miércoles, 28 de febrero de 2018

SERVIDORES COMO JESÚS


"Yendo camino de Jerusalén llamó Jesús aparte a sus doce discípulos y les dijo:
– Como veis, ahora vamos a Jerusalén. Allí el Hijo del hombre será entregado a los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley; lo condenarán a muerte y lo entregarán a los extranjeros para que se burlen de él, le golpeen y lo crucifiquen; pero al tercer día resucitará. 
La madre de los hijos de Zebedeo se acercó con ellos a Jesús, y se arrodilló para pedirle un favor. Jesús le preguntó:
– ¿Qué quieres?
Ella le dijo:
– Manda que estos dos hijos míos se sienten en tu reino uno a tu derecha y el otro a tu izquierda. 
Jesús contestó:
– No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber la copa amarga que voy a beber yo?
Le dijeron:
– Podemos.
Jesús les respondió:
– Vosotros beberéis esa copa de amargura, pero el sentaros a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí darlo. Será para quienes mi Padre lo ha preparado. 
Cuando los otros diez discípulos oyeron todo esto, se enojaron con los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo:
– Sabéis que, entre los paganos, los jefes gobiernan con tiranía a sus súbditos y los grandes descargan sobre ellos el peso de su autoridad. Pero entre vosotros no debe ser así. Al contrario, el que entre vosotros quiera ser grande, que sirva a los demás; y el que entre vosotros quiera ser el primero, que sea vuestro esclavo. Porque, del mismo modo, el Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida en pago de la libertad de todos."

Mientras Jesús anuncia a sus discípulos su muerte cercana, ellos, que no han entendido nada, sólo piensan en un futuro de gloria y de poder, en ocupar los primeros puestos.
Y seguimos de la misma forma. Buscamos una Iglesia poderosa, con fuerza, que domine. Jesús nos sigue repitiendo que nosotros debemos seguirle. Y el vino para servir, no para ser servido. "Una Iglesia que no sirve, no sirve para nada". ¿Cuándo comprenderemos la verdadera misión de la Iglesia? Somos la comunidad de seguidores de Jesús. Nuestra misión es servir. No hay otra. "Quien quiera ser grande, que sirva a los demás." Ese ha de ser nuestro objetivo. Llevar la vida al mundo, como hizo Jesús. Hasta entregar la última gota de sangre.



martes, 27 de febrero de 2018

¿FARDOS INÚTILES?


"Después de esto, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo:
- Los maestros de la ley y los fariseos son los encargados de interpretar la ley de Moisés. Por lo tanto, obedecedlos y haced todo lo que os digan. Pero no sigáis su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra. Atan cargas pesadas, imposibles de soportar, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo. Todo lo hacen para que la gente los vea. Les gusta llevar sobre la frente y en los brazos cajitas con textos de las Escrituras, y vestir ropas con grandes borlas. Desean los mejores puestos en los banquetes, los asientos de honor en las sinagogas, ser saludados con todo respeto en la calle y que la gente los llame maestros. 
Pero vosotros no os hagáis llamar maestros por la gente, porque todos sois hermanos y uno solo es vuestro Maestro. Y no llaméis padre a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el que está en el cielo. Ni os hagáis llamar jefes, porque vuestro único Jefe es Cristo. El más grande entre vosotros debe servir a los demás. Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido."

En nuestro interior todos llevamos un fariseo. Exigimos a los demás lo que nosotros no hacemos. Nos gusta ser importantes, que nos alaben y nos coloquen en los primeros puestos.
Jesús nos pide que seamos sencillos. Que no nos consideremos maestros, sino discípulos. Que busquemos los últimos lugares.
Pero, sobre todo, que no impongamos a los demás lo que nosotros no podemos llevar. Al contrario, debemos ayudar a los demás a que su carga sea ligera. Y esto sólo se consigue con el amor. A la religión le sobran normas y ritos y le falta vida y amor. Es más fácil cumplir un mandato, que entregar nuestra vida a los pobres, dar de comer, vestir al desnudo, luchar por la justicia...Pero este Amor es el que de verdad nos acerca a Dios. 



lunes, 26 de febrero de 2018

COMPASIÓN Y PERDÓN


"Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo.
No juzguéis a nadie y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie y Dios no os condenará. Perdonad y Dios os perdonará. Dad a otros y Dios os dará a vosotros: llenará vuestra bolsa con una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Dios os medirá con la misma medida con que vosotros midáis a los demás."

Compasión y perdón. Dos puntos clave del cristianismo. Tener compasión no significa mirar a los otros con paternalismo y superioridad. Compasión significa "padecer - con" el otro. Compartir el sufrimiento. Lo cual implica entregarnos a los demás.
Saber perdonar, es algo más que palabras. Es comprender la debilidad del otro, aceptarla e intentar olvidar el mal que nos ha hecho. Cada día lo repetimos en el Padrenuestro, y seguramente, viendo cómo nos comportamos, lo decimos sin reflexionarlo, sin hacerlo nuestro.
Todos queremos que nos comprendan, que nos ayuden, que nos tiendan una mano. Pues eso es lo que debemos hacer con los demás. Eso es la verdadera compasión y el verdadero perdón.  


