jueves, 7 de julio de 2011

EL ANACORETA Y EL ENCUENTRO


El joven seguidor preguntó al Anacoreta:
- ¿Por qué hay personas que afirman creer en Dios y sin embargo esto no cambia nada en su vida?
Miró el anciano con una sonrisa pícara a su seguidor y contestó:
- Hay dos maneras de acercarse a Dios. Como "explicación" o como "encuentro".
Hizo una pequeña pausa y siguió:
- El poeta latino Lucrecio escribió: "Timor fecit deos" (el miedo creó a los dioses). Desde ahí, nos acercamos a Dios como respuesta a los enigmas de la vida. Para esas personas, Dios no es más que un concepto, una idea, una explicación. Nadie cambia su vida solamente por una teoría.
Se levantó, dio la vuelta a la habitación y volvió a sentarse.
- En cambio hay personas que un día se "encuentran" con Dios. Es una verdadera experiencia de estar frente, o delante, o tener en su interior a "un Ser", no una idea. Además percibe que este encuentro es totalmente gratuito y que le mueve a cambiar, a vivir transformado...Se siente amado e impulsado a corresponder a este amor, entregándose totalmente a los demás...
Miró sonriendo al joven y concluyó:
- Pero no te asustes. Para la mayoría de las personas este encuentro es progresivo. Por eso nuestra entrega también lo es. Es más, a veces se nos nubla la vista y ya no le vemos...Por eso nuestra vida espiritual no es una línea recta y tiene subidas y bajadas. Lo importante es que, tomada en su conjunto, sea ascendente...Dios no nos pide lo que está por encima de nuestras fuerzas... 

miércoles, 6 de julio de 2011

EL ANACORETA Y EL SACRIFICIO


El Anacoreta y su joven seguidor compraron sendos cucuruchos de helado y se sentaron en un banco del parque a la sobra para paliar el calor. Pasó por allí un sacerdote que los conocía y dijo:
- Para ser ustedes un Anacoreta y un aprendiz de Anacoreta, veo que hacen muy poco sacrificio.
Sonrió el anciano y contestó:
- Los verdaderos sacrificios son las obras de misericordia, sea con nosotros mismos, sea para con el prójimo. (1)
El sacerdote, con cara de pocos amigos, repuso:
- Eso lo habrá escrito uno de esos teólogos modernos a los que usted es tan aficionado y que nos quieren cambiar la Iglesia.
Volvió  sonreír el Anacoreta y respondió:
- Sí, naturalmente. Lo escribió San Agustín a finales del siglo IV.
Y vieron como el sacerdote se alejaba murmurando algo por lo bajo...  
(1) SAN AGUSTÍN, La Ciudad de Dios, BAC, Madrid, p. 383)

martes, 5 de julio de 2011

EL ANACORETA Y LA CONFERENCIA DEL FILÓSOFO


El conferenciante disertó magníficamente sobre la sociedad postmoderna. El público, puesto en pie, le dedicó una larga salva de aplausos.
Al salir, el joven seguidor exclamó:
- ¡Qué magníficamente ha retratado nuestra sociedad!
El Anacoreta sonrió maliciosamente y dijo:
- Sí, ciertamente. Pero lo importante no es explicar el mundo, sino cambiarlo. Por eso Jesús no se limitó solamente a decirnos cómo es el mundo, sino que intentó enseñarnos cómo debe ser y empezó a intentar cambiarlo.
Ante el silencio del joven el Anacoreta prosiguió:
- Ese es el verdadero sentido de las curaciones, de lo que nosotros llamamos "milagros" y Juan "signos". Son los signos de que otro mundo es posible, de que el Reino es ese otro mundo posible y debemos iniciarlo aquí.
Viendo la mirada de duda de su seguidor, añadió:
- Sí. Lo sé. El mal sigue ahí. Jesús no pretendió cambiar el curso de la naturaleza ni de la historia. Tomó la condición humana, se hizo uno de nosotros y asumió la lucha contra el mal.
Y concluyó:
- Si el mal tiene solución no es la de cambiar mágicamente la naturaleza humana. Esa solución depende de la lucha conjunta del hombre y de Dios...Nuestro camino es el de Jesús: sanar, acoger, amar...Cambiar el mundo.

