lunes, 7 de marzo de 2022

LOS VERDADEROS SEGUIDORES DE JESÚS

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."
Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

Jesús se identifica con los pobres. Este texto es claro. Lo que hacemos a un pobre, es a Él que se lo hacemos. Y esto, tanto si somos conscientes de ello, como si no. De ahí que hay personas, que sin saberlo, están más cerca de Él que otros que creemos ser sus seguidores. 

"La santificación del nombre de Dios siempre estuvo ligada en la Biblia a la suerte de los pequeños del pueblo. El divorciar la fe de la vida cotidiana, reduciéndola a los espacios cultuales, nos ha hecho indiferentes ante el sufrimiento y miseria de millones de seres humanos. Vacunados contra las injusticias y desigualdades, que ya no nos conmueven ni inquietan, no caemos en cuenta de que “tomar el nombre de Dios en vano” es también ofender la dignidad de sus pobres, al ser indiferentes a su suerte. El evangelio no deja lugar a dudas: en su dignificación y reivindicación nos jugamos no sólo el nombre de cristianos sino la Salvación. La esperanza de vida de los empobrecidos nos compromete. ¿Qué lugar ocupan los empobrecidos en tu vida?" (Koinonía)

domingo, 6 de marzo de 2022

LAS TRES TENTACIONES

 


En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan." Jesús le contestó: "Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre»".
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo."
Jesús le contestó: "Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto»". Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»".
Jesús le contestó: "Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios»".
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

"Parece que la fuente Q –en la que el evangelio de Lucas se inspira– expresó en tres tentaciones, inspiradas en las tentaciones del pueblo en el desierto, las tentaciones que habría experimentado Jesús en su ministerio. Allí donde Israel no supo hacer la voluntad de Dios, Jesús surge fiel, verdadero “Hijo” como ya el Bautismo lo había mostrado. Esto confirma la intención cristológica del relato, y también su probable intencionalidad polémica con el Israel de su tiempo.
Dado que la primera hace referencia a la “palabra de Dios”, la segunda a lo político, y la tercera al Templo, algunos han pensado que se estaría ante una triple tentación profética, real y sacerdotal, pero no parece que eso esté en juego aquí. Sólo la tentación real aparece clara, mientras que la profética y más aún la sacerdotal no se revelan, más aún, parecen muy improbables. Las respuestas apuntan en otra dirección.
En el relato de Lucas, a diferencia del de Juan, Jesús va del desierto a la ciudad, y en la ciudad comienza su ministerio, como en la ciudad culminará todo para desde allí comenzar, siempre conducido por el Espíritu el tiempo nuevo de la Iglesia. En la primera tentación, el diablo no discute que Jesús sea el Hijo de Dios –lo da por supuesto–; lo tienta a convertir en pan una piedra ya que, lógicamente, tiene hambre tras cuarenta días ayunando. Más que un “nuevo pueblo”, Jesús es “hijo de Dios”, “el Hijo de Dios”. ¿Por qué Jesús no obra el milagro? Porque los milagros que Jesús hace son siempre para los otros, como la multiplicación de los panes: allí Jesús mismo se preocupa: “denles ustedes de comer” (9,13).
La segunda es la tentación del poder (exousía) político. En tiempos donde todo el mundo conocido está sometido al imperio romano, se puede ver de un golpe de vista todo: el imperio mismo es diabólico y perverso. E idólatra.
La tercera tentación no sólo tiene como característica que ocurre en Jerusalén, sino también que el diablo cita la Escritura. La Escritura mal citada, o mal leída, también puede ser diabólica, o idolátrica. Por otra parte, Jesús deja muy claro que su ministerio es para otros, no para él. No trata de salvarse a sí mismo, como tampoco en la cruz: “si eres... sálvate”, y no se bajó de la cruz (23,35.37.39).
Como dos rabinos, Jesús y el diablo discuten con citas bíblicas. Y nos queda claro que es falso servidor de Dios el que se sirve de su ministerio en su propio provecho, que no es propio de los fieles a Dios reclamar milagros ya que Dios puede salvar sin necesidad de estas obras “maravillosas” o “teatrales”. Jesús nos muestra -con su vida- el camino de la obediencia de hijo conducido por el espíritu.
El evangelio de Lucas, nos pone a Jesús en paralelo con el pueblo de Israel. En las mismas circunstancias en las que el pueblo fue infiel, Jesús sale adelante; y para resaltar el paralelo entre ambas situaciones, el evangelista recurre al desierto y a citas del Deuteronomio. Allí donde Israel cayó, allí Jesús sale adelante. Más que un acontecimiento es una plataforma, un programa: unidos a Jesús nada tenemos que temer, sólo el amor cuenta. Deberíamos aprovechar la Cuaresma para revisar cuántos desencuentros, cuántas infidelidades, cuántas injusticias... Pero, al revisarlas, corregirlas; es que la Cuaresma es tiempo de conversión, y conversión significa caminar, camino de vuelta al Padre.
Mientras el pueblo de Israel, en la tentación, no fue fiel y cedió, ahora nos encontramos a Jesús en la misma situación, en la misma tentación. ¡Y triunfa! Jesús aparece en el Evangelio de hoy como el que vence la tentación. Porque es posible vencerla. Muchas voces, de dentro y de fuera buscan separarnos de Dios, de sus proyectos, de sus caminos. Pero hay una voz más fuerte, más firme, que puede vencer esas otras voces si disponemos el corazón para escucharla. Hace falta tener un oído muy fino, un silencio atento, un corazón dócil." (Koinonía)


