martes, 25 de julio de 2017

CARRERISMO



"La madre de los hijos de Zebedeo se acercó con ellos a Jesús, y se arrodilló para pedirle un favor. Jesús le preguntó:
– ¿Qué quieres?
Ella le dijo:
– Manda que estos dos hijos míos se sienten en tu reino uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Jesús contestó:
– No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa amarga que voy a beber yo?
Le dijeron:
– Podemos.
Jesús les respondió:
– Vosotros beberéis esa copa de amargura, pero el sentaros a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo. Será para quienes mi Padre lo ha preparado.
Cuando los otros diez discípulos oyeron todo esto, se enojaron con los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo:
– Sabéis que, entre los paganos, los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos y los grandes descargan sobre ellos el peso de su autoridad. Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que entre vosotros quiera ser grande, que sirva a los demás; y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea vuestro esclavo. Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos."

El Papa Francisco ha advertido a sacerdotes y eclesiásticos que no caigan en el "carrerismo". En tomarse su vocación como un camino para ascender socialmente, para obtener poder y dinero. Era lo que pretendía la madre de Juan y Santiago. Quería que hicieran carrera; que fueran los primeros del Reino.
Pero a Jesús no le interesan los ambiciosos, sino los sencillos.
Seguir a Jesús no es escalar puestos. Es beber su cáliz, es decir, seguir su camino de entrega total, hasta la muerte.
Para Jesús el grande es el servidor. Nosotros, ya en el siglo XXI tras su muerte, seguimos buscando ser importantes. Queremos que hablen de nosotros. Buscamos puestos de mando, de influencia en la sociedad. Defendemos privilegios...Es triste, pero no hemos entendido nada. 

lunes, 24 de julio de 2017

LA SEÑAL


"Algunos de los fariseos y maestros de la ley dijeron entonces a Jesús:
– Maestro, queremos verte hacer alguna señal milagrosa.
Jesús les contestó:
– Esta gente malvada e infiel pide una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches dentro de la tierra. Los habitantes de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se convirtieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás, y lo que hay aquí es más que Jonás. También en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, la reina del Sur se levantará y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y lo que hay aquí es más que Salomón."

Los fariseos le piden a Jesús una señal. No se dieron cuenta de que estaban ante "la señal". La vida, muerte y resurrección de Jesús es la señal que nos lleva al Padre. Él es el Camino, la Verdad y la Vida.
No hay otra forma de conocer a Dios. Jesús es la Palabra. Una palabra hecha carne. Una palabra vivida. Es a través de lo que vivió, de la forma en que vivió, de su entrega total en su muerte y de su resurrección, viviendo en cada uno de nosotros, en los pobres, en los humildes, la única forma como podemos llegar a Dios. Él es la señal que pedían los fariseos. 

domingo, 23 de julio de 2017

EL BIEN, EL MAL Y EL REINO


"Jesús les contó esta otra parábola:
- El reino de los cielos puede compararse a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos estaban durmiendo, llegó un enemigo que sembró mala hierba entre el trigo, y se fue. Cuando creció el trigo y se formó la espiga, apareció también la mala hierba. Entonces los labradores fueron a decirle al dueño: ‘Señor, si la semilla que sembraste en el campo era buena, ¿cómo es que ha salido mala hierba?’ El dueño les dijo: ‘Un enemigo ha hecho esto.’ Los labradores le preguntaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancar la mala hierba?’ Pero él les dijo: ‘No, porque al arrancar la mala hierba podéis arrancar también el trigo. Es mejor dejarlos crecer juntos, hasta la siega; entonces mandaré a los segadores a recoger primero la mala hierba y atarla en manojos, para quemarla, y que luego guarden el trigo en mi granero.’ 
Jesús les contó también esta parábola:
- El reino de los cielos se puede comparar a una semilla de mostaza que un hombre siembra en su campo. Es sin duda la más pequeña de todas las semillas, pero cuando ha crecido es más grande que las otras plantas del huerto; llega a hacerse como un árbol entre cuyas ramas van a anidar los pájaros.
También les contó esta parábola:
- El reino de los cielos se puede comparar a la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina para que toda la masa fermente.
Jesús habló de todo esto a la gente por medio de parábolas, y sin parábolas no les hablaba, para que se cumpliera lo que había dicho el profeta:
“Hablaré por medio de parábolas;
diré cosas que han estado en secreto
desde la creación del mundo.”
Jesús despidió a la gente y entró en la casa. Sus discípulos se acercaron a él y le pidieron que les explicase la parábola de la mala hierba en el campo. Él les respondió:
- El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre, y el campo es el mundo. La buena semilla representa a los que son del reino; la mala hierba, a los que son del maligno;  y el enemigo que sembró la mala hierba es el diablo. La siega representa el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. Así como se recoge la mala hierba y se la quema en una hoguera, así sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre mandará sus ángeles a recoger de su reino a todos los que hacen pecar a otros y a los que practican el mal. Los arrojarán al horno encendido, donde llorarán y les rechinarán los dientes. Entonces, aquellos que cumplen lo ordenado por Dios brillarán como el sol en el reino de su Padre. Los que tienen oídos, oigan."