lunes, 4 de julio de 2011

EL ANACORETA Y LAS LEYES


El joven seguidor estaba ojeando el Código de Derecho Canónico y preguntó al Anacoreta:
- ¿Para seguir y amar a Dios hacen falta tantas leyes?
Rió a gusto el anciano antes de responder:
- Ya escuchaste el evangelio  de ayer. No hay que ser sabio, sino sencillo para ser un buen cristiano. Nos ocurre lo que decía Charles Péguy, que en los asuntos humanos todo comienza en mística y acaba en política. Las leyes del Código de Derecho Canónico están para prever los problemas de la Iglesia y buscar soluciones...Pero a veces, puede que ellas sean el problema, como ocurre con todas las leyes humanas.
Sonrió y prosiguió:
- Mira las Congregaciones Religiosas. Empiezan con un carisma, con la mística de un fundador y sus primeros discípulos. Luego las cosas se van complicando, aumentan las obras, los miembros y hay que poner orden. El problema es que a veces este orden se consigue a costa del carisma...
Se puso serio y concluyó:
- Por eso hemos de velar constantemente para dar prioridad a la mística, por salvar la espiritualidad. Si no...nos quedaremos con unas leyes muy bellas, que no sirven absolutamente para nada...

domingo, 3 de julio de 2011

ELOGIO DE LOS SENCILLOS


"En aquel tiempo, exclamó Jesús:
- Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera."

Frente a una sociedad que elogia la grandeza, el poder, la riqueza, la sabiduría...Jesús nos dice, que es la gente sencilla la que ha comprendido la verdad, la poseedora de la auténtica "sabiduría". Los sencillos son los únicos que reconocen a Jesús aunque ni siquiera sean conscientes de ello. ¿Recordáis aquel vídeo de la abuela mejicana cuidando de su nieto deficiente mental, llevándolo a un centro de atención a la otra punta de la ciudad? El hermano Adriano me hablaba de una prostituta ya anciana, que recogía en su casa a los enfermos de sida del barrio chino que no eran aceptados en ningún lugar. Jóvenes que dedican sus fines de semana a hacer de monitores, a acompañar niños deficientes o a marginados. Esos grupos de personas que solidariamente están impidiendo desahucios en nuestras ciudades...Todas esas personas que cuidan cada día a un familiar enfermo en su casa sin una palabra de queja...Los que siempre tienen una mano tendida para el desesperado, el triste, el que se siente solo...Los que saben escuchar.Tanta gente que vive amando aunque no nos demos cuenta.
Esas personas que saben acoger al agobiado...son Jesús mismo para los demás. Nosotros ponemos cargas pesadas a los demás, leyes, normas, dogmas...Los sencillos han comprendido cuál es la raíz de todo: amarse unos a otros como Él nos ha amado.
Nuestra sociedad está llena de gente agobiada...Hay necesidad de esa gente sencilla, que sin grandes espavientos ni alharacas, tienden la mano a sus hermanos. No han estudiado teología. Quizá no van a misa. Posiblemente ni siquiera son cristianos...Pero ellos han comprendido lo que Dios quiere de nosotros.
¿Que esperamos a enrolarnos en el grupo de la gente sencilla?




viernes, 1 de julio de 2011

EL VERDADERO AMOR


Hoy toca hablar del Amor. Es la festividad del Sagrado Corazón de Jesús. Tardé en entender esta fiesta. De pequeño me daba miedo un cuadro del Sagrado Corazón que tenía en mi cuarto, con una mirada penetrante y un corazón en llamas en la mano...Hasta que entendí que todo aquello simbolizaba el Amor que Jesús nos tiene. Hasta que comprendí que toda la espiritualidad se resume en el Amor.
Es difícil hablar del Amor cuando las circunstancias te hacen estar intranquilo, cuando has perdido la paz...Pero un día te das cuenta, que el Amor no son palabras, ni sentimientos, que de lo que se trata, es de entregar el corazón. No un corazón perfecto. El nuestro, lleno de heridas y cicatrices. Ese corazón que la vida ha ido bandeando de un lado a otro. Ese es el corazón que Jesús quiere. El nos da el suyo, traspasado por la lanza, herido con todos los dolores y sufrimientos de la humanidad.
La unión de esos dos corazones es el Amor...