sábado, 5 de marzo de 2022

DEDICARSE A LOS QUE NOS NECESITAN

 


En aquel tiempo, Jesús vio a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme." Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Los fariseos y los escribas dijeron a sus discípulos, criticándolo: "¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?" Jesús les replicó: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan."

Ser cristiano es dedicarnos a los necesitados. No tener miedo a mancharnos con el barro. Trabajar en las fronteras. Todos debemos ser misioneros. El papa Francisco nos lo repite muchas veces. Si sólo vamos con los nuestros, corremos el riesgo de hacer de la Iglesia un gueto. 

"El termómetro que permite medir la salud o la enfermedad de cualquier religión o práctica religiosa es que se orienten a los empobrecidos de la tierra. Si ellos son sus destinatarios preferenciales, esto certifica su legitimidad y garantiza la bendición y el favor de Dios. Entonces siempre habrá espacio para la esperanza y un futuro prometedor para los descartados. Este fue el sueño de Mons. Romero: “Una Iglesia que no cuente con los privilegios y las valías de las cosas de la tierra. Una Iglesia cada vez más desligada de las cosas terrenas, humanas, para poderlas juzgar con mayor libertad desde su perspectiva del Evangelio, desde su pobreza” (Homilía 28 de agosto de 1977). Cuando pretende constituirse en árbitro de la Salvación, traspasando y violentando su rol como mediadora, no sólo no tiene futuro, sino que, además, es contraria al Sueño de Dios. Que muchos otros “Levi” (Mateo) sigan tomando parte en todas nuestras mesas, sin ser señalados o discriminados como personas de segunda o tercera categoría. ¡No excluyas!" (Koinonía)

viernes, 4 de marzo de 2022

EL VERDADERO AYUNO




 En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán."

Ayer veíamos lo que Jesús consideraba ayuno y penitencia. Hoy, la primera lectura de Isaías, nos indica que el verdadero ayuno es hacer justicia. No es la tristeza y el sufrimiento los que nos acercan a Dios, sino la entrega a los demás.

"Las tendencias negativas propias de nuestra condición humana distorsionan el sentido de nuestra práctica religiosa, incluso llegando a pervertirla, convirtiéndola en actos egoístas, es decir, anteponiendo el interés propio, lo que suele acarrear un perjuicio hacia quienes nos rodean. Esto puede suceder con el ayuno y las otras prácticas cuaresmales: si éstas no se orientan a socorrer las carencias y necesidades de los empobrecidos sino a hinchar el propio ego religioso y la propia estima o vanidad, no sirven de nada. Sirven para tranquilizar nuestra conciencia como cumplidores de preceptos, pero nos alejan de la justicia y del derecho en favor del prójimo. Estas prácticas no dependen de lo que los otros hagan o dejen de hacer; son opciones que deben estar orientadas a acercarnos al hambre, al sufrimiento, al dolor, para vencer el orgullo y la autosuficiencia. La Cuaresma puede perder su norte, y el resultado serán “cristianos tristes”, incapacitados para saborear la cercanía y alegría de Dios. ¿De qué crees que necesitas limitarte para liberarte? ¡Sé solidario!" (Koinonía)  

jueves, 3 de marzo de 2022

PERDER ES GANAR

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día." Y, dirigiéndose a todos, dijo: "El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo?"

Nuestra sociedad nos educa para ser vencedores. Queremos ser los primeros en todo. Por eso no entendemos que la renuncia nos lleve a la plenitud. Pero no se trata de renunciar por renunciar. La renuncia que nos pide Jesús es en favor de los otros. Renunciar para amar. Renunciar para dar. Una renuncia que es una entrega total. Lo que puede parecer una pérdida, es la mejor ganancia. Es el triunfo del Amor.

