jueves, 5 de agosto de 2021

SOMOS IGLESIA

 




En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: "¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos contestaron: "Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas." Él les preguntó: "Y vosotros, ¿Quién decís que soy yo?" Simón Pedro tomó la palabra y dijo: "Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo." Jesús le respondió: "¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo." Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.
Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: "¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte." Jesús se volvió y dijo a Pedro: "Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios."

Con el tiempo y la convivencia, las personas consideraba a Jesús como profeta, como hombre de Dios. En la mentalidad judía no había diferentes profetas sino un mismo espíritu profético que pasaba de uno a otro. No hay sino un mismo Espíritu de Dios que habla a través de distintas personas de las que ha tomado posesión plena. Jesús exige a sus cercanos seguidores decirle quién es él. Pedro tomando la iniciativa, responde en nombre de todos. Entonces recibe la promesa de que la fe y la comunidad basada sobre esa confesión de fe no van a morir. Jesús no promete a Pedro una Iglesia, sino que Él, edificará sobre Pedro, sobre su fe, una Iglesia; por eso dice “mi Iglesia”. Es importante recordar que la Iglesia es la comunidad y no el edificio. A la construcción le llamamos "iglesia" porque es el espacio en dónde se reúne la Iglesia, es decir, la comunidad cristiana. No olvides cristiano, la Iglesia eres tú.

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