lunes, 20 de enero de 2020

EL ANACORETA Y EL TAPIZ


Paseaban el Anacoreta y su discípulo por la ciudad. El discípulo estaba triste y preocupado y dijo al Anacoreta:
- Hace días que tengo la sensación de que todo lo que hago no tiene sentido. Rezar, ayunar, escuchar a las personas que vienen a hablar con nosotros en busca de consejo, trabajar en el huerto...
El Anacoreta no respondió. Tomó por el brazo a su discípulo y lo llevó a un taller de tapices. Entonces dijo:
- Observa a los que hacen tapices. Lo que hacen nos parece que no tiene sentido. Nudos, trozos de lana....
Tomó uno de los tapices que estaban realizando y le dio la vuelta:
- Observa ahora. Ellos, como tú, trabajan por detrás del tapiz. Cada trozo de lana que colocan parece fuera de lugar, inútil. Cuando el tapiz está acabado y lo miren por el otro lado, verán la obra de arte. Esto pasa con nuestra vida y con la vida de todos. Por eso no podemos juzgar ni juzgarnos. Sólo Dios ve la otra cara de nuestro tapiz...
Y siguieron paseando por la ciudad...

1 comentario: