sábado, 20 de octubre de 2018

CONECTARSE AL ESPÍRITU


"Os digo que si alguien se declara a favor mío delante de los hombres, también el Hijo del hombre se declarará a favor suyo delante de los ángeles de Dios; pero el que me niegue delante de los hombres, será negado delante de los ángeles de Dios. 
Dios perdonará incluso a aquel que diga algo contra el Hijo del hombre, pero no perdonará al que con sus palabras ofenda al Espíritu Santo. 
Cuando os lleven a las sinagogas o ante los jueces y las autoridades, no os preocupéis por cómo tenéis que defenderos o qué tenéis que decir; porque en el momento en que hayáis de hablar, el Espíritu Santo os enseñará lo que habéis de decir."

En nuestra espiritualidad tenemos muy olvidado al Espíritu. Sin embargo, cuando Jesús abandonó esta tierra nos dejó al Espíritu. Es gracias a Él que podemos imitar, ser seguidores de Jesús. Es Él quien hace que venga el Reino.
Con nuestra oración, con la meditación, hacemos que nuestro corazón "conecte" con el Espíritu. Es entonces cuando nuestras palabras y nuestros actos son dirigidos por su Sabiduría.  


viernes, 19 de octubre de 2018

MIEDO AL MAL


"Se juntaron entre tanto miles de personas, que se atropellaban unas a otras. Jesús comenzó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:
- Guardaos de la levadura de los fariseos, es decir, de su hipocresía. Porque no hay nada secreto que no llegue a descubrirse, ni nada oculto que no llegue a conocerse. Por tanto, todo lo que habéis dicho en la oscuridad se oirá a la luz del día; y lo que habéis dicho en secreto y a puerta cerrada será pregonado desde las azoteas de las casas. 
A vosotros, amigos míos, os digo que no debéis tener miedo a quienes pueden matar el cuerpo, pero después no pueden hacer más. Os voy a decir a quién debéis tener miedo: tened miedo a aquel que, además de quitar la vida, tiene poder para arrojar en el infierno. Sí, tenedle miedo a él. 
¿No se venden cinco pajarillos por dos pequeñas monedas? Sin embargo, Dios no se olvida de ninguno de ellos. En cuanto a vosotros mismos, hasta los cabellos de la cabeza los tenéis contados uno por uno. Así que no tengáis miedo: vosotros valéis más que muchos pajarillos."

Jesús nos dice que debemos protegernos del mal que mata el espíritu. Dios nos ayuda contra los otros males. Él siempre nos protegerá.
 "Todas las personas tenemos miedo. Hay personas que le temen a las alturas, otras a la soledad. Unos a las arañas, otros a los perros. Normalmente el miedo paraliza, no permite que tomemos decisiones, limita, desubica, desconcierta, nos aleja del plan de Dios y no nos permite actuar con libertad, de esto quiere advertirnos Jesús quién hace un llamado a sus discípulos para que descubran en la acción de Dios y en sus promesas la fuerza necesaria para no temer al poder político, económico, religioso y social de Israel. El grupo de los discípulos está invitado a reconocer que no se debe perder la esperanza y que deben continuar con la obra que se le ha encomendado, por eso, el miedo a quien puede destruir o matar el cuerpo no debe dominarlos, deben seguir trabajando por la vida, la paz y la justicia, de esa manera recibirán la recompensa que Dios les tiene preparada y podrán ser un signo de luz para la humanidad que sufre el tormento de los sistemas imperantes. ¿Cuál es mi relación con Dios?"(Koinonía) 

jueves, 18 de octubre de 2018

SANAR Y ANUNCIAR


"Después de esto escogió también el Señor a otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde tenía que ir.
Les dijo:
- Ciertamente la mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por eso, pedidle al Dueño de la mies que mande obreros a recogerla. Andad y ved que os envío como a corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa ni monedero ni sandalias, y no os detengáis a saludar a nadie en el camino. Cuando entréis en una casa, saludad primero diciendo: ‘Paz a esta casa.’  Si en ella hay gente de paz, vuestro deseo de paz se cumplirá; si no, no se cumplirá.  Y quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo lo que tengan, pues el obrero tiene derecho a su salario. No andéis de casa en casa. Al llegar a un pueblo donde os reciban bien, comed lo que os ofrezcan; y sanad a los enfermos del lugar y decidles: El reino de Dios ya está cerca de vosotros."

