martes, 6 de julio de 2021

UNA SOCIEDAD DE MUDOS

 


En aquel tiempo, presentaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: "Nunca se ha visto en Israel cosa igual." En cambio, los fariseos decían: "Éste echa los demonios con el poder del jefe de los demonios." Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies."

Nos encontramos en una sociedad de mudos. Callamos ante las injusticias. No anunciamos la Palabra. Nos da vergüenza anunciar a Jesús. El texto de hoy nos habla de esto. Veamos el comentario que hace Koinonía:

"La persona sordo muda es para la Biblia la "rebelde" a la palabra de Dios. Por eso los profetas anuncian que al final, en la salvación escatológica, los oídos de los sordos escucharán la palabra. Dios abrirá los oídos de los discípulos para escuchar el Hoy de Dios. Es Jesús quien está realizando este anuncio profético. Cura la enfermedad física para decirnos que Él es la curación del corazón. Esto que provoca una admiración entusiasta en el pueblo sencillo, se convierte en un contrasigno para los dirigentes de la religión que parecían distantes del sufrimiento del pueblo. En este pasaje de Mateo leemos unos de los sumarios más bellos del actuar de Jesús como evangelizador del reino, el compasivo ante las dolencias del pueblo y el organizador de un movimiento de discípulos, enviados a curar sorderas y a hacer hablar a los mudos. Sin duda una tarea titánica en nuestro mundo que parece sordo ante los gritos de los sufrientes y mudo a la hora de gritar la buena noticia de Dios." (Koinonía)

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