domingo, 31 de diciembre de 2017

BENDICIÓN DE NOCHEVIEJA


¡Cómo pasa el tiempo, Señor!
¡Cómo pasa el tiempo y deja su marca
en nuestro cuerpo, en nuestro espíritu,
en la historia día a día...!
¡Cómo pasa el tiempo, Señor, queramos o no!

Hoy alzamos y ponemos en tu regazo,
para que permanezcan vivas y tiernas,
las cosas buenas que hemos recibido y hemos dado
a lo largo de este año que termina.

Y también, porque confiamos en ti,
nuestras esperanzas, ilusiones y proyectos
del Año Nuevo que comienza,
para que ni se pierdan ni se sequen...¡y florezcan!

Bendícenos, Señor, ahora y siempre,
y concédenos caminar todos los días
al aire de tu Espíritu por sendas de paz y de alegría,
esas que nos llevan a ser libres y vivir en fraternidad.

Bendice, Señor, nuestras esperanzas, ilusiones y proyectos
y los de todos tus hijos e hijas
que pueden ayudar a cambiar este mundo
para hacerlo más bueno, según tu deseo.

Bendice, Señor, en medio del bullicio y de las luces
de esta alegre Nochevieja que se nos va,
a los que no saben alegrarse,
a los que tienen motivos para gritar su dolor
a los que la van a pasar con varias copas de más,
a los que ya la han comenzado envueltos en soledad,
a los que han tenido un año duro,
marcado con sobresaltos, tensiones y fracasos;

a los que han gozado de un año lleno
de experiencias, encuentros y descubrimientos;
a los que la viven en paz y respetuoso silencio,
y a los que nos desean lo mejor para nuestro corazón.

¡Bendice, Señor esta Nochevieja!
¡Bendícenos, Señor, en esta Nochevieja!

(Florentino Ulibarri)

 

UNA FAMILIA DE NAZARET


Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según manda la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Lo hicieron así porque en la ley del Señor está escrito: “Todo primer hijo varón será consagrado al Señor.” Fueron, pues, a ofrecer en sacrificio lo que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones. 
En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo, que adoraba a Dios y esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con él  y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor había de enviar. Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús entraban para cumplir con lo dispuesto por la ley, Simeón lo tomó en brazos, y alabó a Dios diciendo:
- Ahora, Señor, tu promesa está cumplida:
ya puedes dejar que tu siervo muera en paz .
Porque he visto la salvación
que has comenzado a realizar
ante los ojos de todas las naciones, 
la luz que alumbrará a los paganos 
y que será la honra de tu pueblo Israel. 
El padre y la madre de Jesús estaban admirados de lo que Simeón decía acerca del niño. Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús:
– Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan y muchos se levanten. Será un signo de contradicción que pondrá al descubierto las intenciones de muchos corazones. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que te atraviese el alma.
También estaba allí una profetisa llamada Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era muy anciana. Se había casado siendo muy joven y vivió con su marido siete años; pero hacía ya ochenta y cuatro que había quedado viuda. Nunca salía del templo, sino que servía día y noche al Señor, con ayunos y oraciones. Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén. 
Cuando ya habían cumplido con todo lo que dispone la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su pueblo de Nazaret. Y el niño crecía y se hacía más fuerte y más sabio, y gozaba del favor de Dios."

Este evangelio lo hemos leído dividido en dos los últimos días. Hoy es la festividad de la Sagrada Familia y nos vamos a fijar en esta familia normal, que cumple con las tradiciones como cualquier familia judía de su tiempo. una familia que vuelve a Nazaret y vive una vida sencilla sin llamar la atención. Y en un Jesús que va "creciendo", que va descubriendo poco a poco cuál será su misión, hasta el momento del Bautismo en el Jordán. 
Koinonia (Servicio Bíblico Latinoamericano), nos lo comenta con claridad:
"El evangelio de Lucas que hoy meditamos nos cuenta, dentro del género de los «relatos de la infancia», el rito de la presentación del niño en el Templo, celebrado también por los padres de Jesús. El fragmento de hoy concluye con unas palabras muy importantes, que, junto con otros pasajes paralelos de Mateo, proclaman el “progreso” en el “crecimiento” de Jesús «en edad, sabiduría y gracia, ante los hombres y ante Dios».
Tiempos hubo en que la «cristología vertical descendente», la que fue la cristología clásica, se veía en la necesidad de corregir estas palabras diciendo que, obviamente, Jesús no podía «crecer, progresar en sabiduría ni en gracia», porque ya era perfecto desde siempre... La cristología renovada, «ascendente» ahora, por el contrario, se fijó en estos versículos y los subrayó: sería el evangelio mismo el que nos estaría afirmando que Jesús «fue haciéndose», no sólo creciendo en edad, sino «en sabiduría» e incluso «en gracia».
Este evangelio, y sus paralelos, es, por ello muy importante, por cuanto nos insta a desvincularnos de los planteamientos griegos estáticos, metafísicos. La «encarnación» no se habría dado en un momento, como un chispazo de conexión instantánea entre dos «naturalezas», la divina y la humana, sino que, en todo caso, habría que pensarla como un proceso histórico." 




sábado, 30 de diciembre de 2017

ANA LA PROFETISA


"También estaba allí una profetisa llamada Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era muy anciana. Se había casado siendo muy joven y vivió con su marido siete años; pero hacía ya ochenta y cuatro que había quedado viuda. Nunca salía del templo, sino que servía día y noche al Señor, con ayunos y oraciones. Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén. 
Cuando ya habían cumplido con todo lo que dispone la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su pueblo de Nazaret. Y el niño crecía y se hacía más fuerte y más sabio, y gozaba del favor de Dios."

