martes, 15 de octubre de 2013

EL ANACORETA Y EL SUPERORTODOXO


No quería que nada contaminara su fe.  Había convertido su vida espiritual en un coto privado. Para él lo más importante era la ortodoxia. Si asistía a una conferencia, siempre lo hacía a la defensiva y ante la primera afirmación que le parecía herética, abandonaba la sala. Lo mismo le ocurría con las lecturas. Hasta el punto que ya no leía nada. De tanto cerrar las puertas a todo lo que pudiera ser incorrecto, había quedado encerrado en sí mismo sin darse cuenta.
El Anacoreta intentó explicarle que Jesús no huía de lo impuro, que se reunía con publicanos y pecadores. También le dijo que el principal mandamiento de Jesús era el Amor, a Dios y a los hombres, no la ortodoxia. Pero el superortodoxo salió corriendo sin escucharlo, para no contaminarse... 

1 comentario:

  1. Pau i bé.
    Es cert que devegades les persones fujim dels problemes i ens tanquem en nosaltres mateixos.
    I Jesús ens va donar el seu bon exemple, defensant els marginats.
    Molt bon Post.
    Que tinguis un bon día.
    Una abraçada, Montserrat

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