lunes, 9 de diciembre de 2019

EL ANACORETA Y EL EVANGELIO


Aquel hombre dijo al Anacoreta:
- Para qué leer tanto el Evangelio. Siempre dice lo mismo.
El anciano pegó un respingo; luego sonrió y dijo:
- Precisamente, cuando leemos el Evangelio meditándolo, cada vez nos dice algo distinto. No porque el libro cambie, sino porque nuestras circunstancias cambian. 
Se detuvo unos instantes y prosiguió:
- No se trata de interpretarlo a nuestra conveniencia; de buscar excusas a nuestro comportamiento. Si lo leemos intentando buscar la Verdad, la respuesta a nuestras preguntas, encontraremos en él la luz que nos ayudará a crecer y a seguir adelante.
Miró a aquel hombre y concluyó:
- El Evangelio no es una biografía, ni una novela. Es la reflexión de la primera comunidad cristiana sobre las palabra y los hechos de Jesús que habían llegado hasta ellos. Esa reflexión, debemos continuarla en nuestras circunstancias actuales.

domingo, 8 de diciembre de 2019

HÁGASE EN MÍ SEGÚN TU PALABRA


"A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, a visitar a una joven virgen llamada María que estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró donde ella estaba, y le dijo:
– ¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo.
Cuando vio al ángel, se sorprendió de sus palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
– María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo: y Dios el Señor lo hará rey, como a su antepasado David, y reinará por siempre en la nación de Israel. Su reinado no tendrá fin. 
María preguntó al ángel:
– ¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre? 
El ángel le contestó:
– El Espíritu Santo se posará sobre ti y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel, a pesar de ser anciana, va a tener un hijo; la que decían que no podía tener hijos está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible. 
Entonces María dijo:
– Soy la esclava del Señor. ¡Que Dios haga conmigo como me has dicho!
Con esto, el ángel se fue." 

La gran virtud de María es dejarse moldear por la Palabra. Dejarse habitar y guiar por el Espíritu. Ser la Sierva del Señor. Este es el camino del verdadero discípulo. Ese ha de ser nuestro camino. Si lo seguimos, también Jesús se encarnará en nuestro interior y engendraremos a Dios en el mundo.
 "Tanto María como José escuchan a los mensajeros de Dios. Hablan con ellos como si hablaran con Dios. Es esquema del “anuncio” a María es semejante a los anuncios del Antiguo Testamento relativos a Ismael, Isaac, Sansón y Samuel. Según Lucas, María es la “Hija de Sión”.
“Encarnarse” significa que algo espiritual toma carne en una realidad material, de ordinario frágil y aun pecaminosa. La encarnación cristiana indica que Dios asume la condición humana, a saber: Comparte nuestra pobreza y acepta nuestra miseria, para elevarnos a su propia vida. Dios se encarna silenciosamente en el seno de María, mujer sencilla, perteneciente a una aldea desconocida, al otro extremo de Jerusalén y del Templo judío. María es invitada por Dios a estar alegre “en el Salvador”; es la “privilegiada”, la favorecida, la bienaventurada, porque es creyente y está abierta a la voluntad de Dios.
En el evangelio de Lucas, el diálogo con María comienza con la exhortación a estar alegre (v. 28). La alegría es, en la Biblia, una nota característica del cumplimiento de las promesas de Dios. Puesto que María recibe el favor de Dios, la expresión “llena de Gracia” reemplaza espontáneamente su nombre; así el alégrate, María se transforma en “alégrate, llena de gracia”. El Señor está de su lado: “ella ha encontrado su favor” (v. 30). Todo sucede bajo el amor libre y gratuito de Dios. La fe es el don que inaugura el diálogo; Dios confía en María, y esto, a su vez, la hace confiar en El, la convierte en creyente. No hay razón para el temor, sino mas bien para la entrega (v. 30). El miedo es precisamente lo que se opone a la confianza en Dios. La mirada que el Señor pone en María le pide la fe. Gracias a su respuesta, la joven judía participa en la obra de Dios.
Lo anunciado será obra del Espíritu Santo, la sombra del altísimo la cubrirá (vv. 32 y 35). El don de la encarnación ocurre en la historia, es la síntesis de la fuerza del Espíritu y de la debilidad de María. Su hijo será grande y será llamado “Hijo del Altísimo” (v. 32). La misión de Jesús está marcada por esta responsabilidad, en ella se cumple el gran proyecto salvador de Dios (Ef 1). María es como la nueva Eva (Gen 3,20), nombre que parece significar vida, vitalidad; De ahí la expresión “madre de los vivientes”. Por todo eso, la maternidad de María más que un don personal es un don a toda la humanidad en María. Se trata de un carisma, en el estricto sentido del término, un don que se da a una persona para beneficio de la comunidad. Todo don exige de nosotros una tarea y una responsabilidad. Somos cristianos, formamos una Iglesia en función de otros. De aquellos a los que debemos testimoniar el amor de Dios en toda circunstancia." (Koinonía)