domingo, 25 de febrero de 2018

LA LUZ TRANSFORMA


"Seis días después, Jesús se fue a un monte alto, llevando con él solamente a Pedro, Santiago y Juan. Allí, e en presencia de ellos, cambió la apariencia de Jesús. Sus ropas se volvieron brillantes y blancas, como nadie podría dejarlas por mucho que las lavara. Y vieron a Elías y Moisés, que conversaban con Jesús. Pedro le dijo a Jesús:
– Maestro, ¡qué bien que estemos aquí! Vamos a hacer tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Es que los discípulos estaban asustados y Pedro no sabía qué decir. En esto vino una nube que los envolvió en su sombra. Y de la nube salió una voz:
– Este es mi Hijo amado. Escuchadle. 
Al momento, al mirar a su alrededor, ya no vieron a nadie con ellos, sino sólo a Jesús.
Mientras bajaban del monte les encargó Jesús que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre hubiera resucitado. Así que guardaron el secreto entre ellos, aunque se preguntaban qué sería eso de resucitar."

Jesús, antes de enfrentarse a su Pasión, quiere mostrar a Pedro, Santiago y Juan, su gloria. Se transfigura ante ellos. Ellos quedan tan impresionados que quieren quedarse allí. Pero la finalidad principal de este acontecimiento era el mensaje del Padre: Este es mi Hijo amado. Escuchadle.
Ser cristiano es estar siempre a la escucha de Jesús. La verdadera luz que nos transfigura, que nos transforma a nosotros es su Palabra.
Los apóstoles no entendieron nada. ¿Qué quería decir Jesús con lo de que iba a resucitar?
La Palabra es la que nos hace ver las cosas de una manera diferente. Nos hace profundizar en la vida. Ver las cosas a través de Jesús, es ver la verdad. Por eso el Padre nos pide que le escuchemos.
Casaldáliga nos lo dice con este soneto:


"Entonces veré el sol con ojos nuevos
y la noche y su aldea reunida;
la garza blanca y sus ocultos huevos,
la piel del río y su secreta vida.
 
Veré el alma gemela de cada hombre
en la entera verdad de su querencia;
y cada cosa en su primer nombre
y cada nombre en su lograda esencia.
 
Confluyendo en la paz de Tu mirada,
veré, por fin, la cierta encrucijada
de todos los caminos de la Historia

y el reverso de fiesta de la muerte.
Y saciaré mis ojos en Tu gloria,
para ya siempre más ver, verme y verte." 




sábado, 24 de febrero de 2018

AMOR UNIVERSAL


"También habéis oído que antes se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.’ Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, pues él hace que su sol salga sobre malos y buenos, y envía la lluvia sobre justos e injustos. Porque si amáis solamente a quienes os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¡Hasta los que cobran impuestos para Roma se portan así! Y si saludáis solamente a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¡Hasta los paganos se portan así! Vosotros, pues, sed perfectos, como vuestro Padre que está en el cielo es perfecto."

Lo que hoy nos pide Jesús es la perfección. Ser perfectos como lo es el Padre. Y el Padre es Amor; por eso Jesús nos pide amar a todos.
"Una enseñanza novedosa y revolucionaria de Jesús para la época, fue “amar a los enemigos” Estamos de acuerdo en que es una frase ejemplar, pero difícil de cumplir. Lo común, en tiempos de Jesús y hoy, es odiar y, si es posible, eliminar al enemigo, al que piensa y actúa diferente. Con su propuesta de ampliar los círculos del amor, Jesús coloca la ética del amor cristiano en un lugar muy alto, pues, se trata de pasar del círculo del amor circunscrito a los más cercanos, a un círculo más universal, incluyendo a los enemigos. Esto significa cambios profundos en las relaciones humanas. En adelante, lo que identifica al cristiano y lo hace verdaderamente hijo de Dios, es el amor universal, que hace posible que el sol, la lluvia, la justicia, la no violencia, nos cubra a todos sin distinción. La “perfección” no consiste en la estricta observancia de la ley como proponían los fariseos. Lo que hace perfecto al ser humano, es decir, lo que lo hace realmente bueno y semejante al Padre, es el amor total y universal." (Koinonia) 

viernes, 23 de febrero de 2018

¿LEY O AMOR?


"Porque os digo que si no superáis a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo delante de Dios, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que a vuestros antepasados se les dijo: ‘No mates, pues el que mata será condenado.’ Pero yo os digo que todo el que se enoje con su hermano será condenado; el que insulte a su hermano será juzgado por la Junta Suprema, y el que injurie gravemente a su hermano se hará merecedor del fuego del infierno.
Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda.
Si alguien quiere llevarte a juicio, procura ponerte de acuerdo con él mientras aún estés a tiempo, para que no te entregue al juez; porque si no, el juez te entregará a los guardias y te meterán en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último céntimo."

