miércoles, 27 de enero de 2021

EL ANACORETA Y EL AQUÍ Y AHORA



Aquel hombre se quejaba de su infelicidad:
- Cuanto más lucho por conseguirla más lejos la veo. A cada paso que doy veo algo por lo que he de luchar para ser feliz. Siempre hay algo que me llama y me impide detenerme. Pasan los días de mi vida y no alcanzo esa felicidad que veo en el horizonte.
Sonrió el Anacoreta. Hizo sentar a aquel buen hombre, le dio agua de la fuente, y, tras unos momentos de silencio, le dijo:
- El gran error que cometemos es creer que la felicidad está en el futuro, que es algo por lo que debemos luchar para alcanzarla. Mirando tanto hacia el futuro, nos olvidamos de vivir el presente. Y es en esos pequeños momentos de cada día donde está la verdadera felicidad. Buscando la felicidad más allá, no disfrutamos de la felicidad que hay en el momento presente, en el ahora.
Miró con simpatía al hombre y concluyó:
- No mires tanto al futuro y prueba de vivir con plenitud el presente, vivirlo con amor...Verás como descubrirás la verdadera felicidad que has dejado escapar pensando que estaba más allá... 

martes, 26 de enero de 2021

EL ANACORETA Y LA PRESENCIA DE DIOS

 

El Anacoreta y su discípulo llevaban en el desierto una vida de silencio y oración. Pero el anciano aprovechaba momentos de paseo o las frugales comidas, para aconsejar a su joven seguidor. Aquel día le dijo:
- En vida es importante vivir la presencia de Dios. Sentirse en todo momento en sus manos. Verlo todo a través de Él. 
Se detuvo un momento y luego prosiguió:
- Viviendo su presencia, cualquier cosa nos habla de Él. Es más, es a través de los acontecimientos que Él nos habla. El menor detalle de la vida puede ser un mensaje profundo, que puede ayudarnos a avanzar mucho en nuestro camino espiritual... 
Miró a la lejanía y concluyó:
- Viviendo su presencia no podemos hacer el mal y sólo podemos amar...

lunes, 25 de enero de 2021

EL ANACORETA Y LA SOLEDAD



Llegó triste y apesadumbrado. Dijo al Anacoreta:
- Me siento terriblemente solo. No importa que esté rodeado de mucha gente. Sigo sintiéndome solo. Soledad que se hace insoportable en los momentos en que nadie me acompaña. ¿Cómo puedes resistir la soledad del desierto?
Lo miró con simpatía el Anacoreta y le dijo:
- Nunca estamos solos. El Espíritu Santo está siempre ahí, invisible, empujándonos a amar y a hacer felices a los que nos rodean. Haciendo que sintamos presentes aquellos que nos han dejado.
Miró al hombre a los ojos y añadió:
- Si pensamos en los demás; si intentamos hacerlos felices, la soledad desaparece inmediatamente. Verás que aparece en tu interior una fuerza, que te sostiene y te consuela siempre: el Espíritu que Jesús nos dejó.

domingo, 24 de enero de 2021

CONVERTIRSE Y CREER



 Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio."
Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

"Después de narrarnos los comienzos del evangelio con Juan Bautista, con la unción mesiánica de Jesús en el río Jordán y con sus tentaciones en el desierto, Marcos nos relata, en unas frases muy condensadas, los comienzos de la actividad pública de Jesús: es el humilde carpintero de Nazaret que ahora recorre su región, la próspera pero mal–afamada Galilea, predicando en las aldeas y ciudades, en los cruces de los caminos, en las sinagogas y en las plazas. Su voz llega a quien quiera oírlo, sin excluir a nadie, sin exigir nada a cambio. Una voz desnuda y vibrante como la de los antiguos profetas. Marcos resume el entero contenido de la predicación de Jesús en estos dos momentos: el reinado de Dios ha comenzado –es que se ha cumplido el plazo de su espera– y ante el reinado de Dios sólo cabe convertirse, acogerlo, aceptarlo con fe.