Hoy se nos presentan tres parábolas. La primera nos deja claro que en este mundo, bien y mal coexisten. Y que si queremos eliminar el mal, corremos el riesgo de eliminar también el bien.
¿Quién somos nosotros para juzgar lo que es bueno y lo malo? Es muy fácil caer en el error de creer que lo nuestro es lo bueno y lo de los demás lo malo.
Jesús nos dice que los que son del Reino son la buena semilla. En las otras dos palabras nos dice claramente que las semillas del Reino son las más pequeñas. Que una pequeña cantidad de levadura, hace fermentar toda la masa. Queda claro que el Reino es de los "pequeños". Nosotros valoramos lo grande, lo poderoso, lo espectacular. Sin embargo es la pequeña semilla y la levadura, las que dan fruto y hacen crecer el Reino.
Es muy probable que nosotros, en nuestro ánimo de eliminar lo malo, fuese lo "pequeño" lo primero que eliminaríamos. Jesús nos pide que seamos pacientes. Que esperemos a ver los frutos. Jesús espera hasta el final nuestra conversión.  





sábado, 22 de julio de 2017

LAS LÁGRIMAS


"El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio quitada la piedra que tapaba la entrada. Corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo:
– ¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto!
María se quedó fuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como estaba, se agachó a mirar dentro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. Los ángeles le preguntaron:
– Mujer, ¿por qué lloras?
Ella les dijo:
– Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto.
Apenas dicho esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, aunque no sabía que fuera él. Jesús le preguntó:
– Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?
Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo:
– Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, para que yo vaya a buscarlo.
Jesús entonces le dijo:
– ¡María!
Ella se volvió y le respondió en hebreo:
– ¡Rabuni! (que quiere decir “Maestro”).
Jesús le dijo:
– Suéltame, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y vuestro Padre,mi Dios y vuestro Dios.
Entonces fue María Magdalena y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también lo que él le había dicho."

Hoy celebramos la festividad de María Magdalena. A ella, se le apareció Jesús la primera tras su resurrección. Porque se quedó junto al sepulcro llorando. El Papa Francisco, en una homilía del 2 de abril del 2013, dijo que María Magdalena es un ejemplo de que, a veces, los prismáticos para ver a Jesús son las lágrimas. Es en los momentos oscuros, cuando tenemos la experiencia de la presencia de Jesús. Las lágrimas nos impiden ver con claridad las cosas físicas, pero nos ayudan a penetrar en los corazones; nos dan otra visión más penetrante. Cuando vemos el dolor ajeno, las injusticias, el sufrimiento y nos emocionamos, es cuando podemos ver a Jesús. La empatía, la compasión, la misericordia con el que sufre, nos preparan para encontrar a Jesús. 

viernes, 21 de julio de 2017

MISERICORDIA QUIERO


"Por aquel tiempo, Jesús caminaba un sábado entre los sembrados. Sus discípulos sintieron hambre y comenzaron a arrancar espigas y a comer los granos. Los fariseos, al verlo, dijeron a Jesús:
– Mira, tus discípulos hacen algo que no está permitido en sábado.
Él les contestó:
– ¿No habéis leído lo que hizo David en una ocasión en que él y sus compañeros tuvieron hambre? Entró en la casa de Dios y comió los panes consagrados, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes. ¿O no habéis leído en la ley de Moisés que los sacerdotes en el templo no cometen pecado por trabajar los sábados? Pues os digo que aquí hay algo más importante que el templo. Vosotros no habéis entendido qué significan estas palabras de la Escritura: ‘Quiero que seáis compasivos, y no que me ofrezcáis sacrificios.’ Si lo hubierais entendido, no condenaríais a quienes no han cometido falta alguna. Pues bien, el Hijo del hombre tiene autoridad sobre el sábado."

En el mundo de la religión, desde siempre, se da más importancia a las normas, los preceptos, los detalles, que a lo fundamental. Creemos que somos religiosos, porque rezamos mucho, hacemos muchas ceremonias, hacemos ayuno y penitencia, y, sin embargo, olvidamos lo fundamental: la misericordia. El verdadero sentido de la palabra misericordia: entregar el corazón, poner el corazón. 
No es extraño que la gente se aparte de la Fe, cuando ve a personas que hacen gala de ser religiosas, porque asisten a misa, van a procesiones, se confiesan religiosas y sin embargo son corruptas, injustas con los demás y abusan de la gente sencilla.
Jesús ya nos lo advirtió. La verdadera Fe es amar al prójimo, es la misericordia. Lo demás, puede ser mera hipocresía.    

jueves, 20 de julio de 2017

EL YUGO LIGERO


"Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso. Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros."