La lección de hoy es muy clara. Los maestros de la ley la conocían perfectamente y se esforzaban en cumplirla al pie de la letra. Jesús nos dice, que el cumplimiento de la ley, si no va acompañado del amor, no es nada. Jesús nos enseña, que es más importante el espíritu que la letra. De nada sirve no matar, si no amamos al hermano, si, en la práctica, lo "matamos" cada día con nuestro desprecio, nuestras críticas, nuestras burlas...
Antes que las ceremonias, los sacrificios, los ritos, está el amor. Por eso Jesús coloca la reconciliación por delante de todo. No es que el otro sea más importante que Dios. Es que a Dios sólo podemos llegar a través del otro, de nuestro prójimo. Cumplir la ley sin amar al otro, es mero legalismo. 


jueves, 22 de febrero de 2018

LAS LLAVES DEL REINO


"Cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo preguntó a sus discípulos:
– ¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre? 
Ellos contestaron:
– Unos dicen que Juan el Bautista; otros, que Elías, y otros, que Jeremías o algún profeta. 
–Y vosotros, ¿quién decís que soy? – les preguntó.
Simón Pedro le respondió:
– Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente. 
Entonces Jesús le dijo:
– Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás, porque ningún hombre te ha revelado esto, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a edificar mi iglesia; y el poder de la muerte no la vencerá. Te daré las llaves del reino de los cielos: lo que ates en este mundo, también quedará atado en el cielo; y lo que desates en este mundo, también quedará desatado en el cielo."

El evangelio de hoy no es el del jueves de la 1ª Semana de Cuaresma, sino el de la festividad de la Cátedra de San Pedro (22 de febrero).
En este texto vemos la declaración de Fe de Pedro. Jesús, era tan diferente al Mesías que esperaban los judíos, que no lo reconocían. De ahí que Jesús le diga a Pedro, que su acto de Fe le viene inspirado por el Padre.
Nosotros también debemos preguntarnos en quién creemos. Si realmente pensamos que Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre, ese convencimiento debería cambiar toda nuestra vida. ¿Vemos en Jesús el amor de Dios hecho carne, entrego a los pobres a la gente sencilla? De ser así, deberíamos hacer lo mismo con nuestra vida. Esto nos daría la llave del Reino. Transformaría nuestra vida en un acto continuo de amor a Dios y a los hombres. Esta es la llave que Jesús entregó a Pedro y a todos los que creen en Él. 


miércoles, 21 de febrero de 2018

SEÑALES DEL AMOR DE DIOS


"La multitud seguía juntándose alrededor de Jesús, y él comenzó a decirles:
– La gente de este tiempo es malvada. Pide una señal milagrosa, pero no se le dará otra señal que la de Jonás. Porque así como Jonás fue señal para la gente de Nínive, así también el Hijo del hombre será señal para la gente de este tiempo. En el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, la reina del Sur se levantará y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y lo que hay aquí es más que Salomón. También los habitantes de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se convirtieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás, y lo que hay aquí es más que Jonás."

Jonás estuvo en el vientre del pez tres días. Sale para que los ninivitas se conviertan.
La señal de Jesús es su muerte y Resurrección y una salvación que es para todos. Él es la "señal".
Buscamos señales y no nos damos cuenta de que están a nuestro alrededor. Buscamos cosas espectaculares y las señales de Dios son sencillas. Es el amor que nos rodea. Son aquellas personas que entregan su vida poco a poco, sin hacer ruido, por el bien de los demás. Nosotros mismos podemos ser señales para los otros. Debemos ser "señales" del amor de Dios.  




martes, 20 de febrero de 2018

UN PLAN DE VIDA


"Y al orar no repitas palabras inútilmente, como hacen los paganos, que se imaginan que por su mucha palabrería Dios les hará más caso. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis aun antes de habérselo pedido. Vosotros debéis orar así: 
Padre nuestro que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre. 
Venga tu reino.
Hágase tu voluntad en la tierra
así como se hace en el cielo.
Danos hoy el pan que necesitamos. 
Perdónanos nuestras ofensas 
como también nosotros perdonamos
a quienes nos han ofendido.
Y no nos expongas a la tentación, 
sino líbranos del maligno. 
Porque si vosotros perdonáis a los demás el mal que os hayan hecho, vuestro Padre que está en el cielo os perdonará también a vosotros; pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará el mal que vosotros hacéis."

Jesús nos dice que no quiere palabras cuando recemos y luego nos recita el Padrenuestro. ¿Una contradicción? No. Porque el Padrenuestro no son palabras sino un plan de vida, un proyecto a seguir.
Toda nuestra vida debe santificar el nombre de Padre. Para los judíos el nombre significa toda la persona. Y Jesús llama a Dios Abba, padre. Debemos convencernos de que eso es lo que es para nosotros: un padre.
Debemos emplearnos en que su Reino, ese reino de amor, sea una realidad en esta tierra. Que se haga la voluntad de ese Padre en todas partes. Un voluntad que es que no le falta pan, que no le falte nada a nadie en este mundo. Una voluntad que es perdón, pero que exige de nosotros que perdonemos a los demás. Una voluntad que quiere librarnos del mal. Un mal que debemos combatir en vez de alimentarlo.
El padrenuestro no son meras palabras. Es un verdadero plan de vida.   


lunes, 19 de febrero de 2018

A DIOS POR EL HOMBRE


"Cuando venga el Hijo del hombre rodeado de esplendor y de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones se reunirán delante de él, y él separará a unos de otros como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Y dirá el Rey a los de su derecha:
- Venid vosotros, los que mi Padre ha bendecido: recibid el reino que se os ha preparado desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me recibisteis, anduve sin ropa y me vestisteis, caí enfermo y me visitasteis, estuve en la cárcel y vinisteis a verme.
Entonces los justos preguntarán:
- Señor, ¿cuándo te vimos hambriento y te dimos de comer, o sediento y te dimos de beber? ¿O cuándo te vimos forastero y te recibimos, o falto de ropa y te vestimos? ¿O cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?
El Rey les contestará:
- Os aseguro que todo lo que hicisteis por uno de estos hermanos míos más humildes, por mí mismo lo hicisteis. 
Luego dirá el Rey a los de su izquierda:
- Apartaos de mí, malditos: id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me recibisteis, anduve sin ropa y no me vestisteis, caí enfermo y estuve en la cárcel, y no me visitasteis.
Entonces ellos preguntarán:
- Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o falto de ropa, o enfermo o en la cárcel, y no te ayudamos?
El Rey les contestará:
- Os aseguro que todo lo que no hicisteis por una de estas personas más humildes, tampoco por mí lo hicisteis. Estos irán al castigo eterno, y los justos, a la vida eterna."