El evangelio de hoy es de San Lucas, del que celebramos su festividad. Lucas nos brinda el evangelio de la misericordia de Dios, de los pobres, del Amor. En el fragmento de hoy, Jesús manda a 72 discípulos de dos en dos. El número 72 es simbólico. Expresa la totalidad. Jesús nos envía a todos. Ser enviado por Jesús requiere ciertas peculiaridades. Debemos ser agentes de paz: "corderos en medio de lobos". Nuestra misión debe ser siempre gratuita: "ni bolsa, ni monedero, ni sandalias". Debemos confiar en la providencia. La función es doble: sanar y anunciar el Reino. Se trata de ser signos de amor y de misericordia 


miércoles, 17 de octubre de 2018

¡AY DE NOSOTROS!


"¡Ay de vosotros, fariseos!, que separáis para Dios la décima parte de la menta, de la ruda y de toda clase de legumbres, pero no hacéis caso de la justicia y el amor a Dios. Esto es lo que se debe hacer, sin dejar de hacer lo otro.
¡Ay de vosotros, fariseos!, que deseáis los asientos de honor en las sinagogas y ser saludados con todo respeto en la calle.
¡Ay de vosotros, que sois como esas tumbas ocultas a la vista, que la gente pisotea sin darse cuenta! 
Uno de los maestros de la ley le contestó entonces:
– Maestro, al decir esto nos ofendes también a nosotros.
Pero Jesús dijo:
– ¡Ay también de vosotros, maestros de la ley!, que cargáis a los demás con cargas insoportables y vosotros ni siquiera con un dedo queréis tocarlas."

Jesús sigue mostrando nuestra hipocresía. Nuestra sociedad es "farisea". Valoramos las apariencias por encima de todo. Exigimos a los demás lo que nosotros no cumplimos. Olvidamos lo más importante: la justicia y el amor de Dios. ¡Ay de nosotros!  

"La ley puede generar relaciones de equidad que permitan un buen vivir entre los seres humanos. La dificultad de la ley radica cuando esta puesta al servicio de unos pocos, pierde su espíritu de transformación y es utilizada para garantizar un orden deshumano, inhumano. Eso es justamente lo que Jesús a través de los ayees explicita, ya que la ley se ha convertido en un yugo de opresión. Los fariseos habían olvidado el valor y el respeto por el ser humano, la práctica de la justicia y el deseo de construir una comunidad que hiciera la voluntad de Dios. Por ello, Jesús lanza duras críticas a su sistema legitimador del sufrimiento y de las cargas para los más empobrecidos. Los líderes de Israel estaban lejos del proyecto que Dios quería instaurar. La ley debe promover la vida, la libertad, la autonomía y debe estar al servicio del crecimiento y desarrollo humano y social. Jesús desea terminar con todo aquello que no permite al hombre y a la mujer avanzar en la propuesta de Dios. ¿Cumplo con la ley de Dios?" (Koinonía) 


martes, 16 de octubre de 2018

LA VERDAD INTERIOR


"Cuando Jesús dejó de hablar, un fariseo le invitó a comer en su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa. Y como el fariseo se extrañase al ver que no había cumplido con el rito de lavarse las manos antes de comer, el Señor le dijo:
– Vosotros los fariseos limpiáis por fuera el vaso y el plato, pero por dentro estáis llenos de lo que habéis obtenido mediante el robo y la maldad. ¡Necios!, ¿no sabéis que el que hizo lo de fuera hizo también lo de dentro? Dad vuestras limosnas de lo que está dentro y así todo quedará limpio."

Nosotros damos mucha importancia a lo exterior, pero lo importante está en el interior. Somos una sociedad de "fachada", pero guardamos injusticia y egoísmo en nuestro interior.
 "El evangelio de Lucas nos sitúa en la casa del fariseo. Los fariseos, guías de la Comunidad Judía, deseosos de elaborar un marco preciso que permitiera la exacta observancia de la Torah, llegaron a elaborar 613 reglas (248 preceptos y 365 prohibiciones), desde esta perspectiva entendemos mejor la extraña reacción del fariseo frente a Jesús que no se deja limitar por la observancia o legalismo imperante, sino que actúa libre de cualquier tipo de atadura que lo desviará del proyecto de Dios. La reacción de Jesús frente a las normas que matan el espíritu y la autonomía es inmediata, los ritos de limpieza y de purificación no pueden estar por encima del ser humano, ni de las relaciones de fraternidad y cercanía. Cada persona está llamada a ser responsable siendo parte de la comunidad y estando al servicio de la misma y los liderazgos están dados para contribuir al bienestar social, al crecimiento y a la madurez humana, al desarrollo y bienestar comunitario. ¿Mis habilidades y dones están puestos al servicio de la comunidad?" (Koinonía) 