Muchos reinados recordaban los judíos que escuchaban a Jesús: el muy reciente reinado de Herodes el Grande, sanguinario y ambicioso; el reinado de los asmoneos, descendientes de los libertadores Macabeos, reyes que habían ejercido simultáneamente el sumo sacerdocio y habían oprimido al pueblo, tanto o más que los ocupadores griegos, los seléucidas. Recordaban también a los viejos reyes del remoto pasado, convertidos en figuras de leyendas doradas, David y su hijo Salomón, y la lista tan larga de sus descendientes que por casi 500 años habían ejercido sobre el pueblo un poder totalitario, casi siempre tiránico y explotador. ¿De qué rey hablaba ahora Jesús? Del anunciado por los profetas y anhelado por los justos. Un rey divino que garantizaría a los pobres y a los humildes la justicia y el derecho y excluiría de su vista a los violentos y a los opresores. Un rey universal que anularía las fronteras entre los pueblos y haría confluir a su monte santo a todas las naciones, incluso a las más bárbaras y sanguinarias, para instaurar en el mundo una era de paz y fraternidad, sólo comparable a la era paradisíaca de antes del pecado.

Este «reinado de Dios» que Jesús anunciaba hace 2000 años por Galilea, sigue siendo la esperanza de todos los pobres de la tierra. Ese reino que ya está en marcha desde que Jesús lo proclamara, porque lo siguen anunciando sus discípulos, los que Él llamó en su seguimiento para confiarles la tarea de pescar en las redes del Reino a los seres humanos de buena voluntad. Es el Reino que proclama la Iglesia y que todos los cristianos del mundo se afanan por construir de mil maneras, todas ellas reflejo de la voluntad amorosa de Dios: curando a los enfermos, dando pan a los hambrientos, calmando la sed de los sedientos, enseñando al que no sabe, perdonando a los pecadores y acogiéndolos en la mesa fraterna; denunciando, con palabras y actitudes, a los violentos, opresores e injustos.

A nosotros corresponde, como a Jonás, a Pablo y al mismo Jesús, retomar las banderas del reinado de Dios y anunciarlo en nuestros tiempos y en nuestras sociedades: a todos los que sufren y a todos los que oprimen y deben convertirse, para que la voluntad amorosa de Dios se cumpla para todos los seres del universo." (Koinonía)




sábado, 23 de enero de 2021

EL ANACORETA SIGUE HABLANDO DE LAS IDEOLOGÍAS

 

Aquel hombre explicaba al Anacoreta cómo sus acciones y su vida eran fieles a su ideología y se quejaba de que la gente había caído en el relativismo y no se comprometía con nada.
El anciano movió la cabeza, miró al horizonte y girándose hacia el hombre le dijo:
- Hay dos errores que debemos evitar. Son los dos extremos: el fundamentalismo y el relativismo. Cuando nos hacemos esclavos de la ideología, caemos en el fundamentalismo. Y nuestra acción debe provenir de la sensibilidad, no de la ideología.
Volvió a mirar el horizonte en silencio antes de concluir:
- Las matanzas, las injusticias y las guerras provienen de la ideología, del fanatismo, que ciega a las personas ante la realidad y las endurece... 

viernes, 22 de enero de 2021

EL ANACORETA Y VIVIR CON ALEGRÍA

 

Una de las cosas del Anacoreta que llamaba más la atención a su joven seguidor, es que siempre estaba alegre. Por eso un día le preguntó:
- ¿Cómo haces para vivir siempre alegre?
El Anacoreta sonrió ampliamente y contestó:
- Intento vivir con espontaneidad y simplicidad. Mirando siempre positivamente las cosas.
Guardó un poco de silencio sin dejar de sonreír y concluyó:
- Debemos reírnos de nuestras propias penas. Darle vueltas, llorar ante los problemas, sólo aumenta el dolor. Si hurgamos la aflicción la aumentamos...

jueves, 21 de enero de 2021

REGRESO A LA NORMALIDAD

 

Estos días he estado bastante ausente de internet. La pantalla de mi ordenador dijo que se había cansado de funcionar y se apagó. Un buen informático me ha cambiado la pantalla y el ordenador vuelve a funcionar. Espero seguir publicando cada día, aunque ya os dije que me falta algo de inspiración últimamente. Hoy os dejo este texto del que ignoro su autor, pero me parece interesante.

"Cuando una persona está dispuesta a estar a solas con Dios, en el desierto, el bosque o la ciudad, un relámpago ilumina todo el horizonte y toca donde quiere. Cuando la infinita libertad de Dios brilla en las profundidades del corazón, el ser humano es iluminado. En este momento, aunque esté a la mitad de su viaje ha llegado ya a su fin."