lunes, 7 de junio de 2010

ALABANZAS...


Aquí os dejo la traducción de unas alabanzas publicadas por Fra Sergi d'Assís, benedictino de Montserrat en su estupendo blog OIKIA.


Alabado seas Señor, por quienes tienen las manos gastadas de tanto servir.

Alabado seas, Señor, por quienes tienen los pies magullados por haber recorrido caminos difíciles, arriesgándose por el bien de los demás.

Alabado seas, Señor, por quienes tienen el corazón lleno de las preocupaciones ajenas, y llevan en el corazón el sufrimiento de los que padecen.

Alabado seas, Señor, por quienes tienen unos ojos que no se cierran ante la injustícia, ni miran hacia otro lado.

Alabado seas, Señor, por quienes tienen una nariz que huele con inteligéncia y sencillez para saber discernir lo que conviene en cada momento.

Alabado seas, Señor, por quienes tienen una boca que consuela, que no miente, que ama hasta el final, incluso cuando ha de decir palabras difíciles.

Alabaso seas, Señor, por la multitud que da testimonio de tu Amor en el mundo.

domingo, 6 de junio de 2010

LA EUCARISTÍA...


"En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar a la gente del Reino de Dios, y curó a los que lo necesitaban. Caía la tarde y los Doce se le acercaron a decirle:
- Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida; porque aquí estamos en descampado.
Él les contestró:
- Dadles vosotros de comer.
Ellos replicaron:
- No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.
Porque eran unos cinco mil hombres. Jesús dijo a sus discípulos:
- Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.
Lo hicieron así y todos se echaron. Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se lo sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos."

Este es el sacramento central de nuestra Fe. La Eucaristía es el misterio Pascual.
Ante ella podemos encontrarnos con dos extremos. Considerarla sólo como una Presencia o fijarnos únicamente en el aspecto solidario, en compartir. No negaré el aspecto contemplativo de la Eucaristía ni diré a nadie que no dedique tiempo a orar ante ella; pero la Eucaristía es más. Tampoco diré que la Eucaristía no es dar de comer a los otros; pero sí que no es sólo eso.
La Eucaristía es la culminación de la obra de Jesús: Él se nos hace alimento. Es decir, hemos de asimilarlo, hacerlo nuestro. Como Pablo, hacer que ya no vivamos nosotros, sino Cristo en nosotros. Jesús se hace Pan y Vino. Pan que se parte y se reparte. Vino que es sangre derramada...
La Eucaristía no puede ser solamente un alimento personal. Es pan para ser partido y compartido. "Dadles de comer vosotros", nos dice Jesús en el evangelio de hoy.
La Eucaristía es comunidad. "Decidles que se echen en grupo..."
La Eucaristía es Unidad y Entrega. Es hacernos todos Uno con Él, con todos. Es derrarmar nuestra sangre por el bien de la Humanidad, junto con la sangre de Jesús. Por eso nuestras Eucaristías, si salimos de ellas igual que hemos entrado; si después, por poco que sea (cinco panes y dos peces) no hacemos nada por mejorar la Humanidad, no tienen sentido: no son Eucaristías.
Pedro Casaldáliga lo expresa muy bien en este poema:

"Mi cuerpo es comida

Mis manos y Tus manos,

hacemos este Gesto,

compartida la mesa y el destino,

como hermanos.

Las vidas en Tu muerte y en Tu vida.

Unidos en el pan los muchos granos,

iremos aprendiendo a ser

la unida Ciudad de Dios,

Ciudad de los humanos.

Comiéndote sabremos ser comida.

El vino de sus venas nos provoca.

El pan que ellos no tienen nos convoca

a ser Contigo el pan de cada día.

Llamados por la Luz de Tu memoria,

marchamos hacia el Reino haciendo Historia,

fraterna y subversiva Eucaristía."

(Pedro Casaldáliga)


sábado, 5 de junio de 2010

LA MÚSICA DEL SÁBADO: ORACIÓN

PRAYER

Celine: Rezo para que tú seas nuestros ojos Y veas a donde vamos Y nos ayudes a ser sabios. Cuando no sepamos como Deja que esta sea nuestra oración Cuando perdamos nuestro camino Coro:Llévanos a un lugarGuíanos con tu graciaA un lugar donde estemos a salvo

