lunes, 3 de diciembre de 2012

TRABAJAR POR LA PAZ


La primera lectura de hoy nos presenta un texto de Isaías. El profeta anuncia lo que será la venida del Reino.  Encontramos una frase muy bella:
De las espadas forjarán arados,
de sus lanzas podaderas.
No alzarán la espada
nación contra nación,
ni se prepararán más para la guerra.
Transformar las armas en útiles agrícolas. Transformar las armas en máquinas de progreso y bienestar. Pero no sólo las armas sirven para matar. Hay estructuras de guerra que no son materiales y son tanto o más mortíferas, porque son ellas las que hacen que las armas se pongan en funcionamiento.
Transformar las espadas en arados y las lanzas en podaderas, es eliminar todo lo que conduce a la violencia. Nuestras palabras, para empezar. Hay discursos más mortíferos que una bomba. 
Las estructuras injustas. No habrá paz mientras en el mundo unos pocos lo tengan todo y el resto no tenga nada. Una sociedad basada en el dinero, sólo conduce a la opresión y al enfrentamiento.
Transformar espadas y lanzas, es crear estructuras solidarias. Ver al otro como un hermano y no como un contrincante. 
Mientras sigamos preparándonos para la guerra no habrá paz. El dicho latino de "si vis pacem para bellum" (si quieres la paz prepara la guerra), es la mentira más grande que se ha dicho nunca. Llevamos más de veinte siglos repitiéndolo y no hemos tenido en ese tiempo ni un minuto de paz real en toda la tierra. Las armas, los ejércitos sólo crean la falsa paz del miedo, pero no arreglan los problemas que nos dividen.
Preparar la paz es luchar por la justicia, clamar por la solidaridad, hacer reinar el amor. Se trata de desviar nuestras energías del mal y enfocarlas en el bien, de eliminar lo negativo de nuestras vidas. 

domingo, 2 de diciembre de 2012

LLEGA LA LIBERACIÓN


"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 
- Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.
Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación. Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre."


La liturgia nos ofrece este domingo otro texto apocalíptico. Son textos simbólicos, que no pueden interpretarse literalmente. Hoy nos encontramos con dos mensajes importantes:
- Los grandes poderes de esta tierra caerán. Su caída es precisamente la señal de que empieza nuestra liberación.
- Hay que estar atentos y no nos hemos de dejar embotar por las nimiedades de este mundo.
Lo que puede parecer un mensaje de terror, es un anuncio de esperanza: se acerca nuestra liberación. Porque el Reino, es el triunfo de la justicia sobre los poderes y opresiones de este mundo. Pero un mensaje de esperanza no es un mensaje de despreocupación irresponsable. No se trata de quedarnos de brazos cruzados. Hemos de permanecer " despiertos ", mediante la oración y mediante nuestra lucha y entrega en favor de los demás, los más débiles, los pobres...No podemos vivir de espaldas a los que sufren. Hemos de vivir una Fe despierta en medio de nuestras comunidades. Oración, porque sólo Dios puede darnos la fuerza para seguir adelante. Lucha por la justicia para hacer que el Reino llegue ya a este mundo...
Adviento nos muestra en el horizonte la luz que anuncia nuestra liberación.

sábado, 1 de diciembre de 2012

viernes, 30 de noviembre de 2012

ADVIENTO: DISPONIBILIDAD


El tercer personaje que nos trae Adviento es una pareja: María y José. Ambos nos enseñan una actitud fundamental. La disponibilidad. La de María la podemos resumir en su actitud ante la Anunciación: "Hágase en mí según tu palabra..." No tenemos en el Evangelio ni una sola palabra de José, pero sí su actitud. No entiende, pero acepta, se fía.
Nuestra sociedad racional busca explicaciones a todo. Sin embargo es importante dejar en nuestra vida un espacio al "misterio". No todo tiene una explicación. Cuando nos enamoramos, no existe una razón lógica para hacerlo, pero nos dejamos llevar por el corazón. José piensa abandonar a María, pero escucha la voz en sus sueños. Huirá a Egipto, porque sigue la misma voz. 
Adviento es un tiempo para pararnos a escuchar el "misterio", la voz del corazón que nos invita a estar disponibles, a entregarnos totalmente a Dios, es decir, a los demás. Voz del corazón que no es otra que la voz del Espíritu.
¿Sabemos buscar momentos de paz y silencio que nos permitan escuchar la Voz del Espíritu?  