Este texto deberíamos leerlo y meditarlo cada día. Nos muestra el verdadero camino que nos lleva a Dios: el hombre, el prójimo.
Nosotros preferimos las ceremonias, los ritos, las oraciones ampulosas, los templos... Jesús nos indicó que a Dios lo encontramos a través del hombre. Que amar a Dios, se hace amando al hombre. Que aquello que hacemos al prójimo, se lo hacemos a Dios.
Si nuestra sociedad a la que llamamos cristiana hubiese seguido este camino, nos encontraríamos con un mundo muy diferente. Un mundo sin odio, sin diferencias, sin injusticias... Pero, es que ver a Dios en el otro no es fácil. Es más sencillo verlo en una estatua, en un templo. Dar lo que tenemos para que el otro no muera de hambre o de frío, es más difícil que dejar unas monedas el domingo en la bandeja. Luchar contra las injusticias cuesta más que mirar hacia otro lado o lamentarse sin hacer nada. 
Por eso Dios recibirá con los brazo abiertos a muchos que ni siquiera creen en Él, y rechazará a los que han pasado su vida hablando de Él, pero olvidando a su prójimo.
Repito. Este texto debemos leerlo y meditarlo cada día...y obrar en consecuencia.    


domingo, 18 de febrero de 2018

EL DESIERTO.


"Después de esto, el Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí vivió durante cuarenta días entre las fieras, y fue puesto a prueba por Satanás; y los ángeles le servían.
Después que metieron a Juan en la cárcel, Jesús fue a Galilea a anunciar las buenas noticias de parte de Dios. Decía:
- Ha llegado el tiempo, y el reino de Dios está cerca. Convertíos y creed en el Evangelio."

El Espíritu llevó a Jesús al desierto. Allí es puesto a prueba durante cuarenta días. El desierto representa la soledad. Allí habita Satanás. El Espíritu, antes de que empiece su misión, empuja a Jesús a enfrentarse con el mal, la tentación. Todos, antes de seguir nuestro camino, debemos enfrentarnos a la tentación. Debemos conocer el mal, que aparecerá frente a nosotros para desviarnos de nuestra ruta. Pero en el desierto también, como Jesús, encontraremos ángeles que nos servirán. A lo largo de nuestra vida encontraremos personas que nos ayudarán, que nos tenderán una mano en los momentos difíciles. Hay que saber reconocerlos.
Jesús sale del desierto con un mensaje claro: debemos convertirnos y creer en su Palabra.
Este mensaje debe sonar con una fuerza especial en este tiempo de Cuaresma. Es el momento de cambiar, de volvernos hacia Dios, de convertirnos. Es el momento de creer en su Palabra, de aceptar su Evangelio. Es el momento de hacer presente el Reino en este mundo. Un Reino de Amor y de solidaridad. 



sábado, 17 de febrero de 2018

MENSAJE DEL PAPA - CUARESMA 2018

DEJARLO TODO


"Después de esto, Jesús salió y se fijó en uno de los que cobraban impuestos para Roma. Se llamaba Leví y estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos. Jesús le dijo:
– Sígueme.
Entonces Leví se levantó, y dejándolo todo siguió a Jesús.
Más tarde, Leví hizo en su casa una gran fiesta en honor de Jesús; y muchos de los que cobraban impuestos para Roma, junto con otras personas, estaban sentados con ellos a la mesa. Pero los fariseos y los maestros de la ley pertenecientes a este partido comenzaron a criticar a los discípulos de Jesús. Les decían:
– ¿Por qué coméis y bebéis con los cobradores de impuestos y los pecadores? 
Jesús les contestó:
– Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan a Dios."

Leví, a los ojos de los judíos, era un ser despreciable. Un recaudador corrupto y un traidor que trabajaba para Roma. Sin embargo Jesús, no sólo se acerca a él, sino que lo hace discípulo suyo. Jesús nos enseña, que todos tenemos cabida en el corazón de Jesús. Él es inclusivo y no excluye a nadie. Este es el comentario de Koinonia (Círculo Bíblico Iberoamericano):