Jesús se dirige a todos aquellos que oprime nuestra sociedad. A todos aquellos que se sienten cansados de la vida, agobiados por os problemas. A los olvidados por todos. Los que duermen en la calle, los inmigrante a la deriva, los sin papeles, los desahuciados, las que venden su cuerpo para poder sobrevivir, los enfermos que nadie cura... Él es su refugio.
Jesús sólo nos impone una cosa, su yugo. Es decir, pide que carguemos, como Él lo hizo, con el sufrimiento de los demás. El día que empecemos a hacerlo, veremos que nos sentimos más ligeros, porque en ese momento nuestra vida tendrá su verdadero sentido. El sentido del Amor en el que todos debemos descansar. 

miércoles, 19 de julio de 2017

CONOCER A DIOS


"Por aquel tiempo, Jesús dijo:
- Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer."

Jesús nos dice, que el único camino para conocer al Padre, pasa por conocerle a Él.
A Dios no podemos llegar si no es a través de su Encarnación: Jesús. Por eso sólo llegan a Él los sencillos, los que tienen ojos humildes para saberlo encontrar en los pobres, los hambrientos, los que sufren...
El intelectual, el que cree saber, hace mil razonamientos y no llega a encontrar a Dios.
Jesús nos mostró dónde encontrarlo: en los pequeños, en todas partes. Pero hay que tener la mirada pura de los sencillos, de los niños, para saberlo ver.

martes, 18 de julio de 2017

NUESTRA RESPONSABILIDAD


"Entonces comenzó Jesús a reprender a los pueblos donde había hecho la mayor parte de sus milagros, porque la gente no se había convertido a Dios. Decía Jesús:
- ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho entre vosotras, ya hace tiempo que su gente se habría convertido a Dios, cubierta de ropas ásperas y de ceniza.  Por eso os digo que, en el día del juicio, vuestro castigo será más duro que el de la gente de Tiro y Sidón. Y tú, Cafarnaún, ¿crees que van a levantarte hasta el cielo? ¿Hasta lo más hondo del abismo serás arrojada! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, esa ciudad habría permanecido hasta el día de hoy. Por eso te digo que, en el día del juicio, tu castigo será más duro que el de los habitantes de la región de Sodoma."

Dejando de lado las discusiones de los exégetas, de que si estas amenazas las pronunció Jesús así o no, hay un mensaje muy claro: Los que hemos tenido la suerte de ser bendecidos por la Fe, Los que vivimos en un país "cristiano", los que pertenecemos a una Congregación Religiosa, somos mucho más responsables de nuestros actos, que los que han vivido alejados de una ambiente de Fe.
La misión que Jesús nos ha encomendado es clara. Él nos dio ejemplo curando enfermos, ayudando a andar, a ver...Nosotros, ante los problemas de la sociedad, quizá miramos hacia otro lado. Nos refugiamos en prácticas, ritos y oraciones, mientras olvidamos dónde está realmente Jesús: en el que tiene hambre, el que está desnudo, el que ha de huir de su patria, el perseguido...Es ahí donde está nuestra misión. Ese es nuestro lugar. 



lunes, 17 de julio de 2017

SIGNO DE CONTRADICCIÓN


"No penséis que yo he venido a traer paz al mundo: no he venido a traer paz, sino guerra.  He venido a causar discordia: a poner al hombre contra su padre, a la hija contra su madre y a la nuera contra su suegra; de modo que los enemigos de uno serán sus propios familiares.
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí;  y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que trate de salvar su vida, la perderá; en cambio, el que pierda su vida por causa mía, la salvará.
El que os recibe a vosotros, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá la recompensa que merece un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, recibirá la recompensa que merece un justo. Y cualquiera que dé aunque solo sea un vaso de agua fresca al más humilde de mis discípulos por ser mi discípulo, os aseguro que no quedará sin recompensa.
Cuando Jesús terminó de dar instrucciones a sus doce discípulos, se fue de allí a enseñar y anunciar el mensaje en los pueblos de aquella región."

Ya dijimos no hace mucho, que Jesús, lo que nos está pidiendo, es que debemos amarle por encima de todas las cosas.
Jesús es consciente de que será un signo de contradicción; porque no hay otro camino, o estamos con Él o contra Él. Es decir, hay dos formas de vivir: pensando sólo en nuestro provecho, de forma egoísta, o vivir entregado a los demás, repartiendo amor.
Jesús quiere que la tierra arda. El fuego que Jesús quiere encender, no es otro que el fuego del amor. Amar al prójimo es amarle a Él, es amar a Dios. Ese es el mensaje de Jesús.

