sábado, 10 de diciembre de 2016

ELÍAS YA HA VENIDO



 "Los discípulos preguntaron a Jesús:
– ¿Por qué dicen los maestros de la ley que Elías tiene que venir primero?
Jesús contestó:
– Es cierto que Elías ha de venir y que ha de poner todas las cosas en orden. Sin embargo, yo os digo que Elías ya vino, pero ellos no le reconocieron, sino que hicieron con él cuanto quisieron. De la misma manera va a sufrir a manos de ellos el Hijo del hombre.
Entonces comprendieron los discípulos que Jesús les estaba hablando de Juan el Bautista."

Los apóstoles vienen de ver a Jesús Transfigurado con Elías junto a Él. Un profeta que debía aparecer antes de la venida de Jesús. Ellos no lo han reconocido en Juan. Como tampoco reconocen la alusión que Jesús hace a su crucifixión. 
Junto a nosotros también hay profetas que con sus vidas preparan la entrada de Jesús en nuestro corazón; pero no los reconocemos. Nos cuesta aceptar que Jesús no aparece en nosotros de forma gloriosa, sino sufriendo. Y eso no lo vemos, porque eso supone en nosotros un cambio de vida, un compromiso. Preferimos seguir viviendo en la tibieza, contentándonos con algunos ritos, creyendo algunos dogmas, pero no queremos convertirnos. No queremos aceptar un cambio de vida.

LLIBRE D'AMIC I AMAT (364)


364.- L'amor escalfava i ablamava l'Amic en el record del seu Amat. I l'Amat el refredava amb llàgrimes i plors, i amb oblidament dels delits d'aquest món, i amb renunciament dels vans honraments. I creixien els amors quan l'Amic recordava per què sostenia llangors, tribulacions, i per qui els homes sostenien treballs, persecucions.

364.- El amor calentaba y avivaba al Amigo en el recuerdo de su Amado. Y el Amado lo enfriaba con lágrimas y llantos, y con olvido de las dichas de este mundo, y con renuncia a los vanos honores. Y crecían los amores cuando el Amigo recordaba por qué aguantaba languideces, tribulaciones, y por quien los hombres aguantaban trabajos, persecuciones.

viernes, 9 de diciembre de 2016

SABERLO RECONOCER


"¿A qué compararé la gente de este tiempo? Es comparable a los niños que se sientan a jugar en las plazas y gritan a sus compañeros: ‘Tocamos la flauta, y no bailasteis; cantamos canciones tristes, y no llorasteis.’ Porque vino Juan, que ni come ni bebe, y dicen que tiene un demonio. Luego ha venido el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen que es glotón y bebedor, amigo de gente de mala fama y de los que cobran impuestos para Roma. Pero la sabiduría de Dios se demuestra por sus resultados."

Los hombres del tiempo de Jesús, ni supieron reconocer a Juan, ni reconocieron a Jesús. Ellos estaban distraídos con otras cosas. Esperaban un mesías que luchara contra la opresión de los romanos, que hiciera de ellos un gran pueblo. No se dieron cuenta que se trataba de cambiar el corazón, de convertirse.
Hoy nos pasa lo mismo. Atraídos por el consumismo, por la moda, cerramos nuestro corazón a Jesús. No reparamos que Él llama a nuestra puerta. Nos quedamos con lo externo de las cosas, en la corteza y no sabemos ver el interior, donde está Jesús. No escuchamos su voz que nos pide conversión. No escuchamos su voz que nos pide amor. 

LLIBRE D'AMIC I AMAT (363)


363.- S'embriagava de vi l'Amic, el qual recordava, entenia i estimava l'Amat. Amb aquell vi barrejava l'Amat l'aigua dels seus plors i la de les llàgrimes del seu Amic.

363.- Se embriagaba de vino el Amigo, el cual recordaba, entendía y amaba al Amado. on aquel vino mezclaba el Amado el agua de sus llantos y la de las lágrimas de su Amigo.

jueves, 8 de diciembre de 2016

SABER DECIR SÍ


"A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, a visitar a una joven virgen llamada María que estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró donde ella estaba, y le dijo:
–¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo.
Cuando vio al ángel, se sorprendió de sus palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
 –María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo: y Dios el Señor lo hará rey, como a su antepasado David, y reinará por siempre en la nación de Israel. Su reinado no tendrá fin.
María preguntó al ángel:
– ¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre?t
El ángel le contestó:
– El Espíritu Santo se posará sobre ti y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel, a pesar de ser anciana, va a tener un hijo; la que decían que no podía tener hijos está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible.
Entonces María dijo:
– Soy la esclava del Señor. ¡Que Dios haga conmigo como me has dicho!
Con esto, el ángel se fue."

El evangelio de hoy nos muestra a María diciendo SÍ a Dios. 
María es el modelo de verdadera discípula. Ella acepta en su vida la voluntad de Dios, aunque esto le suponga dificultades y sufrimiento. María acepta a Jesús en ella. Más adelante, el evangelio nos dirá que ella guardaba todas las cosas que veía de su Hijo, en su corazón.
Eso es precisamente lo que debemos hacer si queremos ser discípulos de Jesús. Buscar en todo momento la voluntad de Dios y alojar a Jesús en nuestro corazón. Hacernos uno con Él.
Porque sólo su misericordia nos puede cambiar el corazón.

LLIBRE D'AMIC I AMAT (362)


362.- Digues, foll, ¿per qué parles tan subtilment?
Respongué:
- Per tal que sigui ocasió d'enlairar l'enteniment vers les nobleses del meu Amat, i perquè per més homes sigui honrat, amat i servit.

362.- Dí, loco, ¿por qué hablas tan sutilmente?
Respondió:
- Para que así sea ocasión de elevar el entendimiento hacia las noblezas de mi Amado, y para que por más hombres sea honrado, amado y servido. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

ÉL ES NUESTRO REFUGIO


 "Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso. Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros."

Es muy importante la imagen que tenemos de Dios. Aquí, Jesús, se nos muestra como alguien que nos acoge, que nos da fuerzas, que nos consuela. 
Por desgracia, se nos ha presentado muchas veces a un Dios terrible, un ojo que todo lo ve para juzgarnos. Y Jesús nos dice todo lo contrario.
La vida nos desgasta. Poco a poco, vamos perdiendo las ilusiones de nuestra juventud y nos podemos sentir derrotados. Jesús nos llama para que acudamos a Él cuando nos sentimos hundidos y cansados. Sus brazos son siempre acogedores y las cargas que nos impone son ligeras. Pero debemos aprender de Él y ser pacientes y humildes. La impaciencia y el orgullo nos impiden aceptar la realidad y, desde ella, levantarnos con más fuerzas.