lunes, 14 de junio de 2010

LA PELÍCULA DEL LUNES: UN NIÑO GRANDE


Will Freeman (Hugt Grant) es el típico hombre que se cree independiente. Cuando le preguntan qué hace, no sabe qué responder, porque en realidad no hace nada. Vive de los derechos de autor de una canción famosísima que compuso su padre. Esto le permite vivir sin ningún compromiso, sin ninguna responsabilidad. Se dedica a ligar, a pasárselo bien sin ninguna atadura. Pero un día se le cruzará en su vida Marcus, un chico de 12 años, hijo de una madre soltera (el concepto está tomado en el sentido amplio de mujer que debe educar sola a su hijo), depresiva, que intenta suicidarse. Marcus ve claro que no se puede vivir a dos e intenta que Will se case con su madre para ser una familia de verdad. No lo logrará, pero Will descubrirá que es un ser superficial, que en realidad no vive y que ha de interesarse por los demás.

La película empieza con una frase de Will:
- Los hombres somos islas. Cada uno ha de vivir para sí. Eso es suficiente para ser feliz
La película acaba con una frase de Marcus:
- Los hombres no somos islas y necesitamos de los demás para ser felices.

Ese es, precisamente, el título de un libro de Thomas Merton (Los hombres no son islas), que hace ya un montón de años cambió mi vida.
Pero volvamos a la película. Al acabar, te queda la sensación de que, al igual que Will, es superficial. Se trata de una comedia y no puede esperarse mucha profundidad de ella. Pero los temas que toca: el egoismo de Will, la soledad de las madres que han de cuidar a sus hijos, la incomprensión de Marcus en la escuela, merecerían un análisis más serio. Parece ser que es la adaptación de una novela mucho más profunda. Quizá merecía otro género. Se agradece que no acabe con boda (al menos inminente) y sí mostrando la importancia de vivir compartiendo la vida.

En general es una película agradable de ver. Que ciertamente hace reflexionar, aunque pase por la superficie de los problemas. Está bien interpretada y tiene una buena banda sonora. Pero si no se ve, no nos perdemos nada...

domingo, 13 de junio de 2010

EL AMOR MÁS GRANDE...


En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él. Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó en la mesa. Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en casa del fariseo, vino con un frasco de perfume y, colocándose detrás junto a sus pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume. Al ver esto, el fariseo que lo había invitado, se dijo:
- Si éste fuera profeta, sabría quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.
Jesús tomó la palabra y le dijo:
- Simón, tengo algo que decirte.
Él respondió:
- Dímelo, maestro.
Jesús le dijo:
- Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos. ¿Cuál de los dos lo amará más?
Simón contestó:
- Supongo que aquél a quien le perdonó más.
Jesús le dijo:
- Has juzgado rectamente
Y volviéndose a la mujer, dijo a Simón :
- ¿Ves esta mujer? Cuando yo entré en tu casa, no me pusiste agua para los pies: ella en cambio me ha lavado los pies con sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo. Tú no me besaste; ella en cambio desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella en cambio me ha ungido los pies con perfume. Por eso tedigo sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor; pero al que poco se le perdona, poco ama. Y a ella le dijo:
- Tus pecados están perdonados
Los demás convidados empezaron a decir entre sí:
- Quién es éste, que hasta perdona pecados.
Pero Jesús dijo a la mujer:
- Tu fe te ha salvado, vete en paz.
(A continuación fue recorriendo ciudades y aldeas proclamando la buena noticia del reinado de Dios. Lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que había curado de espíritus inmundos y de enfermedades. María Magdalena, de la que habían salido siete demonios. Juana, mujer de Cusa, mayordomo de Herodes, Susana y otras muchas, que los atendían con sus bienes.)


El Evangelio de hoy nos muestra cómo Jesús no rechaza a nadie. Hoy es un fariseo el que lo invita y Él acude. La entrada de la mujer pecadora debió causar sensación. En aquellos tiempos las mujeres estaban en la cocina y sirviendo. ¿Qué hace aquella mujer a los pies de Jesús? ¿Qué hace con los cabellos sin cubrir, signo de prostituta? Sólo Jesús ve lo que hace: amar. Y las lecciones que Jesús extrae no debemos olvidarlas. Resulta que el que es observante, el fariseo, es el que menos ama. La mujer, la marginada, la despreciada, es la que ama de verdad.