"Jesús sigue tocando las puertas de nuestra vocación. Hoy, el llamado es para un pecador, que por su ocupación era excluido y marcado por el desprecio social. La respuesta de Leví es digna de meditación: “dejándolo todo, se levantó y lo siguió”. Dejemos todo lo que nos ata a lo superficial; levantémonos para escuchar mejor la palabra de Jesús; sigamos, sin distracciones, a quien nos llama. Leví no se contenta con seguir al Maestro, lo celebra con una fiesta incluyente, todos pueden sentarse alrededor de Jesús. El acontecimiento debe ser recordado como una enseñanza para todo cristiano, no a la exclusión, sí a la inclusión. Los fariseos y los letrados son discípulos de otra escuela, ni siquiera entran en la casa del pecador, desde afuera critican las prácticas de Jesús. En su respuesta, Jesús ratifica un discipulado que debe ser incluyente y comprometido con los más necesitados. Oremos en esta cuaresma, para que en medio del ruido y las tentaciones del mundo, escuchemos el llamado de Dios y respondamos con decisión como Leví." 




viernes, 16 de febrero de 2018

NUESTRO AYUNO


"Los seguidores de Juan el Bautista se acercaron a Jesús y le preguntaron:
– Nosotros y los fariseos ayunamos con frecuencia: ¿Por qué tus discípulos no ayunan?
Jesús les contestó:
– ¿Acaso pueden estar tristes los invitados a una boda mientras el novio está con ellos? Pero llegará el momento en que se lleven al novio, y entonces ayunarán."

Para un cristiano, el ayuno es la ausencia del "novio", la ausencia de Jesús. Su presencia es nuestra alegría. Siempre que compartimos, nos entregamos al otro, luchamos por los perseguidos...Jesús está ahí, a nuestro lado. Este es el "ayuno" cristiano.
Cuando el mundo vive a espaldas de Jesús, lo ignora, o, incluso, lo persigue, es cuando nos encontramos con el "ayuno" del sufrimiento, de la violencia, del odio...
Mientras vivamos unidos a Jesús y seamos fieles a su alianza, nuestro ayuno es el de la solidaridad.





jueves, 15 de febrero de 2018

SALVAR LA VIDA


"Les decía Jesús:
– El Hijo del hombre tendrá que sufrir mucho, y será rechazado por los ancianos, por los jefes de los sacerdotes y por los maestros de la ley. Lo van a matar, pero al tercer día resucitará. 
Después dijo a todos:
– El que quiera ser mi discípulo, olvídese de sí mismo, cargue con su cruz cada día y sígame. Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si se pierde o se destruye a sí mismo?"

Jesús anuncia su pasión a sus seguidores. No es que Jesús quiera sufrir. Jesús asume en sí los sufrimientos de todos los hombres.
Jesús, ya que Él va a pasar por la cruz, anuncia el mismo futuro para sus seguidores. Si queremos seguirlo hemos de tomar nuestra cruz. Es decir, hemos de saber que tendremos dificultades. Pero esto no significa el fracaso, sino salvar la vida. Compartiendo el sufrimiento de los más pequeños ganamos la vida. Además, este camino no lo hacemos solos. Jesús está siempre junto a nosotros. 


miércoles, 14 de febrero de 2018

AYUNO, LIMOSNA, ORACIÓN


"No practiquéis vuestra religión delante de los demás solo para que os vean. Si hacéis eso, no obtendréis ninguna recompensa de vuestro Padre que está en el cielo.
Por tanto, cuando ayudes a los necesitados no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente los elogie. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Tú, por el contrario, cuando ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu más íntimo amigo. Hazlo en secreto, y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora en secreto a tu Padre. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa. 
Cuando ayunéis, no pongáis el gesto compungido, como los hipócritas, que aparentan aflicción para que la gente vea que están ayunando. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, lávate la cara y arréglate bien, para que la gente no advierta que estás ayunando. Solamente lo sabrá tu Padre, que está a solas contigo, y él te dará tu recompensa."

Hoy, Miércoles de Ceniza, comenzamos el camino hacia la Pascua: la Cuaresma. Adviento nos preparaba a la llegada de Jesús, a recibir a Dios hecho humanidad. Cuaresma nos prepara a la Resurrección, a Jesús glorificado.
Mateo, en este texto, nos muestra tres piezas clave para recorrer este camino: ayuno, limosna y oración.
Los entendidos recomiendan poner títulos atrayentes a los post para ganar lectores. Este título no lo es. Estas tres palabras suenan a cosa antigua. Sin embargo, son fundamentales para recorrer el camino cuaresmal.
La gente rechaza el ayuno cuaresmal, pero hace mil y una dietas para mantener el tipo y la forma. El ayuno cuaresmal no es ayunar por ayunar. Es tomar conciencia de que gran parte de la humanidad pasa hambre. De que cada día hay mucha gente que debe acudir al Banco de los Alimentos, a Cáritas, a organismos...para dar de comer a su familia. El verdadero ayuno es abstenerse de algunos alimentos para compartirlos con los que no tienen.
La limosna no es solamente dar dinero a quien lo pide. No es paternalismo. Es tener completamente arraigado en nosotros el concepto de solidaridad. Es no acaparar mientras otros no tienen lo necesario para vivir.
La oración, es intentar vivir constantemente en la presencia de Dios. No es solamente repetir fórmulas. Es ver a Dios en los más pequeños detalles de nuestra vida.
Y el texto de hoy nos dice, que todo esto debemos hacerlo sin llamar la atención. Sin querer destacar y que los demás nos admiren. Esas tres cosas deben formar parte de nuestra manera de ser. Son tres cosas humanas que nos acercan a lo divino, que nos ayudan a recorrer el camino hacia la Resurrección.   



