viernes, 18 de noviembre de 2022

MANIPULACIÓN DE LA RELIGIÓN

 


En aquel tiempo entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: "Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos"". Todos los días enseñaba en el templo.
Los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

Jesús se queja de que utilicen el templo para hacer negocios, para enriquecerse. Siempre hemos tenido la tentación de manipular la religión en nuestro provecho. Partidos políticos, terratenientes, comerciantes...dicen: No nos interesa una religión "que no sirve para sacar provecho de ella". A lo largo de la historia, aquellos que han querido señalar las injusticias de unos basándose en la religión, se les ha eliminado, se les ha hecho callar. No debemos quedar insensibles ante la injusticia, venga de donde venga.

"Cuando era niño adoraba ver películas sobre Jesús. Nunca entendía por qué los líderes se empeñaban en matar a alguien tan bueno y amoroso, por lo que no miraba más allá del episodio de la Última Cena, dado que la captura y muerte de Jesús me causaban profundo dolor. Hoy creo entender mejor el odio que profesaban las autoridades contra Jesús. En el evangelio, Jesús vuelca las mesas de los cambistas y llama al templo «cueva de ladrones». La voz de Jesús, como la de tantos y tantas mártires latinoamericanos, denunciaba así los crímenes, la opresión y la injusticia de los poderosos, y tomaba acciones para detener y revertir dichas violencias. El proyecto que busque hacer justicia significa, en el mundo en que vivimos, andar con una sentencia de muerte a cuestas. El texto nos desafía a perder el miedo y nos convoca a transformar la realidad, construyendo un mundo más humano y solidario, que acoja a toda persona como una gran «casa de oración». " (Koinonía)

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