La auténtica oración, la verdadera espiritualidad, no nos cierra en nosotros si no que nos lleva los otros. Es lo que le ocurre a Ana. Su verdadero misticismo le lleva a encontrar a Jesús, que es encontrar a los hombres. Además se convierte en alguien que habla de Él y los anuncia a los demás.
Jesús vuelve a Nazaret y allí crecía. Se preparaba a su misión en la paz de su familia y de la vida sencilla de su pueblo. No lo dudemos; es así como se encuentra a Dios. 


viernes, 29 de diciembre de 2017

VER A JESÚS


"Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según manda la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Lo hicieron así porque en la ley del Señor está escrito: “Todo primer hijo varón será consagrado al Señor.” Fueron, pues, a ofrecer en sacrificio lo que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones. 
En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo, que adoraba a Dios y esperaba la restauraciónu de Israel. El Espíritu Santo estaba con él y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor había de enviar. Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús entraban para cumplir con lo dispuesto por la ley, Simeón lo tomó en brazos, y alabó a Dios diciendo:
- Ahora, Señor, tu promesa está cumplida:
ya puedes dejar que tu siervo muera en paz.
Porque he visto la salvación
que has comenzado a realizar
ante los ojos de todas las naciones, 
la luz que alumbrará a los paganos 
y que será la honra de tu pueblo Israel. 
El padre y la madre de Jesús estaban admirados de lo que Simeón decía acerca del niño. Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús:
– Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan y muchos se levanten. Será un signo de contradicción que pondrá al descubierto las intenciones de muchos corazones. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que te atraviese el alma."

Simeón esperaba el Mesías. No se cumplió la promesa que se le había hecho hasta su vejez; pero fue tanta su alegría, que ya podía morir. No deseaba nada más. Encontrar a Jesús no es fácil, pero cuando se le encuentra de verdad, ya nada más puede llenarnos.
María fue la primera discípula de Jesús. La que iba guardando todas las cosas en su corazón. Simeón le dice que eso la hará sufrir. Que su Hijo será causa de contradicción. Ella fue descubriendo a lo largo del tiempo, que los poderosos, los dirigentes religiosos, le perseguían. Mientras que eran los sencillos, los que sufrían, los que le seguían.
El poder, tanto político, económico, como religioso, alejan de Dios. Es el pobre, el que sufre, el perseguido, el que encuentra a Dios. Es el que sabe amar y servir al pobre, al que sufre, al perseguido, el que puede encontrar a Jesús. Porque Él pone al descubierto nuestras intenciones, nuestro corazón.  




jueves, 28 de diciembre de 2017

EXILIADOS


"Cuando ya los sabios se habían ido, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
- Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo.  
José se levantó, tomó al niño y a su madre y salió de noche con ellos camino de Egipto, donde estuvieron hasta que murió Herodes. Esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “De Egipto llamé a mi hijo.” 
Al darse cuenta Herodes de que aquellos sabios de Oriente le habían burlado, se enfureció; y calculando el tiempo por lo que ellos habían dicho, mandó matar a todos los niños menores de dos años que vivían en Belén y sus alrededores. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Jeremías:
Se oyó una voz en Ramá,
llantos y grandes lamentos.
Era Raquel, que lloraba a sus hijos
y no quería ser consolada
porque ya estaban muertos."

Mateo es el único evangelista que nos narra este relato. Es posible que sea más simbólico que real. Pero nos da unas lecciones muy importantes.
. A aquel niño aparentemente insignificante, que ha nacido en un establo, que está recostado en un pesebre, el poder, Herodes, le tiene miedo.
. Los niños representan a todos los inocentes perseguidos y muertos por el poder egoísta y dominador.
.   Jesús, ya desde el principio, representa a todos aquellos que deben huir perseguidos por los que se creen poderosos.
Hoy, más que nunca, somos testigos de las multitudes de desplazados en todo el mundo. Nosotros, el occidente cristiano, miramos hacia otra parte, los ignoramos. Somos, pues, cómplices de las atrocidades que se cometen, de la muerte de los emigrantes que huyen de sus países y no queremos acoger. ¿Somos conscientes de que Jesús sufre y muere en cada una de esas personas?    


miércoles, 27 de diciembre de 2017

EL DISCÍPULO AMADO


"Magdalena corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo:
– ¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto!
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Se agachó a mirar y vio allí las vendas, pero no entró. Detrás de él llegó Simón Pedro, que entró en el sepulcro. Él también vio allí las vendas, y vio además que la tela que había servido para envolver la cabeza de Jesús no estaba junto a las vendas, sino enrollada y puesta aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio lo que había pasado y creyó."