lunes, 15 de octubre de 2018

NUESTRO DESCANSO


"Por aquel tiempo, Jesús dijo:
- Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has mostrado a los sencillos las cosas que ocultaste a los sabios y entendidos. Sí, Padre, porque así lo has querido. 
Mi Padre me ha entregado todas las cosas. Nadie conoce realmente al Hijo, sino el Padre; nadie conoce realmente al Padre, sino el Hijo y aquellos a quienes el Hijo quiera darlo a conocer. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os haré descansar. Aceptad el yugo que os impongo, y aprended de mí, que soy paciente y de corazón humilde; así encontraréis descanso. Porque el yugo y la carga que yo os impongo son ligeros."

La vida no es fácil y nosotros nos la complicamos más. Son los sencillos, los que saben vivir con simplicidad, los que pueden vivir felices.
La vida está llena de obligaciones que nos fatigan. Jesús nos ofrece su corazón para que reposemos en él. Nosotros, ocupados con mil cosas, olvidamos recordar que Él está siempre junto a nosotros. Y no sabemos buscar momentos de paz, para vivir más unidos a Él. No acabamos de entender, que sólo en Él encontraremos descanso.


domingo, 14 de octubre de 2018

PARA SEGUIR A JESÚS


"Cuando Jesús iba a seguir su viaje, llegó un hombre corriendo, se puso de rodillas delante de él y le preguntó:
– Maestro bueno, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? 
Jesús le contestó:
– ¿Por qué me llamas bueno? Bueno solamente hay uno: Dios. Ya sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no robes, no mientas en perjuicio de nadie ni engañes, y honra a tu padre y a tu madre.’ 
El hombre le dijo:
– Maestro, todo eso lo he cumplido desde joven.
Jesús le miró con afecto y le contestó:
– Una cosa te falta: ve, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riquezas en el cielo. Luego, ven y sígueme.
El hombre se afligió al oir esto; se fue triste, porque era muy rico.
Jesús entonces miró alrededor y dijo a sus discípulos:
– ¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios! 
Estas palabras dejaron asombrados a los discípulos, pero Jesús volvió a decirles:
– Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! Le es más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja que a un rico entrar en el reino de Dios.
Al oirlo, se asombraron aún más, y se preguntaban unos a otros:
– ¿Y quién podrá salvarse?
Jesús los miró y les contestó:
– Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él no hay nada imposible. 
Pedro comenzó a decirle:
– Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido.
Jesús respondió:
– Os aseguro que todo el que por mi causa y por causa del evangelio deje casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o tierras, recibirá ya en este mundo cien veces más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y tierras, aunque con persecuciones; y en el mundo venidero recibirá la vida eterna."