Los presentes se escandalizan porque Jesús dice que sus pecados le han sido perdonados. No reparan que no es Jesús el que se los ha perdonado, sino el amor que tiene esa mujer. "Sus pecados le son perdonados porque tiene mucho amor"

Si queremos que nuestrso pecados sean perdonados, hemos de reconocernos pecadores y tener mucho amor. Aquella mujer demostró su amor llorando, inundando de lágrimas, besando y perfumando los pies de Jesús. Quizá nosotros debamos mostrar nuestro amor llorando, besando, perfumando a los marginados, a los abandonados de todos, los parias...los pies de Jesús.

El final del evangelio está entre paréntesis, porque su lectura es optativa...En bastantes misas, considerando que ya es suficientemente largo, se habrá saltado ese fragmento. Sin embargo es muy interesante. Nos muestra quién seguía a Jesús: sus elegidos y algunas mujeres a las que había curado del mal. Hasta Él, ningún profeta se había hecho acompañar por mujeres en el camino. Las mujeres que le acompañaban a Él, llamaban todavía con más fuerza la atención de los "observantes". Mujeres que había curado del mal...Entonces ¿Por qué seguimos culpando a la mujer del mal?¿Acaso Él no las liberó? ¿Por qué seguimos permitiendo que la mujer siga marginada en tantos lugares de nuestro planeta?¿Por qué la marginamos en la Iglesia?

viernes, 11 de junio de 2010

EL CORAZÓN DEL MUNDO...


He de confesar que la fiesta del Sagrado Corazón me trae malos recuerdos de mi infancia. Aquella imagen que te miraba con un corazón en la mano, me daba miedo. No fue hasta más tarde que comprendí que era la fiesta del Amor y que ese corazón, era el Corazón Universal, el corazón del mundo, el Amor que debe inundarnos a todos. Ahora, con la fiesta, me pasa un poco lo mismo que con las otras conmemoraciones. Mal asunto cuando creamos el "Día de...(poned ahí lo que queráis)". Significa que eso lo tenemos muy olvidado. El Amor de Dios es algo que debería inundar toda la vida, todo el año litúrgico. Malo, cuando hemos de dedicarle un día. Señal que estamos lejos de vivirlo...
Os dejo un precioso texto de Thomas Merton, de su obra Nuevas Semillas de Contemplación.


"Es el amor de Dios el que me calienta como el sol

y el que envía la lluvia refrescante.

Es el amor de Dios el que me alimenta

con el pan que como,

y es Dios quien también me nutre

por medio del hambre y del ayuno.

Es el amor de Dios el que envía

los días de invierno

cuando tengo frío y estoy enfermo,

y el verano tórrido cuando mis ropas

se llenan de sudor mientras trabajo:

pero es Dios quien me envía el viento suave

que viene del río y la brisa que viene del bosque.

Su amor extiende la sombra del sicómoro

sobre mi cabeza.

Es el amor de Dios el que me habla

en las aves y en los arroyos;

pero también, detrás del clamor de la ciudad.

Dios me habla en sus juicios

y todas estas cosas son semillas

que me envía su voluntad.

Si estas semillas arraigaran en mi libertad,

y si la voluntad de Dios creciera en ella,

me convertiría en el Amor que es Él,

y mi cosecha sería su gloria y mi alegría.

Y me uniría con miles y millones

de personas liberadas

en el oro de un inmenso campo que alaba a Dios,

cargado de mieses, sobreabundante de trigo.

(Thomas Merton)

jueves, 10 de junio de 2010

OS RECOMIENDO UN LIBRO...


Sí, hoy quiero recomendaros un libro. "EL SILENCIO DE DIOS Y OTRAS METÁFORAS". Es un libro escrito a dos manos (después explico por qué) por Alfonso Armada y Gonzalo Sánchez-Terán. Editado por editorial Trotta. Es un pequeño gran libro. Pequeño, porque tiene 130 páginas y casi es de bolsillo. Grande por su contenido. Paso a aclarar quiénes son los dos autores, porque sus apellidos pueden llevar a confusión.

Alfonso Armada:Nació en Vigo el 1958. Es periodista. Durante catorce años trabajó para El País, cinco como corresponsal para África, y desde 1999, para ABC. Fue corresponsal en Nueva York de este diario hasta el verano de 2005, en que se incorporó a la redacción en Madrid. Ha publicado, entre otros, los libros Cuadernos Africanos, España, de sol a sol, El rumor de la frontera, Nueva York, el deseo y la quimera, y el poemario Los temporales.

