Otra virtud que se encuentra en horas bajas...Hace unos días se me pusieron los pelos de punta al ver atravesar a dos personas ancianas que conozco, una calle con mucho tráfico con el semáfaro en rojo para no perder un autobús, que pasa cada cuarto de hora. Ayer los jefes de los sindicatos anunciaban nuevas medidas de fuerza, porque el gobierno reformado hace una semana, no hacía nada para solucionar la crisis...Y si somos sinceros, todos nos ponemos nerviosos cuando tenemos que esperar y exigimos que nuestros deseos se cumplan al instante. No sabemos esperar...y nos perdemos, quizá, mucho más de lo que creemos con nuestras prisas.
Ayer, observando el peinado de una africana, alguien comentaba la pérdida de tiempo que suponía hacerse uno de esos peinados. Dejando de lado, que aquí también las señoras se tiran un montón de tiempo en la peluquería, de lo que se trata es de que allí existe una idea diferente del tiempo. Allí el tiempo es más pausado. Quizá porque hay menos cosas que hacer. Pero lo que es seguro es que así se puede saborear más la vida.
En nuestra sociedad nos hace falta paciencia. Que no significa dejar pasar el tiempo o no hacer nada, sino saber aprovechar con calma esos momentos que nos deparan las circunstancias y que percibimos como pérdidas de tiempo. Ese autobús perdido puede significar un rato para descansar. Esas, a veces horas, en la sala de espera de un hospital, pueden ser un estupendo momento de lectura. Y lo digo por experiencia debido a mi trabajo. Esa enfermedad que nos deja fuera de combate unos días, nos deja ese tiempo para reflexionar, para hacer alguna cosa tranquila en casa, que el ritmo habitual de nuestra vida no nos deja realizar.
Nos cuesta rezar, porque no tenemos paciencia. Querríamos que la oración fuese una máquina expendedora. Pedimos y obtenemos. Nos sentamos ante el sagrario o el icono y ya queremos tener hecho el silencio en nuestra mente. Y no...Porque la oración requiere paciencia. Es más, la paciencia es la mejor oración. Y eso no lo digo yo. Parece ser que lo dijo Buda...