Para seguir a Jesús, debemos tener nuestro corazón libre. Para seguir a Jesús debemos entregarlo todo a los demás. Sólo se puede seguir a Jesús ligero de equipaje.
"La imagen del camino es central en el evangelio de Marcos (cf Mc 10, 17). Estamos ante el tema del seguimiento de Jesús. En ese sentido va la pregunta de aquel que únicamente Mateo llama "el joven rico" (19, 22); para Marcos (y Lucas) parece tratarse más bien de una persona mayor que pregunta: ¿cómo heredar la vida? (cf Mc 10,17).
Jesús comienza por remitir a Dios; su bondad está al inicio de todo. Esto equivale a resumir la primera tabla de los mandamientos. En seguida enuncia explícitamente los correspondientes a la segunda tabla, con un añadido importante (que sólo se encuentra en Marcos): "no seas injusto" (v. 19). La frase es algo así como un sumario del listado que se recuerda. Se trata de la condición mínima que se plantea al creyente. Con sencillez el rico dice que todo eso lo ha observado (cf v. 20), no hay nada de arrogante en esta afirmación. Ésa era la convicción de los sabios de la época: la ley puede ser cumplida plenamente.
Pero seguir a Jesús espera algo más. Con afecto lo invita Jesús a ser uno de los suyos. No sólo debe abandonar la riqueza, hay que entregarla a los pobres, a los necesitados. Esto lo pondrá en condiciones de seguirlo (cf v. 21). No basta respetar la justicia en nuestras actitudes personales, hay que ir a la raíz del mal, al fundamento de la injusticia: el ansia de acumular riqueza. Pero, dejar sus posesiones, le resultó una exigencia muy dura al
preguntante; como muchos de nosotros prefirió una vida creyente resignada a una cómoda mediocridad (cf v. 22). «Creer sí, pero no tanto». Profesar la fe en Dios, aunque negándonos a poner en práctica su voluntad. Jesús aprovecha la ocasión para poner las cosas en claro con sus discípulos: el apego al dinero y al poder es una dificultad mayor para entrar en el Reino (cf v. 23). La comparación que sigue es severa; algunos han querido suavizarla, pretendiendo -por ejemplo- que había en la ciudad unas puertas pequeñas llamadas "agujas"... y que bastaba entonces al camello agacharse para poder entrar por ese ojo de aguja...
Los discípulos, en cambio, entendieron bien el mensaje. El asunto se les presenta poco menos que imposible. Pasar por el ojo de una aguja significa poner su confianza en Dios y no en las riquezas. No es fácil ni personalmente ni como Iglesia aceptar este planteamiento, siguiendo a los discípulos nos preguntamos -con pretendido realismo-: “entonces, ¿quién se podrá salvar?" (cf v. 26). El dinero da seguridad, nos permite ser eficaces, decimos. El Señor recuerda que nuestra capacidad de creer solamente en Dios es una gracia (cf v. 27).
Como comunidad de discípulos, como Iglesia, debemos renunciar a la seguridad que da el dinero y el poder. Eso es tener el "espíritu de sabiduría" (Sab 7,7), aceptar que ella sea nuestra luz (cf v. 10). A la sabiduría nos lleva la palabra de Dios, cuyo filo corta nuestras ataduras a todo prestigio mundano. Ante ella nada queda oculto, todas nuestras complicidades aparecen con claridad (cf Hb 4,12-13). Como creyentes, como Iglesia, ¿seremos capaces de pasar por el ojo de una aguja?" (Koinonía) 




sábado, 13 de octubre de 2018

DICHOSOS LOS QUE ESCUCHAN LA PALABRA


"Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer gritó de en medio de la gente:
– ¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te crió!
Él contestó:
- ¡Dichosos más bien los que escuchan el mensaje de Dios y le obedecen!"
El evangelio de hoy coincide con el de ayer, Festividad del Pilar. Os dejo el comentario de Koinonía:

"El pueblo siente admiración por el actuar de Jesús. Está entusiasmado de los signos milagrosos que realiza, de su trato a la gente excluida, de la forma que habla de Dios. Para una madre, no hay mejor alabanza que decirle: ¡Bendita tu madre, bendita la que te llevó en su seno y te enseño a hablar, a caminar, a rezar! Es el honor de la familia. Una mujer, una mamá, toma la iniciativa y en nombre de la muchedumbre le lanza este precioso piropo a Jesús, quién no lo desprecia. Es como si dijera: está bien, mi mamá es feliz por haberme llevado en su seno, pero es mucho más feliz por haber creído a la palabra, por eso voy a introducirla junto con los discípulos en otro modelo de alabanzas, en otro código de felicidad. La familia sanguínea es algo precioso, pero estamos introduciendo en el mundo, gracias a la fuerza de la palabra, otro modelo de familia más extensiva, donde caben los excluidos a las mesas de la abundancia, y los extraviados por los caminos."(Koinonía) 

viernes, 12 de octubre de 2018

LA PRIMERA DISCÍPULA


"Mientras Jesús decía estas cosas, una mujer gritó de en medio de la gente:
– ¡Dichosa la mujer que te dio a luz y te crió!
Él contestó:
– ¡Dichosos más bien los que escuchan el mensaje de Dios y le obedecen!"

María llevó a Jesús en su seno; pero sobre todo, María fue la mujer que escuchó su Palabra y que guardaba todo lo que escuchaba y veía, en su corazón. Esa es la verdadera dicha de María. La de haber sido la primera seguidora de Jesús, la primera discípula. Ella es nuestro modelo, porque nos precedió en el seguimiento de Jesús. 


jueves, 11 de octubre de 2018

BUSCAR, PEDIR, LLAMAR...