domingo, 16 de julio de 2017

SEMBRADORES


"Aquel mismo día salió Jesús de casa y fue a sentarse a la orilla del lago. Como se reunió mucha gente, subió Jesús en una barca y se sentó, mientras la gente se quedaba en la orilla. Y se puso a hablarles de muchas cosas por medio de parábolas. Les dijo:
- Un sembrador salió a sembrar. Y al sembrar, una parte de la semilla cayó en el camino, y llegaron las aves y se la comieron. Otra parte cayó entre las piedras, donde no había mucha tierra; aquella semilla brotó pronto, porque la tierra no era profunda; pero el sol, al salir, la quemó, y como no tenía raíz, se secó. Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero otra parte cayó en buena tierra y dio una buena cosecha: unas espigas dieron cien granos por semilla, otras dieron sesenta y otras treinta. Los que tienen oídos, oigan.
Los discípulos se acercaron a Jesús, y le preguntaron por qué hablaba a la gente por medio de parábolas. Jesús les contestó:
- A vosotros, Dios os da a conocer los secretos de su reino; pero a ellos no. Pues al que tiene, se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, hasta lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo por medio de parábolas; porque ellos miran, pero no ven; escuchan, pero no oyen ni entienden. En ellos se cumple lo que dijo el profeta Isaías:
‘Por mucho que escuchéis, no entenderéis;
por mucho que miréis, no veréis.
Pues la mente de este pueblo está embotada:
son duros de oído
y han cerrado sus ojos,
para no ver ni oir,
para no entender ni volverse a mí
y que yo los sane.’
Pero dichosos vosotros, porque tenéis ojos que ven y oídos que oyen. Os aseguro que muchos profetas y gente buena desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; desearon oir lo que vosotros oís, y no lo oyeron.
Oíd, pues, lo que significa la parábola del sembrador: Los que oyen el mensaje del reino y no lo entienden, son como la semilla que cayó en el camino; viene el maligno y les quita el mensaje sembrado en su corazón. La semilla que cayó entre las piedras representa a los que oyen el mensaje y al pronto lo reciben con gusto, pero, como no tienen raíces, no pueden permanecer firmes: cuando por causa del mensaje sufren pruebas o persecución, fracasan en su fe. La semilla sembrada entre espinos representa a los que oyen el mensaje, pero los negocios de este mundo les preocupan demasiado y el amor a las riquezas los engaña: todo eso ahoga el mensaje y no le deja dar fruto en ellos. Pero la semilla sembrada en buena tierra representa a los que oyen el mensaje y lo entienden, y dan una buena cosecha: son como las espigas que dieron cien, sesenta o treinta granos por semilla."

El evangelio de hoy nos presenta a Dios como un sembrador que siembra con generosidad. No busca un lugar privilegiado. Siembra en todas parte, incluso allí donde la lógica nos dice que la semilla no puede crecer.
Dios espera pacientemente que la semilla arraigue, crezca y dé fruto.
Nuestra primera obligación es escuchar esa Palabra, meditarla, hacer que arraigue en nosotros y pueda crecer y dar fruto.
Esto nos convierte también a nosotros en sembradores; porque si damos fruto, en el interior de ese fruto, están las semillas, que después también fructificarán.
La prueba de que la Palabra ha enraizado en nosotros, es que producimos frutos. La Palabra de Dios es Jesús.
Si Jesús está en nuestro corazón, debemos transmitirlo a los demás hombres.
La Palabra curaba, expulsaba demonios, consolaba, perdonaba...Estos son también los frutos que debemos transmitir. De sembrados debemos convertirnos en sembradores.





sábado, 15 de julio de 2017

NO TENGÁIS MIEDO


"Ningún discípulo es más que su maestro y ningún criado es más que su amo. El discípulo debe conformarse con llegar a ser como su maestro, y el criado, como su amo. Si al jefe de la casa llaman Beelzebú, ¿cómo llamarán a los miembros de su familia?
No tengáis, pues, miedo a la gente. Porque nada hay secreto que no llegue a descubrirse ni nada oculto que no llegue a conocerse. Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz del día; lo que os digo en secreto, proclamadlo desde las azoteas de las casas. No tengáis miedo a quienes pueden matar el cuerpo, pero no pueden matar el alma; temed más bien a aquel que puede destruir el cuerpo y el alma en el infierno.
¿No se venden dos pajarillos por una pequeña moneda? Sin embargo, ni uno de ellos cae a tierra sin que vuestro Padre lo permita. En cuanto a vosotros, hasta los cabellos de la cabeza los tenéis contados uno por uno. Así que no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos.
Si alguien se declara a favor mío delante de los hombres, también yo me declararé a favor suyo delante de mi Padre que está en el cielo; pero al que me niegue delante de los hombres, también yo le negaré delante de mi Padre que está en el cielo."