Hoy celebramos la festividad del apóstol Juan, el llamado "discípulo amado". Su evangelio es el más profundo y el que nos señala que el camino para llegar a Dios es el Amor y es amarlo en los Hombres.
Koinonia (Servicio Bíblico Iberoamericano) nos ofrece la siguiente reflexión:
 "En el contexto de Navidad, ayer reflexionábamos en la muerte de Esteban y ahora meditaremos sobre la Resurrección, a través de la fe y del testimonio de Juan. Siguiendo esta dinámica, pudiéramos decir que: encarnación /muerte /resurrección, son signos del cristiano. Juan presenta la figura del “discípulo amado” que viendo los “signos de la muerte” (lienzos, sudario), llega a entender la resurrección (vio y creyó). La tradición ha asociado la “figura del discípulo amado” con la persona de Juan. Quizá “el anonimato” del discípulo amado represente a todos los seguidores de Jesús para que viendo “las marcas de la muerte de Cristo”, vean y crean, ¡que Jesús está vivo! Creer en el Resucitado no es tarea fácil, porque celebramos más la muerte que la vida misma. Al convertirnos en “discípulos amados” estamos invitados a correr a los sepulcros para constatar y anunciar que nuestra fe no pertenece a los muertos, sino a los vivos. Solo así, podemos celebrar que el Crucificado en realidad es el Resucitado." 


martes, 26 de diciembre de 2017

FIDELIDAD


Tened cuidado, porque os entregarán a las autoridades, os golpearán en las sinagogas y hasta os conducirán ante gobernadores y reyes por causa mía; así podréis dar testimonio de mí ante ellos y ante los paganos. Pero cuando os entreguen a las autoridades, no os preocupéis por lo que habéis de decir o por cómo decirlo, porque en aquel momento os dará Dios las palabras. No seréis vosotros quienes habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. 
Los hermanos entregarán a la muerte a sus hermanos, y los padres a sus hijos; y los hijos se levantarán contra sus padres, y los matarán. Todo el mundo os odiará por causa mía, pero el que permanezca firme hasta el fin, será salvo."

Ayer celebrábamos el nacimiento de Jesús. Hoy celebramos el primer mártir del cristianismo: Esteban. Era uno de los diáconos elegidos por los apóstoles para cuidarse de las viudas, de los pobres, de los necesitados...Sacerdotes y fariseos no podían resistirlo. Esos sacerdotes y fariseos representan a todos aquellos que utilizan la religión en su provecho, para obtener poder, dinero, relevancia social. Jesús, en este evangelio, anuncia que, comprometerse para conseguir el Reino, implica persecución por los que se creen autoridades. Incomprensión de los que no saben ver a Dios en el prójimo.
La historia de Esteban se repite a lo largo de la historia. Jesús sólo nos pide una cosa: FIDELIDAD.



lunes, 25 de diciembre de 2017

NACE JESÚS


"En el principio ya existía la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla. 
Hubo un hombre llamado Juan, a quien Dios envió como testigo, para que diera testimonio de la luz y para que todos creyesen por medio de él. Juan no era la luz, sino uno enviado a dar testimonio de la luz. La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo. 
Aquel que es la Palabra estaba en el mundo, y aunque Dios había hecho el mundo por medio de él, los que son del mundo no le reconocieron. Vino a su propio mundo, pero los suyos no le recibieron. Pero a quienes le recibieron y creyeron en él les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado. 
Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros lleno de amor y de verdad. Y hemos visto su gloria, la gloria que como Hijo único recibió del Padre. Juan dio testimonio de él diciendo: “A este me refería yo cuando dije que el que viene después de mí es más importante que yo, porque existía antes que yo. 
De sus grandes riquezas, todos hemos recibido bendición tras bendición. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, nos lo ha dado a conocer."

El evangelio de Mateo empieza con la genealogía de Jesús y narra su nacimiento a partir de José. Marcos empieza con Juan bautizando y Jesús que empieza su vida pública. Lucas narra el nacimiento partiendo del anuncio a María. Joan, en el evangelio que leemos hoy, nos ofrece este prólogo, en el que más que narrar hechos, lo que hace es darnos el sentido profundo del nacimiento de Jesús.
Jesús es la Palabra que ilumina. Viene a iluminar este mundo. Y, desgraciadamente, no lo hemos recibido.
Jesús nos da a conocer a Dios. Él nos trasciende y  por nosotros solos no podemos conocerlo. Es a través de Jesús que podemos conócelo. Por eso se hace hombre. Por eso se encarna cada día en nuestro corazón, si sabemos acogerlo.
Basta mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de que no lo hemos recibido. Mientras sigan habiendo guerras; mientras unos pocos tengan todo y la mayoría nada; mientras haya personas solas, sin una mano amiga que las acaricie...Seguimos sin acoger a Jesús. Porque su mensaje es muy claro: Dios es Amor y llegamos a Él amando a los demás. A Dios lo hemos de buscar en el hombre y lo hemos de adorar en el hombre. Y Dios está de una manera especial en el hombre pobre, enfermos, perseguido...Él nació pobre y tuvo que huir a Egipto.
Abramos hoy nuestro corazón a Dios. Abramos nuestro corazón a todos los hombres, sin distinción de razas ni creencias. Es allí donde nace Jesús.