"También les dijo Jesús:
– Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: 'Amigo, préstame tres panes, porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle.' Sin duda, aquel le contestará desde dentro: '¡No me molestes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada.' Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará por serle importuno y le dará cuanto necesite. Por esto os digo: Pedid y Dios os dará, buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abre. ¿Acaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado? ¿O de darle un alacrán cuando le pide un huevo? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!"


Jesús nos ama y se nos entrega totalmente. Pero nosotros hemos de buscar, debemos pedir, tenemos que llamar a su puerta. Él nos dará siempre cosas buenas. Nos dará el Espíritu. Sólo debemos insistir.
"Pedir, buscar, llamar a la puerta: son tres tareas de los buscadores del Reino. Todos somos peregrinos. Nuestra identidad es la de buscadores del sentido de la vida, hay que buscar, caminar, salir de nosotros mismos para viajar a lo más íntimo de nosotros mismos y encontrar allí el agua de la vida. Somos seres pobres, necesitamos ayuda. Nos sentimos seres perdidos, necesitamos buscar el camino, el tesoro escondido del reino. Somos seres sin hogar, necesitamos llamar a las puertas para encontrar una casa que nos acoja. Somos como huérfanos sin un hogar estable. Este Dios del reino que revela Jesús, este Padre amoroso no se esconde, escucha la llamada, pero no abre si no llamamos. Está esperando nuestra iniciativa. Entonces abre la puerta y acoge al peregrino. No es como el amigo de la parábola que le cuesta abrir la puerta y solo la abre para que le dejemos en paz porque quiere dormir. Dios no duerme, está deseando que llamemos a su puerta. Si llamamos Él abre y nos invita a una cena donde delicadamente nos enamora." (Koinonía) 

miércoles, 10 de octubre de 2018

APRENDER A REZAR


"Estaba Jesús una vez orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos le rogó:
– Señor, enséñanos a orar, lo mismo que Juan enseñaba a sus discípulos. 
Jesús les contestó:
– Cuando oréis, decid:
Padre, santificado sea tu nombre. 
Venga tu reino. 
Danos cada día el pan que necesitamos. 
Perdónanos nuestros pecados, 
porque también nosotros perdonamos 
a todos los que nos han ofendido.
Y no dejes que caigamos en la tentación."


El padrenuestro es un modelo de oración. Un método. Los discípulos le pidieron que les enseñara a orar y Jesús les respondió con el Padrenuestro. Nosotros lo repetimos a diario y olvidamos que más que repetir las palabras, deberíamos acomodar nuestra oración a este modelo.
"Hasta nuestra manera de orar tiene que convertirse al evangelio, al modelo de oración de Jesús. Porque podemos rezar mal guiados por una falsa imagen de Dios. El fariseo que fue al tempo a orar se equivocó en su oración y salió peor persona del templo. Los discípulos como buenos judíos tenían la obligación de rezar varias veces al día. ¿Por qué ahora le piden a Jesús que les enseñe a rezar? Es que se han dado cuenta que Jesús reza de otra manera, que llama a Dios de otra forma. Nunca dice “Dios” sino Padre, Abba, Papacito lindo y pide cosas diferentes al común. La oración del Padre Nuestro es, en verdad, un método de oración. Cómo nos anima a mejorar nuestras oraciones. Seamos sinceros: ¿qué cosas pedimos? ¿Qué intenciones se colocan en los altares en las eucaristías?: mi familia, mis difuntos, mi salud, mi viaje, mis exámenes. ¿Quién reza por las causas del reino? ¿Quién al rezar llama a Dios Padre, Madre? ¿Quién transforma las noticias del mundo en temas de oración para que el reinado de Dios acontezca?" (Koinonía)





martes, 9 de octubre de 2018

ACCIÓN Y CONTEMPLACIÓN


"Seguían ellos su camino. Jesús entró en una aldea, donde una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Marta tenía una hermana llamada María, la cual, sentada a los pies de Jesús, escuchaba sus palabras. Pero Marta, atareada con sus muchos quehaceres, se acercó a Jesús y le dijo:
– Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.
Jesús le contestó:
– Marta, Marta, estás preocupada e inquieta por muchas cosas; sin embargo, solo una es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará."

