samaritano, un extranjero, un hereje. Pues bien, este no solamente se cura, sino que además se salva...¿Qué ha hecho para recibir ese don? Alabar a Dios y regresar para echarse a los pies de Jesús y darle las gracias. Aparentemente, incluso parece que ha desobedecido, pues no se presenta a los sacerdotes.
Los rabinos enseñaban seiscientos trece preceptos que debían cumplirse. Jesús nos invita simplemente a estar con Él. Para Jesús las personas están por encima de los ritos, de los preceptos. Las ceremonias, ir a los sacerdotes, curan; pero sólo el seguimiento de Jesús salva. Nos cuesta comprender, a pesar de que en el evangelio está claro, que el cristianismo no es principalmente una doctrina, unos ritos, unos preceptos, sino una persona, Jesucristo, que nos abre el corazón totalmente a los demás.
En este texto hay algo más que el elogio al agradecimiento. El samaritano hace más que agradecer: alaba a Dios y, como el hijo pródigo, vuelve a casa, a postrarse a los pies de Jesús. Y eso le hace cristiano. Si estamos muy preocupados por cosas que cumplir y enunciados que creer y no por amar cada día más a Jesús presente en todos los hombres, somos como los nueve leprosos restantes. Quizá estamos curados, pero no estamos salvados. Estamos todavía lejos del Reino...

sábado, 9 de octubre de 2010

DÍA MUNDIAL CONTRA LA PENA DE MUERTE

Mañana es el Día Mundial contra la Pena de Muerte. Me causa horror cuando leyendo encuestas, se nos muestra que entre la juventud aumentan los partidarios de la pena de muerte. Si alguien ha de valorar la vida son los jóvenes. Si alguien ha de creer en las segundas oportunidades ( Jesús hablaba de setenta veces siete oportunidades), son los jóvenes que tienen toda una vida por delante...
La música del sábado de hoy, es muy simple. Este vídeo de Amnistía Internacional nos puede ayudar a reflexionar. Mañana, seguiremos reflexionando con el evangelio del domingo, que también habla, en cierta manera, de segundas oportunidades. y sobre todo, de vida.......

viernes, 8 de octubre de 2010

EL ANACORETA COPIA EN LOS EXÁMENES...


Como tantas veces, tras un largo silencio, el Anacoreta habló y dijo:
- Los hombres somos unos copiones...
El joven seguidor, que venía de clase en la Universidad protestó:
- No generalicemos ...Hay de todo...
El Anacoreta rio y se explicó:
- No, no me refiero al colegio, ni a la Universidad, ni las oposiciones...¿Te imaginas si a María, la hija de nuestra amiga, la noche antes de las oposiciones se le aparece un ángel y le dice los cinco temas que le iban a tocar?
- ¡Uy! - exclamó el joven - se abría levantado de inmediato a prepararlos y le habría dado un alegrón inmenso.
Pues - continuó el anciano - eso nos ocurre a todos los hombres. Jesús nos dijo de qué se nos va a examinar. Y ya podemos tirar los temas a la papelera, que no va a ir de ninguno de ellos. Y eso que algunos se han empeñado lo suyo en llenarnos la cabeza de leyes, mandamientos, normas...
Hizo un pequeño silencio y añadió:
- Nos examinará de si le hemos dado de comer, de beber, si lo hemos curado, si lo hemos visitado en la carcel... Juan de la Cruz lo entendió bien y lo resumió en una frase: "Al final seremos examinados del Amor".
Volvió a reir y concluyó:
- O sea, que manos a la obra. Ya sabemos lo que nos van a preguntar. No tenemos excusa...