sábado, 7 de diciembre de 2019

LA GRACIA SE DERRAMA SOBRE NOSOTROS


"Pueblo de Sión, que vives en Jerusalén: ya no llorarás más. El Señor tendrá compasión de ti al oir que gritas pidiendo ayuda; y apenas te oiga, te responderá.  Y aunque el Señor te dé el pan del sufrimiento y el agua de la aflicción, él, que es tu maestro, no se esconderá más. Con tus propios ojos le verás. Y si te desvías a la derecha o a la izquierda, oirás una voz detrás de ti, que te dirá: “Por aquí es el camino, id por aquí.”
El Señor te dará lluvia para la semilla que siembres en la tierra, y la tierra producirá trigo abundante y fértil. Aquel día tu ganado tendrá lugar en abundancia para pastar. Hasta los bueyes y los burros que trabajan en tus campos tendrán para comer el mejor y más exquisito forraje. Cuando llegue el día de la gran matanza y caigan las fortalezas, habrá ríos y torrentes de agua en todas las altas montañas y en las colinas elevadas. El Señor curará y vendará las heridas de su pueblo. Entonces la luna alumbrará como el sol, y la luz del sol será siete veces más brillante, como la luz de siete soles juntos."

Estos días la primera lectura es del profeta Isaías. Son cantos a la esperanza, que es el núcleo de Adviento: esperar con esperanza. Sabiendo que llega la salvación. Una lluvia que es símbolo de la gracia que se derrama sobre nosotros. Un salvador que viene a curar y a compadecerse del débil. "El profeta mira la situación apretada del pueblo como algo necesario. Lo invita a contentarse con lo suficiente y a vivir rectamente. Se trata de un aprendizaje o discipulado en la austeridad; a nadie agrada esto, y menos aún al sistema de mercado que nos tiene seducidos. La austeridad no es lo nuestro, en una época en la que los bienes parecen inagotables, el consumismo es la divisa: “Vales lo que consumes”. Sabemos que el consumo consume y que la gente mejor no es la que posee las mejores cosas, sino la que mejor aprecia lo que tiene, y, con todo, hay una fe ciega en el mercado y una resistencia casi invencible a la moderación y a la temperancia. ¿Habrá modo de educarnos en compartir los bienes y vivir austeramente? El profeta habla de lo gratuito: la lluvia. Ella es como la gracia divina que produce resultados inesperados: días luminosos y cosechas abundantes para todos. ¿Tenemos arrestos para promover la austeridad y la gratuidad?" (Koinonía) 

viernes, 6 de diciembre de 2019

EL ANACORETA Y LA VELA


Se apagó la luz. Posiblemente la fuerte tormenta había hecho caer un rayo en un transformador. El anacoreta buscó en un cajón de la mesa de la cocina y sacó una vela. la encendió y la puso en medio de la habitación. tras unos momentos de silencio dijo:
- ¿Te has fijado en la vela? Dentro del cajón estaba segura, pero no servía para nada. Ahora ilumina nuestra habitación, pero a costa de irse consumiendo poco a poco.
Miró a los ojos de su joven seguidor y concluyó:
- Así somos las personas. Si intentamos conservarnos, permanecer intactos, no servimos para nada. Pero cuando nos consumimos poco a poco, al entregarnos día a día a los demás, es cuando nuestra vida cobra valor y sentido...