Jesús nos insiste en que no debemos tener miedo. Y la razón es muy clara: Él está con nosotros.
El miedo nos hace ser cobardes. La cobardía nos impide cumplir nuestra misión. El miedo ha hecho que demasiadas veces los cristianos no hayamos sido sincero a lo largo de la historia. Hemos buscado la tranquilidad, la paz que dan el poder. Y hemos utilizado el miedo para dominar a los demás.
No es el poder el que vencerá nuestro miedo, sino la confianza en Jesús. La verdad triunfará y toda mentira quedará al descubierto. Jesús es nuestro valedor. 
En nuestra vida podemos pasar momentos difíciles, de oscuridad. No sabemos qué hacer. No sabemos qué será de nosotros. Es en esos momentos, cuando debemos recordar que valemos más que los pajarillos, porque, si lo confesamos, Él es nuestro hermano. Él nunca nos abandona.   

viernes, 14 de julio de 2017

ENTRE LOBOS


"Ved que os envío como a ovejas en medio de lobos. Sed, pues, astutos como serpientes, aunque también sencillos como palomas. Tened cuidado, porque os entregarán a las autoridades, os golpearán en las sinagogas y hasta os conducirán ante gobernadores y reyes por causa mía; así podréis dar testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero cuando os entreguen a las autoridades, no os preocupéis por lo que habéis de decir o por cómo decirlo, porque en aquel momento os dará Dios las palabras. No seréis vosotros quienes habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
Los hermanos entregarán a la muerte a sus hermanos, y los padres a sus hijos; y los hijos se levantarán contra sus padres, y los matarán. Todo el mundo os odiará por causa mía, pero el que permanezca firme hasta el fin, será salvo. Cuando os persigan en una ciudad huid a otra, pues os aseguro que el Hijo del hombre vendrá antes que hayáis recorrido todas las ciudades de Israel."

El evangelio de hoy es muy duro. Ayer Jesús nos enviaba a luchar contra el mal, a curar a la gente, a repartir amor y perdón, y hoy nos dice que seremos recibidos como corderos entre lobos. Que ni siquiera nuestras familias nos entenderán.
A lo largo de la historia, podemos ver múltiples persecuciones. Actualmente los cristianos son perseguidos en Irak, en Siria, en Egipto, en Nigeria...En Europa, ser cristiano no está demasiado bien visto. Hemos olvidado nuestras raíces cristianas.
Jesús nos dice que debemos dejar hablar al Espíritu en nosotros, a través nuestro. Cuando todo el mundo nos aplaude deberíamos peguntarnos si lo que transmitimos es la Palabra o nuestra palabra. Sólo la Palabra del Espíritu podrá amansar a los lobos y convertirlos en corderos. 

jueves, 13 de julio de 2017

NUESTRA MISIÓN


"Id y anunciad que el reino de los cielos está cerca. Sanad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad de su enfermedad a los leprosos y expulsad a los demonios. Gratis habéis recibido este poder: dadlo gratis.
No llevéis oro ni plata ni cobre ni provisiones para el camino. No llevéis ropa de repuesto ni sandalias ni bastón, pues el obrero tiene derecho a su sustento.
Cuando lleguéis a un pueblo o aldea, buscad a alguien digno de confianza y quedaos en su casa hasta que salgáis de allí. Al entrar en la casa, saludad a los que viven en ella.  Si la gente de la casa lo merece, la paz de vuestro saludo quedará en ella; si no lo merece, volverá a vosotros. Y si no os reciben ni quieren escucharos, salid de la casa o del pueblo y sacudíos el polvo de los pies. Os aseguro que en el día del juicio el castigo de ese pueblo será más duro que el de los habitantes de la región de Sodoma y Gomorra."

Hoy Jesús nos señala claramente cuál es nuestra misión y cómo debemos realizarla.
Como veíamos ayer, nuestra misión es la de combatir el mal, la de curar la de combatir las injusticias, la de mostrar a todos un Dios misericordioso.
Y nos señala con claridad el camino: la gratuidad. No es el camino del dinero, ni del poder, ni de los grandes medios. Es el camino del que con sencillez entrega su vida a los demás y da su mano al que lo necesita. El camino del que quiere cambiar este mundo con el ejemplo de una vida sencilla y amorosa.
¿Por qué no hemos hecho caso de lo que Jesús nos indicó? Llevamos bastón y mochila. Llevamos oro y plata. ¿Nos extrañamos de que el mundo siga sin creer?  

miércoles, 12 de julio de 2017

EL PODER DEL DISCÍPULO


"Jesús llamó a sus doce discípulos y les dio autoridad para expulsar a los espíritus impuros y para curar toda clase de enfermedades y dolencias.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado también Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el que cobraba impuestos para Roma; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el cananeo, y Judas Iscariote, el que traicionó a Jesús.
Jesús envió a estos doce con las siguientes instrucciones:
– No os dirijáis a las regiones de los paganos ni entréis en los pueblos de Samaria; id más bien a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.  Id y anunciad que el reino de los cielos está cerca."

