martes, 31 de diciembre de 2019

EL ANACORETA Y LA DISCIPLINA DEL CORAZÓN


El Anacoreta y su discípulo fueron a la ciudad a cumplir con su visita anual al obispo. Un escultor realizaba un busto de su eminencia. El discípulo quedó admirado de cómo de aquel pedazo de piedra podía formarse poco a poco una obra de arte. En el camino de vuelta se hacía lenguas del artista.
Cuando ya llevaban un rato en silencio el Anacoreta dijo:
- Cuentan una historia que atribuyen a Miguel Ángel. Estaba el artista ante un bloque de mármol y un niño se sentó a observar cómo trabajaba. Todos los días miraba cómo el escultor iba arrancando pacientemente trozos de piedra. Hasta que realizó un precioso león. El niño, admirado, le preguntó: '¿Cómo sabías que dentro de la piedra había un león?'. Miguel Ángel le respondió: 'Porque antes  lo he visto con mi corazón'.
Como el discípulo guardaba silencio, añadió el Anacoreta:
- ¿Recuerdas que te dije que necesitabas la disciplina del corazón? Pues de eso se trata. De mirarlo todo con el corazón. Esa es la verdadera oración. Mirar, escuchar, hacerlo todo con el corazón. Tanto si te miras a ti mismo como al peor de los hombres, dentro del bloque de mármol verás un hermoso león. Y entonces sabrás, pacientemente, ir quitando poco a poco todo aquello que lo enmascara. Irás quitando de ti y de los otros todo aquello que oculta su verdadero ser. Esta es una de las pistas que pedías para crecer en tu vida espiritual.
Y siguieron andando en silencio, contemplando la puesta de sol que embellecía el desierto, pero que aún más, hacía bellos sus corazones.

lunes, 30 de diciembre de 2019

EL ANACORETA Y EL VASO SUCIO


Pepe era un amigo de muchos años del Anacoreta. Se había alejado de la Iglesia, pero siempre venía a discutir con el solitario. Pepe no entendía como en nombre de Jesús se habían hecho tantas fechorías.
- ¿Cómo voy creer en alguien en cuyo nombre se ha perseguido, encarcelado, matado a gente?
El Anacoreta siempre escuchaba pacientemente a su amigo. Aquel día lo llevó junto a la pequeña fuente que permitía beber en aquel lugar. Ofreció de beber a su amigo.
Pepe dijo:
- El vaso está muy sucio, pero que agua tan cristalina y fresca. ¡Qué buena está!
Miró sonriendo el Anacoreta a su amigo y le dijo:
- Pues eso pasa con Jesús. El vaso somos la Iglesia, los cristianos. Somos débiles y pecadores. Estamos sucios. Pero no te fijes en nosotros. Mira a Jesús, que es el agua pura, fresca y cristalina.
Y Pepe no volvió a criticar la Iglesia como excusa para no seguir a Jesús... 

domingo, 29 de diciembre de 2019

EMIGRANTES...


"Cuando ya los sabios se habían ido, un ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:     - Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo. 
José se levantó, tomó al niño y a su madre y salió de noche con ellos camino de Egipto, donde estuvieron hasta que murió Herodes. Esto sucedió para que se cumpliese lo que el Señor había dicho por medio del profeta: “De Egipto llamé a mi hijo.”


Después de la muerte de Herodes, un ángel del Señor se apareció en sueños a José, en Egipto, y le dijo:
- Levántate, toma al niño y a su madre y regresa a Israel, porque ya han muerto los que querían matar al niño. 
José se levantó, tomó al niño y a su madre y volvió a Israel. Pero cuando supo que Arquelao gobernaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá; y habiendo sido advertido en sueños por Dios, se dirigió a la región de Galilea. Al llegar, se fue a vivir al pueblo de Nazaret. Esto sucedió para que se cumpliera lo que dijeron los profetas: que Jesús sería llamado nazareno."