Vivir en su presencia. Ese es el camino.
"Parece que a Jesús no le gusta mucho que le sirvan, Él ha venido a servir. Marta está empeñada en servirle y Jesús quiere ofrecerle lo mejor que él tiene: su palabra, Él es la Palabra y por ir camino a Jerusalén es una palabra cargada de entrega total. Marta se empeña en servir. Lo hace con amor, Practica la hospitalidad, pero puede perder ese momento de la presencia de Jesús y su palabra. María, se queda escuchando a Jesús. ¡Pobre Marta solita con los quehaceres! Es la acción, el trabajo, las tareas diarias. En el momento presente, con la cercanía del reino y teniendo en casa al anunciador y realizador, toca escucharle. Acción y contemplación son los dos servicios urgentes teniendo a Jesús en casa. Son los dos detalles que hay que tener con ese huésped tan especial. Contemplativos en la acción, como se definen algunos santos y santas. ¡Qué síntesis tan preciosa y tan difícil! Qué gran urgencia para este mundo loco de imágenes, noticias, espectáculos. ¡Qué importante viajar con Jesús a lo profundo del propio corazón!" (Koinonía) 


lunes, 8 de octubre de 2018

¿QUIÉN ES MI PRÓJIMO?


"Un maestro de la ley fue a hablar con Jesús, y para ponerle a prueba le preguntó:
– Maestro, ¿qué debo hacer para alcanzar la vida eterna? 
Jesús le contestó:
– ¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?
El maestro de la ley respondió:
– ‘Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y ama a tu prójimo como a ti mismo.’ 
Jesús le dijo:
– Bien contestado. Haz eso y tendrás la vida. 
Pero el maestro de la ley, queriendo justificar su pregunta, dijo a Jesús:
– ¿Y quién es mi prójimo? 
Jesús le respondió:
– Un hombre que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó fue asaltado por unos bandidos. Le quitaron hasta la ropa que llevaba puesta, le golpearon y se fueron dejándolo medio muerto. Casualmente pasó un sacerdote por aquel mismo camino, pero al ver al herido dio un rodeo y siguió adelante. Luego pasó por allí un levita, que al verlo dio también un rodeo y siguió adelante. Finalmente, un hombre de Samaria que viajaba por el mismo camino, le vio y sintió compasión de él. Se le acercó, le curó las heridas con aceite y vino, y se las vendó. Luego lo montó en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, el samaritano sacó dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: ‘Cuida a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi regreso.’ Pues bien, ¿cuál de aquellos tres te parece que fue el prójimo del hombre asaltado por los bandidos?
El maestro de la ley contestó:
– El que tuvo compasión de él. 
Jesús le dijo:
– Ve, pues, y haz tú lo mismo."

Si unimos esta parábola a la del Juicio Final, tenemos, posiblemente, el núcleo del mensaje de Jesús: A Dios lo encontramos en el otro, en el prójimo. Jesús vino a mostrarnos dónde y cómo encontrar a Dios, ese ser que nos transciende y que es inaccesible a nuestra razón. Nos equivocamos si lo buscamos en el cielo, en los ritos, en las leyes...Dios está en el prójimo, en el otro, en el más necesitado. Alcanzaremos el Reino en este mundo, el día que consigamos destruir todas las injusticias y hacer que reine el Amor.
 "Jesús es el artista del Reino. Así lo apreciamos en esta obra maestra como es la parábola del Samaritano, en la cual se caen los muros que hemos construido. El hermano hereje, enemigo del pueblo judío es el verdadero ser humano que practica la solidaridad no como una obra cotidiana de la vida, en el camino, en las periferias existenciales del pueblo, como alguien que mira donde quedan tendidas las víctimas de este sistema. Alguien que se detiene, rompe su horario, su agenda, y se involucra totalmente, dejando en ridículo a la religión que pasa de largo muy preocupada de los ritos, creyendo que Dios está en los ritos y no en el hermano herido. La parábola enseña que la compasión es la mayor energía de la historia, porque Dios es El Compasivo y ha dejado esa huella en nosotros. La compasión es fuerza macro-ecuménica que derriba muros y hace alianzas entre judíos y samaritanos. De la compasión surge la creatividad y la acción en favor de los hermanos que encontramos en las cunetas del camino."(Koinonía) 