jueves, 29 de noviembre de 2012

ADVIENTO: DESPERTARSE


Otra figura de Adviento es Juan Bautista: la voz que clama en el desierto. 
Andamos adormilados por la vida. Si no estamos atentos nuestros días se transforman en una sucesión de rutinas. Por eso necesitamos una voz que nos despierte, que nos recuerde que Él está al llegar y debemos prepararnos. 
La palabra convertirse no suena muy bien en nuestros días. Lo asociamos a hacer penitencia, vestirse de saco, ayunar...Cosas que suenan raras hoy día.
Sin embargo convertirse no es otra cosa que despertarse. Se trata de vivir conscientes de nuestros actos. Se trata de dejar de lado la rutina y ser conscientes de cada acto que hacemos. Ese despertar comporta darnos cuenta de nuestros errores. Si somos consecuentes los repararemos y procuraremos no volver a caer en ellos. Eso es convertirse.
Hoy, Juan Bautista, es toda voz que despierta sanas inquietudes en nuestras conciencias adormecidas...  

miércoles, 28 de noviembre de 2012

ADVIENTO: EXPLORADORES Y MENSAJEROS


Esperar y prepararnos; pero esto parece un tanto pasivo. Hay que explorar, buscar nuevos caminos. Que nadie me malinterprete. No estoy pidiendo una religión a la carta, un ir cada uno a su aire. Estoy revindicando lo que dijo el Vaticano II y ahora han repetido (y ojalá no se quede en palabras) los obispos en el último Sínodo: estar atentos a los signos de los tiempos. Y para ello no vale quedarse sentados en nuestros despachos. Hay que aventurarse entre la gente, aunque nos manchemos de barro. 
Adviento es un empezar de nuevo cada año. Un buscar un futuro incierto, pero que si no nos dirigimos hacia él, simplemente fracasaremos. Arriesgarnos a salir heridos, incluso a perdernos...Porque sólo así descubriremos nuevas tierras, la forma en la que hemos de recibir a Dios hoy. Y anunciar a todos este nuevo camino, esta tierra virgen, esta forma de acogerle. Esto es ser mensajeros, anunciar el Reino.
Isaías, el Deuteroisaías, es uno de los personajes bíblicos que nos ayudan a vivir el Adviento. Él nos muestra esta manera de explorar y anunciar:
"Súbete a un alto monte, alegre mensajero para Sión; clama con voz poderosa, alegre mensajero para Jerusalén, clama sin miedo. Di a las ciudades de Judá: Ahí está vuestro Dios. Ahí viene el Señor Dios con poder." (Isaías 40, 9-10)
Luego, en los cuatro "Cantos del Siervo de Yavé". Isaías anuncia un Mesías, tan distinto del que esperaban los Sacerdotes y Reyes, que cuando llegó nadie lo reconoció. Un Mesías que sería siervo, humilde, sencillo, pobre y que sería conducido al matadero como un corderillo.
Exploremos sin miedo, no sea que estemos anunciando la llegada de alguien que no es Jesús. 

martes, 27 de noviembre de 2012

ADVIENTO: PREPARARSE


El centinela no es la única imagen de Adviento. Es tiempo de espera, pero no de espera pasiva. Hay que esperar preparándose.
"Una voz grita: Preparad en el desierto un camino al Señor, allanad en la estepa una calzada para nuestro Dios. Que se eleven los valles, y los montes y colinas se abajen; que lo torcido se enderece y lo escabroso se allane."(Isaías 40,3-5)
La vida está llena de obstáculos que impiden nuestro encuentro con Dios. Nuestra preparación consiste en eliminarlos. Esos obstáculos son nuestro egoísmo, el dinero, el ansia de poder, la violencia, la injusticia...Todas esas cosas que nos quitan la paz y nos alejan de los demás. Es decir, nos alejan de Dios.
Adviento es tiempo de espera, pero también es tiempo de trabajo, de lucha contra los defectos que nos impiden que Jesús llegue a nosotros.