miércoles, 7 de agosto de 2013

EL ANACORETA Y LA FORTALEZA


Habían visto una película por la televisión. Mientras preparaban la cena el Anacoreta dijo:
- El cine y las novelas nos presentan personas fuertes y personas débiles. Héroes y cobardes. Y eso no es la realidad. Todos somos fuertes y también débiles. Tengo un amigo con su esposa enferma de Altzheimer. El sería el fuerte en una película. Y así se comporta ayudando todo el día la debilidad de su mujer. Pero el sabe, que en ciertos momentos se siente débil y  que pequeños detalles de los demás, incluso su mujer sin saberlo, desde su debilidad, le da fuerzas a él para seguir cuidándola.
Miró a su joven seguidor y añadió:
- Las personas fuertes no lo son siempre. Aunque sea en momentos de soledad, se sienten tremendamente débiles. Pero...¿sabes? Es precisamente cuando nos sentimos desnudos, cuando vemos en realidad al otro. Cuando nos creemos fuertes, sin darnos cuenta, nos colocamos por encima de los demás. Por eso es bueno sentirnos débiles, darnos cuenta de lo que sienten los otros cuando los ayudamos. Es así como nos abrimos de verdad a la vida del otro y eso nos permite volver a ser fuertes.   

martes, 6 de agosto de 2013

EL ANACORETA Y LA ORACIÓN TRANSFORMANTE


Al acabar la meditación el Anacoreta dijo a su joven seguidor:
- Si la oración no nos transforma. no es verdadera oración. Como a Jesús, debe transfigurarnos. No rezamos para encontrar la paz, para sentir cosas sublimes, para tener dones místicos. Rezamos para asemejarnos cada vez más a Jesús, para unirnos a Dios. Si al salir de la oración seguimos igual de mezquinos, no amamos más a nuestros hermanos, no somos más justos...nuestra oración ha sido un mero contemplarnos a nosotros mismos, un hacer de Dios un instrumento...
Al ver la cara de preocupación del joven seguidor, añadió:
- Sí. Somos débiles. No cambiaremos totalmente tras una oración. Pero sí hemos de dar un paso más, subir, aunque sea casi imperceptible, un poco más en nuestra escala espiritual. Acabar nuestra oración con el fuerte deseo de mejorar, de avanzar...Eso indicará si nuestra oración ha sido correcta. No los grandes sentimientos, las visiones o el haber tenido unos momentos de contemplación sublimes. 

lunes, 5 de agosto de 2013

EL ANACORETA Y EL ELEFANTE


"El circo había llegado a la ciudad y eso se notaba en los niños. El Anacoreta y su joven seguidor fueron a pasearse entre las casetas ya que uno de los equilibristas era un buen amigo del anciano. El Anacoreta se paró ante los elefantes. Esos grandes animales estaban atados con una cadena alrededor de una pata, unida a una pequeña estaca clavada en el suelo.
- ¿Cómo es que no se escapan si con un simple tirón  harían saltar la estaca? - preguntó el joven seguidor.
El Anacoreta sonrió y respondió:
- Un cuento de Ceilán lo explica. Están tan acostumbrados a estar atados a barras de hierro bien sujetas, que ya no intentan liberarse, creen que no lo lograrán.
Luego miró a los ojos de su joven seguidor y concluyó:
- Lo mismo nos pasa a nosotros. Las cosas que nos impiden liberarnos y avanzar en nuestro camino espiritual son tan livianas como la estaca que sujeta al elefante. Un pequeño hilo nos inmoviliza y no intentamos luchar de verdad. Creemos que no lo lograremos, que es un camino imposible. El problema es, que ni siquiera intentamos empezar a andar.
Y siguieron paseando entre las roulottes y camiones del Circo..." 

domingo, 4 de agosto de 2013

LA CODICIA


"Uno de entre la gente dijo a Jesús:
– Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
Jesús le contestó:
– Amigo, ¿quién me ha puesto sobre vosotros como juez o partidor?
También dijo:
– Guardaos de toda avaricia, porque la vida no depende del poseer muchas cosas.
Entonces les contó esta parábola: “Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. El rico se puso a pensar: ‘¿Qué haré? ¡No tengo donde guardar mi cosecha!’ Y se dijo: ‘Ya sé qué voy a hacer: derribaré mis graneros y construiré otros más grandes en los que guardar toda mi cosecha y mis bienes. Luego me diré: Amigo, ya tienes muchos bienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe y goza de la vida.’ Pero Dios le dijo: ‘Necio, vas a morir esta misma noche: ¿para quién será lo que tienes guardado?’ Eso le pasa al hombre que acumula riquezas para sí mismo, pero no es rico delante de Dios."