Este evangelio nos presenta a Jesús emigrante, huyendo del peligro de la muerte. La Sagrada familia la vemos hoy actualizada en tanta gente que debe huir de su país para poder vivir. Familias que deben dejarlo todo tras ellos, buscando una vida mejor. ¿Sabemos acogerlos?¿Cómo puede haber partidos políticos que en nombre de la religión los rechazan? La Sagrada Familia nos interpela sobre nuestra actuación con los inmigrantes.
 "En este año, evangelio de Mateo que leemos «nos narra» la llamada «huida a Egipto de la Sagrada Familia». Y decimos que «nos narra», nos cuenta, nos relata... Entra de lleno en el género narrativo. No es un género lírico, ni dramático... El género literario principal de los textos sagrados, de las Escrituras es el narrativo. Es importante caer en la cuenta de ello. Los humanos (los sapiens, pero quizá también los anteriores), somos seres narrativos. Antes que reflexionar, filosofar, esquematizar, elaborar tesis... nos hemos basado en narraciones. A la luz de la hoguera, todas las noches, nuestros ancestros han contado sus tradiciones, avivando el fuego de la identidad cultural y religiosa.
Esta narración de la huida a Egipto nos quiere transmitir varias cosas. La principal es que Jesús «también» pasó por Egipto, como el pueblo de Israel, para quien también Egipto fue una de sus vivencias principales. Como Israel, también Jesús «vino de Egipto». Además, se cumplieron en él predicciones que estaban en la Escritura: aplica a Jesús frases veterotestamentarias con las que transmitir un mensaje. Todo esto se podría haber transmitido en un lenguaje directo, reflexivo, abstracto, a manera de un elenco de tesis que transmitan el mensaje directamente. Pero no es ése el estilo antiguo, ni el estilo de las Escrituras de las religiones. El estilo es el narrativo: una especie de cuento fácil de retener y de repetir, tras cuya escucha se puede comentar y deducir el mensaje abstracto que ahí va narrativamente encarnado. Es el modus operandi de las Escrituras, también del evangelio de Mateo en este punto." (Koinonía)



sábado, 28 de diciembre de 2019

EL ANACORETA Y LA FLOR


En el desierto no abundan las plantas. Por eso el Anacoreta, aquel día pasó mucho rato contemplando aquella pequeña flor de cinco pétalos. Recordó que el Principito también hizo lo mismo y a la flor le dijo , que los hombres no tienen raíces y se dejan llevar por el viento de un lugar a otro...
El Anacoreta pasó mucho tiempo reflexionando. ¿Qué es mejor, tener raíces o no? ¿Permanecer siempre en la seguridad del mismo lugar o poder buscar incesantemente, dudando de todo?
El camino más largo conduce al lugar en que nos encontramos. Buscamos fuera para acabar regresando siempre a nuestro interior.
Cuando al atardecer quiso regar aquella pequeña flor, el riguroso sol del desierto la había hecho desaparecer.
Mientras el Anacoreta se retiraba a su cueva exclamó:
- Ni siquiera las raíces pueden impedir que partamos en busca de nosotros mismos...

viernes, 27 de diciembre de 2019

JUAN, TESTIGO DE CRISTO


"Corrió (Magdalena) entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo:
– ¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto!
Pedro y el otro discípulo salieron y fueron al sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro corrió más que Pedro y llegó primero al sepulcro. Se agachó a mirar y vio allí las vendas, pero no entró. Detrás de él llegó Simón Pedro, que entró en el sepulcro. Él también vio allí las vendas, y vio además que la tela que había servido para envolver la cabeza de Jesús no estaba junto a las vendas, sino enrollada y puesta aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro, y vio lo que había pasado y creyó." 

Juan posiblemente, hay dudas en algunos exégetas, fue el discípulo amado. El que se recostó sobre Jesús en la última cena, el primero que llegó al sepulcro vacío. Juan nos dejó el evangelio más teológico y profundo de los cuatro. Lleno de símbolos, que nos acercan a la figura de jesús.
 "San Juan es testigo de Cristo, la palabra de la vida. La vida nueva, del Resucitado, es lo específico de la experiencia apostólica, vivida en comunidad. El apóstol ha experimentado la palabra con la totalidad de sus sentidos, y se vuelve nuncio y escritor, evangelista, en busca de la alegría plena y compartida. Uno de los distintivos de las tradiciones de san Juan es que plasma la verdad en simbolismos de belleza singular. La belleza es una ruta a la verdad definitiva, que muchas veces queda relegada en aras de una comprensión más racionalizada de la experiencia de Dios. El camino de la belleza se plasma en colores, armonía, intensidad simbólica de realidades que se aprenden mediando los sentidos. Es un reto actual recuperar el lenguaje simbólico y forjar símbolos nuevos, que, como anota Evangelii Gaudium, “le den nueva carne a la transmisión de la Palabra” (no. 167). La venida del Cristo llama a contemplar, ver y palpar la palabra de la vida duradera. Ella afinca nuestra comunión vital con Dios y con los hermanos. ¿Cómo cultivamos la belleza en nuestra comunidad?" (Koinonía) 