Andrea:La luz que tú nos das

C: Rezo para que encontremos nuestra luz

A: Cuando llegue el final de nuestro corazón

C: Y la atrapemos en nuestros corazones

A: Pero para recordarnos que

C: Cuando las estrellas nos abandonen cada noche

A: La estrella eterna seguirá adentro

C: ¡Oooh!A: En mi pecho estará

C: Deja que esta sea nuestra oración

A: Cuanta fe habrá y

C: Cuantas sombras llenaran nuestros días

Coro:A: Llévanos a un lugar

C: Guíanos con tu graciaAmbos: Danos la fe y estaremos a salvo Ambos:Soñamos un mundo Sin alguna violencia Un mundo de justicia y esperanza Donde cada uno le brinde la mano a su vecino Símbolo de paz y fraternidad

A: La fuerza que ellos nos dan

C: Pedimos que esa vida sea buena

A: Como lo deseamos

C: Y vernos desde arriba

A: Que todos encuentren amor

C: Tenemos fe en que cada alma lo encontrara

A: Alrededor y dentro de sí

C: ¡Oh! Otra alma a quien amarAmbos:Deja que esta sea nuestra oración Igual que cada niñoNecesita encontrar un lugar Guíanos con tu gracia

C: Danos fe y estaremos a salvo

Ambos: Y la fe queTengas en nosotrosSerá la que nos salvara

viernes, 4 de junio de 2010

EL ANACORETA Y LOS GRANDES ALMACENES...


El Anacoreta y su joven seguidor se paseaban por unos grandes almacenes...El anciano dijo:

- El filósofo griego se paseaba por el mercado de Atenas para ver la gran cantidad de cosas de las que podía prescindir...Si viviera hoy, se pasearía por mercados, grandes almacenes, calles repletas de escaparates, para reflexionar sobre la cantidad de cosas inútiles que tenemos y cómo, por otro lado, millones de seres humanos carecen de lo más elemental para vivir...

Miró al joven y prosiguió:

- Lo peOR es, que tenemos en nuestras manos la solución: compartir. Pero, estamos inmersos en un mundo en el que cuanto más tenemos, más queremos tener. Y, evidentemente, lo que sobra a unos les falta a otros. Hay personas que saben compartir, pero no es suficiente. Hemos de ser todos.

Suspiró y concluyó:

- ¿Por qué no pensarán así esos 120 que están reunidos estos días en Sitges?...
Curiosamente pasaban en ese momento ante unas estanterías llenas de sartenes...¿Quién las tiene por el mango?.......

jueves, 3 de junio de 2010

EL ANACORETA Y LA VERDAD...


El Anacoreta se durmió y empezó a soñar... Se vio caminando por la ciudad. A su paso varias personas se le acercaban solícitas, ofreciéndole sus servicios:

- Yo soy la hipocresía, conmigo triunfarás.

- Yo la mentira, te ofrezco el poder...

- Yo la frivolidad. Aquí encontrarás todos los placeres.

- Utilízame a mi...soy las palabras vanas. Todos te seguirán.

Huyó como pudo de allí. Pronto se vio paseando entre barracas. Más tarde estaba en un inhóspito desierto. Allí, en una pequeña casa de cañas y cartones, encontró a una anciana abandonada y enferma. La anciana, al verlo, le dijo:

- ¿Qué buscas por estos lugares apartados? Ya nadie viene por aquí. La gente busca el éxito, el poder, las diversiones...Precisamente allí nunca estoy yo...

El Anacoreta preguntó:

- ¿Quién eres?

Lo miró la anciana y le dijo:

- Soy la verdad. Yo no puedo ofrecerte ni éxito, ni poder, ni diversiones. Los hombres hace tiempo que me han abandonado. Estoy abandonada en este desierto...

Pensativo, el Anacoreta repuso:

- Pero en el mundo existe libertad de expresión...Podrías habitar allí.

Sonrió tristemente la anciana al decir:

- ¿Libertad? Sólo para los que dicen lo que ellos quieren oír...Estoy enferma. Para vivir necesito el bien común, la paz, la justicia social, la concordia, la amistad, la alegría interior, confianza en el futuro, la felicidad... Todos ellos andan perdidos por este desierto. Los han sustituído por el consumo, por la moda, por lo políticamente correcto, por la inconsciencia, el éxito fácil y la frivolidad...Yo muero abandonada en este desierto...

Cuando el Anacoreta despertó dudaba de si había sido un sueño o era algo real. Lo cierto es que se sintió tremendamente solo...

miércoles, 2 de junio de 2010

LAS LÁGRIMAS DEL ANACORETA...


El sol acababa de desaparecer tras el horizonte y las sombras se extendía sobre la gran ciudad. El Anacoreta y su joven seguidor estaban sentados en la falda del monte, en un banco del monasterio de San Matías de las monjas Jerónimas. Habían rezado vísperas con ellas y habían hecho un rato de meditación. Ante ellos se extendían las mil y una luces de la ciudad. Y el Anacoreta empezó a llorar...