martes, 13 de febrero de 2018

EL VERDADERO PAN


"Se habían olvidado de llevar algo de comer y solamente tenían un pan en la barca. Jesús les advirtió:
– Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de la levadura de Herodes. 
Los discípulos comentaban entre sí que no tenían pan. Jesús se dio cuenta de ello y les dijo:
– ¿Por qué comentáis que no tenéis pan? ¿Todavía no comprendéis ni entendéis nada? ¿Tan embotada tenéis la mente? ¿Tenéis ojos y no veis, y oídos y no oís? ¿Ya no recordáis, cuando repartí los cinco panes entre cinco mil hombres, cuántas canastas llenas de trozos recogisteis?
Ellos contestaron:
– Doce. 
– Y cuando repartí los siete panes entre cuatro mil, ¿cuántos cestos llenos recogisteis?
Contestaron:
– Siete. 
Entonces les dijo:
– ¿Todavía no entendéis?"

Jesús les habla de la mala influencia de los fariseos y Herodes, y a los discípulos sólo les preocupa la falta de pan. Y esto, tras haber asistido a una multiplicación de los panes. No han entendido nada. Los fariseos y Herodes buscan el poder, lo material. Jesús con la multiplicación les habla que la solución está en compartir, no en acumular. Veamos lo que nos dice Koinonia (Servicio Bíblico Iberoamericano):

"Los discípulos están en el mar y se dan cuenta que no tienen pan, se sienten inseguros, a la intemperie, tienen miedo de pasar necesidad como pasan tantos días los pobres del mundo. El milagro de la solidaridad que ayudó a multiplicar el pan para todos y que sobraran muchas canastas, no los ha hecho confiados en el Reino. Siguen pensando que la solución es económica, que lo que hizo Jesús fue algo improvisado y que salvó la situación por un momento. Esa es la levadura (mentalidad) de los fariseos y de Herodes. No entienden que detrás de lo que había hecho Jesús, hay un proyecto de compartir solidario que es el único que puede restablecer la igualdad y hacer que sobre el pan. Ni los fariseos comprendían a Jesús ni los discípulos lo comprenden. Nosotros, ¿lo comprendemos? ¿Qué mentalidad egoísta, consumista, individualista, se apoderó de nosotros que nos alejó de la simplicidad del Evangelio? Tenían un pan en la barca: Jesús, pero no confiaban en Él. Pidamos al Señor que alimente nuestra vida con la levadura del Evangelio y no la del poder." 


lunes, 12 de febrero de 2018

SABERLO VER


"Llegaron los fariseos y comenzaron a discutir con Jesús. Para tenderle una trampa, le pidieron alguna señal milagrosa que probara que él venía de parte de Dios. Jesús suspiró profundamente y dijo:
– ¿Por qué pide esta gente una señal milagrosa? Os aseguro que no se les dará ninguna señal.
Entonces los dejó, y volviendo a entrar en la barca se fue a la otra orilla del lago."

Los fariseos no creían en Jesús. Aquel hijo de carpintero que curaba, acogía a la gente, repartía amor, no les decía nada. Para creer, ellos necesitaban una señal del Cielo, un hecho prodigioso. Para ellos, lo que hacía Jesús no era prodigioso.
Hoy, también pedimos hechos prodigiosos para creer. Como los fariseos, estamos ciegos ante los actos de Jesús. Él no ama la parafernalia, el espectáculo. Jesús se manifestaba en la sencillez y sigue haciéndolo así. Jesús se acercaba al sufriente, al despreciado, al "impuro", y lo curaba. Luego les decía que no dijeran nada.
Hoy tenemos toda esa gente que va entregando su vida poco a poco. Que ayuda al que nada tiene. Que ama al que todos desprecian. Que acoge al desamparado. Ahí está Jesús, pero no sabemos verlo. Quizá porque esas personas no son creyentes. Pero Jesús actúa a través de ellas. 
La Fe es ver a Jesús en la sencillez. En el corazón de muchas personas, que ni siquiera saben que Él está allí. Saberlo ver en nuestro corazón.   




domingo, 11 de febrero de 2018

VÍDEO DEL PAPA - FEBRERO




NO MÁS EXCLUÍDOS


"Un hombre enfermo de lepra se acercó a Jesús, y poniéndose de rodillas le dijo:
– Si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad.
Jesús tuvo compasión de él, le tocó con la mano y dijo:
– Quiero. ¡Queda limpio!
Al momento se le quitó la lepra y quedó limpio. Jesús lo despidió en seguida, recomendándole mucho:
– Mira, no se lo digas a nadie. Pero ve, preséntate al sacerdote y lleva por tu purificación la ofrenda ordenada por Moisés; así sabrán todos que ya estás limpio de tu enfermedad.
Sin embargo, en cuanto se fue, comenzó a contar a todos lo que había pasado. Por eso, Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo, sino que se quedaba fuera, en lugares donde no había nadie; pero de todas partes acudían a verle."