sábado, 23 de diciembre de 2017

EL SEÑOR ESTÁ CONTIGO


"A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, a visitar a una joven virgen llamada María que estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró donde ella estaba, y le dijo:
– ¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo.
Cuando vio al ángel, se sorprendió de sus palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
– María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo: y Dios el Señor lo hará rey, como a su antepasado David, y reinará por siempre en la nación de Israel. Su reinado no tendrá fin. 
María preguntó al ángel:
– ¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre? 
El ángel le contestó:
– El Espíritu Santo se posará sobre ti  y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios También tu parienta Isabel, a pesar de ser anciana, va a tener un hijo; la que decían que no podía tener hijos está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible. 
Entonces María dijo:
– Soy la esclava del Señor. ¡Que Dios haga conmigo como me has dicho!
Con esto, el ángel se fue."

Este año, el 4º domingo de Adviento coincide con la víspera de Navidad. Esta noche tendremos la misa de la Noche de Navidad, conocida popularmente como del Gallo, con el nacimiento de Jesús.
En esta víspera dedicamos el evangelio a considerar a María, la madre de Jesús. Es pot medio de Ella, que Dios se hace presente en este mundo.
María es una muchacha humilde de un pequeño pueblo de Galilea. Dios siempre se nos presenta a través de lo pequeño, de lo humilde, de los insignificante.
María se hace receptora de la voluntad de Dios. Por eso el Señor está con ella.
Si queremos que Dios esté con nosotros hemos de ser humildes, sencillos y plegarnos a su voluntad. Ser receptivos. En el momento que el ángel le dice que es la Madre de Dios, ella se considera esclava.
Por la noche leeremos el evangelio del nacimiento de Jesús. Un canto a la sencillez. Jesús nace en un establo. Sólo le reciben los pastores, gente humilde y despreciada por sus contemporáneos.
El mensaje es claro: sólo en la sencillez, en la humildad, en lo pequeño, se encuentra a Dios. Ese es el camino para que Dios esté con nosotros, como lo fue para María.
Os dejo también el vídeo del evangelio de esta noche. 





SE LLAMARÁ JUAN


"Al cumplirse el tiempo en que Isabel había de dar a luz, tuvo un hijo. Sus vecinos y parientes fueron a felicitarla cuando supieron que el Señor había sido tan bueno con ella. A los ocho días llevaron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías. Pero la madre dijo:
– No. Tiene que llamarse Juan.
Le contestaron:
– No hay nadie en tu familia con ese nombre.
Entonces preguntaron por señas al padre del niño, para saber qué nombre quería ponerle. El padre pidió una tabla para escribir, y escribió: “Su nombre es Juan.” Y todos se quedaron admirados. En aquel mismo momento, Zacarías recobró el habla y comenzó a alabar a Dios. Todos los vecinos estaban asombrados, y en toda la región montañosa de Judea se contaba lo sucedido. Cuantos lo oían se preguntaban a sí mismos:
- ¿Qué llegará a ser este niño? 
Porque ciertamente el Señor mostraba su poder en favor de él."

Nos encontramos ante el nacimiento de Juan Bautista, el mensajero que ha de preparar el camino a Jesús, según la profecía de Malaquías que hemos leído en la primer lectura. Todos se extrañan del nombre, ya que nadie se llama así en la familia. Juan significa: Dios es misericordioso.
Vemos a Zacarías recobrar el habla. Al dudar, había quedado mudo. Ahora obedece al ángel aceptando el nombre de Juan. Aceptar lo que Dios quiere de nosotros, es la única forma de poder hablar de Él, de poderlo comunicar.
Juan anunciará a Jesús. Un Jesús que nos dará la verdadera imagen de su Padre: la misericordia. Y lo hará con su Palabra y con su vida. Por eso Jesús se dedicará a curar, a defender, a buscar a la oveja perdida. Todo Dios que no es misericordia, no es Dios. 


