jueves, 28 de marzo de 2024

LA EUCARISTIA ES AMOR

 

Era la víspera de la fiesta de la Pascua. Jesús sabía que le había llegado la horac de dejar este mundo para ir a reunirse con el Padre. Él siempre había amado a los suyos que estaban en el mundo, y así los amó hasta el fin.
El diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la idea de traicionar a Jesús. Durante la cena, Jesús, sabiendo que había venido de Dios, que volvía a Dios y que el Padre le había dado toda autoridad, se levantó de la mesa, se quitó la ropa exterior y se puso una toalla a la cintura. Luego vertió agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.
Cuando iba a lavar los pies a Simón Pedro, este le dijo:
– Señor, ¿vas tú a lavarme los pies?
Jesús le contestó:
– Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero más tarde lo entenderás.
Pedro dijo:
– ¡Jamás permitiré que me laves los pies!
Respondió Jesús:
– Si no te los lavo no podrás ser de los míos.
Simón Pedro le dijo:
– ¡Entonces, Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza!
Pero Jesús le respondió:
– El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. Y vosotros estáis limpios, aunque no todos.
Dijo: “No estáis limpios todos”, porque sabía quién le iba a traicionar.
Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse la ropa exterior, se sentó de nuevo a la mesa y les dijo:
– ¿Entendéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor, y tenéis razón porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros. Os he dado un ejemplo para que vosotros hagáis lo mismo que yo os he hecho.

En el Evangelio de Juan no se nos narra la institución de la Eucaristía; en cambio, aparece la escena del Lavatorio de los pies, que no está en los otros evangelios. No olvidemos que el de Juan es el más teológico de los cuatro. El Lavatorio de los pies de los discípulos de Jesús nos está mostrando el verdadero sentido de la Eucaristía: la Entrega, el Amor. Jesús se nos da a nosotros, se hace nuestro servidor. Nos pide que hagamos lo mismo que Él. Su vida es nuestro modelo. Y su vida fue una vida de entrega, de donación, de amor...La Eucaristía nos une a todos, con Jesús y con nuestros hermanos. Nos hace uno. Al salir de cada Eucaristía deberíamos hacerlo con ese profundo sentimiento de Amor. Amor a Jesús y Amor a todos los hombres, a nuestros hermanos. Él nos lo dice claro: "Os he dado ejemplo para que vosotros hagáis lo mismo que yo he hecho".

"Llega la cena. No fue una cena normal. Fue tan poco normal que desde entonces se convirtió en el signo de identidad de los seguidores y discípulos de Jesús. Hoy seguimos celebrando la eucaristía, la misa –el nombre es lo de menos–. Es la celebración más importante para los que creemos en Jesús. La eucaristía, cada eucaristía, es muchas cosas al mismo tiempo y todas son importantes.
  • La eucaristía es celebración de fe de la comunidad cristiana en la que se hace presente Jesús mismo en la Palabra y el pan compartido.
  • La eucaristía es expresión de la fraternidad cristiana, de la fraternidad de los que participan en la celebración y de la fraternidad del reino que va mucho más allá de todas las fronteras.
  • La eucaristía es acción de gracias, como su nombre significa. En ella la comunidad agradece esa presencia vivificante y salvadora de Jesús en su medio.
  • La eucaristía es compromiso de toda la comunidad cristiana y de cada uno por construir el Reino en justicia y misericordia.
  • La eucaristía es tiempo privilegiado de escucha de la Palabra de Dios en comunidad.
  • La eucaristía es compartir el pan y el vino, es mesa compartida, todos como hermanos y hermanas.
  • La eucaristía es el recuerdo y la memoria de la entrega total de Jesús a la voluntad del Padre, sin medida, como signo del amor del Padre que desea nuestro bien.
  • La eucaristía es Jesús lavando los pies a sus discípulos, invitándonos a hacer de nuestra vida un servicio total.
  • La eucaristía son puertas abiertas a la comunidad universal, en la que no se excluye a nadie.
  • La eucaristía es anuncio y signo de que otro mundo, marcado por la fraternidad y amor mutuo es posible.
  • La eucaristía es compromiso de servicio y entrega mutua de la comunidad y de cada creyente al servicio de los excluidos, pobres y marginados.
¡Qué gran regalo conmemoramos este Jueves Santo!"
(Fernando Torres cmf, Ciudad Redonda)

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