El Evangelio de hoy nos presenta la primera curación que narra Marcos: la de un leproso. Jesús empieza curando a alguien considerado como el sumum de la impureza, hasta el punto, que ha de vivir fuera de las poblaciones y apartarse del paso de las personas.
Ese leproso empieza transgrediendo la ley. Se acerca a Jesús. A la petición de quedar limpio, Jesús responde con otra transgresión: toca al leproso.
Jesús vuelve a enseñarnos, que el Amor está por encima de las leyes. Que si queremos ser sus discípulos, debemos acercarnos a los excluidos. Hoy no es la lepra lo que excluye a las personas. Pero hay muchas otras cosas que lo hacen: la raza, el hecho de ser inmigrantes, la pobreza, la política, la religión...Jesús, de la misma forma que Él lo hizo, nos pide que nos acerquemos a aquellos que nos necesitan. Una Iglesia de los puros, no es la Iglesia de Jesús.
Hay marginados físicos: nos alejamos del mendigo, del que va sucio, del "distinto"...Y hay marginados por sus ideas. Jesús nos pide que no haya más excluidos. Todos somos hermanos en Él, hijos de Dios.
Hagamos "acciones" para que no haya más excluidos. No nos quedemos solamente con palabras.     



sábado, 10 de febrero de 2018

UNA HUMANIDAD HAMBRIENTA


"Un día en que de nuevo se había juntado mucha gente y no tenían nada que comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
– Siento compasión de esta gente, porque ya hace tres días que están aquí conmigo y no tienen nada que comer. Y si los envío en ayunas a sus casas pueden desfallecer por el camino, porque algunos han venido de lejos.
Sus discípulos le contestaron:
– ¿Pero cómo se les puede dar de comer en un lugar como este, donde no vive nadie?
Jesús les preguntó:
– ¿Cuántos panes tenéis?
– Siete – dijeron ellos.
Mandó entonces que la gente se sentara en el suelo, tomó en sus manos los siete panes y, habiendo dado gracias a Dios, los partió, los dio a sus discípulos y ellos los repartieron entre la gente.Tenían también unos cuantos peces; Jesús dio gracias a Dios por ellos, y también mandó repartirlos. Todos comieron hasta quedar satisfechos, y llenaron todavía siete canastas con los trozos sobrantes. Los que comieron eran cerca de cuatro mil. Después de esto, Jesús los despidió, subió a la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta."

Jesús nos ha ido mostrando estos días, que debemos eliminar de nuestra espiritualidad todo aquello que es rutinario, sin vida, y todo aquello que separa a los hombres.
Esta segunda multiplicación se produce en territorio pagano y nos muestra la universalidad del amor de Jesús. Le importa el hambre de toda la humanidad. Hambre espiritual, pero también hambre física. Aquí nos habla de siete panes. El siete, número que significa plenitud. Y se recogen siete canastas de "sobras". Nos indica que hemos de dar de comer a todos y que, con lo que sobra, podemos también compartir con todos.
La multiplicación de los panes se asocia siempre a la Eucaristía. Por desgracia, hemos perdido en la Eucaristía ese aspecto de unión, de compartir. Si realmente al comulgar fuésemos conscientes de lo que hacemos, no dejaríamos a nadie morir de hambre, ni espiritual ni física, en el mundo. La Eucaristía nos une a todos en Jesús y  nos hace hermanos. ¿Lo pensamos cada domingo cuando nos reunimos alrededor del altar? Si convertimos la Eucaristía en un mero rito, no nos extrañemos de que nuestras iglesias se vayan quedando vacías.  



viernes, 9 de febrero de 2018

UNA SOCIEDAD SORDOMUDA


"Jesús volvió a salir de la región de Tiro y, pasando por Sidón y los pueblos de la región de Decápolis, llegó al lago de Galilea. Allí le llevaron un sordo y tartamudo, y le pidieron que pusiera su mano sobre él. Jesús se lo llevó a un lado, aparte de la gente, le metió los dedos en los oídos y con saliva le tocó la lengua. Luego, mirando al cielo, suspiró y dijo al hombre:
– ¡Effetá! (es decir, “¡Ábrete!”).
Al momento se abrieron los oídos del sordo, su lengua quedó libre de trabas y hablaba correctamente. Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie; pero cuanto más se lo mandaba, tanto más lo contaban ellos. Llenos de asombro, decían:
– Todo lo hace bien. ¡Hasta hace oir a los sordos y hablar a los mudos!"

Hoy Jesús cura a un sordomudo. Hoy, más que nunca, vivimos en una sociedad sordomuda. Estamos más comunicados e informados que nunca, y, sin embargo, hacemos caso omiso al dolor, a las necesidades, a las injusticias que nos rodean.
Siguen ahogándose inmigrantes en el Mediterráneo y seguimos cerrando nuestras fronteras. Siguen desahuciando a familias de sus casas y miramos hacia otro lado. Encarcelan a personas por sus ideas y pedimos que no se les indulte. Somos sordos al mal ajeno. Y al no oírlo, somos incapaces de hablar y denunciar estas situaciones.
Hoy, más que nunca, necesitamos que Jesús abra nuestros oídos y desate nuestras lenguas.  




jueves, 8 de febrero de 2018

UNA FE AUTÉNTICA


"De allí pasó Jesús a la región de Tiro. Entró en una casa sin querer que se supiera, pero no pudo ocultarlo. Pronto supo de él la madre de una muchacha que tenía un espíritu impuro; y fue y se arrodilló a los pies de Jesús. Era una mujer extranjera, de nacionalidad sirofenicia. Fue, pues, y rogó a Jesús que expulsara de su hija al demonio; pero Jesús le dijo:
– Deja que los hijos coman primero, porque no está bien quitar el pan a los hijos y dárselo a los perros. 
– Sí, Señor – respondió ella –, pero hasta los perros comen debajo de la mesa las migajas que dejan caer los hijos.
Jesús le dijo:
– Bien has hablado. Puedes irte: el demonio ya ha salido de tu hija.
Cuando la mujer llegó a su casa encontró a la niña en la cama; el demonio ya había salido de ella."