Jesús da a sus discípulos el poder de expulsar demonios y curar las enfermedades y dolencias. Esa, y no otra, es la misión que nos da a nosotros. Ser sus discípulos, seguirle, supone ayudar a quitar el mal del corazón del hombre. Significa, perpetuar su misión.
Entre los doce, también está Judas. Nosotros también podemos traicionarlo. Y lo hacemos cuando olvidamos la misión que nos ha encomendado. Cuando, en lugar de ayudar, de amar, buscamos el poder y la influencia. Cuando en vez de predicar un Dios amoroso, predicamos un Dios terrible que castiga y oprime. Cuando utilizamos nuestra misión en nuestro propio provecho.

martes, 11 de julio de 2017

DEJARLO TODO


"Pedro entonces añadió:
– Nosotros, que hemos dejado cuanto teníamos y te hemos seguido, ¿qué vamos a recibir?
Jesús les repondió:
– Os aseguro que cuando llegue el tiempo de la renovación de todas las cosas, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono glorioso, vosotros, que me habéis seguido, os sentaréis también en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todos los que por causa mía hayan dejado casa, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o tierras, recibirán cien veces más, y también recibirán la vida eterna."

Hoy es San Benito, uno de los patrones de Europa. Él lo dejó todo para seguir a Jesús y fundó la orden de los Benedictinos. Su Regla a servido de inspiración para otros fundadores. Los monasterios benedictinos tuvieron gran importancia en el crecimiento de Europa.
Sin embargo, él no preguntó como Pedro qué iba a recibir. Benito sabía que quien lo deja todo por seguir a Jesús, recibe la Vida. Aquí y en la eternidad.
¿Nos atrevemos nosotros a dejarlo todo para seguir a Jesús? Si no lo hacemos, no podemos extrañarnos de que estemos muy lejos de tener la Vida. Dejarlo todo es su precio.



lunes, 10 de julio de 2017

FIARSE DE JESÚS


"Mientras Jesús les estaba hablando, llegó un jefe de los judíos, se arrodilló ante él y le dijo:
– Mi hija acaba de morir, pero si tú vienes y pones tu mano sobre ella, volverá a la vida.
Jesús se levantó, y acompañado de sus discípulos se fue con él. Entonces una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con hemorragias, se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su capa. Porque pensaba: “Con solo tocar su capa quedaré sana.” Pero Jesús, volviéndose, vio a la mujer y le dijo:
– Ánimo, hija, por tu fe has quedado sanada.
Y desde aquel momento quedó sana.
Cuando Jesús llegó a casa del jefe de los judíos, y vio a los músicos que estaban preparados para el entierro y a la gente que lloraba a gritos, les dijo:
– Salid de aquí. La muchacha no está muerta, sino dormida.
La gente se burlaba de Jesús, pero él los hizo salir; luego entró, tomó de la mano a la muchacha y ella se levantó. Y por toda aquella región corrió la noticia de lo sucedido."

Este evangelio de hoy nos da un gran mensaje: debemos fiarnos de Jesús.
Tanto el jefe de los judíos, un hombre con poder, como la hemorroísa, una mujer despreciada, se fían de Él.
Si nos fiamos de Él, podemos estar seguros de que Él nos devolverá la dignidad, como a la mujer, y no dará la vida, como hizo con la hija del jefe.
Jesús nos hace ser auténticos "humanos". Es Él, el único que da la vida, porque Él es la Vida.
Sí sólo confiamos en nuestras fuerzas, no llegaremos muy lejos. 


viernes, 7 de julio de 2017

SER SENCILLOS (domingo)


Por aquel tiempo, Jesús dijo:
- Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso. Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros."

Los hombres nos hemos dedicado a complicar la religión. Hemos escrito gruesos libros de teología; estudios completos y exegéticos de la Biblia. Sin embargo, Jesús nos dice hoy que son los sencillos los que realmente lo conocen a Él y al Padre.
A Jesús se le conoce, no en los tratados de teología, si no en el Evangelio. A Jesús se le conoce día a día, siguiéndole, imitándole, intentando ser como Él.
Y Jesús nos invita a ser misericordiosos, a ser mansos de corazón, a amar a todos, a buscarlo en los pobres. Y una cosa así sólo pueden hacerla los sencillos. Los orgullosos pierden el tiempo complicando las cosas para que sean difíciles de entender y ellos puedan considerarse "especialistas".
Buscamos a Dios en las estrellas y los sencillos saben que está aquí. Dios se encarnó, se hizo hombre, para que pudiéramos encontrarlo. Y ese Dios encarnado, Jesús, sigue presente en los pobres, en los hambrientos en los perseguidos por la justicia...Fue el mismo quien nos lo dijo.
El día que nos despojemos de nuestro "ego" y quedemos humanamente desnudos, nos daremos cuenta de que Dios está en nosotros, en el otro, en todas partes.