jueves, 26 de diciembre de 2019

DAR LA VIDA POR LOS MÁS DÉBILES


"Esteban, lleno del poder y el favor de Dios, hacía milagros y señales entre el pueblo. Algunos de la sinagoga llamada de los Esclavos Libertos, junto con algunos de Cirene, de Alejandría, de Cilicia y de la provincia de Asia, comenzaron a discutir con Esteban; pero no podían hacerle frente, porque hablaba con la sabiduría que le daba el Espíritu Santo.
Al oir estas cosas, se enfurecieron y rechinaron los dientes contra Esteban. Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró al cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios. Entonces dijo:
– ¡Mirad, veo los cielos abiertos y al Hijo del hombre a la derecha de Dios!
Ellos se taparon los oídos, y dando fuertes gritos se lanzaron a una contra él. Lo sacaron de la ciudad y lo apedrearon; y los que hacían de testigos contra él, dejaron sus ropas al cuidado de un joven llamado Saulo. 
Mientras le apedreaban, Esteban oró diciendo: “Señor Jesús, recibe mi espíritu."


Esteban era un diácono. Los diáconos fueron creados por los apóstoles para que se dedicaran a cuidar viudas, huérfanos y personas necesitadas. A las obras sociales. Precisamente el primer mártir no fue un apóstol, sino Esteban, un diácono. Seguía a Jesús en aquello que dedicó su vida, a estar con los más pobres. Esto hace daño a la sociedad establecida, tanto la antigua como la de hoy. Al que se dedica a salvar gente de las pateras, se les mete en la cárcel por subversivos. Esteban lo pagó con su vida.


miércoles, 25 de diciembre de 2019

LA PALABRA SE ENCARNÓ



"En el principio ya existía la Palabra, y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios. Él estaba en el principio con Dios. Por medio de él, Dios hizo todas las cosas; nada de lo que existe fue hecho sin él. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no han podido apagarla. 
Hubo un hombre llamado Juan, a quien Dios envió  como testigo, para que diera testimonio de la luz y para que todos creyesen por medio de él. Juan no era la luz, sino uno enviado a dar testimonio de la luz. La luz verdadera que alumbra a toda la humanidad venía a este mundo. 
Aquel que es la Palabra estaba en el mundo, y aunque Dios había hecho el mundo por medio de él, los que son del mundo no le reconocieron. Vino a su propio mundo, pero los suyos no le recibieron. Pero a quienes le recibieron y creyeron en él les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado. 
Aquel que es la Palabra se hizo hombre y vivió entre nosotros lleno de amor y de verdad. Y hemos visto su gloria, la gloria que como Hijo único recibió del Padre. Juan dio testimonio de él diciendo: “A este me refería yo cuando dije que el que viene después de mí es más importante que yo, porque existía antes que yo.” 
De sus grandes riquezas, todos hemos recibido bendición tras bendición. Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero el amor y la verdad se han hecho realidad por medio de Jesucristo. Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, que es Dios y que vive en íntima comunión con el Padre, nos lo ha dado a conocer."