Jesús sigue dándonos lecciones. Ayer nos hablaba de que lo importante está en nuestro interior, es la intención con que hacemos las cosas. Hoy nos desmonta la supremacía de una cultura, religión o raza sobre otras. Jesús empieza con unas palabras muy duras, que reflejan el sentir de los judíos de su tiempo. Los otros eran "perros". La mujer se presenta con humildad ante Jesús y una gran Fe en Él. Por eso consigue que cure a su hija poseída por el mal.
Demasiadas veces despreciamos a los que tienen unas creencias diferentes de las nuestras. Jesús nos demuestra que la sencillez, la perseverancia y la Fe son más importantes que las filiaciones religiosas o culturales.


miércoles, 7 de febrero de 2018

LA VERDAD ESTÁ EN EL INTERIOR


"Luego Jesús llamó a la gente y dijo:
– Escuchadme todos y entended: Nada de lo que entra de fuera puede hacer impuro al hombre. Lo que sale del corazón del hombre es lo que le hace impuro. 
Cuando Jesús dejó a la gente y entró en casa, sus discípulos le preguntaron sobre esta enseñanza. Él les dijo:
– ¿Así que vosotros tampoco lo entendéis? ¿No comprendéis que ninguna cosa que entra de fuera puede hacer impuro al hombre? Porque no entra en el corazón, sino en el vientre, y después sale del cuerpo.
Con esto quiso decir que todos los alimentos son puros, y añadió:
–Lo que sale del hombre, eso sí le hace impuro. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los malos pensamientos, la inmoralidad sexual, los robos, los asesinatos, los adulterios, la codicia, las maldades, el engaño, los vicios, la envidia, los chismes, el orgullo y la falta de juicio. Todas estas cosas malas salen de dentro y hacen impuro al hombre."

Jesús nos sigue hablando de lo que hace a una persona pura o impura. No son las cosas externas como vimos ayer que creían los fariseos. Es lo que sale de nuestro corazón, de nuestro interior.
Si salen obras buenas, si amamos a los demás, si nuestras intenciones son rectas, somos puros. Si de nuestro corazón salen actos negativos, malas intenciones, mentira...somos impuros, aunque cumplamos todos los ritos y prescripciones. La verdad está en nuestro interior. Es desde el corazón que debemos actuar.


martes, 6 de febrero de 2018

LA LEY DEL AMOR


"Se acercaron los fariseos a Jesús, junto con unos maestros de la ley que habían llegado de Jerusalén. Y al ver que algunos discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin haber cumplido con el rito de lavárselas, los criticaron. (Porque los fariseos –y todos los judíos– siguen la tradición de sus antepasadosb de no comer sin antes lavarse cuidadosamentec las manos. Y al volver del mercado, no comen sin antes cumplir con el rito de lavarse. Y aún tienen otras muchas costumbres, como lavar los vasos, los jarros, las vasijas de metal y las camas.) Por eso, los fariseos y los maestros de la ley preguntaron a Jesús:
– ¿Por qué tus discípulos no siguen la tradición de nuestros antepasados? ¿Por qué comen con las manos impuras?
Jesús les contestó:
– Bien habló el profeta Isaías de lo hipócritas que sois, cuando escribió:
‘Este pueblo me honra de labios afuera,
pero su corazón está lejos de mí.
De nada sirve que me rinda culto,
pues sus enseñanzas son mandatos de hombres.’ 
Porque vosotros os apartáis del mandato de Dios para seguir las tradiciones de los hombres.
También les dijo:
– Vosotros, para mantener vuestras propias tradiciones, pasáis por alto el mandato de Dios. Pues Moisés dijo: ‘Honra a tu padre y a tu madre’ y ‘El que maldiga a su padre o a su madre, será condenado a muerte.’ Pero vosotros afirmáis que un hombre puede decirle a su padre o a su madre: ‘No puedo socorrerte, porque todo lo que tengo es corbán’ (es decir, “ofrecido a Dios”); y también afirmáis que ese hombre ya no está obligado a socorrer a su padre o a su madre. De esa manera invalidáis el mandato de Dios con tradiciones que os trasmitís unos a otros. Y hacéis otras muchas cosas parecidas."

Los fariseos se preciaban de seguir la Ley. En realidad interpretaban la Ley en su provecho. La "ley" cerraba sus corazones y los hacía soberbios e hipócritas. Jesús les enseña que lo importante de la ley no es su letra, sino que la ley está hecha para proteger a los hombres. Ellos dicen cumplir la Ley, pero con ello, en el ejemplo que les pone Jesús, dejan desamparados a sus padres. Eso es pura hipocresía.
Lo mismo nos puede ocurrir a nosotros, si hacemos pasar la ley por encima de las personas. Ya nos dijo Jesús que todo los mandamientos se reducen a amar a Dios sobre todas las cosas y a los demás como a nosotros mismos. La ley que no está amparada por el Amor es una simple cadena. Y escudarnos tras ella para abandonar al prójimo, es hipocresía.