sábado, 3 de abril de 2021

DE LA NOCHE A LA LUZ




 Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras: "¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?" Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. Él les dijo: "No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron. Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis, como os dijo."

El Sábado Santo es un día de contraste. Oscuridad y Luz. Jesús ha muerto. Es la oscuridad de la ausencia de Dios en nosotros. Son esos momentos en que no vemos nada, en que estamos perdidos. Pero con la Vigilia Pascual, aparece la Luz. Cristo a resucitado. Esta ceremonia es la más rica de toda la liturgia. Nos presenta, desde la Creación, toda la Historia de la Salvación. Lástima que en nuestros tiempos no estamos para meditar; no sabemos parar el reloj y adentrarnos en lo esencial. Os recomiendo que dediquéis un tiempo a leer todas las lecturas de este día con calma. (La mayoría de las parroquias sólo hacen cuatro).  Y si podéis, toda la liturgia: La bendición del Cirio Pascual, el Pregón Pascual, la bendición del agua bautismal y la renovación de las promesas... Veremos el sentido de toda la Historia de la Salvación y encontraremos en Jesús esa Luz que tanto nos falta.
   
"La narración de la tumba vacía del Evangelio de Lucas pone en la boca de los ángeles vestidos de blanco, el significado de la Resurrección de Jesús para las mujeres que fueron al sepulcro al amanecer del primer día de la semana, y para todos nosotros: no podemos buscar a Jesús entre los muertos, porque está vivo, en medio de nosotros. Sólo nos corresponde descubrir el rostro de Jesús en las miles de personas que pasan por la calle, en los niños tristes y desnutridos, en las mujeres que necesitan un trozo de pan para ellas y sus hijos; en el hombre maloliente que está a nuestro lado en el templo, en todos los hombres y mujeres que por diferentes caminos buscan a Jesús.
La tumba vacía no es una prueba de la resurrección de Jesús, sino la pregunta que sólo tendrá respuesta cuando se logre vivir la experiencia de Jesús resucitado.
Los apóstoles no creyeron en lo que las mujeres les narraron. Entre los judíos las mujeres no eran personas creíbles: mucha mujer, mucha mentira, se afirmaba entre los judíos. Mientras habían vivido la experiencia de Jesús vivo, Pedro comprueba que la tumba está vacía, se asombra, pero no ha logrado vivir la experiencia pascual." (Koinonía)

1 comentario:

  1. La tumba vacía no es una prueba de la resurrección de Jesús, sino la pregunta que sólo tendrá respuesta cuando se logre vivir la experiencia de Jesús resucitado.

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