miércoles, 25 de agosto de 2021

TRANSPARENCIA



¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que sois como sepulcros blanqueados, hermosos por fuera pero llenos por dentro de huesos de muerto y toda clase de impurezas. Así sois vosotros: por fuera, ante la gente, parecéis buenos, pero por dentro estáis llenos de hipocresía y maldad.
¡Ay de vosotros, maestros de la ley y fariseos, hipócritas!, que construís los sepulcros de los profetas y adornáis los monumentos funerarios de los hombres justos, y luego decís: ‘Si hubiéramos vivido en los tiempos de nuestros antepasados, no los habríamos ayudado a matar a los profetas.’ Con esto, vosotros mismos os reconocéis descendientes de aquellos que mataron a los profetas. ¡Acabad de hacer, pues, lo que vuestros antepasados comenzaron!

Por desgracia hay mucha hipocresía entre los seguidores de Jesús. Decimos, pero no hacemos. Exigimos a los demás lo que nosotros no somos capaces de hacer. Criticamos a los que se entregan totalmente, para excusarnos de nuestra inacción. Cuidamos las apariencias y nuestros actos son completamente inmorales. 
Si de verdad queremos ser discípulos de Jesús, debemos ser transparentes. Si obramos mal, reconocer nuestra debilidad, pedir perdón y no ocultarlo tras una capa de aparente bondad. Esto no es ser discípulo. Es ser un hipócrita.

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