"Guardaos de toda avaricia, porque la vida no depende de tener muchas cosas". Sin embargo eso es lo que creemos nosotros y nuestra sociedad. Pensamos que cuantas más cosas tenemos, mejor vamos a vivir. Es así como hemos creado este mundo desigual, en el que unos pocos lo tienen casi todo y la gran masa muy poco o nada.
Estas reflexiones solemos hacerlas pensando en la sociedad. Es una manera de intentar mantenernos al margen, de creer que son los otros los codiciosos. Pero olvidamos que una sociedad está formada por la suma de cada uno de nosotros. Y que, nosotros, formamos parte de esa tercera parte de la humanidad que acumula, que cree que hay que tener mucho para vivir bien y dejamos a los otros con casi nada. 
Hablamos mucho de solidaridad y puntualmente  somos solidarios. Una Maratón televisiva, una campaña del Banco de Alimentos...pero, ¿somos solidarios en el día a día?¿somos solidarios con quien está a nuestro lado?
Decimos que el hombre tiende a acumular por naturaleza buscando seguridad. Curiosamente, las tribus africanas o amazónicas, antes del contacto con el hombre blanco eran solidarias y no acumulaban. Las tierras eran comunales y el jefe las daba al que las cultivaba y las retiraba al que no las hacía producir. Cuando llegué a África no había cerraduras en las puertas. Nadie cerraba sus casas. Poco a poco, con el crecimiento de nuestra "cultura", empezaron los robos.
Nuestra economía neocapitalista está en crisis. ¿Seremos capaces de reconducir nuestra sociedad a una vida cooperativa y solidarias? ¿a una vida en la que nadie acumule  empobreciendo al otro?
La ópera el Oro del Rihn de Wagner lleva un mensaje: "quien obtiene el oro no tiene el amor".
¿Comprenderemos un día que la felicidad está en el amor y no en el oro?

sábado, 3 de agosto de 2013

MÚSICA DEL SÁBADO: ERIE CANAL (BRUCE SPRINGTEEN)

Estupenda versión de esta canción folk americana, que canta la vida sencilla, la amistad, la fidelidad.



Y esta pieza electrónica de Manel titulada HALO:

viernes, 2 de agosto de 2013

EL ANACORETA Y EL MISIONERO


Aquel joven, antes de partir como misionero, se acercó al Anacoreta y le pidió un consejo antes de partir. El anciano lo miró con simpatía y le dijo:
- Si quieres trabajar por la gente, has de intentar trabajar con la gente. Es decir, aprende su lengua, ama su cultura...Entérate de sus necesidades, de lo que quieren y no te limites a hacer lo que tú crees que necesitan. La obra que emprendas, hazla de tal manera, que cuando marches, ellos puedan continuarla. Y no olvides reservarte cada día un tiempo para el silencio y la oración; si no, caerás en un activismo vano que te secará.
Y lo despidió con un gran abrazo. 

jueves, 1 de agosto de 2013

EL ANACORETA Y LA SUPERFICIALIDAD


Uno de los defectos peores de nuestra sociedad - dijo el Anacoreta a su joven seguidor - es la superficialidad. Nos quedamos en la superficie de todo. Lo que se llamó pensamiento débil, es lo que domina nuestra cultura. Hemos dejado los libros por los artículos. Hemos cambiado la historia por la anécdota. No triunfa lo más profundo, sino lo más llamativo, aquello que llama la atención.
Se levantó para buscar un libro y mientras buscaba por las estanterías de la biblioteca, añadió:
- Lo peor es que esto ocurre también en nuestra vida espiritual. La fe necesita hondura y nos quedamos con cuatro ideas. Una fe que no se profundiza está condenada a perderse. No se trata de hacer de la fe algo racional, sino algo razonado, meditado, profundizado en el silencio y la meditación. La vida espiritual no puede depender de modas. La vida espiritual debe gestarse y vivir en lo más hondo de nuestro corazón.