EL MENSAJERO


"El Señor todopoderoso dice:
- Voy a enviar mi mensajero para que me prepare el camino. El Señor, a quien estáis buscando, entrará de pronto en su templo. ¡Ya llega el mensajero del pacto que vosotros deseáis! 
Pero ¿quién podrá resistir el día de su venida? ¿Quién podrá entonces permanecer en pie? Pues llegará como un fuego, para purificarnos; será como un jabón que quitará nuestras manchas. El Señor se sentará a purificar a los sacerdotes, los descendientes de Leví, como quien purifica la plata y el oro en el fuego. Después ellos podrán presentar su ofrenda al Señor, tal como deben hacerlo. El Señor se alegrará entonces de la ofrenda de Judá y Jerusalén, igual que se alegraba de ella en otros tiempos."

Si leemos este texto a la luz del Nuevo Testamento, vemos en él a Juan Bautista, el mensajero que viene a preparar la venida de Jesús y a este, que viene a purificarlo todo. El Templo ha acabado su función y ahora adoraremos a Dios en espíritu y en verdad . Él, entonces, se alegrará de nuestros actos. 


viernes, 22 de diciembre de 2017

UN CANTO DE LIBERACIÓN


"María dijo:
- Mi alma alaba la grandeza del Señor.
Mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador, 
porque Dios ha puesto sus ojos en mí, su humilde esclava, 
y desde ahora me llamarán dichosa;
porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas. 
¡Santo es su nombre!
Dios tiene siempre misericordia
de quienes le honran. 
Actuó con todo su poder: 
deshizo los planes de los orgullosos,
derribó a los reyes de sus tronos 
y puso en alto a los humildes.
Llenó de bienes a los hambrientos
y despidió a los ricos con las manos vacías. 
Ayudó al pueblo de Israel, su siervo,
y no se olvidó de tratarlo con misericordia. 
Así lo había prometido a nuestros antepasados,
a Abraham y a sus futuros descendientes."

María, con el Magníficat, expresa con palabras del Antiguo Testamento, lo que será el Nuevo: el triunfo del Amor sobre el dinero, el poder y la gloria.
La Iglesia, cada día en el oficio de Vísperas, canta este himno. Pero, ¿lo traducimos luego a la realidad?¿Somos la Iglesia de los Pobres o de los ricos?¿Buscamos servir a Dios o el poder y la gloria?
Koinonía nos ofrece esta reflexión:
"María, la niña de Nazaret, con su canto denuncia las injusticias que oprimían al pueblo. La gente no era/es pobre porque Dios así lo quiere, sino porque alguien los ha empobrecido. María con su alabanza anuncia que Dios no quiere que unos poquitos tenga todo y muchos no tenga nada. María nos reta a creer en el Dios de Israel y en el Dios que ella y su hijo representan, para que la persona y la tierra vuelvan a ser fecundas y bendecidas. En la Espiritualidad Mariana, enfatizamos, el “silencio de María” como una virtud a imitar. Este “silencio de María”, hoy la niña de Nazaret, lo rompe, y con voz potente, deja escuchar su canto para anunciar que Dios sigue estando del lado de los que no tienen que comer y de los pobres. En el canto de María, descubrimos a un Dios en plena solidaridad con la gente que es oprimida, por sistemas de muerte y de injusticia. ¡Abramos nuestro corazón para alegrarnos con el mensaje de liberación que María nos ofrece!" 


TODO ES DON DE DIOS


"Y cuando le quitó el pecho, y siendo todavía él un niño pequeño, lo llevó consigo al templo del Señor en Siló. También llevó tres becerros, veintidós litros de trigo y un odre de vino. Entonces sacrificaron un becerro y presentaron el niño a Elí. Ana le dijo:
– Perdona, señor, pero tan cierto como que tú vives es que yo soy aquella mujer que estuvo orando al Señor aquí, cerca de ti. Le pedí al Señor que me diera este hijo, y él me lo concedió. Yo, por mi parte, lo he dedicado al Señor; mientras viva, le estará dedicado.
Entonces Elí se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, delante del Señor."

Ana, la mujer estéril, ha pedido un hijo a Dios. Se lo ha concedido. Ella lo lleva al templo y lo ofrece a Dios.
Estos días hemos visto diversos nacimientos de hijos con una misión. Todos son nacimientos sorprendentes. Madres muy ancianas o estériles. Son hijos del Señor. Por eso, las madres, se los devuelven para que cumplan la misión que Dios espera de ellos. Son prefiguraciones de lo que ocurrirá con Jesús, el Hijo de Dios con mayúsculas. Nacerá de una madre virgen, obra del Espíritu, para cumplir la misión más importante: redimirnos y mostrarnos al Padre.
Ana se muestra agradecida y reconoce el favor de Dios. No sólo le ofrece sacrificios, sino que también le ofrece a su hijo. Todo lo que recibimos es don de Dios. ¿Sabemos agradecérselo y se lo retornamos?  


jueves, 21 de diciembre de 2017

LA ALEGRÍA DE TENER A JESÚS


"Por aquellos días, María se dirigió de prisa a un pueblo de la región montañosa de Judea, y entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura se movió en su vientre, y ella quedó llena del Espíritu Santo. Entonces, con voz muy fuerte, dijo Isabel:
– ¡Dios te ha bendecido más que a todas las mujeres, y ha bendecido a tu hijo! ¿Quién soy yo para que venga a visitarme la madre de mi Señor? Tan pronto como he oído tu saludo, mi hijo se ha movido de alegría en mi vientre. ¡Dichosa tú por haber creído que han de cumplirse las cosas que el Señor te ha dicho!"

