"Los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas.
Jesús les contestó:
- A vosotros, Dios os da a conocer los secretos de su reino; pero a ellos no.
Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará.
Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden.
En ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías:
‘Por mucho que escuchéis, no entenderéis;
por mucho que miréis, no veréis.
Pues la mente de este pueblo está embotada:
son duros de oído
y han cerrado sus ojos,
para no ver ni oir,
para no entender ni volverse a mí
y que yo los sane.’
Pero dichosos vosotros, porque tenéis ojos que ven y oídos que oyen.
Os aseguro que muchos profetas y gente buena
desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que
vosotros oís, y no lo oyeron."
Está claro, que tanto ayer como hoy, hay gente que no entiende a Jesús. Y es que para entenderlo se han de tener unos ojos diferentes, que nos ayuden a ver más allá. Se han de tener unos oídos distintos, que nos ayuden a escuchar más allá de los sonidos.
En realidad, para entender a Jesús, hay que ser su discípulo. Hay que seguirle a Él. Porque es viviendo sus palabras que podemos entenderlas. No son los más doctos, ni los más inteligentes los que lo comprenden. Son los que saben vivir siguiéndole y ponen en práctica lo que escuchan
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jueves, 27 de julio de 2017
ENTENDER A JESÚS
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Sabent viure seguint-li, posant en pràctica el que escolten. Pare Nostre
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