La Palabra se hizo carne. Y lo hizo en un establo. Los pastores, los más sencillos, fueron los que lo recibieron.  Es la lección de cada Navidad, que siempre olvidamos. A Dios lo encontramos en los más pobres, en los que sufren, en los olvidados, en los perseguidos...Pero sólo desde un corazón sencillo podemos verlo.
"La liturgia de hoy, la de la misa del día, como la más solemne –porque otra es la de la media noche–, proclama el prólogo del evangelio de Juan. Un texto bien solemne, y muy especial. Haríamos mal en leerlo como cualquier otro de los relatos evangélicos de la Navidad, en torno al nacimiento de Jesús, como los evangelios de la infancia. El texto de Juan pudo ser escrito treinta años más tarde, el último de entre los textos evangélicos hoy canónicos, en torno al año 100 d.C. Entenderlo como un relato «descriptivo» que nos trasmite información sobre «cómo sucedieron las cosas», información transmitida a Juan evangelista como por revelación directa, sería un error. Hoy la ciencia bíblica enfoca este texto con otra luz, conoce mejor su naturaleza y sabe que se trata de otra cosa.
En todo caso, es un texto clave, uno de los pocos textos de los que se puede decir que han sido sencillamente decisivos para la configuración concreta del desarrollo del cristianismo. Muchos opinan que fue Pablo el creador del cristianismo, más que los evangelios sinópticos por ejemplo. Otra opinión también común es la de que quien fundó el cristianismo fue en realidad Juan, al fundamentarlo con esta visión fantástica genial que nos entrega este texto, que catapultó la reflexión sobre Jesús a su máxima dimensión.
Más allá de lo que de este texto hubiera de ser retenido o no, la dimensión de encarnación que daría al cristianismo lo ha marcado, realmente. Encarnación, y su complemento, la divinización, son como una columna vertebral del cristianismo, y una de las marcas registradas de su espiritualidad y su compromiso histórico.
En la dimensión concreta de la historicidad, ya sabemos: no tenemos ninguna noticia histórica de la fecha del nacimiento de Jesús. El 25 de diciembre fue tomado de la fiesta romana del nacimiento del Sol, pues a partir de ese día –hoy sabemos que no exactamente– comienza a aumentar el tiempo de insolación (en el hemisferio norte, obviamente, y lo contrario en el sur); el Sol en estos días superaba su período anterior invernal, de muerte y disminución. Si a Jesús se le llamaba «el Sol de Justicia», qué mejor fecha para datar su nacimiento que el día del re-nacimiento del Sol astronómico, que en el mundo romano era considerado divino.
Puede ser interesante tener la curiosidad de examinar la letra de algunos de los «villancicos» tradicionales más comunes. Podrá observarse que en muchos casos su letra, en verdad, es teológicamente pobre, y a veces, racionalmente insostenible. «¡Pero funciona!», es decir: en el sentimiento religioso, la racionalidad no es lo decisivo... Lo religioso es pluridimensional; es también afectivo, estético, fruitivo, contemplativo... y sí, claro, también intelectual y racional, pero no sólo, ni fundamentalmente.
Pero hoy, día de Navidad, manda el Niño Jesús, y el niño que llevamos dentro cada uno de nosotros. Démosles libertad completa." (Koinonía) 



martes, 24 de diciembre de 2019

DIOS SE ACERCA EN NAVIDAD


 Todos somos culpables de dar una imagen falsa de Dios. Navidad es un buen momento para recuperar ese Dios mucho más cercano de lo que creemos. El Dios que nos muestra este precioso texto de José Moratiel:

"Dios humilde.
Dios vulnerable.
Dios frágil.
Dios discreto.

Dios olvidado.
Dios escondido.
Dios silencioso.
Dios pequeño.

Dios se nos acerca con rostro humano, muy humano.

Dios confiado.
Dios sin defensas.
Dios sin apariencias.
Dios sin presunción.

Dios que llora.
Dios que sonríe.
Dios que grita.
Dios que murmura.

Dios se nos acerca con rostro humano, muy humano.

Dios sobre pajas.
Dios dispuesto a crecer.
Dios de sorpresas.
Dios sin horarios.

Dios sin programaciones.
Dios sin fortuna.
Dios sin dinero.
Dios sin domicilio.

Dios se nos acerca con rostro humano, muy humano.

Dios sin seguridades.
Dios sin uniforme.
Dios sin cumplimientos.
Dios sin ornamentos.

Dios en nuestra puerta.
Dios a nuestro alcance.
Dios sin documentación.

Dios se nos acerca con rostro humano, muy humano.

Dios como nosotros.
Dios por nosotros.
Dios con nosotros.
Dios para nosotros.

Dios se nos acerca con rostro humano, muy humano."

