viernes 11 de diciembre de 2009

ENTRAR EN EL JUEGO DE DIOS...


"En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: '¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: 'Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado'. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: 'tiene un demonio'. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y dicen: 'Ahí tenéis a un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero los hechos dan la razón a la sabiduría de Dios."


Los niños siempre han jugado a imitar a los mayores. En tiempo de Jesús jugaban a bodas y tocaban la flauta y bailaban o a entierros y cantaban lamentaciones y hacían como que lloraban. Y también, como hoy, existían esos niños que siempre se quedan a parte y no quieren entrar en los juegos de sus compañeros.

Jesús nos advierte para que no caigamos en ese grupo...El de los que no quieren "jugar".

Juan representa la religiosidad austera...No todos podemos ser cartujos, monjes, ermitaños...De acuerdo. Pero es que luego, cuando vemos a Jesús, al sacerdote o seglar rodeado de drogadictos, o quizá de prostitutas, decimos que eso no es serio. Que tanto amor, misericordia, perdón...no llevan a nada bueno. Que, qué es eso de que un arrepentimiento de última hora suponga el perdón...Que ya está bien de tener amigos que no son justos, que se dedican a la buena vida...

Y con nuestras críticas, lo que hacemos es no entrar en el "juego" de Dios...No se trata de tener bellas teorías sobre la espiritualidad...sino de obrar, de "jugar". Son los hechos, las obras, las que acreditan la auténtica sabiduría, la sabiduría de Dios.

Lo que nos está pidiendo Jesús, es que nos tomemos la Fe en serio. Que seamos personas verdaderamente espirituales. Luego, cada uno tiene su camino. A cada uno le da su vocación , la forma y el lugar donde ha de "jugar"

O, ¿preferimos ser ese niño rodeado de juguetes, pero absolutamente solo?

jueves 10 de diciembre de 2009

VIOLENCIA CONTRA EL REINO...


"En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: 'Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista, aunque el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el Reino de Dios y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche'."


La violencia es la gran enemiga del Reino. Violencia externa e interna. Los poderes de nuestra sociedad no quieren que se establezca en este mundo el Reino, sino su reino: el dinero, el poder, el dominio...

Pero desde dentro también se hace violencia contra el Reino. Cuando estamos usando el Evangelio como un arma para amenazar, castigar, excluir, prohibir...hacemos violencia. Cuando utilizamos el Evangelio para conservar privilegios, para preservar una posición superior, un estatus determinado...también estamos haciendo violencia al Reino.

Y existe todavía una violencia más sutil. Nuestro egoismo, la pereza, la comodidad, que nos llevan a posponer el Reino para "el otro mundo" y seguimos con nuestro cristianismo comodón, de palabra, sin compromiso.

Porque no olvidemos, el Reino no son ni templos, ni ceremonias, ni documentos. El Reino no es el paraíso en otro mundo....El Reino es la presencia de Dios aquí y ahora. Y eso se consigue haciendo que el hombre cada día sea más Hombre...

miércoles 9 de diciembre de 2009

COMPLICARNOS LA VIDA...


"En aquel tiempo, tomó Jesús la palabra y dijo: 'Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera'."


Sin embargo, parece que los hombres nos empeñamos en todo lo contrario. Moisés proclama los diez mandamientos y los judíos crearon más de seiscientos preceptos que había que cumplir. Jesús nos dice, que en amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismo, se resume toda la ley los profetas. Nosotros añadimos los mandamientos de la Iglesia y todo el Derecho Canónico...Jesús llama a su encuentro a los cansados, a los que no ven nada, a los que están agobiados por la vida y nosotros los excomulgamos.

Cuando la vida nos hace daño, no vemos nada, estamos hartos de todo, desorientados...Él está ahí para escucharnos, aceptarnos, consolarnos...

Jesús, desde su divinidad, es más humano que nosotros.

martes 8 de diciembre de 2009

UNA PÁGINA EN BLANCO...


"El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una viergen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: 'Alégrate, llena de gracia, el Señor estaá contigo, bendita tú entre las mujeres'. Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: 'No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin'. María dijo al ángel: '¿Cómo será eso, pues no conozco varón?' El ángel le contestó: 'El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible'. María contestó: 'Aquí está la esclava del Señor, hágase en mi según tu palabra'. Y la dejó el ángel."


Esta festividad la encontramos en medio del tiempo de Adviento. Coloca a María en su lugar: en la historia de la Salvación.

Más de uno se preguntará que, ante las miserias, injustícias, desastres que nos rodean, qué hago hablando de la Virgen.

María, lejos de esa figura almibarada en la que la hemos convertido, es el modelo del auténtico discípulo. Es la figura de ese héroe que no nos atrevemos a ser. María, con su SÍ, le entrega una hoja en blanco a Dios para que escriba en su vida lo que quiera. Y eso, precisamente, es lo que nosotros no queremos que ocurra. Queremos escribir nosotros...Es más, consideramos, que dejarnos en manos de la voluntad de Dios es esconder la cabeza bajo el ala.

Quizá no hemos entendido qué es aceptar la voluntad de Dios y lo confundimos con lo que no es: quedarnos indiferentes ante el dolor ajeno, rezar por los otros pero no mover un dedo por ellos. O creernos que nosotros solos lo podemos resolver todo...

Dejar que Dios escriba en nuestra página no es quedarse sentado, sino estar preguntándose siempre qué es lo que nos pide. Qué es lo que debemos hacer en cada momento... Y no escaquearnos mirando hacia otro lado cuando lo que hay escrito es demasiado exigente.