María lo deja todo y marcha con presteza a Ain Karim, un pueblo de las montañas de Judá, para asistir a su prima Isabel, que, a su edad avanzada está embarazada. María lleva ya a Jesús en su seno y es ejemplo de lo que nos puede ocurrir a nosotros si lo llevamos en nuestro corazón:
. Salimos rápidamente en servicio a los demás.
. Comunicamos nuestra alegría a los otros.
Para que Jesús habite en nuestro corazón debemos creer, dejar que se cumpla su voluntad. El lema de La Salle de este curso es: Tu alegría, la mía. María, porque tiene la alegría de llevar a Jesús en su seno, comunica la alegría a Isabel. Si Jesús reina en nuestro corazón, a pesar de las dificultades, la alegría estará con nosotros. 



ÉL LLEGA


"¡Ya viene mi amado!
¡Ya escucho su voz!
Viene saltando sobre los montes,
viene saltando por las colinas.
Mi amado es como un corzo,
como un cervatillo.
¡Aquí está ya, tras la puerta,
asomándose a la ventana,
espiando a través de la reja! 
Mi amado me dijo:
Levántate, amor mío;
anda, cariño, vamos.
¡Mira! El invierno ha pasado
y con él se han ido las lluvias.
Ya han brotado flores en el campo,
ya ha llegado el tiempo de cantar, 
ya se escucha en nuestra tierra
el arrullo de las tórtolas.
Ya tiene higos la higuera,
y los viñedos esparcen su aroma. 
Levántate, amor mío;
anda, cariño, vamos. 
Paloma mía que te escondes en las rocas,
en altos y escabrosos escondites,
deja que mire tu rostro,
deja que escuche tu voz.
Porque mirarte es grato,
y escucharte, delicioso."

El Cantar de los Cantares es un poema de amor. Los cristianos lo hemos asociado al amor entre Cristo y su Iglesia. Entre Jesús y el alma mística.
El fragmento que leemos hoy, es un canto de esperanza. El invierno ha pasado y llega la primavera con el renacer de la naturaleza. Si miramos a nuestro alrededor, más bien diríamos que estamos en el invierno social y que todo es frío y oscuridad. El mensaje de la Navidad que llega, de la Encarnación de Jesús, es que todo empieza a renacer. Jesús se nos acerca y nos dice que nos levantemos, que quiere mirar nuestro rostro. Para ello debemos parar de movernos, dejar de escondernos y corretear por las rocas , y dejarnos encontrar por Él, que llama a nuestra puerta.


miércoles, 20 de diciembre de 2017

DIOS SE ENCARNA EN LA HUMILDAD


"A los seis meses envió Dios al ángel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret, a visitar a una joven virgen llamada María que estaba comprometida para casarse con un hombre llamado José, descendiente del rey David. El ángel entró donde ella estaba, y le dijo:
– ¡Te saludo, favorecida de Dios! El Señor está contigo.
Cuando vio al ángel, se sorprendió de sus palabras, y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo:
– María, no tengas miedo, pues tú gozas del favor de Dios. Ahora vas a quedar encinta: tendrás un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo del Dios altísimo: y Dios el Señor lo hará rey, como a su antepasado David, y reinará por siempre en la nación de Israel. Su reinado no tendrá fin. 
María preguntó al ángel:
– ¿Cómo podrá suceder esto, si no vivo con ningún hombre? 
El ángel le contestó:
– El Espíritu Santo se posará sobre ti  y el poder del Dios altísimo se posará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios. También tu parienta Isabel, a pesar de ser anciana, va a tener un hijo; la que decían que no podía tener hijos está encinta desde hace seis meses. Para Dios no hay nada imposible. 
Entonces María dijo:
– Soy la esclava del Señor. ¡Que Dios haga conmigo como me has dicho!
Con esto, el ángel se fue."

Dios se quiere hacer hombre. Para ello no escoge una gran ciudad, sino un pequeño pueblo. No escoge una madre rica o noble. Escoge una campesina de un pequeño pueblo. Dios escoge para encarnarse, la humildad y la sencillez. Si queremos que Dios entre en nuestro corazón, sólo lo hará si tenemos un corazón humilde y sencillo. Como María debemos considerarnos esclavos del Señor. Sólo así descenderá a nuestro corazón. 
Lo mismo ocurre con la Iglesia. Dios sólo se encarnará en ella si es sencilla, humilde. Si es la casa que acoge a los pobres. ¿Cuándo sabremos desprendernos de todo lo que nos sobra?¿Cuándo seremos capaces de mostrarnos desnudos ante Dios? Él busca nuestra fidelidad. Nuestro sí humilde, como el de María.