Gonzalo Sánchez-Terán: Nació en Madrid el 1971. Trabajó entre 2002 y 2008 como Director Nacional del Servicio Jesuíta para los refugiados en Guinea Conakry, Liberia y Costa de Marfil, y como Responsable de Programas en la región de Dar Sila, este del Chad. Ha publicado el poemario Desvivirse.

El libro recoge la correspondencia entre los dos, a propuesta de la revista XL Semanal. Armada escribe desde Nueva York y Sánchez Terán desde África. Es un libro que te engancha y puedes caer en la tentación de leerlo de un tirón. Sin embargo es un libro para leerlo poco a poco, como ese buen cognac, que calientas entre las manos y lo bebes a pequeños sorbos. En cada una de sus cartas vive un mundo y se reflejan sus vivencias. Allí encontraréis belleza y horror. El bien y el mal. Es decir, la vida tal cual; simple, desnuda, transparente...Armada nos muestra el corazón de la gran ciudad, sus vivencias desde el Norte. Sanchez-Terán, da voz a los fugitivos, a los humildes, a los parias del Tercer Mundo. Repito: es un libro para saborearlo, rumiarlo, meditarlo...

Aurelio Arteta, en el prólogo, nos da la clave:

"Seguramente la primera lección sea que lo propio de Dios es el mutismo. Algunos suponen que habla, creen que inspira ciertas conductas, imaginan que dicta órdenes o sentencias inapelables. En realidad, quieren, esperan, necesitan que hable. Pues si Dios tomara la palabra, se acabarían las disputas, enmudecerían las lenguas vanas, estaríamos pendientes de escucharle. Si Él hablara, ¿de qué íbamos a hablar ya nosotros?(...)El presunto silencio de Dios encubre en realidad el silencio clamoroso de los hombres ante lo que más debería afectarnos.(...) Me refiero al sufrimiento injusto de buena parte de la humanidad, al daño incalculable que unos hombres hacemos a otros hombres."

Un libro, que nos ayuda a ponernos en el lugar del otro. Un libro, que nos ayuda a todos, a darnos cuenta de que el Evangelio, el Mensaje de Jesús, no ha de quedar en pura teoría, sino que el mundo está esperando que lo pongamos en práctica, que hagamos una VIDA de él.

miércoles, 9 de junio de 2010

PASAR DE LA ESPERANZA A LA FELICIDAD...


Ayer recibí un correo con este título: "Pasar de la esperanza a la felicidad". Ya a la tercera línea perdió todo mi interés. Se trataba de uns astrólogo que me ofrecía sus servicios...Creía que iba a recibir una ración de optimismo y mi gozo quedó en un pozo.

Y es que, en estos tiempos complicados, cometemos dos errores. ¿Sólo dos, se preguntarán algunos?

El primer error es buscar la solución en las estrellas. Con perdón de mis amigos astrólogos, las estrellas no solucionan nada; en todo caso son deterministas...Pero con lo de buscar la solución en las estrellas, me refiero a mirar para otro lado, a evadirse de la manera que sea. Y precisamente, ese evadirse ha sido una de las causas de la crisis. Mientras estábamos distraídos con nuestra sociedad del bienestar, consumiendo, hipotecándonos hasta las cejas, no nos dábamos cuenta, que otros se estaban forrando a costa nuestra. Las sociedades financieras hacían lo que les daba la gana; creaban productos que a ellos les producían grandes rendimientos y a nosotros nos anestesiaban con pan y circo.

El segundo error es el de pensar que la culpa siempre es del otro. En España tenemos una tendencia innata en ser sectarios. Lo de las dos Españas no sé si lo superaremos algún día. Leía ayer en un blog a alguien muy enfadado, porque en la la lista de más de doscientas mil víctimas de la Guerra Civil a la que había tenido acceso, todos eran represaliados del franquismos y no estaban los del otro lado. Olvida ese señor, que a los del otro lado los andamos beatificando y canonizando y otros tuvieron escritos sus nombres durante muchos años en las fachadas de las iglesias. Hasta que no seamos capaces de reconocer que todos se equivocaron (yo todavía no había nacido), de que como ocurre en todas las guerras y más en las civiles, se cometieron barbaridades en ambos bandos y que todos hemos de pedirnos perdón, no se cerrarán las heridas. Pues lo mismo pasa con la crisis. En vez de buscar soluciones, buscamos culpables...¡La culpa del gobierno! ¡No, la culpa de la oposición que no deja gobernar y pone palos en las ruedas! ¡La culpa de los sindicatos que no representan a nadie y no nos advirtieron de la trampa en que nos metían las financieras! ¡La culpa de los empresarios, que sólo piensan en sus beneficios!