¿Verdad que estamos rodeados de Dios?

lunes, 23 de diciembre de 2019

EL ANACORETA Y LA MANTA


El desierto es un lugar lleno de contrastes. Durante el día hace un calor sofocante y de noche la temperatura desciende de manera increíble. Eso lo constataba nuestro Anacoreta mientras tiritaba de frío. Se intentaba proteger con una raída manta, tan raquítica, que, cuando quería arroparse la cabeza, le quedaban al descubierto los pies. Y si quería arroparse los pies, le quedaba el tórax al aire.
Mientras intentaba conciliar el sueño, aquella manta le hizo reflexionar sobre nuestra manera de amar.
Nuestro amor es como esta manta, pensó. Siempre deja algo al descubierto. Quisiéramos alcanzarlo todo, pero siempre nos queda algo al aire, que nos deja gélidos y nos hace tiritar. Asistimos a manifestaciones contra la guerra. Dedicamos tiempo y dinero a una ONG de ayuda al desarrollo del tercer mundo. Escribimos artículos encendidos contra la violencia de género...Y quizá tenemos olvidada a nuestra mujer. No tenemos tiempo para dedicarnos a nuestros hijos. Hacemos pagar a todos nuestro mal humor...
Seguía tiritando de frío el Anacoreta y tomó la resolución de buscar al día siguiente una manta más larga. Y pensó: sí, hemos de alargar nuestro amor. Y hay que empezar por los que tenemos más cerca.
Y el Anacoreta se levantó y fue a ver si su discípulo estaba convenientemente arropado.

domingo, 22 de diciembre de 2019

LA BONDAD DE JOSÉ


"El nacimiento de Jesucristo fue así: María, su madre, estaba comprometida para casarse con José; pero antes de vivir juntos se encontró encinta por el poder del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciar públicamente a María, decidió separarse de ella en secreto. Ya había pensado hacerlo así, cuando un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo:
- José, descendiente de David, no tengas miedo de tomar a María por esposa, porque el hijo que espera es obra del Espíritu Santo. María tendrá un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús. Se llamará así porque salvará a su pueblo de sus pecados. 
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: 
“La virgen quedará encinta,
y tendrá un hijo
al que pondrán por nombre Emanuel.” 
(que significa: “Dios con nosotros”). 
Cuando José despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había ordenado, y tomó a María por esposa." 

José era un hombre bueno. No comprendía nada, pero se fio de Dios. Permanecerá todo el evangelio en un segundo plano. De hecho, desaparece después de la infancia de Jesús. Sólo se le nombra indirectamente, cuando los judíos se preguntaban por Jesús, al que llaman el hijo del carpintero. Nuestra bondad también debe ser la de no buscar protagonismos y fiarnos de Dios, de su voluntad. 
 "En el evangelio, Mateo nos narra el origen de Jesucristo. María estaba desposada con José, pero aún no vivían juntos. Ello indica que estaban en un período que llamaban desposorio o compromiso matrimonial, período que podía durar de seis meses a un año, tiempo prudente para el esposo construir o acondicionar la casa en donde recibiría a su esposa. En el entretiempo la novia seguía viviendo con sus padres, dependiendo de su papá hasta que pasara formalmente a depender de su marido. La promesa de matrimonio o
desposorio implicaba completa fidelidad al novio; todo acto de infidelidad era adulterio, y como tal podía ser castigado conforme a la ley mosaica.
En esas circunstancias, nos narra el evangelio que María resultó embarazada; pero aclara diciendo: “por obra del Espíritu Santo”. El hecho haría sentirse muy mal a José; sin embargo, agrega Mateo, que como “era un hombre justo, y para no exponerla a la infamia, decidió abandonarla en secreto”. José hubiera podido hacer valer sus derechos, exigir el castigo previsto por la ley...; con todo, quizá sin darse cuenta, va colaborando también él con los planes divinos.
En estos planes divinos no todo está garantizado, pues en ellos también están involucradas la libertad y la voluntad humanas. Es una constatación que podemos hacer en toda la historia de la salvación partiendo desde el mismo paraíso. Parece que los planes de Dios caminaran sobre el filo de la navaja (!). Un ejemplo de ello lo tenemos en el relato que hoy nos cuenta Mateo.
Pero en esos planes hay siempre una cosa muy importante que se llama diálogo. Precisamente en el diálogo con el ángel que le habla en sueños a José se nos muestra cómo Dios va incorporando a su proyecto a sus mismas criaturas. El silencio de aceptación de José es la respuesta que Dios nos pide también a nosotros. Le ponemos muchas trabas y condiciones a la obra de Dios. A veces intentamos “corregir” la manera como Dios actúa; ¡no es necesario! Basta que pongamos nuestra fuerza y voluntad al servicio del plan de Dios, lo demás Él sabe cómo lo hace.
Aunque en nuestro pasaje se resalta la figura de José en su duda, en su aceptación de ser padre de Jesús y de ponerle el nombre, la verdad es que María, que apenas es nombrada, está también allí recordándonos su actitud de fe y sumisión a los planes de Dios que son vida para el hombre y la mujer de todos los tiempos." (Koinonía) 