UNA SEÑAL


"El Señor dijo también a Acaz:
- Pide al Señor tu Dios que haga un milagro que te sirva de señal, ya sea abajo en lo más profundon o arriba en lo más alto. 
Acaz contestó:
- No, yo no pondré a prueba al Señor pidiéndole una señal. 
Entonces Isaías dijo: 
-Escuchad vosotros, los de la casa real de David, 
¿Os parece poco molestar a los hombres,
que queréis también molestar a mi Dios?
Pues el Señor mismo os va a dar una señal:
La joven está encinta
y va a tener un hijo, 
al que pondrá por nombre Emmanuel."

Acaz, disfrazándose de falsa religiosidad no quiere una señal de Dios. Su reino se encuentra rodeado de enemigos y no quiere recurrir a Dios. Todo los basa en alianzas y el poder de los ejércitos. Elias le responde dándole una señal. Este texto, la Iglesia, siempre lo ha interpretado como una profecía del nacimiento de Jesús de María virgen. El otro día veíamos como el ángel decía que le llamarán Emmanuel, es decir, Dios con  nosotros. Hoy leemos también la Anunciación hecha a María. Sería el cumplimiento de esta profecía. 


martes, 19 de diciembre de 2017

VIVIR IRREPROCHABLES


"En el tiempo en que Herodes era rey de Judea, vivía un sacerdote llamado Zacarías, perteneciente al grupo de Abías. Su esposa, llamada Isabel, descendía de Aarón. Ambos eran justos delante de Dios y cumplían los mandatos y leyes del Señor, de tal manera que nadie los podía tachar de nada. Pero no tenían hijos, porque Isabel no había podido tenerlos. Ahora eran ya los dos muy ancianos. 
Un día en que al grupo sacerdotal de Zacarías le correspondía el turno de oficiar delante de Dios, según era costumbre entre los sacerdotes, le tocó en suerte a Zacarías entrar en el santuario del templo del Señor para quemar incienso. Y mientras se quemaba el incienso, todo el pueblo estaba orando fuera. En esto se le apareció un ángel del Señor, de pie al lado derecho del altar del incienso. Al ver al ángel, Zacarías se echó a temblar lleno de miedo. Pero el ángel le dijo:
– Zacarías, no tengas miedo, porque Dios ha oído tu oración, y tu esposa Isabel te va a dar un hijo, al que pondrás por nombre Juan. Tú te llenarás de gozo y muchos se alegrarán de su nacimiento, porque tu hijo va a ser grande delante del Señor. No beberá vino ni licor, y estará lleno del Espíritu Santo desde antes de nacer. Hará que muchos de la nación de Israel se vuelvan al Señor su Dios. Irá Juan delante del Señor con el espíritu y el poder del profeta Elías, para reconciliar a los padres con los hijos y para que los rebeldes aprendan a obedecer. De este modo preparará al pueblo para recibir al Señor.
Zacarías preguntó al ángel:
– ¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy muy anciano, y mi esposa también.
El ángel le contestó:
– Yo soy Gabriel, y estoy al servicio de Dios. Él me ha enviado a hablar contigo y a darte estas buenas noticias. Pero ahora, como no has creído lo que te he dicho, vas a quedarte mudo; y no volverás a hablar hasta que, a su debido tiempo, suceda todo esto.
Mientras tanto, la gente estaba fuera esperando a Zacarías y preguntándose por qué tardaba tanto en salir del santuario. Cuando por fin salió, no les podía hablar. Entonces se dieron cuenta de que había tenido una visión en el santuario, pues les hablaba por señas. Y así siguió, sin poder hablar.
Cumplido el tiempo de su servicio en el templo, Zacarías se fue a su casa. Después de esto, su esposa Isabel quedó encinta, y durante cinco meses no salió de casa, pensando: “Esto me ha hecho ahora el Señor para librarme de mi vergüenza ante la gente."

Lo primero que vemos al leer este texto del evangelio tras el anterior de los Jueces, es el paralelismo entre ambos relatos. Koinonia (Servicio Bíblico Iberoamericano), nos lo comenta de la siguiente manera:
 "Lucas presenta el nacimiento de Juan en la misma línea de los nacimientos extraordinarios que aparecen en las Escrituras Hebreas con la intención de descubrir a un Dios que “quita la humillación pública”, de las personas justas. Zacarías e Isabel alcanzan el favor de Dios porque eran “rectos a los ojos de Dios y vivían irreprochablemente”. Esta es la condición que establece Dios como requisito de todos los tiempos y para todas las personas que quieran alcanzar su favor. Dios nunca abandona a la persona que es humillada por el motivo que sea; al contrario envía siempre a sus Ángeles para anunciarnos que nuestros ruegos, lagrimas y noches de desvelos, han sido escuchados. Nuestro Dios no es un Dios lejano; es un Dios que entra en intimidad, nos escucha, ve nuestras miserias y viene a recordarnos su presencia en medio de nuestra vida. Para experimentar la presencia de los mensajeros de Dios, tenemos que imitar a Zacarías e Isabel, y “vivir irreprochables de acuerdo a los mandatos de Dios”. "