"Hasta hace poco, la vida era considerada “el bien supremo indiscutible”, pero la deshumanización que vivimos hoy la ha puesto en peligro y nos encontramos amenazados como nunca lo habíamos estado antes. La enseñanza constante de Jesús es la de la renuncia a la propia vida, es decir, a una vida estéril y egoísta, centrada en sí misma. Por su Palabra, nos invita a resignificarla en todas sus formas, como lo primero y fundamental que tenemos que cuidar, viviéndola desde la auto-donación, sin egoísmos. Hay demasiado dolor, desdicha y sufrimiento en la humanidad, y, por tanto, es urgente humanizar nuestras relaciones familiares, comunitarias y sociales que parecen despersonalizarse y distanciarse. Hoy, parece que el endiosamiento, el orgullo y la arrogancia en los que hemos caído nos pasa la factura. Desde la lógica evangélica, necesitamos ir a contracorriente: quien pierda su vida por amor a los demás, la gana. Es así como nos negamos a nosotros mismos, cargamos con la realidad para transformarnos y transformarla. ¿A dónde apunta tu vida?" (Koinonía)

miércoles, 2 de marzo de 2022

LA VERDADERA CUARESMA




En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no vayas tocando la trompeta por delante, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo pagará.
Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vea la gente. Os aseguro que ya han recibido su paga. Tú, cuando vayas a rezar, entra en tu aposento, cierra la puerta y reza a tu Padre, que está en lo escondido, y tu Padre, que ve en lo escondido, te lo pagará.
Cuando ayunéis, no andéis cabizbajos, como los hipócritas que desfiguran su cara para hacer ver a la gente que ayunan. Os aseguro que ya han recibido su paga.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no la gente, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará."

El evangelio de hoy nos señala la verdadera Cuaresma. No se trata de hacer penitencia por hacerla. No se trata de dar limosna para quedar bien. No se trata de rezar para que nos vean. La Cuaresma es la preparación a la Pascua, al encuentro con Jesús resucitado. Se trata de ser honestos en su seguimiento y que nuestra penitencia sea solidaria. Nuestra limosna una lucha por la justicia. Nuestra oración, una reflexión profunda de la Palabra; un encuentro con el Padre.  

"Con el recuerdo aun presente de la cuarentena del COVID-19, que puso en confinamiento a todo el planeta y desató una crisis global sin precedentes, que evidenció la fragilidad de un modelo social y económico insostenible, por atentar contra la vida de las personas y del planeta, iniciamos nuevamente otra Cuarentena, que nos invita a volver a una práctica religiosa con corazón y desde el corazón, que no se queda en apariencias o intimismos estériles, y que vaya más allá de las acciones cultuales y religiosas, que satisfacen nuestros egos e inclinaciones personales, pero no comprometen la vida en una auténtica justicia que transforme la realidad tan sufrida de nuestros pueblos. Iluminadas desde la Palabra, la oración, el ayuno y la limosna cuaresmales, han de ayudarnos a salir de nosotros mismos, poniéndonos en camino hacia el prójimo herido, como Iglesia samaritana y en salida, humanizándonos y, de paso, como Jesús, humanizando la religión y la vida. ¿Aceptas este desafío?" (koinonía)

martes, 1 de marzo de 2022

PERDER PARA GANAR

 


En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: "Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido." Jesús dijo: "Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más -casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros."

Seguir a Jesús es dejarlo todo. Seguir a Jesús no es fácil; seremos perseguidos. Pero seguir de verdad a Jesús nos hace hermanos, solidarios. Dejándolo todo, acabamos teniéndolo todo. Teniendo el Amor de Dios y de nuestros hermanos. ¿Qué más podemos desear?

"El evangelista nos muestra el ejemplo de quienes lo dejan todo por seguir a Jesús, en oposición a aquellos a quienes sí les cuesta liberarse de sus apegos. Quien sea fiel a la Buena Nueva del Reino debe tener presente la aseveración de Jesús: «recibirán cien veces más… en medio de las persecuciones». Por lo tanto, hace una clara invitación a no acomodarse, perseverando en las pruebas que vendrán como rechazo al proyecto del Reino. Puede ser que decidiste seguir a Jesús libremente; no obstante, quizá aun te envuelve el consumismo: la moda, la alimentación industrial, la tecnología, etc. Ojalá te des cuenta de que la libertad es una conquista cotidiana y constante. Quien sigue a Jesús debe dejar de lado la ingenuidad y la costumbre, pasando a ser más responsable y espabilado. ¿Qué ejercicios de libertad y no dependencia estás practicando? ¿Cooperas y consumes los productos nacionales? Ejerce la soberanía, tomando tus propias decisiones y no las que te dicta la propaganda. ¡Libérate, cuida la Vida!" (Koinonía)