ALEGRÍA (sábado)


"Los seguidores de Juan el Bautista se acercaron a Jesús y le preguntaron:
– Nosotros y los fariseos ayunamos con frecuencia: ¿Por qué tus discípulos no ayunan?
Jesús les contestó:
– ¿Acaso pueden estar tristes los invitados a una boda mientras el novio está con ellos? Pero llegará el momento en que se lleven al novio, y entonces ayunarán.
Nadie remienda un vestido viejo con un trozo de tela nueva, porque lo nuevo encoge y tira del vestido viejo, y el desgarrón se hace mayor.  Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, y tanto el vino como los odres se pierden. Por eso hay que echar el vino nuevo en odres nuevos, para que se conserven ambas cosas."

Hoy los que se quejan no son los fariseos como ayer, sino los seguidores de Juan. Ellos llevaban una vida muy austera y se escandalizan de la alegría de los discípulos de Jesús.
Pero, ¿Cómo pueden estar tristes si Jesús está con ellos? Los cristianos, muchas veces nos hemos creído que para seguir a Jesús hay que hacer mil privaciones, estar muy serio y huir de la alegría.
A Jesús se le sigue con el corazón. Y no son los ayunos los que nos cercan a Jesús, si estos ayunos no repercuten en aquellos que pasan hambre. La ascética no tiene sentido si no va acompañada de una mística. Es el amor el que nos hace seguidores de Jesús. Por eso un discípulo siempre ha de estar alegre. 




jueves, 6 de julio de 2017

LA MEDICINA DE JESÚS (viernes)


"Al salir Jesús de allí, vio a un hombre llamado Mateo, que estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos para Roma. Jesús le dijo:
– Sígueme.
Mateo se levantó y le siguió.
Sucedió que Jesús estaba comiendo en la casa, y muchos cobradores de impuestos, y otra gente de mala fama, llegaron y se sentaron también a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al ver esto, los fariseos preguntaron a los discípulos:
– ¿Cómo es que vuestro maestro come con los cobradores de impuestos y los pecadores?
Jesús los oyó y les dijo:
– Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos. Id y aprended qué significan estas palabras de la Escritura: ‘Quiero que seáis compasivos, y no que me ofrezcáis sacrificios.’ Pues yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores."

A Mateo lo odiaban los judíos. Se había enriquecido traicionando a su país. Recaudaba impuestos para los romanos. Jesús los sorprende a todos. No sólo no lo odia, sino que le dice que le siga, que sea uno de sus discípulos. Mateo le sigue y da un banquete para celebrarlo.
Los fariseos, los "buenos", no lo entienden. Jesús ha de darles una nueva lección y señalarles que son los enfermo los que necesitan al médico. Y la medicina de Jesús es infalible: el amor.
Aquellos "buenos" ofrecían muchos sacrificios, pero no amaban. Jesús les recuerda la Escritura en la que Dios dice claramente que Él prefiere la misericordia a los sacrificios. La compasión, la auténtica, que es padecer con el que padece.
¿Somos de los que "ofrecemos muchos sacrificios" o de los que amamos como Jesús?  

EL PERDÓN DE LOS PECADOS


"Después de esto, Jesús subió a una barca, pasó al otro lado del lago y llegó a su propio pueblo.  Allí le llevaron un paralítico acostado en una camilla; y al ver Jesús la fe de aquella gente, dijo al enfermo:
– Ánimo, hijo, tus pecados quedan perdonados.
Algunos maestros de la ley pensaron:
- Lo que este dice es una ofensa contra Dios.
Pero como Jesús sabía lo que estaban pensando, les preguntó:
– ¿Por qué tenéis tan malos pensamientos? ¿Qué es más fácil, decir: ‘Tus pecados quedan perdonados’, o decir: ‘Levántate y anda’? Pues voy a demostraros que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados.
Entonces dijo al paralítico:
– Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa.
El paralítico se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente tuvo miedo y alabó a Dios por haber dado tal poder a los hombres."

Ayer veíamos a Jesús librando del mal a dos personas. El verdadero mal es el pecado. Y el pecado es no cumplir los mandamientos. Es decir, no amar a Dios y no amar al prójimo.
El pecado es el que nos paraliza. Por eso Jesús empieza por decirle al paralítico, tus pecados quedan perdonados. Los maestros de la ley se escandalizan. Jesús quiere demostrarles que es el pecado el que paraliza al hombre y que Él puede perdonarlos, que Él siempre perdona.
En nuestra sociedad muchos somos paralíticos. Ante las injusticias no actuamos. La "cristiana" Europa ve indiferente a los miles de emigrados y desplazados del mundo, sin movernos para acogerlos. Está claro que necesitamos el perdón de Dios. ¿Tenemos conciencia de que somos pecadores paralíticos?

