sábado, 16 de julio de 2022

HERMANOS EN SU NOMBRE

 

En aquel tiempo, los fariseos, al salir, planearon el modo de acabar con Jesús. Pero Jesús se enteró, se marchó de allí y muchos le siguieron. El los curó a todos, mandándoles que no lo descubrieran. Así se cumplió lo que dijo el profeta Isaías: "Mirad a mi siervo, mi elegido, mi amado, mi predilecto. Sobre él he puesto mi espíritu para que anuncie el derecho a las naciones. No porfiará, no gritará, no voceará por las calles. La caña cascada no la quebrará, el pabilo vacilante no lo apagará, hasta implantar el derecho; en su nombre esperarán las naciones".

Como Jesús debemos ser pacíficos. Ayudar al débil sin condenarlo. El día en que todos nos consideremos hermanos, seremos de verdad sus discípulos y el Reino estará con nosotros.

"La conspiración farisea viene luego de una serie de episodios en los que las leyes sabáticas parecen socavadas con las enseñanzas y obras de Jesús; por eso quieren eliminarlo. Jesús no confronta a sus adversarios, sino que opta por distanciarse, dando como resultado que la Buena Nueva del reino se extienda pacíficamente. Los discípulos de Jesús encontraron en las palabras de Isaías la razón de su comportamiento, elegido para portar la justicia a las naciones sin violencia alguna. Los movimientos pacifistas se han multiplicado, gracias a la conexión tecnológica que se da entre las personas y grupos humanos. El pacifismo no consiste solamente en desactivar el armamentismo y las vías violentas para resolver conflictos, sino en promover la justicia mediante la información y la educación, la tolerancia y el intercambio cultural, la igualdad de género y los derechos humanos, el comercio justo y la ecología, entre otras tantas iniciativas que suscita el Espíritu de Dios. ¿Podremos este día desactivar la revancha, el resentimiento y el odio para sumar a la paz? " (Koinonía)

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