sábado, 29 de octubre de 2022

NADIE ES MAS QUE OTRO



En aquel tiempo, entró Jesús un sábado en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso este ejemplo: "Cuando te conviden a una boda, no te sientes en puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro, y te dirá: "Cédele el puesto a éste". Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: "Amigo, sube más arriba". Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido".

"Jesús realiza una crítica a la actitud farisea de búsqueda de honores y reconocimiento, como ya lo había hecho en Lucas 11,43. En el Primer Testamento se aconsejaba no ocupar los primeros puestos para no ser avergonzado (Eclo 1,30). El mensaje de Jesús tiene de trasfondo la inauguración de la comunidad discipular del Reino. El que quiere sentarse a la mesa común tiene que abajarse, siendo capaz de vencer toda distinción, privilegio o anhelo de ser el centro; toda persona que abraza la dinámica del Reino entra a formar parte de la comunidad de iguales, donde nadie ha de sentirse superior o inferior. Se resume todo en la virtud de la humildad y en la generosidad de quien se abre a compartir su corazón. Quizás en la Iglesia no hemos aprendido a vencer la tentación de los privilegios y puestos de honor. Estas relaciones desiguales no caben dentro del proyecto de Jesús. Lo crucial es aceptar la invitación a vivir como Familia en fraternidad y sororidad universal. ¡Fomenta la igualdad! " (Koinonía)


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