NACIMIENTO DE SANSÓN


"En Sorá, de la tribu de Dan, había un hombre que se llamaba Manoa. Su mujer nunca había tenido hijos, porque era estéril. Pero el ángel del Señor se le apareció y le dijo:
- Tú nunca has podido tener hijos, pero ahora vas a quedar embarazada y tendrás un niño. Pero no tomes vino ni licor, ni comas nada impuro, pues vas a tener un hijo al que no se le deberá cortar el cabello, porque ese niño estará consagrado a Dios como nazareo desde antes de nacer, para que sea él quien comience a librar a los israelitas del poder de los filisteos. 
La mujer fue a contárselo a su marido, y le dijo:
– Un hombre de Dios vino a donde yo estaba, y me impresionó mucho pues parecía el ángel mismo del Señor. Ni yo le pregunté quién era ni tampoco él me lo dijo. Lo que sí me dijo fue que yo voy a tener un hijo, y que desde ahora no debo tomar vino ni licor, ni comer nada impuro, porque el niño va a estar consagrado a Dios como nazareo desde antes de nacer y hasta su muerte.
A su tiempo, la mujer tuvo un hijo, y le puso por nombre Sansón. El niño crecíar y el Señor lo bendecía. Y un día en que Sansón estaba en el campamento de Dan, entre Sorá y Estaol, el espíritu del Señor comenzó a manifestarse en él."

La primera lectura, del libro de los Jueces, narra el nacimiento de Sansón. Sigue el modelo del nacimiento de todos los salvadores de Israel: Dios elige alguien sencillo, en este caso una mujer estéril. El niño queda claro que es un don de Dios y trae la salvación al pueblo judío. Él debe entregarse totalmente a su Dios, ser fiel, para cumplir correctamente su misión. El espíritu de Dios se manifiesta en él.
Son los requisitos para actuar en nombre de Dios. 


lunes, 18 de diciembre de 2017

UNA HISTORIA HUMILDE


"El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes de vivir juntos se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor  se le apareció en sueños y le dijo:
- José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque el hijo que espera es obra del Espíritu Santo. María tendrá un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados. 
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: 
“La virgen quedará encinta,
y tendrá un hijo
al que pondrán por nombre Emanuel.” 
(que significa: “Dios con nosotros”). 
Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado, y tomó a María por esposa."

José se quiere casar con aquella joven María, pero se da cuenta que está en estado. José es un hombre bueno. Denunciarla sería condenarla a morir apedreada. Entonces decide marcharse, desaparecer, para que no culpen a María. Un ángel le revela en sueños lo que sucede y José acepta la voluntad de Dios y se casa con María.
De este texto también es importante el nombre de Jesús. En Israel era muy importante el nombre. Marcaba la vida de la persona. Jesús significa "Dios salva". Además Mateo le pone otro Emmanuel, "Dios con nosotros". Ambos describen perfectamente lo que será Jesús.
Este es el inicio humilde del cristianismo. Veamos lo que nos dice el papa Francisco sobre este texto:
"Parece que todo deba hacerse expresamente a escondidas. María era una muchacha de 16 ò 17 años como mucho, en un pueblo perdido de la periferia del Imperio Romano. José, que la amaba y quería casarse, era un carpintero que se ganaba el pan de cada día. Se da cuenta de que ella está en estado. El ángel le explica el misterio a José. Pero todo a escondidas, humildemente. Es así cómo Dios está entre nosotros. Si quieres encontrar a Dios, búscalo en la humildad, en la pobreza, búscalo allí donde se esconde: en los necesitados, en los enfermos, en los hambrientos, en los prisioneros." 


MARÍA DE LA ESPERANZA


El Señor afirma:
Vendrá un día en que haré
que David tenga un descendiented legítimo,
un rey que reine con sabiduría
y que actúe con justicia y rectitud en el país.
Durante su reinado, Judá estará a salvo,
y también Israel vivirá seguro.
Este es el nombre que le darán: 
‘El Señor es nuestra victoria.’ 
El Señor afirma:
Vendrán días en que ya no se jurará diciendo: ‘Por la vida del Señor, que sacó a los israelitas de Egipto’, sino que se jurará diciendo: ‘Por la vida del Señor, que sacó a los descendientes de Israel del país del norte y de todos los demás países por donde los había dispersado.’ Y vivirán en su propia tierra."

Jeremías anuncia la llegada del Mesías el Salvador de todos. Hoy es la festividad de Nuestra Señora de la Esperanza. De la ¡oh!, como se la conoce popularmente, ya que hoy se inician las antífonas del Magníficat que comienzan con esta exclamación.
Esta salvación será para todos. Como María espera la llegada de su Hijo, nosotros debemos esperar la Salvación.