sábado, 21 de diciembre de 2019

VIENE EL AMADO



"¡Ya viene mi amado!
¡Ya escucho su voz!
Viene saltando sobre los montes,
viene saltando por las colinas.
Mi amado es como un corzo,
como un cervatillo.
¡Aquí está ya, tras la puerta,
asomándose a la ventana,
espiando a través de la reja!
Mi amado me dijo:
Levántate, amor mío;
anda, cariño, vamos.
¡Mira! El invierno ha pasado
y con él se han ido las lluvias.
Ya han brotado flores en el campo,
ya ha llegado el tiempo de cantar, 
ya se escucha en nuestra tierra
el arrullo de las tórtolas.
Ya tiene higos la higuera,
y los viñedos esparcen su aroma.
Levántate, amor mío;
anda, cariño, vamos.
Paloma mía que te escondes en las rocas,
en altos y escabrosos escondites,
deja que mire tu rostro,
deja que escuche tu voz.
Porque mirarte es grato,
y escucharte, delicioso." 
"La primavera es una explosión de vida y de amor; ambos caminan juntos porque son como extensiones de Dios mismo. Las Escrituras revelan que Dios es la vida y el amor. Él es nuestra fuente y vivimos vinculados a él. Cuando decimos que Dios es amor expresamos que las distintas expresiones del genuino amor humano manifiestan la vida divina entre nosotros; amamos y somos amados desde la cuna hasta la tumba. El amor motiva a crecer y a ser personas orientadas hacia la felicidad. El amor nos saca de nosotros mismos y nos lanza en busca del otro. También el enamoramiento y el deseo de la pareja expresan el anhelo de crecer, de transformarse en bien para la persona amada. Esa dinámica es la que experimentamos en el mensaje de hoy. El poeta del Cantar exalta el amor de los enamorados y el evangelio la fe en la vida que sella la fidelidad del amor de Dios. ¿Somos apasionados de la vida? ¿Es vital el amor para nosotros? ¿Vivimos de, en y para Dios?" (Koinonía) 

viernes, 20 de diciembre de 2019

EL ANACORETA Y LOS ANIMALES DEL DESIERTO


Aquel amanecer, el Anacoreta, estaba pletórico. El desierto despertaba con su gradación de ocres a medida que el sol esparcía sus rayos sobre él.
El Anacoreta rezaba:
- Gracias Señor, porque me has hecho el hombre más rico del mundo. Tengo una cueva que me protege del frío durante la noche y del calor durante el día. Tengo todo un desierto para mí y el aire y la atmósfera más pura de la tierra...
Aún no había acabado su oración que una extraña y silbante voz dijo:
- ¡Eh! No tan deprisa, que la cueva es mía.
Se giró el Anacoreta y vio a una serpiente en la puerta de la cueva, mirándolo con ojos penetrantes y haciendo temblar su lengua bífida.
- Cuando llegaste yo ya estaba aquí. Te dejé porque eres una persona pacífic y buena y no me molestas.
Al mismo tiempo se oyeron miles de voces atipladas:
- ¡El desierto es nuestro! ¡El desierto siempre ha sido nuestro!
Eran las hormigas, saltamontes, arañas, gusanos...Los mil y un habitantes de aquel desierto.
Sobre su cabeza sonó una voz grave y tranquila. Era el águila que giraba en amplios círculos sobre el desierto.
- Y el aire es mío; pero no me importa compartirlo. Vosotros los hombres llegáis a un lugar y enseguida os hacéis los dueños, levantáis cercas y alambradas. Si supierais compartir...os ahorraríais muchos problemas.
El Anacoreta prosiguió su oración reflexionando sobre cuan lejos estaba todavía de la perfección.