martes, 14 de marzo de 2023

SABER PERDONAR

 


En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: "Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?"
Jesús le contesta: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo." El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda.
Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: "Págame lo que me debes." El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: "Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré." Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: "¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?" Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano." 

Queremos perdón y nosotros no sabemos perdonar. Lo rezamos cada día en el Padrenuestro. Pedimos que el Padre nos perdone como nosotros perdonamos. ¿Sabemos realmente lo que decimos? Si nosotros no perdonamos...Tenemos dos medidas. Una para nosotros y otra para los demás. Sin embargo el Padre nos ama a todos por igual. ¿Qué esperamos a seguir su ejemplo y perdonar sin límite?

"Nos cuesta familiarizarnos con la palabra “límite” en una sociedad que nos habla constantemente de lo ilimitado. Y para vivir moderadamente, necesitamos ir limitando las prácticas o costumbres que nos pueda afectar. En un mundo de excesos la austeridad y la moderación son el camino que realmente conduce a la libertad y a la paz. La parábola de hoy nos invita a tomar conciencia de que, de una u otra forma, todos somos deudores. Seguramente tenemos deudas acumuladas con nosotros mismos, con los demás y con la misma Creación. Aunque conozcamos a personas que no se limitan y prefieren derrochar hasta lo que no tienen, no caigamos en la trampa de creer que quien más posee es más feliz. Recordemos que quien no paga sus deudas personales y comunitarias, compromete su futuro y el de los suyos. ¡Cuidemos nuestro tesoro más preciado: la VIDA! " (Koinonía)

No hay comentarios:

Publicar un comentario