domingo, 7 de octubre de 2018

EN DEFENSA DE LOS RECHAZADOS


"Algunos fariseos se acercaron a Jesús, y para tenderle una trampa le preguntaron si al esposo le está permitido separarse de su esposa. Él les contestó:
– ¿Qué os mandó Moisés?
Dijeron:
– Moisés permitió despedir a la esposa entregándole un certificado de separación. 
Entonces Jesús les dijo:
– Moisés os dio ese mandato por lo tercos que sois. Pero en el principio de la creación, Dios los creó hombre y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y los dos serán como una sola persona. Así que ya no son dos, sino uno solo. De modo que el hombre no debe separar lo que Dios ha unido.
Cuando ya estaban en casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre este asunto. Jesús les dijo:
– El que se separa de su esposa y se casa con otra, comete adulterio contra la primera;  y si la mujer deja a su esposo y se casa con otro, también comete adulterio.
Llevaron unos niños a Jesús, para que los tocara; pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Jesús, viendo esto, se enojó y les dijo:
– Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Os aseguro que el que no acepta el reino de Dios como un niño, no entrará en él. 
Tomó en sus brazos a los niños y los bendijo poniendo las manos sobre ellos." 

"En el evangelio, los fariseos ponen a prueba a Jesús preguntándole qué piensa sobre el divorcio y si era lícito repudiar a una mujer. La respuesta de Jesús es significativa cuando caemos en cuenta de que, tanto en el judaísmo como en el mundo greco-romano, el repudio era algo muy corriente y estaba regulado por la ley. Si Jesús respondía que no era lícito, estaba contra la ley de Moisés. Por eso les devuelve la pregunta y les dice que la ley de Moisés es provisional y que ahora se han inaugurado los tiempos de la plenitud en los que la vida se construye desde un orden social nuevo, en el que hombre y mujer forman parte de la armonía y el equilibrio de la creación.
La novedad de esta afirmación de Jesús saltaba a la vista; con su interpretación desautorizaba no sólo las opiniones de los maestros de la ley –que pensaban que a una mujer se le podía repudiar incluso por una cosa tan insignificante como dejar quemar la comida–, sino que relativizaba incluso la misma motivación de la ley de Moisés. Además, tiraba por tierra las pretensiones de superioridad de los fariseos, que despreciaban a la mujer, como despreciaban a los niños, a los pobres, a los enfermos, al pueblo. Nuevamente, al defender a la mujer, Jesús se ponía de parte de los rechazados, los marginados, los ‘sin derechos’.
Pero como los discípulos en esto compartían las mismas ideas de los fariseos, no entendieron y, ya en casa, le preguntaron sobre lo que acababa de pasar. Jesús no les explicó mucho más; simplemente les amplió las consecuencias de aquello: «Quien repudie a
su mujer y se case con otra, comete adulterio contra la primera; y lo mismo la mujer: si repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».
El segundo episodio de nuestro evangelio nos presenta un altercado de Jesús con sus discípulos porque ellos no permiten que los niños se acerquen a Jesús para que él los bendiga. Los discípulos pensaban que un verdadero maestro no se debía entretener con niños porque perdía autoridad y credibilidad. Decididamente algo no era claro en ellos. No acababan de asimilar las actitudes de Jesús ni los criterios del Reino. Y Jesús se enojó con ellos; su paciencia también tenía límites y si algo no toleraba era el desprecio hacia los marginados. Y les dijo con mucha energía: dejen que los niños se me acerquen. ¿Con qué derecho se lo impiden, cuando el Padre ha decidido que su Reinado sea precisamente en favor de ellos? ¿No entienden todavía que en el Reino de Dios las cosas se entienden totalmente al contrario que en esta sociedad nuestra?
Los niños que no pueden reclamar méritos, carecen de privilegios y no tienen poder, son ejemplo para los discípulos: por estar desprovistos de cualquier ambición o pretensión egoísta, pueden acoger el Reino de Dios como un don gratuito. «De los que son como ellos es el Reino de Dios», dice Jesús.
Es necesario que nuestra experiencia cristiana sea verdaderamente una realidad de acogida y de amor para todos aquellos que son excluidos por los sistemas injustos e inhumanos que imperan en la sociedad. Nuestra tarea fundamental es incluir a todos aquellos que la sociedad ha desechado porque no se ajustan al modelo de ser humano que se han propuesto. Si nos reconocemos como verdaderos seguidores de Jesús, es necesario comenzar a trabajar por la humanidad que a los débiles de este mundo se les ha arrebatado."(Koinonía)