Ayer fue el Día Mundial por la Erradicación de la Pobreza. Otro de esos días que merecerán una gran celebración cuando los eliminemos por innecesarios. Pero mientras tanto, ahí están recordándonos que no vivimos en el mejor de los mundos. Cada año veíamos en la prensa y nos repetían en TV y radio, las estadísticas de la miseria en el Tercer Mundo, del hambre en el cono Sur. Este año nos han "sorprendido" con las estadísticas de la pobreza en el Primer Mundo, que esconde hipócritamente en su seno, un Cuarto Mundo que se amplía cada día más. La pobreza no son aquellos negritos desnutridos, sino que es nuestro vecino, quizá un familiar nuestro. ¿Efectos de la crisis? Su agravamiento sí; pero nuestra sociedad hacía ya muchos años que ocultaba la realidad de la pobreza en nuestra casa. La famosa Sociedad del Bienestar, no ha existido nunca, excepto para unos pocos. Los que nos hicieron creer, que par ser felices necesitábamos un montón de cosas, que ellos nos ofrecían. Se enriquecieron llenando de deudas a los demás...Y ahora piensan hacerlo a costa de la pobreza de los demás.
Si los antisistema, en vez de quemar y destruir mobiliario público y escaparates, presentaran alternativas claras al capitalismo, todos los seguiríamos. Lo que está claro, es que no serán los gobiernos los que nos salven...La solución ha de salir de abajo, del pueblo. De la misma manera que quienes están ayudando a paliar las necesidades, son organismos no gubernamentales, de ahí han de salir las soluciones. Ha aparecido la banca social (Dios quiera que no acaben como las Cajas, que en su inicio lo eran). Cooperativas. Participación en los beneficios por los trabajadores...Hacen falta soluciones, ¡ya! No sólo palabras. La rueda producción - consumo es una trampa. Ahí sólo pueden enriquecerse unos pocos. Y no es que se trate de enriquecerse. Es que pronto la mayoría no tendrá lo básico para vivir: vivienda, comida y vestido.