Me temo que la culpa es de esta sociedad amoral que hemos creado. Esta sociedad en que ser corrupto es sinónimo de inteligencia. Una sociedad que necesita una regeneración ética urgente. Una sociedad que necesita recuperar la vida interior. Todo lo que hemos ido ganando con los años en supuesto bienestar, lo hemos perdido en riqueza interior, en paz, en valores morales...La técnica es necesaria y gracias a ella se han erradicado injusticias; pero nunca debe prevalecer sobre la cultura y la convivencia. Nunca había muerto tanta gente de soledad y tristeza como en esta era de las comunicaciones. Una sociedad laica no es una sociedad sin valores espirituales, sin interioridad. Gastamos nuestras energías en prohibir velos y cruces y no luchamos por la tolerancia, el respetuo mútuos, el diálogo, que son los verdaderos valores laicos.

Y por último, lo que no lo enumero como un error, sino como el gran fracaso de nuestra sociedad: Sólo una tercera parte de nuestro planeta se puede considerar desarrollado. Nos llenamos la boca con la palabra "globalización", y una tercera parte de la humanidad está esquilmando al resto...Dos terceras partes de la humanidad viven en la pobreza.

Todos somos culpables. Pero, como cristiano me siento mucho más culpable...Porque hemos pisoteado el mensaje de Jesús y lo hemos adormecido y domesticado frente al capitalismo inhumano que sólo busca la riqueza, el poder, el dominio...Y Él ya nos advirtió: "Nadie puede servir a dos señores. No podemos servir a Dios y a Mammon". Servir a Dios es servir al Hombre ya que es allí donde lo encontramos:"Porque me diste de comer, me diste de beber..." Hemos convertido al hombre en un objeto. Lo consideramos por lo que posee. Si no tiene papeles ni existe, ni tiene derechos. El mensaje que Jesús nos dejó de humanización, de comprensión, de amor no nos interesa. Por eso a algunos les importa tanto cerrar la religión a cal y canto en la intimidad. Si almenos esta intimidad, sumada a las otras lograse cambiar esta sociedad...Es hora de actuar.

¿Y si nos ponemos todos manos a la obra?...

martes, 8 de junio de 2010

EL ANACORETA Y LOS SUPERHÉROES...


En el metro, sentados frente al Anacoreta y su joven seguidor, dos niños ojeaban y se intercambiaban cómics de superhéroes.

- A mí me gustaría ser el Hombre Antorcha...

- Sí - reía el otro - y estaría el vagón en llamas.

Pues anda que tú quieres ser la Sombra y estaríamos ahora a oscuras...

El anciano miraba sonriendo a los dos niños.

Cuando descendieron del metro el Anacoreta dijo al joven:

- Esta sociedad propone a los niños héroes inimitables, irreales...Me temo que es que no le interesa que existan héroes.

- Sí - asintió el joven - en vez de mostrar científicos, personas capaces de realizar grandes gestas...proponen hombres que vuelan, que se transforman en fuego, con superfuerza...

Sonrió el Anacoreta mientras decía:

- No. Tampoco me refería a estos héroes. Me refería a esas personas que en paro crónico o con sueldos míseros son capaces de sacar la familia adelante. Me refería a las madres solteras que son capaces de educar a sus hijos. Me refería a jubilados con una pensión de risa y a los inmigrantes sin papeles que luchan por sobrevivir. Me refería a los ancianos, que tras enviudar, viven y mueren en la soledad absoluta...Y me refería también a aquellas personas que, dejando de lado el egoísmo, el consumismo, la frialdad reinantes, dedican su vida, solos o en grupo, a ayudar a los anteriores y hacer desaparecer la injusticia de este mundo. Aquellos que dedican su vida a Humanizar...Esos son los verdaderos héroes...

Guardó unos instantes de silencio y prosiguió:

- En cambio, a los ojos de esos niños, esas personas son seres fracasados...Así los presenta nuestra sociedad. Sin saber que quizá, un día, ellos se verán en esas circunstancias...

Y continuaron su camino en silencio...