viernes, 15 de diciembre de 2023

COMO NIÑOS CAPRICHOSOS

 

¿A qué compararé la gente de este tiempo? Es comparable a los niños que se sientan a jugar en las plazas y gritan a sus compañeros: ‘Tocamos la flauta, y no bailasteis; cantamos canciones tristes, y no llorasteis.’ Porque vino Juan, que ni come ni bebe, y dicen que tiene un demonio. Luego ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen que es glotón y bebedor, amigo de gente de mala fama y de los que cobran impuestos para Roma. Pero la sabiduría de Dios se demuestra por sus resultados.

Criticamos a los religiosos que actúan entregándose a los pobres fuera de su convento; pero también criticamos a los que no salen de él, dedicados a la oración y meditación. Criticamos a unos por avanzados ya los otros por fundamentalistas. Nos excusamos diciendo que la virtud está en el medio. En realidad, en medio está la mediocridad. Es la excusa para no hacer nada. Ni nos entregamos, ni rezamos. Miramos hacia otro lado cuando hay injusticias, pero tampoco vamos a misa o rezamos. Todos sabemos lo que dijo Jesús en otro lugar del Evangelio sobre los que no son ni fríos ni calientes...Juan predicaba penitencia y no le hicieron caso. Jesús misericordia, perdón y entrega, y lo crucificaron. Quizá nosotros hacemos lo mismo.
  
"La duda y el escándalo. El no estar nunca satisfechos o ser crédulos, incluso entre dos personajes que estaban en las antípodas algunas veces: Juan el Bautista y Jesús.
¿Cómo el Mesías puede comer con pecadores? ¿Cómo deja que le toque esa mujer? ¿Cómo cura en sábado y no se lava las manos antes de comer? ¿Cómo puede llamar felices a los parias de la historia? ¿Cómo de Nazaret puede salir algo bueno? ¿No es este el hijo del carpintero y sus hermanos y hermanas viven entre nosotros?
En realidad, todo ello es escandaloso para los que tenemos una imagen de la divinidad “clásica”, ya que el escándalo mayor es que Dios se haga humano. No puede ser como nosotros. No puede vivir nuestras alegrías y nuestras penas, nuestro amor profundo y nuestras inquietudes y dudas. Dios no puede ser así. Y menos con apariencia de “comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
“Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras”: sordos que oyen, mudos que hablan, inválidos que andan, leprosos que quedan limpios, muertos que resucitan y pobres a los que se les anuncia la Buena Noticia.
Adviento es prepararnos para la llegada del Mesías. Pero de ese Mesías que escandaliza nada más nacer al ocupar un pesebre como cuna. Dichoso el que no se escandalice de él."
(Miguel Tombilla cmf, Ciudad Redonda)

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