jueves, 5 de diciembre de 2019

SOLEDAD


Cuando llegan las fiestas de Navidad con sus luces, colores, reuniones familiares, promesas de paz y de bondad...hay personas que se sienten invadidas por un profundo sentimiento de soledad.
Aquellos a los que nadie invitará ni le hará  un sencillo regalo. Quienes han sufrido un divorcio reciente o la pérdida de una persona querida a la que recordarán con más fuerza estos días...Personas que se sienten golpeadas por problemas personales, económicos, profesionales, físicos...Personas, sobre todo, que creen que nadie les tiende una mano, que el agujero en el que están inmersos es tan grande, que nadie los podrá sacar de él...Y, cada vez que intentan salir se ven más angustiadas e impotentes.
Cuando te sientas así, lo importante es no cerrar los ojos y encerrase en la cueva del dolor y de las lágrimas. Hay que seguir caminando aunque duela...Por muy tenue que sea, siempre hay una luz en el horizonte. Tampoco tienes que mostrar siempre la mejor de tus caras.
Yo veo a Jesús en dos momentos de terrible soledad. En el huerto de los olivos y en la cruz lanzando el grito desgarrador:"Dios mío, porqué me has abandonado".
Es muy legítimo sentirnos así...,pero Él no nos abandona. Siempre está a nuestro lado. Será aquella persona, que seguro encuentras, dispuesta a escucharte, a compartir tus lágrimas, callar y darte la mano...O aquella música, paisaje, lectura, que te levantará el ánimo...Si eres creyente sabes que Él, aunque te parezca ausenta, está junto a ti.
Nunca lo dudes. La noche pasará, lentamente, pero pasará. Mientras tanto, enciende una vela...la Luz, aunque sea vacilante, te acompañará... 

miércoles, 4 de diciembre de 2019

ASÍ


Detenerme junto al camino
y, en silencio, escuchar,
si puedo, tu Palabra.

sentarme sobre la tierra
y, con ternura, calmar,
si puedo, sus dolores de parto.

Dejarme invadir por la vida
y, con pasión, acoger,
si puedo, sus yemas y frutos.

Meterme en el corazón del mundo
y, con franqueza, orarte,
si puedo, por sus penas y gozos.
Y después...
esperarte sin prisas,
serenar mis ansias,
llamarte con calma,
abrirme sin pausa,
recibir lo que traigas
y estar, estar, estar...

(Florentino Ulibarri)


martes, 3 de diciembre de 2019

ALGUIEN VIENE


Sin llamarle,
sin haber pensado siquiera en él,
sin saber muy bien quién es,
sin tener ojos para verle...
alguien viene,
pasa junto a nosotros,
se fija
y se sienta a nuestro lado
para estar cono nosotros, los seres humanos. 

Alguien viene,
y tiene tantas cosas
que cambiar dentro de nosotros
y en nuestro entorno...
que nos guiña los ojos,
nos sonríe,
y nos pide complicidad.

No viene para que todo siga igual
ni para hacer silencio a nuestro lado;
viene porque es posible ser de otra forma,
tener vista y vida,
levantarse y caminar,
ser personas nuevas,
dejar la ceguera y dar testimonio del Reino
acogiendo sus semillas.

Alguien vien,
nos dirige su palabra,
una palabra que comprendemos
porque es clara,
afecta a nuestras miserias,
cura viejas heridas
y deshace tantos insoportables
esfuerzos y montajes...

Viene desde la cercanía de Dios
a encontrarse con nosotros
y a abrirnos los ojos
para que conozcamos su rostro
y nunca más vivamos en tinieblas,
con el miedo y la inseguridad
dentro de nuestro cuerpo y espíritu.

Viene
y sólo nos pide creer en él
y cambiar de bando
para tener lo que más anhelamos.


(Florentino Ulibarri)