domingo, 19 de abril de 2015

ABRIR LAS MENTES


 "Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino, y cómo reconocieron a Jesús al partir el pan.
Todavía estaban hablando de estas cosas, cuando Jesús se puso en medio de ellos y los saludó diciendo:
– Paz a vosotros.
Ellos, sobresaltados y muy asustados, pensaron que estaban viendo un espíritu. Pero Jesús les dijo:
– ¿Por qué estáis tan asustados y por qué tenéis esas dudas en vuestro corazón? Ved mis manos y mis pies: ¡soy yo mismo! Tocadme y mirad: un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.
Al decirles esto, les mostró las manos y los pies. Pero como ellos no acababan de creerlo, a causa de la alegría y el asombro que sentían, Jesús les preguntó:
¿Tenéis aquí algo de comer?
Le dieron un trozo de pescado asado, y él lo tomó y lo comió en su presencia. Luego les dijo:
– A esto me refería cuando, estando aún con vosotros, os anuncié que todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los libros de los profetas y en los salmos, tenía que cumplirse.
Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras, y les dijo:
– Está escrito que el Mesías tenía que morir y que resucitaría al tercer día; y que en su nombre, y comenzando desde Jerusalén, hay que anunciar a todas las naciones que se vuelvan a Dios, para que él les perdone sus pecados. Vosotros sois testigos de estas cosas."

Nos dice el evangelio de hoy que Jesús les abrió la mente a los discípulos. Les enseñó a entender las Escrituras. Es decir, les enseñó a "mirar".
Primero lo habían confundido con un fantasma. Luego siguen reticentes ante Él. No se atreven a preguntarle nada. Es Él quien les abre la mente.
Nosotros también tenemos falsas imágenes de Dios, fantasmas. No es extraño que nos cueste creer en esos dioses que reflejan los complejos de nuestra infancia. Por eso necesitamos que Jesús nos enseñe a "mirar" las cosas con otros ojos y nos abra lamente.
Los apóstoles, como nosotros, se quedaron en la muerte de Jesús, en los negativo, en las dificultades. Jesús les abre los ojos y les hace ver, que tras la muerte está la Resurrección. Jesús nos enseña que tras las dificultades, las pérdidas...siempre hay una vida nueva. Que tras las caídas, siempre hay un levantarse. Y, lo más importante, que somos nosotros los que podemos dar la mano y levantar a los otros. Esa es la misión del cristiano, abrir las mentes, enseñar a mirar a todo el mundo, para que sepan que otro mundo es posible: el Reino de Dios. 

3 comentarios:

  1. Bon diumenge.
    Es un regal poguer descubnrir a Jesús ressucitat, que s´ens manifesta en les coses més sencilles.
    Una abraçada, Montserrat

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  2. Señor, abre mi mente y mi corazón a tu palabra que vida, para que sea vida en mí, gracias.

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