miércoles, 5 de julio de 2017

EL BIEN Y EL MAL


"Cuando llegó Jesús a la otra orilla del lago, a la tierra de Gadara, salieron dos endemoniados de entre las tumbas y se acercaron a él. Eran tan feroces que nadie podía pasar por aquel camino. Y se pusieron a gritar:
– ¡No te metas con nosotros, Jesús, Hijo de Dios! ¿Has venido aquí para atormentarnos antes de tiempo?
A cierta distancia estaba comiendo una gran piara de cerdos, y los demonios rogaron a Jesús:
– Si nos expulsas, déjanos entrar en aquellos cerdos.
– Id – les dijo Jesús.
Los demonios salieron de los hombres y entraron en los cerdos, y al momento todos los cerdos echaron a correr pendiente abajo hasta el lago, y se ahogaron.
Los que cuidaban de los cerdos salieron huyendo, y al llegar al pueblo contaron lo sucedido, todo lo que había pasado con los endemoniados. Entonces salieron los del pueblo al encuentro de Jesús, y al verle le rogaron que se fuera de aquellos lugares."

En el evangelio, un endemoniado es aquél que está poseído por el mal. Es el mal en persona. A Jesús le salen al encuentro dos endemoniados violentos. Nos encontramos ante la violencia y ante quien no acepta a Jesús. Saben que ante Él no pueden nada y le piden que los meta en los cerdos. Estos van directos a la muerte, que es a donde nos lleva el mal.
Los habitantes de aquella ciudad, lejos de alegrarse  porque Jesús los ha librado del mal y de la violencia, le piden que se marche. Ellos sólo ven el perjuicio económico, la pérdida de los cerdos, que Jesús les ha producido.
¡Cuántas veces en nuestra sociedad preferimos nuestro bien económico a nuestro bien espiritual. Así seguimos prefiriendo la venta y el tráfico de armas, a la paz mundial. Por poner un ejemplo.
¿De verdad preferimos el bien al mal?

martes, 4 de julio de 2017

EN LA BARCA CON JESÚS


"Jesús subió a la barca, y sus discípulos le acompañaron. De pronto se desató sobre el lago una tempestad tan fuerte que las olas cubrían la barca. Pero Jesús se había dormido. Sus discípulos fueron a despertarle, diciendo:
– ¡Señor, sálvanos! ¡Nos estamos hundiendo!
Él les contestó:
– ¿Por qué tanto miedo? ¡Qué poca es vuestra fe!
Dicho esto se levantó, dio una orden al viento y al mar, y todo quedó completamente en calma. Ellos, asombrados, se preguntaban:
– ¿Quién es este, que hasta los vientos y el mar le obedecen?"

Seguir a Jesús no es fácil. Subir a la barca con Él significa dar nuestra vida  como Él hizo.
Pero lo que no podemos olvidar nunca es que Jesús va con nosotros. Los apóstoles tenían miedo porque creían que dormía. A nosotros nos ocurre muchas veces que también creemos que Él duerme. El silencio de Dios. Nos preguntamos el porqué del mal, de las dificultades, de los problemas...Nos creemos solos. Sin embargo Él está en la barca con nosotros. Sólo debemos confiar en Jesús y , aunque los problemas no desaparecerán, si lo hará el miedo, que es el que nos atenaza y no nos deja luchar. Confiando en Él podemos actuar y entregarnos sin miedo y seguir su camino,  a pesar de las tempestades de la vida.

lunes, 3 de julio de 2017

CREER EN ÉL


"Tomás, uno de los doce discípulos, al que llamaban el Gemelo, no estaba con ellos cuando llegó Jesús. Después le dijeron los otros discípulos:
– Hemos visto al Señor.
Tomás les contestó:
– Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo creeré.
Ocho días después se hallaban los discípulos reunidos de nuevo en una casa, y esta vez también estaba Tomás. Tenían las puertas cerradas, pero Jesús entró, y poniéndose en medio de ellos los saludó diciendo:
– ¡Paz a vosotros!
Luego dijo a Tomás:
– Mete aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado. ¡No seas incrédulo, sino cree!
Tomás exclamó entonces:
– ¡Mi Señor y mi Dios!
Jesús le dijo:
– ¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!"

Tomás apóstol, cuya festividad celebramos hoy, es la imagen de muchos creyentes. De aquellos que dudamos y buscamos certezas para creer. Pero la Fe no está hecha de certezas, sino de confianza. Nosotros no podemos ver las llagas de Jesús e introducir nuestros dedos, ni la mano en su costado. Nosotros hemos de creer porque nos fiamos de la Palabra. Porque sabemos encontrarlo en el corazón de los otros. Porque sabemos verlo más allá de las apariencias.
Si, a pesar de nuestras dudas, confiamos en Jesús y creemos en Él, ciertamente seremos felices. Porque Él es la felicidad.