martes, 19 de noviembre de 2013

PARÁBOLA (6)


"Se me mostró una gran puerta muy pesada y difícil de abrir, porque las bisagras estaban oxidadas. Entonces vi cómo echaban unas gotitas de aceite en las bisagras y la puerta se fue abriendo, poco a poco, hasta que al final, la ligera presión de un solo dedo la acabó de abrir del todo. Y escuché estas palabras:
- Usa cada vez más el aceite del amor, porque es el amor quien hace ceder, quien facilita las cosas. El amor siempre encuentra un camino. Abre tu corazón y deja que el amor fluya libremente".

sábado, 16 de noviembre de 2013

viernes, 15 de noviembre de 2013

QUIERO...


No soy demasiado aficionado a los libros de autoayuda. Me dan la sensación de que sus autores comercializan con los sentimientos, las dudas, las debilidades de los demás. Pero reconozco, que a veces se encuentran cosas interesantes entre sus páginas.
Este texto lo he sacado de un libro de Jorge Bucay. Dice cosas interesantes sobre las relaciones humanas.

"Quiero que me oigas sin juzgarme, quiero que opines sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí sin exigirme. Quiero que me ayudes sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides sin anularme. Quiero que me mires sin proyectar tus cosas en mí.
Quiero que abraces sin asfixiarme. Quiero que me animes sin empujarme.
Quiero que me sostengas sin hacerte cargo de mí. Quiero que me protejas sin mentiras.
Quiero que te acerques sin invadirme. Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten.
Que las aceptes y no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas...que hoy puedes contar conmigo...Sin condiciones":

jueves, 14 de noviembre de 2013

PARÁBOLA (5)


"Se me mostró un pajarito que aprendía a volar. Sus primeros esfuerzos eran muy débiles. Pero batiendo insistentemente su alas, éstas se fortalecieron de tal manera que consiguió la libertad de volar hasta las alturas y en largas distancias sin apenas esfuerzo. Y escuché estas palabras:
La fe llega con la práctica. Vive de acuerdo con ella hasta que sea fuerte y resistente como una roca, y encuentrarás la libertad del espíritu".

miércoles, 13 de noviembre de 2013

ACOMPAÑAR EL ATARDECER DE LA VIDA COMO TIEMPO DE GRACIA


Bajo este título se celebrará la semana próxima en Irún, el Encuentro de Animadores de Comunidades de Hermanos Mayores y Enfermerías de La Salle.
En el programa hay un texto que que quiero compartir con vosotros, ya que creo, se refiere, no únicamente a los profesionales de la geriatría, sino a todas esas personas que tienen en su casa un enfermo de Altzheimer, un anciano dependiente o un enfermo terminal.

"Cada vez que estoy con ella, poniendo mis manos en el corto espacio de su espalda, al finalizar nuestro encuentro, ella siempre me expresa:
- Creo firmemente en lo que me haces...y siento mucha paz...
Es lo mejor que puedo oír, y cuando me voy de su habitación, salgo también yo 'enderezada', y puedo leer mi vida desde un Dios que es presencia...y al que puedo percibir en la dignidad de todo ser humano".

"Siento que historias como éstas nos enderezan y nos enseñan, que vivir desde el amor siempre sana. ¿Cómo agradecer la vida de tantas mujeres y hombres de Dios que acompañan dignidades? Día a día, en una residencia de ancianos, en una enfermería...ellos están allí, ocultos para muchos, tejiendo entrañablemente hermosas historias de compasión y solidaridad". (Mariola López, religiosa del Sagrado Corazón)   

martes, 12 de noviembre de 2013

EL ANACORETA Y EL HOMBRE QUE ESPERABA


Se quejaba de que la vida no le había deparado nada...Tras sus estudios había esperado encontrar un buen trabajo...Había esperado encontrar una buena mujer...Había esperado formar una familia feliz...había esperado que la sociedad reconociera sus valores...
El Anacoreta lo miró con simpatía y le dijo:
- Quizá, en lugar de preguntarte qué puedes esperar de la vida, es mejor que te preguntes qué es lo que la vida espera de ti. Pensamos en recibir y no nos damos cuenta de que recibimos en la medida que damos.

lunes, 11 de noviembre de 2013

PARÁBOLA (4)


Se me mostró un molino de viento. Hacía mucho viento y las aspas giraban a gran velocidad. De pronto cesó el viento y las aspas dejaron de girar, porque dependían totalmente del viento para moverse. Y escuché estas palabras:
"No pongas tu seguridad en las cosas de esta vida, sino en Mí, fuente de todo poder y de toda fuerza en la profundidad de tu ser".