María acaba de dar el SÍ y marcha corriendo a las montañas a ayudar a Isabel. Y María pasará el calvario de ver a su hijo hacer y decir cosas incomprensibles. Ver como unos lo alaban y otros lo insultan. Verle ir directamente a una muerte ignominiosa sin poder hacer nada y...estar al pie de la cruz en la que muere su hijo.

El mundo es complejo y difícil. Nosotros no somos perfectos. Pero, a pesar de nuestros defectos, hay personas que, como María, dejan escribir a Dios en su página y dedican su vida a estar junto a drogadictos. Queman sus días en un país lejano junto a gentes olvidadas. Cuidan y aman a un hijo deficiente mental. Luchan por rehabilitar la gente de un suburbio...Con misa o sin misa.

Ciertamente al lado estamos los que sólo hablamos, con la Biblia o el Libro Rojo de Mao en la mano. Da lo mismo. Quizá un día miraremos nuestra página en blanco y nos decidiremos a vivir lo que Dios ha escrito en ella.

Que María nos ayude a hacerlo.

lunes 7 de diciembre de 2009

CRISIS EXISTENCIAL ( A propósito de un comentario de Gloria)


Me has pillado con tu comentario, en una de esas tardes en las que estás sólo y tienes horas por delante para dedicarlas a pensar...

Siempre me ha hecho gracia esa expresión: crisis existencial. La suelen aplicar aquellas personas "que no piensan", a las que dedican su vida a buscar el por qué de las cosas. Realmente es muy fácil sumergirse en ese baile sin música del que hablas, en esa vorágine de palabras unas sobre otras...Pero, es difícil cargar con todas las miserias del mundo sobre nuestras espaldas y querer seguir solos y sobrevivir.

Mercé ha regresado de África. En su blog "Un pont de mar blava" empieza a contarnos sus vivencias. Ahora no tendrá más remedio que sumergirse en el baile sin música si no quiere enloquecer. Luego...mirará cómo puede adecuar su vida a lo vivido, cómo puede ayudar a que este miserable mundo sea un poco, sólo un poco, mejor.

Si somos capaces de vivir la "crisis existencial", hemos de salir de nuestro pozo, darnos cuenta de que no estamos solos y tener la humildad de reconocer , que no lo podemos todo. Y también aceptar , que algunos de los que están en el baile sin música, están de paso, para no enloquecer, para tomarse un respiro, porque aunque queramos, no somos héroes...

Yo no soy nadie para juzgar a nadie. Supongo que soy un experto en tomar la decisión equivocada en el momento equivocado...Por eso sigo en tierra de nadie, entre la crisis existencial y el baile sin música...Rezad por mi.

¿QUIEN ES ESTE?


"Sucedió que un día estaba Jesús enseñando y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Hudea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar. Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por dónde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él viendo la fe que tenían dijo: 'Hombre, tus pecados están perdonados'. Los letrados y los fariseos se pusieron a pensar: '¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar los pecados más que Dios?' Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó. '¿Qué pensáis en vuestro interior?¿Qué es más fácil: decir, tus pecados quedan personados, o decir levántate y anda? Pues para que veáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar los pecados...- dijo al paralítico - a ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa'. Él, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios. Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor: 'Hoy hemos visto cosas admirables'.


Han pasado veinte siglos y seguimos preguntándonos quién es Jesús. Aquellos hombres que llevaron al paralítico ante Jesús, no sé si lo tenían muy claro, pero creían en Él. Los escribas y fariseos eran doctos en religión, conocían los textos sobre el Mesías y, no sólo no creían en Él, sino que se escandalizaban de sus actos.

Jesús enseñaba, pero el texto nos dice que el Señor lo impulsaba a curar. La gran enseñanza la da con sus actos. En el Evangelio, el paralítico representa a aquel que no puede avanzar, no puede crecer, que está paralizado por lo material. Somos nosotros. Nuestros defectos, nuestras miserias nos tienen atados. Él nos dice: "Tus pecados están perdonados". Que es lo mismo que decirnos: "levántate y anda". Sólo Él, y nosotros caminando a su lado, podemos hacer desaparecer el mal de este mundo.

Los sabios siguen creyendo que todo lo que no está en sus libros es una blasfemia. El paralítico tomó su camilla y se fue...Ellos, siguen sentados...

domingo 6 de diciembre de 2009

IR AL DESIERTO...


"En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilatos gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la Palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo deconversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los olráculos del Profeta Isaías: 'Una voz grita en el desierto: preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios'."


El desierto tiene tres significados en la Biblia: un lugar de encuentro con Dios, un lugar de penitencia y un lugar de prueba, donde habita Satanás.

Juan habita el primer desierto, por eso allí recibe la llamada del Señor. Y Juan será esa Voz que clama en el desierto de la que habló Isaías.

Todos debemos ir al desierto. No de arena, sino de silencio y soledad. Allí, al encontrarnos con lo más profundo de nosotros mismos, es donde encontraremos a Dios. Un Dios que nos invitará a salir de ese lugar para actuar. Para preparar los caminos de su llegada, que no es otra cosa que ayudar a los hombres a ver a Dios en todas las cosas.

Juan predica un bautismo de conversión "para el perdón de los pecados". La palabra griega que traducimos por perdón es "áphesis", que significa "dejar ir", "liberar". Juan predica la liberación del pecado. Y como él habla todavía con el lenguaje del Antiguo Testamento, para él, liberar del pecado es conseguir el bienestar, curar la enfermedad, alcanzar la paz..., ya que el mal físico y económico era consecuencia directa del pecado.

Preparar los caminos al Señor, elevar llanos y abajar montañas no es otra cosa que despojarnos de nuestros egoismos, de todo lo que divide, separa, destruye...para poder ver a Jesús en cada hombre...

Adviento es un buen momento para retirarnos al desierto y escuchar la voz de Dios.