El joven, que nunca había visto llorar al anciano, se inquietó y le preguntó si se encontraba mal. Tras un rato de silencio el Anacoreta dijo:

- Mira la gran ciudad. Sus mil y una luces. Tiendas, grandes almacenes, bares, cines, locales de ocio, anuncios...Todas esas luces son reclamos que nos invitan a consumir. "Yo te vendo la felicidad..." nos están diciendo. En esa misma ciudad, y en todas las grandes ciudades, miles de personas no saben si hoy cenarán..., dónde dormirán esta noche... Y más allá, en el tercer mundo, sigue muriendo la gente de hambre, de enfermedad, de sed...

Recogió pinaza entre sus manos, como antaño hacía con la arena del desierto, y la dejó caer suavemente al suelo mientras decía:

- Vivimos en una sociedad instalada en la comodidad y no se acuerda de los que sufren...Somos insensibles al sufrimiento ajeno. Nunca el hombre había podido ver tan de cerca el dolor como lo hacemos ahora através de la televisión, y nunca habíamos sido tan insensibles. Vemos y olvidamos. Gritamos y protestamos por unos impuestos, por un sueldo rebajado, por un derecho que creemos pisoteado. Olvidamos que más de la mitad de la humanidad, ni tiene sueldo, ni servicios públicos, ni derechos...

Se secó las lágrimas y prosiguió:

- Nuestros únicos valores son el éxito, la riqueza y el poder...Sólo nos importa nuestro bienestar. Ilusos de nosotros, no nos damos cuenta de que sólo unas pocas personas sacan provecho de lo que nosotros creemos que es nuestra sociedad del bienestar.

Y con voz entrecortada por las lágrimas añadió:

- Y nosotros que nos consideramos seguidores de Jesús, nos limitamos a cumplir la ley escrita, los ritos...y olvidamos la ley no escrita, la que Jesús nos transmitió con su vida...La ley de la solidaridad, de la justicia , del Amor...¿Qué hemos hecho de nuestro mundo? ¿Qué hemos hecho del cristianismo?

Guardó silencio el Anacoreta. La lluvia empezó a caer sobre la ciudad. El joven pensó: los cielos están llorando sobre la gran ciudad...

martes, 1 de junio de 2010

EL ANACORETA Y "LA VOLUNTAD DE DIOS"...


Estaban sentados en un banco del parque. El joven que seguía al Anacoreta se lamentó:

- Ante el mal en el mundo la gente se rebela contra Dios. Y sin embargo, casi siempre somos los hombres causa directa del mal...y las otras indirecta.

No respondió inmediatamente el anciano. Varias veces hizo ademán de hablar, pero no lo hacía. Al cabo de un buen rato dijo:

- No es tan simple la cosa...Mira, de entrada te diré, que se me revuelven las tripas cuando veo a alguien, frente el dolor y la injusticia ajena, exclamar: ¡Es la voluntad de Dios!, y después quedarse tan tranquilo, persignarse y seguir como si no pasara nada. No es una blasfemia, sino una forma de oración, preguntar a Dios ante el triste panorama de nuestro mundo: ¿Por qué?¿Por qué has hecho este mundo?¿Por qué la vida?¿Por qué la existencia humana?¿Por qué nuestra libertad nos cuesta un precio tan alto?

Volvió a permanecer en silencio. Un silencio que el joven no quiso romper...Luego el Anacoreta añadió:

- Entiendo a las personas que el mal, la injusticia, el dolor, les impide creer en Dios. Aquél que siente en lo más profundo de él la llamada a la solidaridad con los parias de esta tierra, no puede más que hacerse estas preguntas...La voluntad de Dios es que luchemos contra esta situación. Toda la vida de Jesús es un mensaje de curación, de salvación, de ayuda al pobre...

Bajó la cabeza y dijo:

- Pero esto no responde a la primera pregunta: Por qué Dios ha creado este mundo y al hombre así...

Miró al joven y acabó:

-Ahí es donde entra la Fe. El creer en Dios Padre/Madre que, aunque no lo entendamos, desea para nosotros lo mejor. Nuestra queja choca con nuestra libertad. O Dios nos hacía marionetas que Él manejaba a su antojo en un mundo sin fallos, perfecto; o nos hacía hombres libres capaces de equivocarnos o de hacer grandes cosas. ¿Qué padre honesto dejaría a sus hijos atados siempre en casa para que no cometieran errores? ¿Qué hijo recrimina a su padre que le haya dejado independizarse, construír su propia vida en vez de tenerlo siempre en casa, protegido, y así ahorrale los problemas de fabricar su propia vida?

Y guardaron silencio los dos...